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Ref. :  000032617
Date :  2009-11-25
Language :  Spanish
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Informe "Ciudades, culturas y desarrollos. Un informe que celebra el quinto aniversario de la Agenda 21 de la cultura"
Author :  Réseau Culture 21


La cultura es uno de los aspectos cruciales de la globalización, especialmente en lo relativo a la diversidad cultural, el diálogo intercultural y la creatividad. La Agenda 21 de la cultura, documento e referencia de CGLU para las actividades relacionadas con cuestiones culturales desde 2004, se ha convertido en la principal contribución de las ciudades a la gobernanza cultural global tanto debido a su carácter innovador como a su relevancia en los mecanismos de cooperación multilateral. CGLU, con su compromiso renovado con la Agenda 21 de la cultura, potenciará en el periodo 2007- 2010 su liderazgo en esta área y desarrollará su capacidad como foro para el intercambio, la acción y la excelencia en el desarrollo cultural local.

Ciudades, culturas y desarrollos.
Un informe que celebra el quinto aniversario
de la Agenda 21 de la cultura 5

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Ciudades, culturas y desarrollos.
Un informe que celebra el quinto aniversario
de la Agenda 21 de la cultura
Una iniciativa de la Comisión de cultura de Ciudades y Gobiernos
Locales Unidos – CGLU, con el apoyo de la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID
15 de octubre de 2009
· El informe se encuentra disponible en los sitios web http://www.cities-localgovernments.org y
http://www.agenda21culture.net.
· El informe se puede reproducir gratuitamente siempre que se citen como fuentes CGLU y el Ayuntamiento de Barcelona.
· Los autores son los responsables de la elección y la presentación de los hechos contenidos en este texto y de las
opiniones expresadas en el mismo, que no son necesariamente las de CGLU y no suponen ningún compromiso
para la organización.
· Editor: Jordi Pascual
· Los derechos de autor de este informe son propiedad de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos - CGLU.
· ISBN: 978-84-692-6503-1
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Índice
Presentación por Elisabeth Gateau, Secretaria general de Ciudades y Gobiernos
Locales Unidos – CGLU
Agenda 21 de la cultura: situación y perspectivas, por Jordi Martí, Catherine
Cullen, Hernán Lombardi, Madeleine Sjöstedt y Jordi Pascual
Artículos
• La ciudad que amamos
por Simon Brault
• La Agenda 21 de la cultura y Esauira
por Asma Chaabi
• Las políticas culturales locales de Montreal. Una metrópolis cultural: de una
política municipal a un plan de acción colectivo
por Jean-Robert Choquet y Marie-Eve Bonneau
• La ciudad de Lille y la Agenda 21 de la cultura
por Catherine Cullen
• Desarrollo estratégico y programático de la política cultural municipal. El impulso
de la Agenda 21 de la cultura en Dortmund y en el área metropolitana del Ruhr
por Kurt Eichler
• Agenda 21 de la cultura y gobernanza solidaria local
por Sergius Gonzaga
• ¿Quién teme a la diversidad? Una ventaja más que una amenaza: reflexiones del
programa europeo de Ciudades Interculturales
por Irena Guidikova
• Desafíos para el desarrollo cultural (un resumen)
por Jon Hawkes
• Las ciudades cambiantes y el nuevo papel de la política cultural urbana:
perspectivas desde Alemania
por Bettina Heinrich
• Desarrollo cultural y gobiernos locales en Nueva Gales del Sur
por Christopher Hudson
• El eje en el desarrollo cultural. La Agenda 21 de la cultura y la gestión cultural en
la ciudad de Buenos Aires
por Hernán Lombardi
• Cultura y desarrollo en África: los desafíos de una política cultural local
por Lupwishi Mbuyamba
• Si la respuesta es la Agenda 21 de la cultura, ¿cuál era la pregunta?
por Jordi Martí y Carles Giner
• Vitalidad urbana y ecología cultural. La Agenda 21 de la cultura: los años
venideros
por Christine Merkel
• La Agenda 21 de la cultura en la ciudad de Novi Sad. Necesidades y retos
por Biljana Mickov
• Los retos culturales de la ciudad de Sevilla
por Paz Sánchez Zapata
• Agenda 21 de la cultura: Una respuesta australiana
por Judy Spokes con la colaboración de Aunty Joan Hendriks
• Por una Agenda 21 de la cultura contemporánea y eficaz
por Teixeira Coelho
• A la mañana siguiente: el desarrollo cultural de las ciudades tras la ola de
creatividad
por Gottfried Wagner y Philipp Dietachmair
Notas biográficas
Anexos
• Anexo 1. Ciudades, gobiernos locales, redes, organizaciones e instituciones
vinculados a la Agenda 21 de la cultura (1 de abril de 2009)
• Anexo 2. Plano de la ciudad imaginaria.
Presentación
La aprobación de la Agenda 21 de la cultura tuvo lugar el 8 de mayo de 2004 en Barcelona, en el marco del Foro Universal de las Culturas, en tanto que documento orientador de las políticas públicas de cultura. En octubre del mismo año 2004, el Buró Ejecutivo de CGLU reunido en Sao Paulo, adopta la Agenda 21 de la cultura como documento de referencia e sus programas en cultura y asume un papel de coordinación del proceso posterior a su aprobación. Estas tareas fueron articuladas sucesivamente por el grupo de trabajo en cultura (2005-2007) y la actual Comisión de cultura (2008-2010), cuyo mandato continúa vigente. Ambas instancias han realizado un significativo trabajo para asegurar la dimensión cultural de las estrategias urbanas.

Hoy la Agenda 21 de la cultura se ha consolidado como una declaración esencial para
todas aquellas ciudades que otorgan un papel importante a la cultura en el desarrollo
sostenible. La declaración es citada por alcaldes y concejales de cultura, pero también por
la sociedad civil y los actores culturales, un signo inequívoco de su carácter abierto. La
declaración ha sido traducida a diecisiete lenguas y mantiene un sitio web permanentemente
actualizado mediante circulares y boletines.
La cultura ha asumido en los últimos años una situación de madurez, situándose hoy, en
el mundo entero, en los debates locales relativos al modelo de desarrollo, tanto por su
vocación esencial para promover los derechos humanos, modelar la sociedad del conocimiento
y mejorar la calidad de vida de todas las personas, como por su contribución, más
instrumental, a la regeneración urbana o a la inclusión social. La cultura, también, constituye
uno de los anhelos de la actual mundialización: el diálogo intercultural y la promoción de
la diversidad cultural son grandes retos de la humanidad, y los programas de cooperación
internacional prestan cada vez mayor atención al patrimonio, a las artes y a las industrias
creativas.
Las ciudades y los gobiernos locales han asumido un papel significado como actores
relevantes en la escena internacional. Empezamos a compartir un mismo lenguaje, a ser
escuchados con atención, y a acordar acciones y programas conjuntos con las instituciones
internacionales, los gobiernos nacionales y con la sociedad civil. En los temas culturales, la
existencia de la Agenda 21 de la cultura, la primera declaración mundial de las ciudades y
los gobiernos locales para el desarrollo cultural, nos aporta un contenido claro y directo.
Me place celebrar el quinto aniversario de la Agenda 21 de la cultura, y presentar con estas
palabras este informe. Se trata de un documento rico en explicaciones sobre la implementación
de la declaración en ciudades del mundo entero, y rico en observaciones, sugerencias y matices.
Los artículos que componen este informe alimentarán los trabajos de la Comisión de
cultura, y de toda la organización mundial, en los próximos años. Les deseo una buena lectura,
y les animo a vincularse con CGLU en sus trabajos relativos a la promoción y la difusión de
la Agenda 21 de la cultura.
Elisabeth Gateau
Secretaria general de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos – CGLU
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1. Introducción
La Agenda 21 de la cultura celebra su quinto aniversario. Este informe tiene como objetivo
aportar el testimonio de algunas de las ciudades que han sido activas en la promoción o
la implementación de esta declaración, así como reunir y organizar algunas de las ideas que
podrían articular los próximos cinco años.
El informe está compuesto por 20 artículos. Doce de ellos han sido redactados por destacados
políticos, directores o altos cargos públicos que desarrollan su actividad en ciudades,
gobiernos locales y asociaciones estrechamente relacionados con la Agenda 21 de la cultura.
Siete artículos han sido redactados por investigadores, activistas y prestigiosas personalidades
de la sociedad civil. Esta introducción completa el informe.
Este informe ha recibido el apoyo económico de la Agencia Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AECID), que ha respaldado con firmeza las actividades de
la Comisión de cultura de CGLU desde 2008.
Los autores agradecen a Elisenda Belda, Marie-Eve Bonneau, Bettina Heinrich, Eduard
Miralles, Hector Pose y Jean-Pierre Saez por sus comentarios críticos al borrador de este
informe, que han sido muy útiles en la redacción de esta versión final.
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Agenda 21 de la cultura:
estado de la cuestión y perspectivas
Jordi Martí
Delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona
y Presidente de la Comisión de cultura de CGLU
Catherine Cullen
Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Lille
y Vicepresidenta de la Comisión de cultura de CGLU
Hernán Lombardi
Ministro de Cultura de Buenos Aires
y Vicepresidente de la Comisión de cultura de CGLU
Madeleine Sjöstedt
Teniente de alcalde de Estocolmo, responsable de Cultura y Deportes
y Vicepresidenta de la Comisión de cultura de CGLU
Jordi Pascual
Coordinador de la Comisión de cultura
de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos
15 de octubre de 2009
2. El principio
La primera idea de redactar "un documento que pudiera convertirse en una declaración para
ser utilizada por las ciudades como marco para la toma de decisiones en el ámbito local"
fue concebida en septiembre de 2002, en una reunión en la ciudad de Porto Alegre, a la
cual asistieron los alcaldes, concejales de cultura y responsables de asuntos culturales de
algunas de las principales ciudades del mundo. Entre enero de 2003 y mayo de 2004,
redes municipales como Interlocal, Eurocities, les Rencontres y Sigma se reunieron para debatir
sobre cinco borradores del documento, principalmente en ciudades iberoamericanas y
europeas. Los argumentos más difíciles se centraron en la longitud del documento: los 67
artículos eran una síntesis entre los que deseaban un documento más largo y los que
reclamaban una declaración más breve. El nombre del documento también fue objeto de
debate, ya que se consideraron diversas propuestas: "Agenda 21 de la cultura", "Declaración
de las ciudades para la diversidad cultural" o "Agenda para el desarrollo cultural local de
las ciudades", entre otros.
Con este nombre, la Agenda 21 de la cultura fue aprobada el 8 de mayo de 2004 por el 4.º
Foro de Autoridades Locales, reunido en Barcelona en el marco del Fórum Universal de las
Culturas (Barcelona, 2004). La organización que unificaba a las ciudades del mundo entero
había nacido, como Elisabeth Gateau explica en su presentación de este informe, exactamente
la misma semana, 3 días antes, en París. Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) se
había implicado de manera estratégica en las últimas fases de la redacción de la Agenda 21
de la cultura. La mayor parte de las ciudades que habían redactado la Agenda 21 de la cultura
no deseaban que "la declaración quedara olvidada en un cajón o arrinconada en una estantería".
Por consiguiente, el primer Buró Ejecutivo de CGLU (que se reunió en Sao Paulo en octubre
de 2004), adoptó la Agenda 21 de la cultura como documento de referencia para sus programas
en cultura y asumió el papel de coordinación de los procesos posteriores a su aprobación.
3. Las actividades del Grupo de Trabajo
en cultura (2005-2007)
Los días 9 y 10 de junio de 2005, en Pekín, CGLU constituyó el Grupo de Trabajo (GT) en
cultura. El principal objetivo del GT para el periodo 2005-2007 era: "Promover el papel de
la cultura como una dimensión central de las políticas locales a través de la difusión y la
implementación de la Agenda 21 de la cultura". El Grupo de Trabajo en cultura logró los
resultados siguientes:
A. Se alcanzó un acuerdo dentro del GT sobre la visión de la cultura dentro de CGLU.
"Las políticas locales para el desarrollo generalmente se basan en el virtuoso triángulo de la sostenibilidad:
crecimiento económico, inclusión social y equilibrio medioambiental. Hoy en día, este triángulo no es
suficiente. La cultura se está convirtiendo, gracias en parte al impacto de la Agenda 21 de la cultura,
en el cuarto pilar del desarrollo sostenible en el ámbito local. Las políticas culturales locales, basadas
en los valores intrínsecos de la cultura (creatividad, conocimiento crítico, diversidad, memoria,
ritualidad..) se están convirtiendo cada vez más importantes para la democracia y la ciudadanía".
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B. En octubre de 2006 el GT aprobó dos nuevos documentos específicos (o "artículos sobre
políticas"), acerca del "Consejos sobre la implementación local de la Agenda 21 de la
cultura" e "Indicadores culturales y Agenda 21 de la cultura".
C. El documento "Consejos sobre la implementación local de la Agenda 21 de la cultura"
ofrecía, a las ciudades que deseaban crear una visión a largo plazo de la cultura como
pilar básico en su desarrollo, el uso de cuatro instrumentos específicos:
• Estrategia cultural local
• Carta de derechos y responsabilidades culturales
• Consejo de cultura
• Evaluación del impacto cultural
D. La traducción de la Agenda 21 de la cultura a 9 lenguas: inglés, francés, español, catalán,
gallego, alemán, italiano, portugués y turco.
E. El GT creó un nuevo sitio web multilingüe específico: http://www.agenda21culture.net y
aprobó una identidad corporativa, para que se pudiera utilizar libremente.
F. Se establecieron relaciones estratégicas con el Sector de la cultura de la UNESCO, la Unión
Europea (Comisión) y la Dirección de Cultura del Consejo de Europa.
G. La UNESCO encargó el informe "Políticas locales para la diversidad cultural", que se
entregó en septiembre de 2006. Este informe fue editado en formato PDF y considerado
como el primero de nuestra serie de informes. El informe llegó a las siguientes conclusiones:
"La diversidad integra la cultura. Supone un desafío para muchos de los discursos oficiales sobre la
cultura y las políticas culturales, especialmente los que se basaban en la homogeneidad y/o que
presentan déficits democráticos. La diversidad proporciona un nuevo conjunto de lentes conceptuales
para describir las políticas locales actuales; y probablemente articulará una nueva generación de
políticas culturales."
H. La Agenda 21 de la cultura fue presentada por los miembros del GT en más de 50
congresos internacionales, seminarios y reuniones.
I. En junio de 2007, el número de ciudades, gobiernos locales y organizaciones de todo el
mundo que estaban vinculados a la Agenda 21 de la cultura alcanzaba la cifra de 225.
J. El Grupo de Trabajo celebró dos reuniones oficiales, en octubre de 2006 (Barcelona) y
en septiembre de 2007 (Lille).
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Logo de la Agenda 21 de la
cultura en varias lenguas
4. Las actividades de la Comisión de
cultura (2008-actualidad)
Basándose en los logros positivos del Grupo de Trabajo durante el periodo 2005-2007, 15
de los miembros de CGLU sugirieron la propuesta de constituir una Comisión de cultura.
El 31 de octubre de 2007, en el Congreso Mundial de Jeju, CGLU constituyó su Comisión
de cultura, cuyo principal objetivo para 2008-2010 es: "Promover el papel de la cultura como
una dimensión central de las políticas locales, fomentando la relación estrecha entre cultura
y desarrollo sostenible, así como los procesos de diálogo intercultural, mediante la difusión
internacional y la implementación local de la Agenda 21 de la cultura".
En el Congreso Mundial se reforzó la posición de la cultura dentro de las actividades de la
organización, ya que se seleccionó como una de sus prioridades estratégicas:

La cultura es uno de los aspectos cruciales de la globalización, especialmente en lo relativo a la diversidad cultural, el diálogo intercultural y la creatividad. La Agenda 21 de la cultura, documento e referencia de CGLU para las actividades relacionadas con cuestiones culturales desde 2004, se ha convertido en la principal contribución de las ciudades a la gobernanza cultural global tanto debido a su carácter innovador como a su relevancia en los mecanismos de cooperación multilateral. CGLU, con su compromiso renovado con la Agenda 21 de la cultura, potenciará en el periodo 2007- 2010 su liderazgo en esta área y desarrollará su capacidad como foro para el intercambio, la acción y la excelencia en el desarrollo cultural local.

Aunque el mandato de la Comisión de cultura no haya concluido todavía, estos son algunos
de los resultados de sus actividades.
A. En 2009 la Comisión ha presentado cuatro informes.
• "Cultura, gobiernos locales y Objetivos de Desarrollo del Milenio", con artículos de Inge
Ruigrok, Amareswar Galla, José-Antonio González Mancebo y Nil Sismanyazici-Navaie.
• "La Agenda 21 de la cultura en Francia: estado de la cuestión y perspectiva", de Christelle
Blouët, en cooperación con el Observatoire des Politiques Culturelles francés.
• "Cultura y desarrollo sostenible: ejemplos de innovación institucional y propuesta de un
nuevo modelo de política cultural", redactado para la División de las Políticas Culturales
y del Diálogo Intercultural de la UNESCO en el marco del proceso "Hacia un nuevo perfil
de política cultural".
• "Ciudades, culturas y desarrollos", el informe que está leyendo en este momento.
B. La traducción de la Agenda 21 de la cultura alcanzó la cifra de 17 lenguas: árabe,
búlgaro, japonés, persa, ruso, serbio (bosnio-croata-serbio), sueco y ucraniano se incorporaron
a las ya existentes: inglés, francés, español, catalán, gallego, alemán, italiano, portugués y
turco. Todas estas traducciones fueron realizadas por socios locales.
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C. Relación más estrecha con la Unesco. CGLU ha sido aceptado oficialmente como
observador de los Órganos de la Convención de la Unesco sobre la Protección y Promoción
de la Diversidad de las Expresiones Culturales. Además, la Comisión de cultura (a través de
la ciudad de Estocolmo) está evaluando el programa "Red de ciudades creativas". Finalmente,
la Comisión ha participado en el proceso "Hacia un nuevo modelo para de política cultural",
liderado por la División de las Políticas Culturales y del Diálogo Intercultural.
D. La Comisión ha cooperado con (i) el programa Intercultural Cities (Consejo de Europa)
y ha participado en la organización de dos seminarios en Liverpool, en mayo de 2008, y
Barcelona, en octubre de 2008, (ii) la Plataforma para una Europa Intercultural, en la
elaboración del Rainbow Paper, y (iii) el Año Europeo del Diálogo Intercultural.
E. La Comisión fue co-organizadora de cuatro reuniones en 2008-2009:
• El seminario regional "Políticas urbanas y desarrollo cultural: la planificación como
estrategia", organizado en Quito (Ecuador) en abril de 2008, en cooperación con el Consejo
Metropolitano de Quito, la Red Interlocal de Ciudades Iberoamericanas para la Cultura
y la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).
• La reunión regional "Cultura y estrategias para el desarrollo local", organizada en
Dakar (Senegal) en julio de 2008, en cooperación con la Comisión de la Unión
Económica y Monetaria del África Occidental (UEMOA), la ciudad de Dakar, el Ministerio
de Cultura de Senegal y la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para
el Desarrollo).
• El taller sobre "Ciudades africanas y cooperación cultural local", que tuvo lugar en el
Campus Euroafricano de Cooperación Cultural de Maputo, en junio de 2009, en
cooperación con el OCPA (Observatorio de Políticas Culturales de África) y la Fundación
Interarts.
• El seminario sobre "Cultura, desarrollo sostenible y gobiernos locales", en junio de 2009,
en Barcelona, en cooperación con el Observatoire des Politiques Culturelles francés
y la Unesco, con el objetivo de celebrar el 5.º aniversario de la Agenda 21 de la cultura.
F. El apoyo logístico y económico a las ciudades de Buenos Aires, Medellín y Quito en la
elaboración de una implementación local de la Agenda 21 de la cultura, con la colaboración
de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).
G. La Comisión negoció el lanzamiento de una convocatoria para la presentación de
propuestas sobre la gobernanza local de la cultura, con una estrecha participación de la AECID
(Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). Esta convocatoria para
la presentación de propuestas concederá ayuda económica a ciudades y gobiernos locales
(miembros de CGLU de África, Iberoamérica o el Mediterráneo) que tengan como objetivo
el desarrollo de la Agenda 21 de la cultura en el ámbito local.
H. Se ha creado un nuevo sitio web, basado en código abierto, que permite la carga y
descarga de documentos.
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I. En abril de 2009, el número de ciudades, gobiernos locales y organizaciones de todo el
mundo que estaban vinculados a la Agenda 21 de la cultura alcanzaba la cifra de 350
(véase el anexo 1 de este informe). Se elaboró en formato de ilustración un "mapa de la ciudad
imaginaria" (véase el anexo 2 de este informe).
J. La Comisión celebró una reunión oficial en octubre de 2008 en Estambul, y actualmente
prepara la reunión que tendrá lugar en Guangzhou en noviembre de 2009.
5. La implementación local de la
Agenda 21 de la cultura
Cuando las ciudades y gobiernos locales descubren la existencia de la Agenda 21 de la cultura,
a menudo se formulan todas estas preguntas. ¿Merece la pena? ¿Obtendremos algún
beneficio económico? ¿Cómo relacionamos nuestras políticas culturales actuales con la
Agenda 21 de la cultura? ¿Cómo puede aplicarse localmente una declaración tan extensa?
¿Necesitaremos crear nuevos procesos o nuevos programas? ¿La Agenda 21 de la cultura
conlleva una nueva estrategia cultural para la ciudad? ¿Hay indicadores para hacer el
seguimiento de nuestro progreso? ¿A quién deberemos explicar nuestro progreso?
Los documentos aprobados por la Comisión de cultura en octubre de 2006, es decir,
"Consejos sobre la implementación local de la Agenda 21 de la cultura" e "Indicadores
culturales y Agenda 21 de la cultura" respondieron a algunas de estas preguntas, pero no
resolvieron la falta de recursos necesarios para aprender de las ciudades que están aplicando
localmente la Agenda 21 de la cultura.
Este capítulo se estructura en tres apartados. El primero se centra en las ciudades y pretende
ofrecer un resumen de las diversas maneras en que las ciudades implementan localmente
la Agenda 21 de la cultura. El segundo expone un resumen de las dificultades que han encontrado
las ciudades que aplican localmente la Agenda 21 de la cultura. El tercero da voz a la
sociedad civil.
Estos apartados no deberían sustituir la lectura de los artículos de este informe, ya que en
ellos se ofrece una visión mucho más amplia y profunda.
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A. UNA TIPOLOGÍA DE CIUDADES
En primer lugar, hay diversas ciudades que han interiorizado (de forma muy rápida y
profunda) la Agenda 21 de la cultura en sus políticas culturales. Los artículos redactados
por Catherine Cullen (Lille), Jordi Martí y Carles Giner (Barcelona), y Jean-Robert Choquet
y (Montreal) expresan que la Agenda 21 de la cultura surgió en un momento oportuno en
el diseño de políticas culturales locales, y que se han creado nuevas políticas, programas
y estructuras explícitamente en relación con esta declaración. Las nuevas estrategias
culturales de Montreal y Lille, o el nuevo Consejo de cultura de Barcelona son buenos
ejemplos, pero también podemos encontrarlos en ciudades más pequeñas como Aubagne,
Sant Mateu o Chacao. En estas ciudades, la sociedad civil local (principalmente las asociaciones
profesionales de los diversos sectores culturales, pero también las ONG que vinculan la cultura
con el cambio social) está relacionada internacionalmente con organizaciones de características
similares, y es activa en el apoyo local del desarrollo cultural. Estas ciudades han adoptado
formalmente la Agenda 21 de la cultura en sus consejos plenarios municipales y también
promueven nacional e internacionalmente su más amplia difusión. El equilibrio entre un sólido
liderazgo municipal y una sociedad civil fuerte parece ser un elemento clave. En estas
ciudades, las nuevas políticas culturales locales se explican como un resultado directo de
la Agenda 21 de la cultura.
La situación de un gran número de ciudades que utilizan muchos elementos de la Agenda
21 de la cultura en sus políticas culturales locales, especialmente en cuestiones relacionadas
con la gobernanza de la cultura y con cuestiones relacionadas con la diversidad cultural y
el diálogo intercultural. Las ciudades de Porto Alegre, Sevilla, Dortmund, Redland y Novi Sad,
con los artículos redactados por Sergius Gonzaga, Paz Sánchez Zapata, Kurt Eichler, Judy
Spokes (con una contribución de Aunty Joan Hendriks), y Biljana Mickov ilustran esta
situación. Recomendamos encarecidamente la lectura de sus interesantísimos artículos.
La mayoría de las demás ciudades que son miembros de la Comisión de cultura comparten
esta situación; algunos ejemplos son Lyon, Maputo, Quito, Medellín, Belo Horizonte, Diyarbakir,
Dublín, Ginebra o Turín. Uno de los retos a los que deberá enfrentarse la Comisión de
cultura en los próximos años será dar más visibilidad a estos procesos.
Algunas ciudades afirman que la Agenda 21 de la cultura cubre perfectamente las políticas
culturales actuales. Han adoptado formalmente la Agenda 21 de la cultura. Entre muchas
ciudades, este hecho es ejemplificado por los casos de Essaouira (en un artículo escrito por
la alcaldesa Asma Chaabi) y Buenos Aires, cuyo ministro Hernán Lombardi afirma "no solo
hay una superposición considerable de la política cultural actual de la ciudad [y la Agenda
21 de la cultura], sino que estos compromisos también han sido componentes esenciales
de la gestión cultural en Buenos Aires desde que la ciudad logró su autonomía política en
1996". La mayoría de estas ciudades declaran un interés por utilizar la Agenda 21 de la cultura
en la nueva generación de políticas culturales.
12
Merecen una mención especial las ciudades que han estado luchando por incorporar la Agenda
21 de la cultura y, por consiguiente, una dimensión cultural, al principal documento de
planificación para el desarrollo urbano. Es el caso de las ciudades de Dortmund y Lille
(véanse los artículos de Kurt Eichler y Catherine Cullen en este informe), o las ciudades de
Ginebra y Angers (véanse los estudios de casos reproducidos en nuestro informe 4 sobre
"Cultura y desarrollo sostenible: ejemplos de la innovación institucional y propuesta de un
nuevo modelo de política cultural", disponible en el sitio web). El reciente anuncio del
Ministerio de Cultura, Comunicaciones y Estatus de las Mujeres de Quebec, explicando que
preparará una Agenda 21 de la cultura para Quebec de ahora hasta 2013, y que hará de
esta acción el centro de su plan de actuación para el desarrollo sostenible, es un claro
ejemplo en el mismo sentido.
Los artículos de este informe también demuestran que la Agenda 21 de la cultura es
conocida, aunque todavía no utilizada totalmente en muchas ciudades. Este sería el caso
de los gobiernos locales de Nueva Gales del Sur (Australia), cuyo caso es presentado por
Christopher Hudson en su artículo: "Aunque la Agenda 21 de la cultura está empezando
a mencionarse en la política y la planificación locales, todavía queda lejos del Gobierno Local
de NGS. Sin embargo, la Agenda 21 de la cultura proporciona un importante soporte
conceptual a aquellos que trabajan en el ámbito de las artes en la administración local. (…)
Aunque los ayuntamientos australianos no figuren como adoptantes de la Agenda 21 de
la cultura, el personal del gobierno local que trabaja en el desarrollo cultural se muestra satisfecho
y reconfortado por la existencia de la Agenda 21 de la cultura, y por el hecho de que su 'misión
en el mundo' haya empezado. La Agenda 21 de la cultura está dilucidando, con éxito, a nivel
global, el hecho esencial del valor intrínseco de la política cultural y la práctica artística."
Puede que también sea el caso de la ciudad de Berlín, cuyas políticas culturales se exponen
en el artículo redactado por Bettina Heinrich.
Otro grupo de ciudades y gobiernos locales han adoptado formalmente la Agenda 21 de
la cultura pero no han proporcionado ninguna prueba de su implementación local. Es
posible que algunas de estas ciudades hayan considerado la Agenda 21 de la cultura como
una marca o un proceso evidente que no precisaba ninguna acción local adicional.
Por último, en el último año la Comisión se dirigió a algunas ciudades para invitarlas a formar
parte de la red de ciudades vinculadas a la Agenda 21 de la cultura. Algunas de estas
ciudades afirmaron que la Agenda 21 de la cultura no es pertinente en su situación actual,
ya que las industrias creativas son el principal objetivo de sus políticas locales para la
cultura y, por consiguiente, la diversidad cultural, el diálogo intercultural, la gobernanza
local de la cultura o la relación entre la cultura y el desarrollo sostenible no se consideran
prioridades (la "moda de la creatividad" muy a menudo daña los procesos de gobernanza
cultural a largo plazo). Otras ciudades (principalmente del mundo anglosajón, aunque no
exclusivamente) encuentran que es muy difícil adoptar formalmente una declaración o
referirse a documentos internacionales, cuando no hay fuentes de financiación que
automáticamente acompañen el proceso. Finalmente, otras ciudades, principalmente en los
países en vías de desarrollo, todavía no disponen de una política cultural y, aunque reconocen
el interés del contenido, encuentran que "falta una pieza" entre la amplitud de la declaración
y la posibilidad de la implementación local.
13
Algunos artículos de este informe también exponen metodologías muy concretas adoptadas
para la difusión local de la Agenda 21 de la cultura. Catherine Cullen (Lille) explica que "desde
que adoptamos la Agenda 21 de la cultura, la relación entre la cultura y el desarrollo
sostenible constantemente se cuestiona, se provoca, se enriquece, y las propuestas son
numerosas. Organizamos encuentros regulares (los 'desayunos culturales') que reúnen, por
grupos limitados, a las estructuras, las asociaciones culturales y los artistas independientes
de la ciudad, permitiéndonos recoger las opiniones y las demandas, y evaluar el impacto
de las decisiones tomadas." Este artículo también explica con detalle el proyecto "Los bailes
de Fives" que implementa la Agenda 21 de la cultura en un proyecto artístico (de mucho
éxito) basado en la comunidad.
B. LAS DIFICULTADES
Las ciudades que han decidido utilizar la Agenda 21 de la cultura en sus políticas locales
han encontrado diversas dificultades. Catherine Cullen resume estas dificultades en su
artículo, de la siguiente manera:
"En primer lugar, la dificultad consiste en pensar de forma transversal. Trabajamos fácilmente
con las delegaciones de educación, solidaridad, tercera edad, lucha contra las exclusiones,
etc. pero mucho más difícilmente con las delegaciones de economía, urbanismo o finanzas.
» En segundo lugar, hemos constatado que los actores del desarrollo sostenible a menudo
están poco sensibilizados con la problemática cultural. Además, los criterios cuantitativos
del desarrollo sostenible a menudo parecen técnicos y austeros en comparación con los criterios
necesariamente más sensibles del arte y de la práctica artística. Los actores de la cultura
y del desarrollo sostenible deben luchar contra esa primera impresión de una ausencia de
lenguaje y metodología comunes para trabajar juntos.
» También es necesario reinventar continuamente una pedagogía de la Agenda 21 de la cultura
para los representantes políticos, para la prensa, para los actores culturales y para los
ciudadanos (que, por otro lado, suelen ser los primeros en entenderla). Debemos de
inmediato lanzarnos a las acciones prácticas para poder darles ejemplo.
» Por último, conviene también señalar la compartimentación de los actores culturales que
pertenecen a disciplinas artísticas diferentes. Las citas regulares entre el Ayuntamiento, las
estructuras, los artistas y todos los actores culturales afectados, como en el caso de los 'desayunos
culturales' son, en nuestra opinión, una buena ocasión de confrontar distintas maneras de
trabajar y encarar la creación. Este trabajo de 'apertura' llevará su tiempo, pero es necesario."
14
Otra dificultad en la implementación de la Agenda 21 de la cultura la destaca Teixeira Coelho
(recomendamos la lectura de su brillante y crítico artículo) cuando afirma "nunca ha sido
una agenda real, un listado de propósitos para realizar en un determinado plazo". Este punto
débil existe y debe resolverse, cuanto antes, durante los próximos años. La Comisión de
cultura de CGLU deberá tomarse en serio esta crítica y, probablemente, proponer un conjunto
de metas locales concretas para la implementación local de la Agenda 21 de la cultura, por
lo menos para las ciudades cuyo consejo plenario municipal haya adoptado formalmente el
documento. El establecimiento de estas metas locales se planteó en el proceso de elaboración
de la Agenda 21 de la cultura (finales de 2003-principios de 2004), pero las ciudades que
encabezaban el proceso consideraron en aquel momento que era un ámbito todavía inmaduro
para introducir un esquema de este tipo. Parece que ha llegado el momento de replantearse
esta cuestión.
Los funcionarios y cargos públicos que se sienten próximos a la Agenda 21 de la cultura comparten
una serie de opiniones: las políticas culturales necesitan implicarse de forma más explícita
en la protección y promoción de la diversidad cultural; el desarrollo sostenible necesita tener
un componente cultural; es necesaria una mejor gobernanza de la cultura a nivel local y la
sociedad civil es un socio clave. Consideran que la Agenda 21 de la cultura (a pesar de las
dificultades) es una oportunidad y un proceso del cual hay que ocuparse. Muchos investigadores
y activistas también comparten estas opiniones.
C. LA VOZ DE LA SOCIEDAD CIVIL
El desarrollo de la Agenda 21 de la cultura ha contado con el apoyo generoso de muchas
organizaciones que pertenecen a la sociedad civil. En estos cinco años, el proceso ha
recibido las aportaciones de fundaciones (como la Fundación Cultural Europea), universidades
(la Bilgi en Estambul, la Universitat Jaume I en Castelló de la Plana, la Université de Lyon
2, la Vrije Universiteit de Bruselas, entre otras), así como de organizaciones de profesionales
de la cultura (el Cultural Development Network de Victoria, la Red de Ciudades Creativas
del Canadá o Banlieues d'Europe, por ejemplo), redes (como ENCATC, la Red Cultural del
Mercosur o Culture Action Europe) y ONGs y asociaciones ciudadanas (como Culture-
Montréal, el Development Centre Democracy through Culture de Ucrania, o el Groupe 30
Afrique). Estas organizaciones son socios fundamentales de la Agenda 21 de la cultura, y
su implicación es en extremo importante.
Así, era fundamental que un informe que “celebra” el quinto aniversario Agenda 21 de la
cultura se abriera a investigadores, activistas y personalidades distinguidas de la sociedad
civil, mediante artículos encargados especialmente para la ocasión, que han proporcionado
ideas innovadoras que ayudarán al desarrollo de la Agenda 21 de la cultura y orientarán el
trabajo de la Comisión de cultura de CGLU para los próximos años.
15
Christine Merkel analiza el contexto en el cual aparece la Agenda 21 de la cultura (con la
Convención de la Unesco sobre Diversidad Cultural como Carta Magna) y proporciona
osadas sugerencias para la Agenda 21 de la cultura. Jon Hawkes documenta sólidamente
el papel del desarrollo cultural "en la revitalización de la democracia, en la motivación de
la vuelta al ágora" y expone críticamente las tendencias dentro del gobierno que inhiben
los objetivos de desarrollo cultural local. Gottfried Wagner y Philipp Dietachmair intercambian
sus puntos de vista sobre el desarrollo cultural urbano tras la "moda de la creatividad" y
explican los sólidos programas que la Fundación Cultural Europea implementa para el
desarrollo cultural en ciudades vecinas a la Unión Europea. Irena Guidikova explica el
exitoso programa europeo de Ciudades Interculturales y ofrece algunos consejos sobre
cómo una ciudad podría desarrollar una gobernanza verdaderamente intercultural. De
forma paralela, Lupwishi Mbuyamba documenta cómo el Observatorio de Políticas Culturales
en África utilizó la Agenda 21 de la cultura para una investigación sobre políticas culturales
locales. Simon Brault celebra el movimiento mundial que la Agenda 21 de la cultura ha articulado,
y sugiere tres áreas que deben seguir desarrollándose: la expansión de su red de influencia,
el enriquecimiento de sus fuentes de conocimiento y un progreso significativo en la
movilización de la ciudadanía; también afirma que las "plataformas de la gobernanza
cultural basadas en un diálogo informado, contributivo y productivo entre la sociedad civil
y los poderes políticos y administrativos" son necesarias en el ámbito local para las ciudades
que han adoptado la Agenda 21 de la cultura. Finalmente, Teixeira Coelho, confirmando la
necesidad de disponer de un documento que reconozca el papel central de las ciudades
en la producción cultural, reclama la revisión de algunos errores conceptuales de la Agenda
21 de la cultura y sugiere la definición de objetivos factibles para implementar la Agenda.
La voz de la sociedad civil está llamada a jugar un papel más importante en el desarrollo
de la Agenda 21 de la cultura en los próximos años.
6. Algunas ideas para los próximos
cinco años
CGLU celebrará su próximo Congreso Mundial en México DF en otoño de 2010; todos los
indicios apuntan a una Comisión de cultura más consolidada y a un papel más estratégico
de las políticas culturales dentro de CGLU. Estos artículos proporcionan un valioso conjunto
de ideas que la Comisión de cultura tendrá que analizar durante los próximos meses.
Estas son algunas de las ideas que podrían articular las discusiones.
• El debate conceptual sobre la cultura como el cuarto pilar del desarrollo sostenible y la
más amplia difusión de las iniciativas gubernamentales que avanzan en esta dirección.
• La viabilidad de una serie de metas locales concretas para la implementación local
de la Agenda 21 de la cultura y la investigación sobre los indicadores culturales del
desarrollo local.
16
• El análisis de las dificultades a las cuales han tenido que hacer frente los actores
locales de la cultura al implementar políticas transversales, al defender el lugar de la
cultura en los instrumentos de planificación local integrados, y en la existencia de
plataformas de gobernanza cultural basadas en el diálogo entre la sociedad civil y los
gobiernos locales.
• El enriquecimiento de las fuentes de conocimiento, con más voces procedentes de la
sociedad civil y de regiones del mundo con menos representación.
• Una mayor difusión de las políticas culturales de las ciudades que han adoptado la
Agenda 21 de la cultura y la desarrollan localmente.
• La cooperación con la Unesco en diversos programas, incluidos los Órganos de la
Convención sobre la Diversidad Cultural, el proceso "Hacia un nuevo modelo de política
cultural" y la red de Ciudades Creativas, entre otros.
• La posibilidad de participar en mecanismos de "evaluación entre iguales" o peerreview.
Esto podría prepararse en cooperación con el Consejo de Europa en el marco
de una nueva generación de su programa de Ciudades Interculturales.
• El fortalecimiento de los vínculos e intercambios con agencias y programas de Naciones
Unidas (principalmente PNUD, PMUE y ONU-Habitat), con la Comisión Europea y con
las redes municipales como la Organización de Ciudades Patrimonio de la Humanidad,
el ICLEI o Eurocities.
• La cooperación con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo
(AECID), y el establecimiento de un Fondo que ofrecerá la posibilidad de obtener
recursos económicos para la implementación local de la Agenda 21 de la cultura.
• El encargo de nuevas investigaciones sobre temas específicos, como: "Género y
políticas culturales", o "el estado actual" del desarrollo de la Agenda 21 de la cultura
en países como Portugal (ya hay un informe previo redactado por Rui Matoso), Canadá,
Brasil o Australia.
• La organización de seminarios de formación o capacitación sobre desarrollo de
políticas culturales locales, en estrecha cooperación con redes municipales como
Interlocal, Mercociudades o Eurocities.
• La mejora del sitio web y la publicación de artículos sobre cuestiones relacionadas con
la Agenda 21 de la cultura.
• La preparación de una nueva Agenda 21 de la cultura para su aprobación en 2014.
7. Una conclusión provisional
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que han
participado en la elaboración de este informe y extender nuestra felicitación a todos los socios
de la Agenda 21 de la cultura.
Deseamos transmitir nuestro deseo de continuar el liderazgo del proceso de la Agenda 21
de la cultura durante los próximos años.
17
‘Montreal y yo nos adoptamos mutuamente hace treinta y cinco años. No es ni la más
bonita, ni la más grande ni la más rica de las grandes ciudades. Pero no la dejaría por
nada del mundo: es un auténtico entorno vital, un lugar de diferencias e intercambios,
donde nacen las esperanzas, perviven los sueños y quiere vivir la buena gente.'
Michel Goulet, escultor1
La aportación de la cultura al desarrollo socioeconómico de las comunidades es un campo
de estudio, de experiencias y conocimientos concretos que se ha vuelto prácticamente
ineludible. Simultáneamente, el papel de las comunidades locales en la preservación de la
diversidad cultural se reconoce y reivindica cada vez más, lo que desborda la conexión en
red de los municipios más allá de las fronteras habituales. La enorme rapidez con la que
los promotores de la Agenda 21 de la cultura han podido proveer y facilitar la conexión en
red de los actores de este vasto movimiento informal es ejemplar e ilustra la energía que
anima, en todo el mundo y a todos los niveles, a los impulsores del desarrollo cultural local.
Ahora bien, la realización de proyectos de desarrollo cultural que tengan sentido y aporten
prosperidad a una comunidad, y que, al mismo tiempo, sean representativos de su
singularidad, se apoya también sobre un componente que parece difícil de obtener, pero
que resulta indispensable para el éxito de tales proyectos: un modo de gobernanza basado
en una dinámica de intercambio creíble y constructiva entre el poder político y la sociedad
civil. Con el fin de aceptar este reto de ciudadanía se creó en 2002 Culture Montréal.
18
1 Ville de Montréal, Montréal, métropole culturelle, Politique de développement culturel 2005-2015, septembre 2005, p. 58 (www.ville.montreal.qc.ca/culture)
La ciudad que amamos
Simon Brault
Presidente de Culture Montreal
La realización de proyectos de desarrollo cultural que tengan
sentido y aporten prosperidad a una comunidad, y que, al
mismo tiempo, sean representativos de su singularidad, se
apoya sobre un componente que parece difícil de obtener, pero
que resulta indispensable: una dinámica de intercambio creíble
y constructiva entre el poder político y la sociedad civil.
La cultura, en el centro del desarrollo
de Montreal
Culture Montréal es una organización independiente y sin ánimo de lucro que reúne a toda
persona interesada en promover la cultura como elemento esencial del desarrollo de
Montreal. Sus aproximadamente 700 socios provienen tanto del mundo de los negocios y
de la educación como del entorno comunitario, y se reúnen alrededor de un sólido núcleo
de participantes procedentes del sector de las artes y de la cultura. Entre ellos figuran
numerosos políticos, gente de negocios o ciudadanos a menudo conocidos en su entorno
por su liderazgo excepcional y su compromiso sincero con la activación de una metrópolis
cultural. Esto es así porque la razón de ser de Culture Montréal, y el punto de convergencia
de todos los intereses particulares puestos por cada uno de sus socios, es Montreal, la
ciudad vivida, la ciudad amada, metrópolis sin igual en el continente americano. De mayoría
francófona, pero habitada por ciudadanos a menudo bilingües e incluso trilingües, cosmopolita
e inclusiva, joya viviente y moderna con un patrimonio construido y herencias socioculturales
varias veces centenarias, crisol de una fuerza creativa que resplandece a escala mundial en
diversos ámbitos (entre los cuales se encuentran el arte y la cultura), Montreal provoca en
aquellos que la adoptan un apego y un orgullo perdurables. Sin lugar a dudas, el dinamismo
y la influencia de este gran proyecto de concertación que es Culture Montréal residen en
esta simple pero poderosa profesión de fe.
Remitiéndose a numerosos principios enunciados en la Agenda 21 de la cultura (adoptada
además por la ciudad de Montreal en junio de 2005), Culture Montréal persigue desde
hace ya siete años tres grandes objetivos: el derecho, el acceso y la participación en la
cultura de todos los ciudadanos, la afirmación de la función de la cultura en el desarrollo
de la ciudad y, por último, el posicionamiento de Montreal como metrópolis cultural mediante
el realce de su creatividad, su diversidad cultural y su proyección nacional e internacional.
Segura del compromiso de sus veintiún miembros del consejo de dirección y de sus comités
consultivos, dirige las actividades de reflexión, concertación y representación necesarias para
alcanzar sus objetivos mediante las prioridades estratégicas siguientes: diversidad cultural
de la expresión artística, apoyo al talento artístico y a las prácticas artísticas emergentes,
presencia viva de las artes y de la cultura en el ámbito educativo y, por último, promoción
de un urbanismo respetuoso con el patrimonio inmobiliario y paisajístico que proporciona
un lugar destacado al arte público.
19
Remitiéndose a numerosos principios enunciados en la Agenda
21 de la cultura, Culture Montréal persigue desde hace ya siete
años tres grandes objetivos: el derecho, el acceso y la
participación en la cultura de todos los ciudadanos, la afirmación
de la función de la cultura en el desarrollo de la ciudad y el
posicionamiento de Montreal como metrópolis cultural mediante
el realce de su creatividad, su diversidad cultural y su proyección
nacional e internacional.
El carácter heterogéneo y no partidista del organismo y la experiencia que ha acumulado
en diversos sectores gracias al compromiso continuo de los socios especialistas en su
ámbito han hecho que actualmente pase a ser un portavoz creíble en materia de desarrollo
cultural metropolitano, así como también un excelente punto de concertación cuya legitimidad
y eficacia quedaron confirmadas con motivo de la organización y la celebración del evento
Rendez-vous novembre 2007 – Montréal Métropole culturelle.
La ciudad soñada
Dotada de infraestructuras culturales de calidad y de un enorme conjunto de creadores sin
parangón con su relativa importancia demográfica y económica, Montreal posee varios
ingredientes indispensables para ser una metrópolis cultural digna de este nombre: masa
crítica de instituciones importantes de formación, investigación, conservación, producción
y difusión; calidad y renombre de sus numerosos festivales; preservación de su patrimonio
y valorización cultural de sus barrios.
Sin embargo, desde hace algunos años, se imponía la urgencia de romper con cierto
pesimismo y cinismo existentes en el ambiente y de detener una erosión continua de la capacidad
de decidir y actuar que hipotecaba toda ambición seria de desarrollo metropolitano. Iniciada
por Culture Montréal y desarrollada en estrecha colaboración con la Cámara de Comercio
del Montreal metropolitano, la gran cumbre regional de la cultura, titulada Rendez-vous
novembre 2007 – Montréal métropole culturelle, servía así de marco para la presentación y
la adopción concertada de un plan de acciones concretas que trataban de acelerar el
despliegue y la consolidación de Montreal como metrópolis cultural internacional desde aquél
momento y hasta 2017.
La elaboración de un plan de acción que se sometiese al examen y la aprobación de la sociedad
civil se apoyaba en principio en una nueva política municipal de desarrollo cultural basada
a su vez en una comprensión aguda, a lo que debía unirse un examen honesto de los
puntos fuertes y débiles propios de este entorno. La toma de conciencia de lo que distingue
a Montreal de otras metrópolis culturales permitía de golpe establecer las propias prioridades
para reforzar su carácter distintivo, condición como mínimo indispensable para la emergencia
de una metrópolis cultural sostenible. Pero, sobre todo, establecía las bases de un diálogo
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Iniciada por Culture Montréal y desarrollada en estrecha
colaboración con la Cámara de Comercio del Montreal
metropolitano, la gran cumbre regional de la cultura, titulada
Rendez-vous novembre 2007 – Montréal métropole culturelle,
servía así de marco para la presentación y la adopción concertada
de un plan de acciones concretas que trataban de acelerar el
despliegue y la consolidación de Montreal como metrópolis cultural
internacional desde aquél momento y hasta 2017.
abierto y constructivo entre la política y la sociedad civil, facilitando, por tanto, el nacimiento
de proyectos mucho más significativos y movilizadores debido a que encajaban con la
identidad del entorno y su visión de futuro. Si hubiese una sola lección que aprender de la
experiencia, sería sin duda ésta última, en vista de las 1.300 personas que han participado
activamente en este acontecimiento de dos días, las numerosas inversiones que han tomado
forma desde entonces y el interés indefectible que siguen prestando los medios de
comunicación a la labor del comité encargado de garantizar el seguimiento del Plan de acción
2007-2017. Pero esta lección de autenticidad no podría ser rentable sin un ingrediente tan
básico para el desarrollo cultural sostenible como el liderazgo.
Propuesta por Culture Montréal durante la campaña electoral municipal de noviembre de
2005, esta cumbre suscitó desde el principio el interés de los candidatos a la alcaldía.
Algunos meses más tarde, la ministra responsable de cultura en el ámbito provincial y el
ministro federal responsable de la región de Montreal se reunieron con el nuevo alcalde electo
y con la presidenta de la Cámara de Comercio de la región metropolitana de Montreal, en
el seno de un comité directivo presidido y moderado por mí mismo como presidente de
Culture Montréal. A pesar de las tensiones propias del encuentro entre los tres niveles
administrativos y de las cuestiones de jurisdicción, prerrogativas, presupuestos, programas
e imputabilidades que siempre se producen, esta instancia política de concertación permitió
poner en pie la proeza de definir en sólo dieciocho meses un plan de acción que desarrollase
durante diez años importantes tareas que responden a cinco prioridades estratégicas.
Este liderazgo se volvió aún más evidente cuando, durante los dos días que duró la cumbre,
los representantes del ámbito del arte y la cultura, y de modo más general, de la sociedad
civil, tuvieron derecho a escuchar, de forma exclusiva, a varios ministros de los gobiernos
provincial y federal, al alcalde de Montreal, a los miembros de sus gabinetes y a altos
funcionarios y dirigentes de los tres consejos de las artes, cristalizando un deseo compartido
de cambio del que han podido surgir los consensos necesarios para la toma de decisiones.
También hemos visto solidificarse y multiplicarse las alianzas de la sociedad civil y establecerse
las bases de una nueva relación con los responsables políticos y la administración en
materia de desarrollo, lo que ha dado lugar, en el área de Montreal, a un nuevo modo de
gestión cultural sin el cual todo proyecto parece desde entonces impensable.
21
La Agenda 21 de la cultura, ejemplar y formidable movimiento de
ideas, sólo podrá transformarse en verdadero movimiento de
acciones destacadas internacionales a condición de que surja
simultáneamente en las comunidades un liderazgo político y
ciudadano. A la vez, el proceso deberá ampliar su red de influencia,
enriquecer sus fuentes de conocimientos y propiciar un avance
significativo en el ámbito de la movilización ciudadana.
¿Qué podemos decir de la herencia de la Agenda 21 de la cultura en el desenlace de este
acontecimiento memorable para Montreal? Por su proyección y la calidad de su contribución
en tanto que fuente de conocimientos y de información sobre las mejores prácticas en
materia de desarrollo local a través de la cultura, la Agenda 21 de la cultura es una
herramienta formidable de planificación y legitimación de las comunidades que deseen abordar
este cambio. El reciente anuncio del Ministerio de Cultura, Comunicaciones e Igualdad de
Quebec de que éste elaborará de aquí a 2013 una Agenda 21 de la cultura para Quebec,
y que se convertirá en la acción estrella de su plan de acción de desarrollo sostenible, pone
perfectamente de manifiesto la credibilidad adquirida por este movimiento. El Ayuntamiento
de Montreal, al afiliarse a la misma varios meses antes de la publicación de su propia
política cultural en septiembre de 2005, inscribió el municipio en una red prestigiosa que
contribuye a la proyección de la ciudad, da peso a sus reivindicaciones ante los otros niveles
administrativos y refuerza la perpetuidad de los compromisos adquiridos ante los ciudadanos
en materia de derechos culturales. Además, el matrimonio de conveniencia entre Culture
Montréal y el Ayuntamiento de Montreal, creado a través de su afiliación a esta misma red
de influencia, favorece la continuidad de su colaboración, pese a los sobresaltos inherentes
al ejercicio periódico de la democracia.
Parece, sin embargo, que la Agenda 21 de la cultura, ejemplar y formidable movimiento de
ideas, sólo podrá transformarse en verdadero movimiento de acciones destacadas
internacionales a condición de que surja simultáneamente en las comunidades un liderazgo
político y ciudadano, así como plataformas de gestión cultural basadas en un diálogo
informado, contributivo y productivo entre la sociedad civil y los poderes políticos y
administrativos. A condición, en suma, de que toda acción en este sentido esté enraizada
en el meollo de la vida democrática. Ahora bien, si la Agenda 21 de la cultura satisface bastante
bien este objetivo en determinados aspectos, existen otros en los que merecen que nos
detengamos a lo largo de los próximos años, a saber: la ampliación de la red de influencia
de la Agenda 21 de la cultura, el enriquecimiento de sus fuentes de conocimientos y un avance
significativo en el ámbito de la movilización ciudadana.
Lo que quieren los ciudadanos
En Canadá, como en todos sitios, las ciudades no pueden ser los únicos socios capitalistas
de los grandes proyectos de desarrollo cultural y necesitan el apoyo financiero de otros niveles
de la administración y, por tanto, la adhesión de éstos a la visión de desarrollo cultural
articulada por las comunidades. Ahora bien, esto no resulta fácil.
La situación que prevalece aún en Estados Unidos, por ejemplo, nos permite reflexionar sobre
esta dinámica entre lo local y lo nacional y sobre la dificultad de hacer entender los
argumentos que tratan sobre el valor intrínseco y las repercusiones económicas y sociales
de los gastos públicos para apoyar las artes y la cultura. El clamor de la protesta que
produjo la petición de la National Endowment for the Arts de que una escasa suma (50 millones
de dólares) del plan de saneamiento financiero de 800.000 millones adoptado por el
Congreso estadounidense se dedicase a la protección de empleos en organismos artísticos
es una prueba más de lo urgente que resulta aumentar el alcance del discurso sobre los
beneficios reales de las artes y la cultura para la sociedad. Este aumento del poder de
22
persuasión requiere una filiación más significativa a la Agenda 21 de la cultura en América
del Norte, donde esta red es prácticamente inexistente. Si tenemos en cuenta, además, la
importancia de las relaciones de intercambio e influencia existentes entre Estados Unidos
y Canadá, no hay tiempo que perder para desarrollar alianzas estratégicas capaces de
movilizar los liderazgos alrededor de la importancia del desarrollo cultural local, dado que
tanto en el ámbito internacional como en el ámbito municipal, las ciudades, incluso
conectadas en red, no pueden llevar ellas solas esta carga.
Desde el punto de vista de los argumentos, resulta interesante preguntarse lo que podría
aportar a la red de la Agenda 21 de la cultura un desarrollo en América del Norte o incluso
en Asia. Por ejemplo, uno de los factores que contribuyeron al éxito de la cumbre de
noviembre de 2007 fue probablemente el contenido del discurso creado para la ocasión
acerca del proyecto de metrópolis cultural, que desde los primeros esfuerzos, ha buscado
la concertación para hacer entender que este proyecto no era sólo competencia del ámbito
cultural, sino que pertenecía de pleno derecho a todos los actores del desarrollo socioeconómico
metropolitano y, cada vez más, a todos los ciudadanos. Para ello, con frecuencia se ha
tratado de “desculturalizar” el proyecto de metrópolis cultural; aunque incorrecto en
determinados aspectos, este neologismo ha permitido, sin embargo, la adhesión de nuevos
ámbitos, entre ellos el de los negocios y el de la investigación universitaria, a las prioridades
propuestas en el Plan de acción 2007-2017.
En Estados Unidos surge además un discurso que sostiene que la presencia de las artes y
la cultura en una comunidad tendría un efecto directo sobre la incidencia del voluntariado
y del índice de participación electoral, discurso del que aprovechamos rápidamente la
potencia argumentativa por poco que conozcamos el lugar que ocupan el patriotismo y el
ideal de democracia electoral en el universo identitario estadounidense. Si bien el argumento
de las consecuencias económicas del desarrollo cultural aún no se ha agotado, parece
importante, no obstante, tratar de enriquecer el bagaje discursivo sobre la pertinencia de
una presencia cada vez mayor de las artes y la cultura en las comunidades.
Desde esta misma óptica, los promotores de la Agenda 21 de la cultura tendrían interés en
reunir los conocimientos innovadores en materia de movilización ciudadana que, transcendiendo
el enfoque consumista, traducen la idea de transversalidad de la aportación de la cultura
al desarrollo de las comunidades con el fin de generar un apego ciudadano extenso y
duradero, que pueda producir un impacto en las políticas públicas. Porque de la misma forma
que parece prioritario sensibilizar a los líderes del mundo de las ventajas de las artes y la
cultura para las comunidades, también resulta apremiante apoyar las propias comunidades
en la construcción de un sentimiento compartido de orgullo y apego a la cultura como
factor esencial de cohesión social y plenitud individual. En este sentido, parecen surgir
modelos prometedores, como la red quebequense Les Arts et la Ville2, que centra sus
preocupaciones en contextos diferentes a los de las grandes ciudades, disociando “cultura”
y “urbanidad” y que, al apoyar los esfuerzos de desarrollo cultural en el medio semi-rural
y rural, bien podrían revolucionar el discurso del derecho a la cultura acercándolo más
que nunca a la realidad de las poblaciones, para que la cultura esté verdaderamente
arraigada a la voluntad colectiva de los ciudadanos.
23
2 www.arts-ville.org
La diversidad cultural:
un destino para Esauira
A diferencia de varias ciudades históricas de Marruecos, Esauira no surgió de una aglomeración
progresiva de poblaciones rurales convertidas posteriormente en una aglomeración urbana,
ni de una inmigración masiva como las que ha conocido Marruecos a lo largo de su historia.
Esauira es fruto de la voluntad real del sultán constructor Sidi Mohamed Ben Abdellah, que
quiso hacer de ella un centro económico de primer orden y el primer puerto comercial de
su reino.
Esauira es por tanto una de las primeras ciudades construidas de forma planificada con un
objetivo bien preciso. Durante la edificación de la ciudad, el sultán se encargó de que la población
de la nueva ciudad se integrase en la actividad económica prevista. Por ello, convocó a
familias de todo Marruecos conocidas por sus conocimientos en materia de comercio y negocios
con las potencias extranjeras prósperas de entonces. Esta selección se hizo sin distinción
de raza o religión. De este modo, familias judías de todo Marruecos, otras originarias de España
o de otros países del Norte de África fijaron su domicilio en Esauira, junto a familias árabes
autóctonas o de Andalucía, además de las comunidades bereberes de la región e incluso
aquellas procedentes del África subsahariana.
Esta configuración multiétnica ha hecho de Esauira un crisol donde se han fundido todas las
culturas de estas poblaciones, marcando profundamente la identidad de la ciudad y sus
habitantes con rasgos de buena convivencia, tolerancia y diversidad cultural y confesional a
lo largo de su historia. Cada una de estas poblaciones ha contribuido, con sus propias
especificidades culturales, a forjar un patrimonio cultural común único en Marruecos, que
es el resultado de diferentes contribuciones procedentes de orígenes étnicos y culturales diversos.
Este patrimonio ha sabido preservarse a pesar de la erosión de la memoria y los cambios
profundos que ha conocido la ciudad y su población a causa de los movimientos masivos
de emigración y de inmigración de determinadas descendencias y a pesar del declive
progresivo del rol económico de la ciudad en beneficio de nuevos centros urbanos desarrollados
al principio por el protectorado y posteriormente por la administración central de Rabat.
24
La Agenda 21 de la cultura y Esauira
Asma Chaabi
Alcaldesa de Esauira
Sin embargo, la preservación de este patrimonio común, obra durante mucho tiempo de
una elite local autóctona y extranjera, ha sufrido los mismos perjuicios que la ciudad en general,
tanto en lo referente a los edificios antiguos como al patrimonio oral correspondiente a toda
herencia cultural y tradicional legada por las diferentes etnias que componían la sociedad
de Esauira. Debido a la notoriedad de la ciudad, y gracias en concreto a una fuerte diáspora
que vive en las grandes metrópolis internacionales, se ha mantenido un interés particular
por Esauira, que constituye un raro ejemplo de diversidad cultural que ha coexistido en un
clima de tolerancia y de paz. Este interés se ha traducido en una voluntad de preservar el
patrimonio común de todas las culturas que han participado en forjar la identidad de
Esauira. De este modo, han visto la luz varias acciones, apadrinadas generalmente por
instituciones y entidades de importancia internacional, cuya finalidad es gestionar programas
de protección del patrimonio de la ciudad. Estas acciones se refieren, básicamente, a la
restauración y adaptación de las construcciones antiguas de la ciudad, que ha sido reconocida
por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.
Entre las acciones de protección de la ciudad de Esauira, la de la Agenda 21 constituye una
de las operaciones más visibles, por ser más general e integrar sobre todo a los trabajadores
profesionales locales para que tomen parte en los esfuerzos de restauración de los
monumentos de la ciudad.
La Agenda 21 local de Esauira:
una labor pionera en Marruecos
La Agenda 21 es el documento marco de la comunidad internacional para el desarrollo sostenible.
Se aprobó en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992). Su contenido tiene como
objetivo reforzar la parte medioambiental de la política pública, así como la participación
ciudadana, pero la Agenda 21 de Río a penas menciona la cultura. Esauira deseaba poner
en marcha a escala local la Agenda 21 de Río. El pasado, el presente y el futuro de nuestra
ciudad (la diversidad cultural como tesoro propio) tienen como eje la cultura, como uno de
los componentes de nuestra Agenda 21 local. Se trataba de algo muy coherente con nuestro
proyecto de ciudad. Este enfoque ha sido –lo hemos sabido con los años– uno de los
elementos inspiradores de la Agenda 21 de la cultura.
25
Esauira constituye un raro ejemplo de
diversidad cultural que ha coexistido en un
clima de tolerancia y de paz.
La acción de la Agenda 21, lanzada inicialmente como proyecto piloto en Esauira, se
extendió enseguida a varias ciudades del Reino. Los objetivos de este proyecto iniciado en
1996 con el apoyo del Post Graduate Centre Human Settlement de la Universidad Católica
de Lovaina en Bélgica eran:
• gestión del patrimonio cultural de la ciudad,
• rehabilitación del barrio de Mellah,
• creación de un cinturón verde y de un parque urbano,
• creación de espacios verdes en la ciudad
Este ambicioso proyecto ha ayudado enormemente a la inscripción de Esauira, en diciembre
de 2001, en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO. Asimismo, este proyecto, y la
experiencia adquirida en la Agenda 21 local de Esauira, han animado al gobierno marroquí
a preparar y lanzar, a nivel nacional, un gran programa inspirado en el de Esauira (Agendas
21 locales en centros urbanos MOR/99/00). Por eso, desde 2002, el programa dirige la
preparación de Agendas 21 locales en las ciudades de Marrakech, Mequínez y Agadir.
Proyecto de la ciudad: restauración
de la ciudad histórica de Esauira
El turismo cultural se ha convertido en uno de los incentivos esenciales del desarrollo
económico de la ciudad. Fundada en 1760, la ciudad se componía en su origen de dos elementos
esenciales: el puerto y la medina.
El puerto, que siempre había constituido la fuente de actividad económica de la ciudad desde
su creación, languidecía como simple punto de descarga de la pesca de bajura tras el cierre
de las unidades de tratamiento de productos del mar y la inmigración de la mayoría de los
profesionales de la pesca a otros puertos en el sur.
Esta situación de crisis, agravada por el éxodo rural causado por varios años de sequía en
la región, ha constituido una amenaza real para la unidad física de la ciudad, que ha visto
el estado general de sus antiguos edificios degradarse día a día. Hacía falta por tanto una
intervención urgente para salvar lo que quedaba como única fuente de riqueza de la ciudad
y sus habitantes: el turismo y el artesanado.
Desde 1996, se han tomado un determinado número de medidas para poner en marcha
procesos de planificación para un desarrollo sostenible de la ciudad. Desde esta perspectiva,
la rehabilitación y la protección de la medina de Esauira ha sido el centro de las preocupaciones
de las autoridades locales.
26
Este enfoque ha sido –lo hemos sabido con los años– uno
de los elementos inspiradores de la Agenda 21 de la cultura.
Entre las acciones llevadas a cabo en este sentido, cabe destacar la restauración de las murallas
de la ciudad. Este proyecto se inició en el marco del proyecto Agenda 21 con el taponamiento
de las brechas de la muralla a orillas del mar. La operación fue el punto de partida de una
toma de conciencia a nivel local, nacional e internacional de la importancia de proteger este
patrimonio.
En este marco, se lanzaron simultáneamente tres proyectos:
A. LA RESTAURACIÓN DE LA MURALLA TERRESTRE
Proyecto cofinanciado por el ayuntamiento y el Ministerio de Cultura marroquí, consistente
en renovar las capas del conjunto de la muralla de la parte terrestre. La obra, iniciada en
junio de 1998 y con una duración de 9 meses, conoció problemas técnicos debido sobre
todo a una dosis inadecuada de los materiales utilizados para taponar.
B. EL PROYECTO DE RESTAURACIÓN DE UN TRAMO PILOTO A ORILLAS DEL MAR
Los socios para este proyecto eran la UNESCO y el Ayuntamiento. Consistía en encontrar
una solución de consolidación y restauración de la muralla a orillas del mar. Las dificultades
técnicas de este proyecto procedían esencialmente de la falta de experiencia y cualificación
de la empresa encargada de las obras.
C. EL PROYECTO DE RESTAURACIÓN DEL BASTIÓN OESTE A ORILLAS DEL MAR
Los socios de este proyecto eran las autoridades locales, la Agenda 21 y la cooperación francesa.
El objetivo era restaurar el bastión oeste de la muralla, en estado de degradación muy
avanzada. Esta operación se diseñó según un enfoque de “obra escuela”, que reunió a
miembros de los Compagnons du Devoir du Tour de France, jóvenes aprendices y maestros
locales.
Esta restauración ha permitido salvar este monumento que estaba en ruinas. Dada su
posición sobre el circuito turístico, el visitante de la ciudad podrá acceder a él y apreciar
una bella vista panorámica del puerto y de las islas. Los aprendices se beneficiaron de una
formación práctica que les permitió encontrar un trabajo. Además de la ventaja a largo
plazo de salvar un monumento histórico, esta obra también ha servido para que los
participantes compartiesen algunos valores morales sobre la acción colectiva y participativa,
en concreto:
• POSIBILIDAD DE TRANSFERENCIA: las lecciones aprendidas de la realización de esta obra,
que se basan en el intercambio de experiencia, la formación y la minuciosidad en la
ejecución del trabajo, han servicio de referencia en la puesta en marcha de otros
proyectos de restauración en la medina, en especial, la obra de restauración de las grandes
puertas de la muralla que ahora está en curso.
27
• ENFOQUE PARTICIPATIVO: la ejecución de los trabajos de esta obra ha permitido reunir
a determinados actores en el marco de la cooperación:
- las autoridades locales aseguraron los materiales de base, el programa Agenda 21
ayudó en la dirección y la financiación,
- los miembros de Compagnons du Devoir aseguraron la formación de los jóvenes
aprendices, con ayuda de los maestros locales.
• MEJORA DEL DIÁLOGO: el seguimiento del avance del proyecto permitió crear una
comunicación eficaz entre los diferentes participantes.
• RESPETO DE LA CULTURA: la evaluación del proyecto demostró que las técnicas utilizadas
están en perfecta concordancia con el contexto local y pusieron de relieve nuestro patrimonio
cultural.
• SENSIBILIZACIÓN: la situación del emplazamiento del edificio restaurado, cerca de la
gran plaza del centro de la ciudad, hace que los habitantes hayan podido seguir las
etapas de la restauración, lo cual los ha sensibilizado más respecto del valor de la piedra
tallada. De hecho, constatamos que esto cada vez se valora más durante el mantenimiento
y el acondicionamiento de los edificios de la medina.
• CONSOLIDACIÓN DE LA IDENTIDAD LOCAL: el éxito de este proyecto ha permitido hacer
hincapié en los siguientes puntos:
- la importancia de hacer renacer los conocimientos de nuestros antepasados para
que las generaciones futuras puedan apreciarlo,
- la estrecha relación entre nuestra identidad cultural y nuestro patrimonio,
- la necesidad de llevar a cabo acciones de rehabilitación y protección de la medina.
Conclusión y recomendaciones
A causa de su carácter pionero en la introducción de programas Agenda 21 en Marruecos,
la experiencia adquirida en la dirección de los proyectos realizados en Esauira debería
suponer una lección y un ejemplo a seguir para garantizar el éxito de las obras emprendidas.
La experiencia de Esauira ha demostrado que la buena elección de los socios, especialmente
en el aspecto técnico y profesional, garantiza el éxito de las acciones emprendidas y permite
así respetar bien las directivas y los objetivos trazados por CGLU en sus documentos de referencia,
y en particular, el que define la Agenda 21 de la cultura como un compromiso de las
ciudades y los gobiernos locales a favor del desarrollo cultural.
28
Este compromiso ha sido convertido por la Comisión de cultura en un programa de acción
dividido en 4 objetivos específicos:
(1) desarrollar el marco político de las ciudades y los gobiernos locales,
(2) guiar el desarrollo y la implantación de servicios en las ciudades,
(3) desarrollar asociaciones institucionales en el ámbito de la cultura,
(4) promover la investigación y el desarrollo en el ámbito de la cultura.
Para garantizar la consecución de estos objetivos, lo más oportuno sería que todas las
obras iniciadas por la Agenda 21 de la cultura prestasen especial atención a la elección y
selección de los empresarios a los que se confían las tareas de realización de las obras técnicas,
tanto en lo relativo a los estudios y diagnósticos como en lo relativo a los diferentes trabajos
de las obras.
Esauira celebra el quinto aniversario de la Agenda 21 de la cultura con el deseo de que la
diversidad cultural y el diálogo intercultural estén más presentes en las estrategias de
desarrollo local de las ciudades del mundo entero. Lo necesitamos.
29
Esauira celebra el quinto aniversario de la Agenda 21 de la
cultura con el deseo de que la diversidad cultural y el diálogo
intercultural estén más presentes en las estrategias de desarrollo
local de las ciudades del mundo entero. Lo necesitamos.
Resumen
Montreal se ha dotado recientemente de una política y de un plan de acción en materia de
desarrollo cultural. El consejo municipal ha ratificado asimismo la Agenda 21 de la cultura
adoptada en 2004 durante el Fórum Universal de las Culturas de Barcelona, y la ha utilizado
como guía para elaborar sus políticas locales. El proyecto colectivo Montreal, metrópolis
cultural, está pues en armonía con los principios, las orientaciones y los compromisos de
la Agenda 21 de la cultura. La protección y la promoción de la diversidad cultural, la
movilización de los actores locales y la transversalidad de las políticas se encuentran en el
seno del proyecto Montreal, metrópolis cultural.
30
Las políticas culturales locales de Montreal
Montreal, metrópolis cultural: de una política
municipal a un plan de acción colectivo. Artículo
conmemorativo del quinto aniversario de la Agenda
21 de la cultura
Jean-Robert Choquet
Director de Desarrollo Cultural en el
Ayuntamiento de Montreal
Marie-Eve Bonneau
Gerencia de desarrollo cultural, Servicio del desarrollo cultural, el
entorno vital y la diversidad cultural - Ayuntamiento de Montreal
Abril de 2009
La protección y la promoción de la diversidad cultural, la
movilización de los actores locales y la transversalidad de las
políticas se encuentran en el seno del proyecto Montreal,
metrópolis cultural.
Introducción
Hemos aceptado con entusiasmo la invitación a presentar la Política de Desarrollo Cultural
del Ayuntamiento de Montreal y el Plan de acción 2007-2017 - Montreal, metrópolis cultural,
ilustrando así aquellos aspectos en los que esta iniciativa está relacionada con los principios,
compromisos y recomendaciones de la Agenda 21 de la cultura.
Para empezar, situaremos Montreal en su contexto y su historia, después presentaremos
el proyecto colectivo Montreal, metrópolis cultural y sus principales logros desde 2005.
Por último, intentaremos crear un paralelismo entre el proyecto de Montreal y los principales
ejes de desarrollo sugeridos en la Agenda 21 de la cultura.
Primera parte. Montreal, su
personalidad y su historia
Fundada en 1642, Montreal es la metrópolis de Quebec y la segunda ciudad en importancia
de Canadá. La población de su región metropolitana es de 3,5 millones de habitantes.
Segunda gran ciudad francófona del mundo, Montreal cuenta también con una importante
minoría histórica anglófona y acoge a ciudadanos procedentes de todos los continentes. Montreal
está situada en una isla en el borde del río San Lorenzo, cerca de los Grandes Lagos y de
las ciudades de Quebec, Toronto, Nueva York y Boston.
Ciudad moderna, lanzada a la escena internacional por la Exposición Universal de 1967 y
los Juegos Olímpicos de verano de 1976, Montreal es también una ciudad del conocimiento.
De hecho, cuenta con 166.000 estudiantes universitarios de los cuales 17.000 son extranjeros,
dos universidades francófonas, dos universidades anglófonas y cuatro “grandes escuelas”
especializadas.
Montreal tiene una economía muy diversificada. Los sectores especialmente competitivos
son el aeroespacial, las ciencias de la vida y las tecnologías de la información y de la
comunicación. En el plano turístico, Montreal recibe catorce millones de visitantes al año.
La cultura genera casi 100.000 empleos en la región de Montreal, es decir, el 5% de todos
los empleos y tiene un impacto económico de 5.000 millones de dólares anuales.
Con 85 consulados y delegaciones comerciales, Montreal es la ciudad consular más grande
de América del Norte después de Nueva York. Alberga más de sesenta organizaciones
internacionales, entre los cuales se encuentran: la OACI (Organización de Aviación Civil
Internacional), la IATA (siglas inglesas de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional),
el Instituto de Estadística de la UNESCO, la Agencia Mundial Antidopaje, ICSID y ICOGRADA
(diseño), así como la Federación Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural
(FICDC). La ciudad cultiva relaciones privilegiadas con diversas ciudades, en especial,
París, Lyon y Shanghái.
31
Montreal es una metrópolis cultural que dispone de atributos importantes en cada una de
las fases del desarrollo cultural: la formación, la creación, la producción, la difusión y la
conservación. En Montreal se han establecido varias escuelas de arte que tienen fama
internacional. Montreal es un centro importante de creación y de producción, especialmente
en artes circenses, en teatro, en danza y en cultura digital. Montreal es uno de los cuatro
centros de producción audiovisual (televisión y cine) de América del Norte, junto con Nueva
York, Los Ángeles y Toronto.
Además de disponer de una gran cantidad de salas y espacios de espectáculo con capacidad
de 65.000 plazas, Montreal acoge un centenar de festivales y acontecimientos culturales
de los cuales casi la mitad tienen un alcance internacional. El aumento numérico de estas
manifestaciones culturales se basa en la diversidad de los sectores artísticos, en la calidad
de su organización y en el espíritu tolerante de la gente de Montreal. Este fenómeno genera
importantes consecuencias culturales, económicas y turísticas y favorece un notable proceso
de intercambios y de reciprocidad a escala internacional.
Montreal es igualmente el principal lugar de residencia y de
creación de los artistas de Quebec.2 Numerosos creadores
son originarios de la gran región metropolitana, entre ellos
el poeta Émile Nelligan, el pintor y escultor Jean-Paul Riopelle,
el escritor Saul Bellow, el músico de jazz Oscar Peterson, el
dramaturgo Michel Tremblay, el cineasta Denys Arcand, la
arquitecta y fundadora del Centro Canadiense de Arquitectura
Phyllis Lambert, el astrofísico y ecologista Hubert Reeves, el
autor, compositor e intérprete Leonard Cohen y la cantante
Céline Dion, por nombrar unos cuantos.
Otros han elegido Montreal como ciudad de acogida, caso
del célebre compositor Kent Nagano, el hombre de teatro Wajdi
Mouawad, la cantante Lhasa De Sela, el bailarín Edouard
Lock y los escritores Yann Martel, Dany Laferrière, Rawi Hage
y Naïm Kattan. Montreal es un semillero fértil y un gran
laboratorio de creación, conocido también por la vitalidad
y la creatividad de su escena underground, especialmente
fecunda en música (rock indie y músicas electrónicas), pero
también en teatro, danza y artes visuales.
32
2 El 75,4 % de los artistas de Québec viven en la región de Montreal según el Ministerio de Cultura, Comunicaciones e Igualdad, Gobierno de Québec, Pour mieux
vivre de l'art, Portrait socio-économique des artistes, febrero de 2004, página 12.
Festival Pop Montréal
Linda Covit, Theatre for Sky Blocks, 1992, parc Fort-Rolland, distrito
de Lachine, Colección de arte público de la ciudad de Montreal.
Fotografía: Guy L'Heureux, 2006.
Segunda parte. Montreal, metrópolis
cultural: de una política municipal a un
plan de acción colectivo
El Ayuntamiento de Montreal adoptó en 2005 la Política de
Desarrollo Cultural: Montreal, metrópolis cultural. La
accesibilidad, el apoyo a las artes y a la cultura, así como el
impacto de la cultura en las condiciones de vida de los
habitantes de Montreal son los tres retos principales que
inspiran esta política.
Los dos primeros años de puesta en marcha de la Política
de Desarrollo Cultural fueron muy activos. Entre las principales
etapas superadas, destacamos:
• la puesta en marcha del plan de recuperación y
actualización de las bibliotecas municipales;
• la puesta en marcha de nuevos programas de mediación cultural;
• la apertura de dos centros culturales y de una biblioteca intercultural;
• la creación del Bureau Design Montreal, que se encarga de la integración del diseño
en los proyectos de planificación;
• el nombramiento de Montreal como “Ciudad del Diseño de la UNESCO”;
• la realización del año temático “Montreal, capital mundial del libro 2005-2006”,
auspiciado por la UNESCO.
Durante la cumbre Rendez-vous novembre 2007 – Montréal, métropole culturelle se adoptó
el Plan de acción 2007-2017 (PA 07-17), elaborado a partir de las grandes orientaciones
contenidas en la Política de Desarrollo Cultural. Más de 1.300 participantes de los sectores
culturales, comunitarios, económicos y gubernamentales participaron en este evento.
Este Plan de acción trata de consolidar y realzar el posicionamiento
de Montreal como metrópolis cultural. El logro de
este objetivo pasa, entre otras cosas, por un acceso más
amplio de los ciudadanos a la cultura, un programa de inversión
en las infraestructuras culturales, una mejor financiación de
los organismos artísticos, una proyección más grande de
Montreal en Canadá y en el extranjero, y el aumento del
número de acontecimientos culturales y de turistas.
Cabe destacar que este plan es una herramienta altamente
movilizadora y en la que se comparten las responsabilidades,
ya que ha sido refrendada por los cinco socios que forman
el comité de dirección del PA 07-17: el Ayuntamiento de
Montreal, Culture Montréal, la Cámara de Comercio del
Montreal metropolitano, el Gobierno de Quebec y el Gobierno
de Canadá.
33
Política de Desarrollo Cultural - Montreal, metrópolis cultural
Plan de acción 2007-2017 – Montreal, metrópolis cultural
Los años 2006 y 2007 han sido verdaderamente decisivos para la entrega de proyectos concretos,
y ello como corolario de un período necesario de reflexión, de puesta en común de ideas
y de planificación. Este período anterior a la adopción del PA 07-17 fue especialmente
intenso para los actores implicados. Desde la idea, de Culture Montréal, lanzada durante la
campaña electoral municipal de 2005, de celebrar una Cumbre de la Cultura, hasta la
organización y las negociaciones relativas a la elaboración del Plan de acción o la búsqueda
de socios, pasando por la movilización de grupos y de personas individuales, el proyecto
ha pasado de una política municipal a una gestión más inclusiva y participativa. En resumen,
más en el espíritu de la Agenda 21 de la cultura, como veremos más adelante.
EL PA07-17, UN AÑO DESPUÉS
Uno de los principales compromisos del PA 07-17 trata de
la realización del proyecto del Quartier des spectacles (barrio
o distrito de los espectáculos), que consiste en revitalizar el
barrio de Montréal que acoge desde hace más de un siglo
tales actividades. Este proyecto, que pretende ofrecer a los
habitantes de Montreal espacios públicos permanentes de
espectáculo en el centro urbano, se inició en enero de 2008
y está previsto que se finalice la primera fase en junio de 2009.
Las otras fases de desarrollo del Quartier des spectacles se
entregarán a razón de una por año hasta el 2012.
34
Culture Montréal
Culture Montréal es una organización independiente y sin ánimo de lucro que reúne a las personas
interesadas en la promoción de la cultura como elemento esencial del desarrollo de Montreal.
Culture Montréal es un lugar de reflexión, de concertación y de intervención cuya acción está orientada
a la comunidad cultural, las instancias de decisión política y empresarial y los ciudadanos.
Culture Montréal participa en la definición y en el reconocimiento de la cultura de Montreal, en
su riqueza y pluralidad, a través de actividades de investigación, análisis, comunicación y
educación.
Los grandes objetivos
• Promover el derecho, el acceso y la participación en la cultura de todos los ciudadanos y ciudadanas.
• Consolidar el papel de la cultura en el desarrollo de la ciudad, promoviendo en concreto la
participación de los medios culturales profesionales en la vida de la colectividad.
• Contribuir al fortalecimiento de la posición de Montreal como metrópolis cultural mediante
el desarrollo de su creatividad, su diversidad cultural y su proyección nacional e internacional.
Fuente: www.culturemontreal.ca
Las Francofolies de Montréal en el corazón del Quartier des
spectacles. Fotografía: Laurent Guertin
Estas obras, con un valor de aproximadamente 150 millones de dólares, serán el de punto
de partida de una evolución espectacular del Quartier des spectacles. Hay también otros proyectos
en curso en este mismo distrito: la rehabilitación de un edificio industrial y su conversión
en Maison du Festival de Jazz (sede del Festival de Jazz) que
abrirá sus puertas en junio de 2009; la realización del Plan
Lumière, que tiene como objetivo iluminar las salas de
espectáculo y otros lugares de difusión cultural; la construcción
de un edificio para la Vitrine culturelle (Escaparate Cultural);
y el lanzamiento de una cadena de radio local con vocación
cultural, cuya inauguración está prevista para el otoño de 2010.
El otro gran compromiso del PA 07-17 concierne al desarrollo
de las bibliotecas. Éstas estarán a partir de ahora abiertas
los siete días de la semana, incluso en verano, y estarán
equipadas de tecnología inalámbrica. Además, se han creado
y ampliado bibliotecas, especialmente concebidas y
acondicionadas para jóvenes, recién llegados y familias. Estas inversiones han sido posibles
gracias a la creación de un nuevo programa de 125 millones de dólares que se anunció durante
la cumbre RV 07.
En lo relativo al urbanismo y al diseño, deben también destacarse avances significativos.
Se renovará el urbanismo de varias plazas públicas, se ha convocado un concurso internacional
de arquitectura para el proyecto del futuro Planetario Rio Tinto Alcan y en breve se anunciarán
otros concursos para las nuevas bibliotecas. Por último, los talleres de diseño urbano han
permitido reflexionar sobre el futuro de determinados sectores baldíos.
La efervescencia cultural de Montreal se manifiesta igualmente en la consecución de varios
proyectos nuevos de equipamientos culturales: ampliación de teatros y museos, apertura
de talleres para artistas, locales de ensayo para danza contemporánea, etc.
Los trabajos de puesta en marcha se llevarán a cabo, de forma escalonada a lo largo de diez
años, hasta 2017, fecha límite del Plan y un año importante para Montreal, pues Montreal
celebrará el 375 aniversario de su fundación, el 150 aniversario de Canadá, el 50 aniversario
de la Exposición Universal de 1967, y el 25 aniversario de la política cultural del Gobierno
de Quebec.
35
Al adoptar la Agenda 21 de la cultura, Montreal se compromete firmemente a hacer de la cultura
una cuestión clave de sus políticas urbanas. La Política de Desarrollo Cultural que adoptaremos
a finales del verano refleja ya esta preocupación de nuestra administración por colocar la cultura
en el centro del desarrollo de nuestra ciudad. Mediante este gesto, Montreal participa en un movimiento
mundial que trata de promocionar una cultura abierta y plural”.
Comunicado de prensa del Ayuntamiento de Montreal, junio de 2005.
El escaparate cultural del Quartier des spectacles.
Fotografía: Martine Doyon
Tercera parte. La Agenda 21 de la
cultura: tres estrategias de desarrollo
que influyen en las políticas culturales
de Montreal
A. MONTREAL Y LA AGENDA 21 DE LA CULTURA
El consejo municipal de Montreal ratificó la Agenda 21 de la cultura en junio de 2005.
Además de la adhesión a este documento de “referencia con vocación universal que debe
servir para orientar las políticas culturales de las autoridades locales y su contribución al
desarrollo cultural de la humanidad”,3 el Ayuntamiento incluyó explícitamente la promoción
local de los principios, los valores y los compromisos de la Agenda 21 de la cultura en sus
dos principales documentos estratégicos en materia cultural anteriormente mencionados.4
Las reflexiones relativas al desarrollo de Montreal, metrópolis cultural coinciden también con
el proceso que condujo a la adopción de la Agenda 21 de la cultura por parte de más de
200 ciudades y metrópolis de todo el mundo. A posteriori, se pueden establecer numerosos
paralelismos entre las ideas contenidas en la política local de Montreal y las de la Agenda
21 de la cultura.
Desde su aprobación, el 8 de mayo de 2004 en Barcelona, por el IV Foro de Autoridades
Locales para la Inclusión Social de Porto Alegre, y ello, en el marco del primer Fórum
Universal de las Culturas, los actores de Montreal siguen de cerca los trabajos relacionados
con la Agenda 21 de la cultura. En efecto, varios cargos electos y representantes administrativos
del Ayuntamiento han participado en diferentes encuentros internacionales desde 2004. La
participación de estos actores locales ha sido además reconfirmada, en 2007, por la decisión
del Ayuntamiento de Montreal de convertirse en miembro de la nueva Comisión de cultura
de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), organismo internacional encargado de la
implementación internacional de la Agenda 21 de la cultura.
Al examinar más de cerca las políticas culturales de Montreal y las iniciativas relativas a su
adopción, observamos que están impregnadas de los valores de la Agenda 21 de la cultura.
Tres iniciativas pueden sintetizar, según la investigadora francesa Chistelle Blouët,5 los
principales ejes de desarrollo propuestos por la Agenda 21 de la cultura:
• la protección y la promoción de la diversidad cultural;
• el desarrollo de una democracia participativa; y
• el apoyo de la transversalidad en las políticas públicas
36
3 CGLU, Comisión de Cultura, Agenda 21 de la cultura, mayo de 2004, p. 1.
4 La Agenda 21 de la Cultura es objeto de un compromiso (número 5) en la Política de Desarrollo Cultural y de una medida (número 4.4.4) en el PA 07-17.
5 Según Chistelle Blouët, bajo la dirección de Philippe Teillet, L'Agenda 21 de la culture en France, État des lieux et perspectives, 2009, páginas 5-7.
Las reflexiones relativas al desarrollo de Montreal,
metrópolis cultural coinciden con el proceso que condujo
a la adopción de la Agenda 21 de la cultura.
Las iniciativas de Montreal en material cultural y su filosofía
están en armonía con estos tres ejes de desarrollo. En efecto,
la protección y la promoción de la diversidad cultural son
primordiales en Montreal. La realidad pluricultural de Montreal
plantea varios desafíos que han llevado al Ayuntamiento, a
lo largo de los años, a dotarse de diferentes herramientas
como la Declaración de Montreal contra la discriminación
racial (1989), la Declaración de Montreal para la Diversidad
Cultural y la Inclusión (2004), la Política de Desarrollo Cultural
(2005), la Carta de Montreal de Derechos y Responsabilidades
(2006), la Política de Promoción y Desarrollo de la Diversidad
Cultural en las Artes del Consejo de las artes de Montreal (2007)
y el Plan de acción 2007-2017 - Montreal, metrópolis cultural.
Además, Montreal acoge, desde 2007, la sede de la Federación
Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural
(FICDC) que, como su nombre indica, se “dedica a defender
el derecho de los países a aplicar políticas culturales”.6 La
FICDC representa 42 coaliciones nacionales para la diversidad
cultural y toda la primera coalición nacional se formó en
Montreal, mientras que Canadá es el primer país en haber
ratificado la Convención sobre la protección y la promoción
de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO
en noviembre de 2005.
En marzo de 2009, el comité directivo responsable de la puesta en marcha del PA 07-17
realizó un gesto importante nombrando secretario general a Robert Pilon. Con este cargo,
el Sr. Pilon es el responsable de coordinar los esfuerzos de cada uno de los cinco socios,
para lo que trabaja directamente con el comité directivo en la aceleración de la puesta en
marcha del plan. Recordemos que en tanto que vicepresidente ejecutivo de la Coalición canadiense
para la diversidad cultural, que dirigió durante años una campaña de apoyo en los cinco
continentes, el Sr. Pilon fue uno de los artífices destacados de la adopción, por parte de la
UNESCO, en 2005, de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad
de las expresiones culturales.
En lo relativo a la democracia participativa, la pequeña historia del proyecto Montreal,
metrópolis cultural está impregnada de esta voluntad de trabajar juntos en “esta obra
colectiva”.7
37
6 Para obtener más información sobre la FICDC, visite el sitio www.ifccd.com.
7 Una obra colectiva es la línea de comunicación elaborada alrededor de Montreal, metrópolis cultural, y es complementaria a la firma gráfica.
Petits bonheurs, 2008. Fotografía: Michel Pinault
Talleres en las jornadas de los museos de Montreal. Fotografía:
Société des directeurs de musées montréalais, Michel Dubreuil
La pequeña historia del proyecto Montreal, metrópolis
cultural está impregnada de esta voluntad de trabajar
juntos en “esta obra colectiva”.
Justo después de ser elegido alcalde de Montreal en junio de 2002, el Sr. Gérald Tremblay
aceptó el compromiso de adoptar una política cultural tras un consenso de los entornos culturales,
en aquel momento consultados para reflexionar sobre el futuro de Montreal. Un año más
tarde, un grupo de asesores independientes presentó una declaración política al Ayuntamiento.
El equipo municipal responsable del proyecto consultó con los distritos y los servicios
corporativos y luego elaboró un nuevo proyecto político al que incorporó las preocupaciones
escuchadas. Este primer borrador se presentó en noviembre de 2004 y fue objeto de una
gran consulta pública dirigida por un organismo independiente: la Oficina de Consulta
Pública de Montreal.
La consulta pública se desarrolló en tres etapas. La primera etapa se basó en las sesiones
de información. La segunda etapa fue deliberativa, con talleres temáticos que trataban
sobre la cooperación entre los actores; estos talleres dieron a cientos de miembros de la
comunidad cultural la oportunidad de presentar su visión sobre la accesibilidad, la calidad
del marco laboral y el apoyo a las artes y la cultura, así como la proyección de Montreal. El
objetivo de estos talleres era estimular y subir el nivel de las deliberaciones antes de
presentar los informes. Esta presentación configuró la tercera y última etapa; el número de
informes presentados llegó a la altísima cifra de 70.8 La participación de las organizaciones
de Montreal fue particularmente rica y organizada. La organización independiente Culture
Montreal jugó un papel clave en esta movilización, instando a individuos y a grupos a
hacerse suyo este proyecto político y a transformalo. Como resultado, organizaciones de sectores
dispares como la educación, la cultura científica o la economía social, compartieron sus puntos
de vista y la Políticia de Desarrollo Cultural fue finalmente aprobada por el Consejo Municipal
en 2005 como resultado de esta amplia participación ciudadana.
La cumbre Rendez-vous novembre 2007 fue otro momento
álgido de la iniciativa de consulta y pudo elevar el proyecto
a otro nivel de compromiso, permitiendo pasar de una
política pública a un plan de acción. Esta voluntad de
compartir responsabilidades debe perseguirse en la puesta
en marcha cotidiana del Plan de acción. Este experimento
de Montreal ha demostrado que es cierto que la democracia
participativa es un proceso lento de cambio de mentalidad.
Por último, con respecto a la transversalidad en las políticas
públicas, el trabajo de identificación de los retos culturales
de Montreal tuvo como objetivo inscribir estos retos en las
diferentes políticas públicas del Ayuntamiento. Desde esta perspectiva, varios documentos
adoptados por la Administración municipal hacen referencia a los objetivos de Montreal, metrópolis
cultural: el Plan de Urbanismo, la Estrategia de Desarrollo Económico, el Plan Estratégico
Montreal 2025, la Política de Patrimonio, el Plan de acción Familia, la Estrategia de Desarrollo
Sostenible, la Carta de Derechos y Responsabilidades, el Plan de acción para la Accesibilidad
Universal, el Plan de Economía Social, el Plan de acción Montreal, Ciudad del Diseño de la
UNESCO y el informe Montreal, Ciudad del Conocimiento.
38
8 Las memorias se pueden consultar en el sitio web de la Oficina de Consulta Pública (Office de consultation publique) en www.ocpm.qc.ca.
Vista de la sala plenaria del Rendez-vous 2007.
Fotografía: Jean-Guy Thibodeau
Uno de los principales logros del Plan de acción 2007-2017: Montreal, metrópolis cultural
fue obtener el apoyo, no sólo de los sectores y las comunidades culturales y empresariales
a los objetivos de la Política de Desarrollo Cultural del Ayuntamiento de Montreal, sino
también de los gobiernos de Quebec y de Canadá. Podemos fácilmente concluir que las políticas
culturales de Montreal están muy en la línea de las principales propuestas de la Agenda 21
de la cultura.
B. CONSIDERACIONES GENERALES Y HERRAMIENTAS NECESARIAS PARA LA
PUESTA EN MARCHA DE LA AGENDA 21 DE LA CULTURA
En el documento Consejos sobre la implementación local de la Agenda 21 de la cultura,9 se
indican cuatro herramientas, a modo de ejemplo, para lograr la puesta en marcha local de
una política cultural. A continuación se muestra un resumen en forma de tabla de las cuatro
respuestas de Montreal a las herramientas propuestas.
39
9 CGLU, Comisión de Cultura, 24 octubre de 2006, páginas 5-6.
10 Para obtener más información sobre la función y las actividades de Culture Montréal, visite www.culturemontreal.ca.
11 Para obtener más información, véase la comunicación de Danièle Racine, La médiation culturelle à Montréal L'artiste, l'œuvre, le citoyen : la rencontre lors du
Colloque international sur la médiation culturelle, diciembre de 2008, 3 páginas. Véase: www.culturepourtous.ca/forum/2009/PDF/01_DRacine.pdf
Tabla 1. Respuestas de Montreal a las herramientas para lograr la puesta en
marcha local de la Agenda 21 de la cultura
1. Estrategia cultural local
La respuesta de Montreal → la Política de Desarrollo Cultural, la cumbre Rendez-vous novembre
2007 y el Plan de acción 2007-2017 – Montreal, metrópolis cultural
2. Carta de derechos y responsabilidades culturales
La respuesta de Montreal → la Carta de Montreal de Derechos y Responsabilidades adoptada
en 2006
3. Consejo de la cultura
La respuesta de Montreal →Culture Montréal,10 un organismo sin ánimo de lucro e independiente,
que desempeña esta función a escala del municipio y de los distritos.
4. Evaluación del impacto cultural
La respuesta de Montreal →Un estudio cualitativo sobre el impacto de los proyectos de mediación
cultural sobre los participantes implicados.11
Conclusión
Como numerosos participantes, Montreal considera que la Comisión de Cultura de CGLU
es un foro único de intercambio de las políticas culturales de las ciudades, que permitirá
desarrollar redes internacionales, sólidas y duraderas, para favorecer la difusión y la puesta
en marcha de la Agenda 21 de la cultura.
En coincidencia con los altermundialistas que han
influido enormemente en la filosofía de la Agenda
21 de la cultura, a partir de ahora debemos pensar
“de lo local a lo internacional”. Éste es el nuevo
paradigma que deben entender e integrar las
ciudades del siglo XXI para distinguirse y desarrollarse
de manera sostenible. Un ejemplo de esta nueva
realidad mundial es el proyecto Biblioclip,12
desarrollado en 2008 por la red de bibliotecas de
Montreal. Gracias a la circulación rápida de ideas en
Internet, la ciudad de Limoges, en Francia, ha
retomado la iniciativa apenas algunos meses después
de su lanzamiento en Montreal. El proyecto interpelaba
a los ciudadanos, sin distinción de lugar, edad o
profesión, invitándoles a realizar un pequeño vídeo
sobre el tema de las bibliotecas.
La puesta en marcha de Montreal, metrópolis cultural se enfrenta a numerosos retos, algunos
de los cuales evocan los planteados en la Agenda 21 de la cultura. Determinados retos son
especialmente complejos y exigirán esfuerzos considerables y mucha creatividad, en concreto:
• integrar la cultura en las demás políticas y los grandes proyectos urbanos;
• desarrollar una cultura de cooperación y de responsabilidad ciudadana;
• movilizar a los actores sociales, económicos y educativos;
• considerar la cultura como patrimonio de la humanidad y posicionarla en este sentido;
• hacer evolucionar los hábitos y las prácticas de las administraciones públicas en
materia de gestión cultural.
Para el filósofo, escritor, dramaturgo y guionista francés Jean-Louis Sagot-Duvauroux, que
analizó el impacto de la Agenda 21 de la cultura en las políticas locales, es importante que
la cultura venga inmediatamente después de la preservación del planeta”.13 También apunta
que la Agenda 21 de la cultura “deberá conllevar una profunda renovación del pensamiento
político en materia cultural”. Trabajar juntos para afrontar todos estos desafíos es más
estimulante, además de ser necesario y deseable.
Larga vida a la Agenda 21 de la cultura y feliz 5º aniversario. Le deseamos una descendencia
numerosa... y comprometida.
40
12 Visítese el sitio web de las bibliotecas de Montreal: www.ville.montreal.qc.ca/biblio.
13 Jean-Louis Sagot-Duvauroux, Agenda 21 de la culture : les « autorités locales » championnes de la diversité culturelle ?, Mouvements 2005, 1 (no 37), página 41.
Concurso Biblioclip 2008, Primer premio, Chacun a le sien,
Élohim Sanchez
Bibliografía
Blouët, Chistelle, bajo la dirección de Philippe Teillet, L'Agenda 21 de la culture en France, État des lieux
et perspectives, Université d'Angers, Centre Universitaire de Formation Continue, 2009, 15 páginas.
Chambre de commerce du Montréal métropolitain y Culture Montréal, comunicado conjunto Nomination
de Robert Pilon au poste de Secrétaire général du comité de pilotage de Montréal, métropole culturelle:
un nouvel élan pour la réalisation du Plan d'action 2007-2017, 13 de marzo de 2009, 2 páginas.
CGLU, Comisión de cultura, Agenda 21 de la cultura, mayo de 2004, 11 páginas.
CGLU, Comisión de cultura, Consejos sobre la implementación local de la Agenda 21 de la cultura,
24 de octubre de 2006, 9 páginas.
CGLU, Comisión de cultura, Indicadores culturales y Agenda 21 de la cultura, 24 de octubre de 2006.
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CGLU, Comisión de cultura, Programa 2008-2010, 8 páginas.
CGLU, Grupo de Trabajo sobre Cultura, Informe para el Secretariado Mundial. Resumen, 5 de septiembre
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Comité International de Liaison des Coalitions pour la Diversité Culturelle, Déclaration de Montréal, 17
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Racine, Danièle, La médiation culturelle à Montréal, L'artiste, l'œuvre, le citoyen : la rencontre, Colloque
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Sagot-Duvauroux, Jean-Louis, Agenda 21 de la culture : les « autorités locales » championnes de la
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de 2009, 3 páginas.
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Ville de Montréal, comunicado, La Ville de Montréal adopte l'Agenda 21 de la culture, 21 de junio de
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41
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Ville de Montréal, Bilan 2007, Mise en oeuvre de Montréal, métropole culturelle, Politique de
développement culturel de la Ville de Montréal 2005-2015, junio de 2008, 26 páginas.
Ville de Montréal, Bilan 2005-2006, Mise en oeuvre de Montréal, métropole culturelle, Politique de
développement culturel de la Ville de Montréal 2005-2015, junio de 2008, 48 páginas.
Ville de Montréal, Design de Ville / Ville de design, Pour une désignation Ville Unesco de Design, abril
de 2006, 94 páginas.
Sitios web
Área de Cultura del Ayuntamiento de Montreal - sitio oficial
www.montreal.qc.ca/culture
Culture Montréal
www.culturemontreal.ca
Federación Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural
www.ifccd.com
Musée McCord Museum
www.musee-mccord.qc.ca/
Montréal 2025 - sitio oficial
www.montreal2025.com
Montreal, metrópolis cultural - sitio oficial
www.montrealmetropoleculturelle.org
Norman Bethune – Ville de Montréal
www.ville.montreal.qc.ca/normanbethune
Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
www.unesco.org
42
La cultura en el centro del desarrollo
Lille 2004, Capital Europea de la Cultura, fue la ocasión para que la ciudad superase una
etapa decisiva desde el punto de vista del desarrollo cultural, ampliase de manera
estructuralmente sostenible los compromisos políticos existentes desde hacía varios años
y se dotase de los medios necesarios para iniciar una nueva dinámica. Fue una oportunidad
excepcional para reforzar y aprovechar al máximo las instalaciones y equipamientos
culturales, renovar el patrimonio, crear nuevos itinerarios y nuevas interconexiones entre los
barrios, transformar el espacio público y crear estructuras culturales inéditas, como las
denominadas Maisons Folie, que han permitido establecer una presencia artística en el
corazón mismo de los barrios populares, en conexión con los proyectos de sus habitantes.
El programa era ambicioso: pretendía hacer del 2004 el verdadero laboratorio de lo que
puede ser un nuevo arte de vivir a principios del siglo XXI en una metrópoli de un millón
doscientos mil habitantes, situada en el centro de una euro-región de 9 millones de
habitantes. Se trataba de convertir esta oportunidad en reto: colocar la cultura en el centro,
convertirla en factor de transformación sostenible de un territorio. Gracias a la experiencia
excepcional de Lille2004, hemos entendido hasta qué punto la cultura puede ser no sólo
un vector de desarrollo, proyección y atractivo, sino, sobre todo, un incentivo para crear vínculos
en nuestros barrios, aportar otra visión y otros valores, y devolver el orgullo perdido a los
habitantes duramente castigados por la crisis económica y social de los años setenta y
ochenta en nuestra región.
43
La ciudad de Lille y la
Agenda 21 de la cultura
Catherine Cullen
Concejal de cultura de Lille, y Vicepresidenta de la
Comisión de cultura de Ciudades y Gobiernos
Locales Unidos - CGLU
Con el fin de proseguir con el impulso creado por Lille 2004 Capital Europea de la Cultura,
la ciudad de Lille ha lanzado Lille3000. Este proyecto, Lille3000, deviene la puerta de
entrada de todas las novedades, económicas, culturales e intelectuales de la metrópolis, intentando
crear líneas de trabajo, aportando respuestas a los interrogantes actuales, proponiendo
perspectivas y preparando el futuro. Lille3000 sigue el impulso de Lille 2004, abordando
la modernidad y las grandes cuestiones contemporáneas, yendo al encuentro de nuevas culturas.
Como estamos seguros de esta política cultural, basada en la convicción de que la creatividad
es garantía de sostenibilidad, hemos decidido comprometernos con la Agenda 21 de la cultura
que el Ayuntamiento de Lille adoptó durante el Pleno del 31 de enero de 2005.
La puesta en marcha de la Agenda 21 de la cultura se integra de forma bastante natural
en nuestra política cultural, cuyos tres ejes principales son el apoyo a los artistas y a la creación,
el acceso a la cultura por parte del máximo número de personas posible y la voluntad de
hacer de Lille una ciudad de patrimonio e innovación. Evidentemente, todavía nos quedan
por hacer avances para articular mejor el mundo de los representantes políticos, los artistas,
el público y los actores institucionales entorno a una visión común de lo que debe ser la
cultura. En Lille, hemos iniciado una reflexión sobre el espacio público y sobre el lugar de
la cultura, con el fin de integrar el arte y a los artistas en el epicentro de la ciudad. La
cultura es, en primer lugar, la ordenación del territorio, del espacio común. El objetivo es
llevar a cabo un trabajo eficaz sobre la mejora de la convivencia urbana.
Nuestro compromiso como parte de la red de ciudades que trabajan la Agenda 21 de la
cultura nos lleva a profundizar y a materializar los principios enunciados por este texto en
forma de carta: nuestra futura Carta Cultural y el enfoque de progreso basado en los
principios de la Agenda 21 de la cultura se apoyará en la idea que tiene el municipio de
una necesaria transversalidad de sus políticas en materia de desarrollo cultural y en su voluntad
de proseguir un diálogo constructivo con todos los actores de la cultura, los artistas, los aficionados
y el público. El objetivo será, pues, favorecer la concertación y los intercambios entre el
Ayuntamiento de la ciudad y los diferentes actores en una actuación global de construcción
conjunta conforme a los principios de la Agenda 21 de la cultura. Este trabajo está en
marcha desde 2006.
Los resultados esperados son los siguientes:
• elaboración de una carta de compromisos recíprocos entre la ciudad de Lille y el
conjunto de actores culturales de Lille;
• puesta en marcha de un método de apoyo a los actores culturales en el marco de un
enfoque de progreso;
• experimentación del método y evaluación durante una primera fase de prueba con las
asociaciones voluntarias.
44
Nuestro compromiso como parte de la red de ciudades que
trabajan la Agenda 21 de la cultura nos lleva a profundizar
y a materializar los principios enunciados por este texto en
forma de nuestra futura Carta Cultural elaborada en un
diálogo constructivo con todos los actores de la cultura.
Desde que adoptamos la Agenda 21 de la cultura, la relación entre la cultura y el desarrollo
sostenible se cuestiona, se destaca y se enriquece constantemente, y las propuestas son
numerosas. Organizamos encuentros periódicos (los “desayunos culturales”) que reúnen,
en grupos limitados, a las estructuras, las asociaciones culturales y los artistas independientes
de la ciudad, lo que nos permite recoger las opiniones y las demandas, así como evaluar
el impacto de las decisiones tomadas.
Por poner un ejemplo, hemos empezado por un proyecto piloto en directo con un
acontecimiento artístico recurrente, para poner en práctica la Agenda 21 de la cultura:
organizar veladas, “bailes” de nueva cuña, en una antigua sala de fiestas de un barrio
popular de Lille. Se trata de un momento artístico, festivo, “desfasado”, que en nada se parece
a las fiestas ni a los bailes tradicionales y que desarrolla una pedagogía de “cultura y
desarrollo sostenible”.
El acontecimiento se denomina “Los bailes de Fives” (el nombre del barrio) y su Carta de
Cultura y Desarrollo Sostenible está en todos los programas. Nuestro objetivo es invitar al
máximo de participantes a:
• desarrollar la circulación entre barrios y buscar la mezcla de los participantes;
• crear residencias de creación artística a lo largo de todo el año;
• proponer eventos de calidad con artistas en directo que, durante su residencia, realicen
un proyecto interesante en el barrio;
• crear un momento fuerte en cuanto a identidad, valores y empatía ofreciendo una
programación que refleje la diversidad cultural (El baile “Congo Punk” por ejemplo,
mezcla la música africana y la electrónica; la Asociación de los Bretones del Norte se
mezcla con las músicas del Magreb);
• ser instigadores de mezclas improbables, híbridas, interculturales, favoreciendo la
variedad de influencias musicales a lo largo de un mismo baile, los vínculos y los
intercambios entre las músicas actuales y las tradicionales, y de forma más amplia,
entre la modernidad y la tradición;
• animar, por ejemplo, a la gente a bailar y cantar juntos, poniendo en marcha sesiones
de iniciación antes de cada baile así como talleres de sensibilización en el barrio
dirigidos a los centros sociales, los centros culturales, las escuelas, los cafés, las
asociaciones y otros lugares de convivencia;
45
Desde que adoptamos la Agenda 21 de la cultura,
la relación entre la cultura y el desarrollo sostenible
se cuestiona, se destaca y se enriquece
constantemente, y las propuestas son numerosas.
Hemos iniciado un proyecto piloto para poner en
práctica la Agenda 21 de la cultura mediante un evento
artístico en un barrio popular de Lille; se trata de “Los
bailes de Fives”.
• alentar la mezcla de generaciones y social, proponiendo antiguos juegos populares,
normalmente reciclados y de madera, y bailarines profesionales en la pista de baile
que guían y desinhiben al público (como, por ejemplo, en la velada que mezcla hip
hop y tango, tacones de aguja y deportivas…);
• promover el intercambio y la cooperación entre las asociaciones del barrio para la animación,
la decoración o las comidas de cada baile aportando también la experiencia de la Dirección
General de Cultura en materia de organización de eventos;
• devolver a los sabores su espacio, siguiendo una política de productos procedentes
del desarrollo sostenible para las comidas de los bailes: utilización de productos
locales y/o procedentes del comercio justo, prestando atención a la calidad del
continente y del contenido;
• proseguir la política de prevención, ofreciendo un gran surtido de bebidas no alcohólicas
originales, baratas, buenas para la salud y proponiendo al público el descubrimiento
de vinos y cervezas de tradición, con poco alcohol, para consumir con moderación;
• seguir la carta de vida nocturna creada por la ciudad de Lille velando especialmente
por limitar el ruido que pueda generar el público en el exterior de la sala de fiestas
(lucha contra la contaminación acústica por la convivencia común);
• alentar especialmente prácticas que favorezcan la limpieza de este espacio público;
• participar activamente en la prevención de riesgos auditivos relacionados con la música
amplificada (respecto del nivel de presión acústica autorizado, instalaciones sonoras
de calidad, información al público sobre estos riesgos, reparto de tapones para los oídos)
• hacer lo necesario para poder acoger personas con movilidad reducida o discapacitados
motores o sensoriales;
• defender el principio del derecho a la cultura y al conocimiento de todos los ciudadanos
implantando una política de tarifas que favorezca el acceso de públicos de todo tipo
y origen social.
Estos bailes, que cuentan con un gran éxito popular, constituyen la primera puesta en
marcha de nuestra Carta de Cultura y Desarrollo Sostenible.
En definitiva, la cultura es considerada el cuarto pilar de una Agenda 21 local que desde
hace mucho ha abordando los desafíos económicos, sociales y medioambientales: desde
hace algún tiempo, el Ayuntamiento de Lille trabaja en colaboración con la segunda
generación de su Agenda 21 local (la primera Agenda 21 se adoptó en el año 2000), que
integrará (y esto es primicia) la cultura en su plan de acción. La Agenda 21 y la Agenda 21
de la cultura serán dos herramientas indispensables y complementarias. Gracias a nuestro
compromiso con la promoción de un desarrollo urbano sostenible mediante la cultura, la
Agenda 21 local de Lille ha añadido este cuarto pilar a su acción.
46
La cultura es considerada el cuarto pilar de una Agenda 21 local que
desde hace mucho ha abordado los desafíos económicos, sociales y
medioambientales: el Ayuntamiento de Lille elabora ahora su segunda
Agenda 21 local (la primera Agenda 21 se adoptó en el año 2000),
que integrará (y esto es primicia) la cultura en su plan de acción.
Dificultades encontradas durante la
puesta en marcha de la Agenda 21 de
la cultura
¿Qué dirección debería tomarse para informar mejor con relación a la Agenda 21 de la cultura,
para hacerla más accesible, convertirla en una herramienta real de promoción de la
diversidad cultural y de la experiencia compartida? Dicho de otro modo, ¿qué tipos de
programas deben implantarse, qué ejes de investigación, qué cooperaciones?
En primer lugar, la dificultad consiste en pensar y actuar de forma transversal. Trabajamos
fácilmente con temas de educación, solidaridad, personas mayores, lucha contra las
exclusiones..., pero mucho más difícilmente con los asuntos relacionados con economía, urbanismo
o finanzas.
En segundo lugar, hemos constatado que los actores del desarrollo sostenible a menudo
están poco sensibilizados con la problemática cultural. Además, los criterios cuantitativos
del desarrollo sostenible a menudo parecen técnicos y austeros en comparación con los criterios
necesariamente más sensibles del arte y de la práctica artística. Los actores de la cultura
y del desarrollo sostenible deben luchar contra esta primera impresión de una ausencia de
lenguaje y metodología comunes para trabajar juntos.
En tercer lugar, es necesario reinventar continuamente una pedagogía de la Agenda 21 de
la cultura para los representantes políticos, para la prensa, para los actores culturales y para
los habitantes (que, por otro lado, suelen ser los primeros en entenderla). Debemos lanzarnos
de inmediato a las acciones prácticas para poder presentarlas como un ejemplo.
Por último, conviene también señalar la compartimentación de los actores culturales que
pertenecen a disciplinas artísticas diferentes. Los encuentros regulares entre el Ayuntamiento,
las estructuras, los artistas y todos los actores culturales afectados–los “desayunos culturales”–
son, en nuestra opinión, una buena ocasión para confrontar distintas maneras de trabajar
y enfocar la creación. Este trabajo de “descompartimentación” llevará su tiempo, pero es
necesario.
Resulta igualmente importante fijar objetivos cuantitativos y cualitativos, catalogar y, en la
medida de lo posible, evaluar las acciones emprendidas. La evaluación es un ejercicio
indispensable, porque las políticas culturales, como las otras políticas públicas, se someten
a un imperativo democrático de transparencia y eficacia. Pero este ejercicio es muy difícil,
ya que las políticas culturales quizás estén más cerca de la subjetividad y el ámbito de los
valores que las otras políticas locales. En Lille, realizamos desde hace tiempo una evaluación
cuantitativa de nuestra política cultural (cifras de frecuentación, conformidad con el pliego
de condiciones, por ejemplo). Nos esforzamos en analizar la diversidad de la oferta cultural
y del público de la cultura, las posibilidades brindadas a los habitantes para participar en
la elaboración de la política cultural, la presencia de los artistas en la ciudad... Además, la
calidad de una política cultural se expresa, en nuestra opinión, a través de un intercambio
permanente entre la cultura y los otros ámbitos de la acción pública.
47
Pensamos que es más apropiado pensar en términos de enfoque de progreso que de
objetivos. Lo ideal sería facilitar enfoques de progreso propios para cada estructura: valorar
los progresos realizados por los diferentes actores en función de sus particularidades, en lugar
de asignarles objetivos demasiado rígidos.
Según nuestra experiencia en Lille, desearíamos hacer las siguientes propuestas:
• poner en marcha sesiones de formación y/o presentación de la Agenda 21 de la cultura
a los actores locales;
• profundizar en la investigación sobre la relación entre cultura y economía, TIC, industrias
creativas y obras artísticas basadas en la realidad virtual;
• intensificar las relaciones y los intercambios con otras redes del ámbito de la cultura y
el desarrollo sostenible, y aclarar sus competencias respectivas (agencias de las Naciones
Unidas, redes de la Unión Europea, Alianza de Civilizaciones, Organización de Ciudades
del Patrimonio Mundial, Consejo Internacional para las Iniciativas Ambientales Locales...);
• dedicar una sesión de trabajo y de intercambio a las dificultades de los actores locales
de la cultura en llevar a cabo políticas transversales;
• mejorar la comunicación y la pedagogía sobre los otros instrumentos de planificación
local integrada;
• reforzar la Comisión de cultura de CGLU en su función aglutinadora de las iniciativas existentes
en materia de investigación y desarrollo sobre los indicadores culturales locales;
• hacer que la investigación sobre los indicadores tienda hacia enfoques de progreso;
• tener más en cuenta los diferentes sentidos de la noción de diversidad cultural y artística
en países política y culturalmente muy diferentes, con el fin de demostrar que las puestas
en práctica locales dependerán estrechamente del contexto económico, político, social
y cultural.
Conclusión
Conviene recordar que el desarrollo sostenible es, sobre todo, un cambio de comportamiento,
es decir, un cambio cultural en el que las nociones de patrimonio, riqueza y recursos deben
revisarse con una visión más global del bienestar de las personas y de nuestro futuro
colectivo. El lugar central de la cultura y sus repercusiones cuantitativas y cualitativas aún
no resultan evidentes a todos los actores que forman parte de las ciudades actuales, ya sean
responsables políticos, artistas o el público. Es por tanto necesario recordar que una ciudad
es un todo orgánico, en la que cada función necesita de las otras, y que la cultura es sin
duda aquello que crea la relación más sostenible entre todos sus componentes. Es lo que
en Lille llamamos “un arte de ciudad y un nuevo arte de vivir”.
48
La cultura, al contribuir tanto en la calidad de vida, es una de las condiciones necesarias
para la ciudad sostenible. Nuestro hilo conductor debe ser el de la diversidad cultural,
humana, social, biológica y ecológica. El arte es una forma muy concreta de destacar
positivamente esta diversidad.
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Conviene recordar que el desarrollo sostenible es, sobre todo, un
cambio de comportamiento, es decir, un cambio cultural en el que
las nociones de patrimonio, riqueza y recursos deben revisarse con
una visión más global del bienestar de las personas y de nuestro
futuro colectivo. El lugar central de la cultura y sus repercusiones
cuantitativas y cualitativas aún no resultan evidentes a todos los
actores que forman parte de las ciudades actuales.
La Agenda 21 de la cultura se aprobó en el año 2004. Dada la dinámica del desarrollo cultural,
el periodo relativamente breve de 5 años no es, sin duda, suficiente para realizar un balance
final de los resultados de la aplicación de la Agenda. Ello se debe a que la implementación
de la Agenda 21 de la cultura es un camino largo y complicado, tanto en el ámbito mundial
como en cada municipio individual, principalmente en Alemania, donde el texto de la
Agenda no se empezó a dar a conocer ampliamente hasta 2006.
Algo muy distinto es lo que ha pasado con la «hermana mayor» de las agendas culturales,
la Agenda de Medio Ambiente de Río de Janeiro. Este programa de acción en política
medioambiental y de desarrollo de las Naciones Unidas, conocido en general bajo el nombre
de "Agenda 21" fue aprobado ya en 1992. El programa, gestionado por gobiernos y
organizaciones no gubernamentales, se considera hoy como la directriz más importante para
la actuación pública en políticas medioambientales. "Pensar globalmente, actuar localmente"
es la fórmula que ensalza explícitamente el papel de los municipios en la puesta en práctica
de la Agenda 21. En consecuencia, han sido principalmente las ciudades y las administraciones
municipales las que han emprendido iniciativas en los temas de la Agenda. Sólo en Alemania
hay actualmente 2.600 municipios que han escrito la historia del éxito de la Agenda 21 y
que han aprobado las llamadas «agendas locales».
Sin embargo, y eso es algo que se ha criticado desde el principio, en el programa de la Agenda
21 faltan el contenidosobre el ámbito cultural y, por lo tanto, sobre una dimensión del
desarrollo sostenible que resulta imprescindible para una política medioambiental integral,
no sólo para los políticos de la cultura, sino también desde el punto de vista de las políticas
educativas, sociales y de integración.
La Agenda 21 de la cultura equilibra este déficit aportando nuevos impulsos al proceso integral
de la Agenda, ampliando su variedad temática y fomentando su diseminación en la sociedad.
50
Desarrollo estratégico y programático de
la política cultural municipal
El impulso de la Agenda 21 de la cultura en Dortmund
y en el área metropolitana del Ruhr
Kurt Eichler
Responsable del departamento de Cultura de la ciudad de Dortmund
14 de mayo de 2009
Los mensajes de la Agenda 21 de la cultura no son nuevos, pero son de máxima actualidad.
Y esto es bueno, pues facilitan el vínculo entre las tesis de la Agenda y los temas que
determinan el debate político-cultural en Alemania, especialmente en las ciudades. En este
sentido, la Agenda 21 de la cultura amplía la perspectiva de las cuestiones de desarrollo
cultural global, que se reflejan, a su vez, en el microcosmos local.
¿En qué se diferencia la Agenda 21 de la cultura de los demás documentos de principios políticoculturales
con orientación internacional, que han sido presentados desde los años 70 por la
UNESCO, por ejemplo, al Consejo de Europa o a conferencias interestatales, y que tanto han
influenciado el discurso político-cultural en Alemania? En su contenido, esta Agenda de la
cultura se dirige hacia las premisas de una denominada «nueva» política cultural que presta
especial atención a los temas sociales y ciudadanos. En el debate alemán, este paradigma
desempeña un papel importante, ya que la política cultural ha sido definida hasta hace
pocos decenios como política del arte, lo cual exageraba la importancia de la posición
autónoma del arte. Por este motivo encontramos en la Agenda muchos aspectos hoy ya
indiscutibles: desde un concepto «amplio» de cultura que abarca más que, por ejemplo, las
disciplinas artísticas y las tradiciones culturales, para incluir las obligaciones sociales de la
labor cultural en las políticas de migración e integración, así como también las estrategias
de modernización cultural, sin olvidar la economía creativa y el arte digital.
La Agenda 21 de la cultura hace expresa referencia a la Declaración de la UNESCO sobre
la Diversidad Cultural (2001) y al correspondiente acuerdo interestatal o Convención (2005).
Como novedad, y aquí es donde la Agenda 21 de la cultura se diferencia de las demás
declaraciones, destaca la clara orientación de sus exigencias y campos de actuación a las
ciudades y administraciones municipales, que definen los potenciales político-culturales, sus
problemas y las posibles actuaciones. El mensaje central es el siguiente: la cultura y la
política cultural deben convertirse en el centro de atención de las estrategias municipales
de desarrollo y de la política municipal. La Agenda se entiende en este sentido como
«catalizador» para el desarrollo de la cultura en las ciudades, aunque teniendo en cuenta
las dependencias y posibilidades globales. Sobre esta base, los actores locales deben
desarrollar, in situ, modelos sostenibles de política cultural. La Agenda 21 de la cultura es,
en este sentido, tanto un código como una opción para un compromiso de la comunidad
con «su propia identidad».
51
La Agenda 21 de la cultura es, en este sentido,
tanto un código como una opción para un compromiso
de la comunidad con «su propia identidad».
La Deutsche Städtetag, la organización que acoge a las principales autoridades municipales
alemanas, incluyó en diciembre de 2006 la Agenda 21 de la cultura en el orden del día de su
comité de cultura. La adaptación alemana del texto de la Agenda corrió a cargo del Departamento
de Cultura de la ciudad de Dortmund. Para aplicar la Agenda en los distintos municipios, se
consideraron importantes las asociaciones nacionales y regionales y las redes de administraciones
municipales y locales, en tanto que instrumentos operativos, así como los partenariados
locales en materia de cultura y la inclusión de la investigación cultural y de las labores de desarrollo.
La Agenda 21 de la cultura debería considerarse también en Alemania como una ocasión para
un nuevo diálogo sobre las perspectivas de la política cultural ante los profundos cambios que
experimenta la sociedad. Y ello, precisamente, porque muchas de las ideas y exigencias de
la Agenda no son, de hecho, nuevas; más bien subrayan la obligación de crear estrategias y
programas culturales innovadores. Las ciudades alemanas se muestran más receptivas ante
los principales mensajes de la Agenda 21 de la cultura, ya que éstos se corresponden con un
cambio de los paradigmas político-culturales en la política cultural municipal. Cada vez se es
más consciente de que una política cultural orientada a proyectos o actos puntuales no puede
desembocar en desarrollo sostenible; son más bien los conceptos y las estrategias que crean
una estructura los que logran introducir la cultura en las interrelaciones sociales.
Los temas centrales que afectan de igual forma la Agenda y el debate político-cultural en
las ciudades alemanas son:
• cuestiones de desarrollo urbano y la consideración de condiciones marco culturales
(espacios públicos, descentralización de las actividades culturales, patrimonio cultural);
• salvaguardia y desarrollo de la diversidad cultural (ampliación del público cultural, cultura
de los inmigrantes, apoyo público de la cultura, discurso cultural democrático);
• vinculación estratégica de las políticas culturales con la economía de la cultura y los
medios digitales (creación de puestos de trabajo, nuevas tecnologías de comunicación
como canal para el conocimiento cultural, libertad y seguridad económica para la
creación cultural).
Además de la Deutscher Städtetag, otras organizaciones que han tratado temas de la Agenda
21 de la cultura participaron en el 51º Coloquio político-cultural de Loccumer («Política cultural
municipal en Europa: una colaboración para el aprendizaje») organizado por esta reconocida
sociedad político-cultural en octubre de 2006, así como en un congreso nacional alemán
celebrado en Dortmund («La variedad crea unión: las artes y el diálogo intercultural en las
ciudades europeas») en septiembre de 2008.
Una de las principales lecciones que hemos aprendido en la comunicación de la Agenda
21 de la cultura en Alemania es que su efectividad es mucho mayor cuando sus temas y
exigencias concretos se vinculan con actividades y planes actuales. Esto puede ilustrarse
mediante algunos ejemplos.
52
La Agenda 21 de la cultura debería considerarse
también en Alemania como una ocasión para un nuevo
diálogo sobre las perspectivas de la política cultural ante
los profundos cambios que experimenta la sociedad.
RUHR.2010
En 2010, el área metropolitana del Ruhr será Capital Europea de la Cultura. RUHR.2010 es
el nombre de la red regional de 53 municipios que desarrollarán conjuntamente el año de
la Capital Europea de la Cultura. Esta red está creando programas estructurales para un desarrollo
cultural sostenible, que continuarán vigentes una vez finalizado el año de la Capital Europea
de la Cultura para fomentar el desarrollo cultural de la región.
• Antes de 2010, el área metropolitana del Ruhr pretende convertirse en una región
modélica para la educación cultural. Una de las principales medidas para lograr este
objetivo es el nuevo programa «Cada niño un instrumento», en el que todos los
estudiantes de primaria tendrán la posibilidad de aprender a tocar un instrumento,
independientemente de su estatus social o de la situación económica de sus familias.
Hasta el momento en Alemania, la música no ha sido asignatura obligatoria en las
escuelas de enseñanza general, sino que se limita a ser una oferta voluntaria de las escuelas
de música. En cambio, las escuelas de música son ahora los actores más importantes
de este nuevo programa y ponen sus competencias y recursos a disposición de todos
los niños. Ante el éxito alcanzado hasta ahora con este programa, otras regiones
alemanas han emprendido iniciativas para trasladar este proyecto modelo de educación
musical para todos los niños a sus propias escuelas.
• Otro programa en el marco de RUHR.2010 para el
desarrollo cultural sostenible es el ámbito de las
industrias culturales y creativas que deben desarrollarse
estructuralmente en esta región con motivo del año de
la Capital Europea de la Cultura; por ejemplo, con la
creación de nuevos centros culturales para distintas
disciplinas creativas (diseño, música, medios) que
deberán seguir activos y fomentar estructuras de
comunicación e innovación después de 2010.
Dortmund
Dortmund, con cerca de 600.000 habitantes, es la ciudad más grande del área metropolitana
del Ruhr. Desde finales de los años 90, el Ayuntamiento de Dortmund participa en el proceso
global de la Agenda y ha confeccionado ya su propia Agenda local. En años anteriores, el
sector cultural no estaba integrado en los procesos de la Agenda. El Departamento de
Cultura de Dortmund se incorporó por primera vez en 2007 en el discurso a la comunidad
con clara referencia a la Agenda 21 de la cultura. La contribución de este departamento se
centra en el trabajo intercultural y la educación cultural.
53
RUHR.2010 está creando programas estructurales
para un desarrollo cultural sostenible, que continuarán
vigentes una vez finalizado el año de la Capital.
Logo de RUHR.2010 – Capital Europea de la Cultura
• El «Concepto de actuación intercultural» de Dortmund quiere reforzar la participación
cultural de aquellas personas con un contexto de inmigración. El Ayuntamiento de Dortmund
aprobó, en 2006, este concepto elaborado por el Departamento de Cultura, que incluía
un «Programa de 10 pasos para mejorar la labor intercultural en Dortmund». Éste contempla
medidas y pasos concretos y verificables para un mejor acceso a los programas y ayudas
culturales de Dortmund por parte de la población con un contexto de inmigración,
concretamente los artistas y trabajadores del ámbito de la cultura,. Se dirige a todos
los organismos e instituciones culturales. La principal característica del modelo de Dortmund
es el desarrollo de un enfoque global sostenible y verificable, que no se limite ni a
determinados barrios de la ciudad ni a determinados proyectos.1
Como parte del Plan de Acción Intercultural, Dortmund fue la primera ciudad de
Alemania en la que se realizó un estudio piloto para recoger sistemáticamente los intereses
y hábitos culturales de las personas con antecedentes de inmigración mediante más
de 1.000 entrevistas. Los resultados han aportado información importante para mejorar
el acceso de los inmigrantes a los servicios culturales, lo cual también es relevante para
otras grandes ciudades con una importante población inmigrada.
El «Concepto de actuación intercultural» también forma parte del Plan General de
Integración de Dortmund. El Departamento de Cultura es miembro de los respectivos
grupos municipales de coordinación.
En 2009, las entidades culturales de Dortmund han evaluado el trabajo realizado hasta
la fecha con el «concepto de actuación intercultural» y han presentado su informe al Consejo
Municipal, al Consejo de Extranjería y a la opinión pública en general.
• El Plan General Municipal de Educación Cultural de Dortmund pretende fomentar
estructuras integrales para la educación cultural de niños y adolescentes, así como vincular
instalaciones, principios de actuación y proyectos en este ámbito. La educación cultural
en Dortmund deberá implicar de manera transversal a los servicios municipales y,
concretamente, la cultura, las escuelas y la juventud. Los niños y jóvenes deben
participar activamente en el desarrollo de nuevas iniciativas y ofertas. En el año 2008,
la Oficina de Contacto de Educación Cultural inició su labor en el Departamento de
Cultura y sirve, además de para promover diversos programas, principalmente para
fomentar la cooperación entre entidades públicas y privadas para ofrecer educación
cultural.2
El Plan General Municipal de Educación Cultural debe estar implementado en el año
2010, año en que el área metropolitana del Ruhr será Capital Europea de la Cultura,
y en el marco de RUHR.2010 contribuirá de manera importante en la creación de una
región modélica en cuanto a educación cultural.
54
1 http://kulturbuero.dortmund.de/upload/binarydata_do4ud4cms/31/25/19/00/00/00/192531/handlungskonzept_interkultur.pdf.
2 http://www.kulturbuero.dortmund.de/upload/binarydata_do4ud4cms/20/84/16/00/00/00/168420/urban_strategic_actionplan.pdf.
El «Concepto de actuación intercultural»
de Dortmund quiere reforzar la participación cultural
de aquellas personas con un contexto de inmigración.
También en el marco de la Capital Europea de la Cultura
en 2010, se creará en Dortmund un nuevo centro de
economía de las artes y la creatividad en una antigua
fábrica de cerveza, conocida como «Dortmund U». La
posición que ocupa la educación cultural, gracias al Plan
General Municipal de Educación Cultural, se ve reforzada
por el hecho de que en esta nueva instalación cultural,
que alojará el museo municipal de arte moderno, así
como exposiciones de arte mediático, instituciones
universitarias y una sala de cine, habrá una planta
entera dedicada a la educación cultural. La difusión
suprarregional que se espera de Dortmund U estará,
así, inseparablemente unida a la labor de educación
cultural integral.
Desde 2007, el informe intermedio anual de la Agenda local de la ciudad de Dortmund valora
positivamente la labor de los organismos culturales de la ciudad y los conceptos de
interculturalidad y educación cultural que promueven.
Como demuestran los ejemplos anteriores, la Agenda 21 de la cultura es una guía programática
para modelos modernos y sostenibles de desarrollo cultural municipal. El derecho de las
personas a su identidad, diversidad y participación culturales, postulado por la Agenda, es
la base de una política cultural moderna y una brújula para los nuevos proyectos políticoculturales.
Aunque cinco años son un periodo demasiado corto para realizar una evaluación concluyente
sobre su efectividad en la vida cotidiana de las personas, sí puede entreverse que los
requisitos de la Agenda 21 de la cultura seguirán estando en el orden del día. Puede que
el éxito no sea aún reproducible mediante un sistema de indicadores culturales, pero el discurso
político-cultural que desencadena la Agenda 21 de la cultura y su aplicación tiene prácticamente
el mismo valor.
55
El “Dortmund U”
Porto Alegre y la
Agenda 21 de la cultura
Desde 2004, la Agenda 21 de la cultura representa para los gobiernos locales una amplia
y universal base teórica para la implantación de políticas culturales verdaderamente
democráticas. En este sentido, y a pesar de su síntesis, ningún otro documento, en ninguna
otra época, ha sido capaz de ofrecer a los gestores culturales públicos un conjunto tan rico
y amplio de sugerencias y análisis.
Vinculada históricamente al nacimiento de este marco internacional, la ciudad de Porto Alegre
transformó rápidamente los principios y compromisos de la Agenda 21 de la cultura en el
núcleo de su programa de gobierno. La actual administración municipal los ha mantenido,
en lo que respecta a la defensa del derecho a la diversidad, la inclusión social y la libertad
de expresión, además del apoyo a la creación de una economía de la cultura dirigida al desarrollo
sostenible.
Sin embargo, dada la naturaleza de las relaciones políticas en la ciudad, el diálogo más
permanente entre el gobierno local y la Agenda 21 de la cultura se ha dado en el plano de la
participación popular. Esta participación se manifiesta en la formulación colectiva de proyectos
vinculados a las zonas periféricas del municipio: talleres, cursos, fiestas populares, cine en los
barrios y teatro de calle, etc. Estas zonas, a menudo pobres y marcadas por la falta de
perspectiva de los jóvenes y por la continua invasión de la droga, con todas sus consecuencias,
se constituyen, hoy, en el mayor y más dramático desafío del poder público brasileño.
56
Vinculada históricamente al nacimiento de este marco
internacional, la ciudad de Porto Alegre transformó
rápidamente los principios y compromisos de la Agenda 21
de la cultura en el núcleo de su programa de gobierno.
Agenda 21 de la cultura y
gobernanza solidaria local
Sergius Gonzaga
Concejal de cultura de Porto Alegre
Además de esas contribuciones decisivas, cabe destacar cómo la Agenda 21 de la cultura
ayudó (y ayudará) a los gestores municipales y a las comunidades en la formación de un
sistema cultural compuesto por valores de múltiples dimensiones estéticas y sociales, de
inequívoco significado humanista. Es cierto que muchas de las más eficaces y generosas
políticas públicas de los gobiernos municipales se estructuraron a partir de este documento.
Sin embargo, los integrantes de la Agenda 21 de la cultura, dada la naturaleza del documento,
que es la de un proyecto teórico para ser implementado por los gobiernos locales, dejaron
de lado un problema de gran magnitud, sobre todo para ciudades en vías de desarrollo: el
problema de los escasos recursos financieros reservados para la cultura. En este sentido,
Porto Alegre viene buscando una salida que, eventualmente, podría ser objeto de debate
entre los integrantes de las ciudades con menor capacidad de invertir en cultura.
Quizás deberíamos recordar que, a principios de la década de 1990, surgió en Porto Alegre
el Orçamento Participativo (Presupuesto Participativo), de gran difusión internacional.
Movimiento de consulta popular, se centró en la idea de una efectiva movilización de las
clases sociales excluidas a través de la expresión directa de sus necesidades más inmediatas.
Este movimiento también ayudó a la cultura a mostrar las carencias y aspiraciones no
previstas por las autoridades, generando un expresivo conjunto de actividades en las
regiones más distantes y problemáticas de la ciudad.
Sin embargo, hubo un momento –siete u ocho años atrás– en que las reivindicaciones ya
no pudieron ser atendidas en bloque. Ello fue debido tanto al aumento de la participación
popular (y, por tanto, de las exigencias de muchos más servicios públicos) como a las crisis
cíclicas vividas por la economía de los países en vías de desarrollo.
La imposibilidad de responder a la mayoría de las demandas alcanzó también a la praxis
cultural pública, que se vio fragmentada entre la atención de las necesidades de los más
desfavorecidos y la continuidad indispensable de las acciones generales en los distintos terrenos
de la cultura, incluido el mantenimiento de los edificios y equipamientos (teatros, bibliotecas,
museos, etc.).
La gobernanza solidaria local
La respuesta que se encontró para abordar las justas exigencias populares y la insuficiencia
de recursos financieros fue la apropiación del concepto de gobernanza solidaria local,
desarrollado originalmente en Inglaterra, y su transformación en movimiento permanente
de gobierno.
57
Dada la naturaleza de las relaciones políticas en la ciudad, el
diálogo más permanente entre el gobierno local y la Agenda 21
de la cultura se ha dado en el plano de la participación popular,
y mediante la gobernanza solidaria local.
En resumen, se entiende por gobernanza solidaria local la articulación de un gran abanico
de alianzas y partenariados con las entidades de bien común. Esto se traduce en la creación
de una especie de fuerza colectiva en busca de soluciones a los problemas urbanos,
compuesta por comunidades, asociaciones de trabajadores y empresarios, asociaciones
de madres, sindicatos, iglesias, ONG, empresas privadas y estatales y por el gobierno. El concepto
político que, en una ciudad, todos son igualmente responsables de la existencia cotidiana
y que sólo un gran esfuerzo de cooperación puede responder a las dificultades del día a
día dio resultados inmediatos.
Partiendo del presupuesto participativo, la gobernanza solidaria local lo amplió, sobrepasando
su perspectiva puramente reivindicativa. Los integrantes del presupuesto participativo no
sólo presentaron peticiones, sino también colaboraron en la orientación de estos y buscaron
alternativas viables para su resolución. Estos ciudadanos intensificaron así su relación con
la vida comunitaria y contribuyeron decisivamente a la apertura de perspectivas para
resolver problemas urbanos considerados imposibles de solventar.
En resumen, abstracto en su origen, el concepto de gobernanza solidaria local puede
concretarse y materializarse en la dimensión de la cultura, constituyéndose en una herramienta
capaz de favorecer la producción, la circulación, el acceso y el aprovechamiento satisfactorio
de bienes culturales y convirtiéndose, por tanto, en un referente práctico de los principios
y compromisos de la Agenda 21 de la cultura.
Un proyecto en curso de la Secretaría
de Cultura: las Casas de Lectura
Una antigua reivindicación popular, la creación de bibliotecas en las zonas periféricas,
nunca pudo ser atendida debido a los elevados costes de construcción y, sobre todo, a su
mantenimiento. Con las perspectivas abiertas por el programa de la gobernanza solidaria
local se consiguió hacer un listado, en un primer momento, de diez zonas urbanas muy pobres
que requerían una biblioteca mínima para sus habitantes.
Se desarrolló entonces un interesante proyecto arquitectónico –realizado a precio de coste
por uno de los profesionales más importantes de la provincia, profesor de la Universidad
y vinculado a las ideas arquitectónicas modernistas brasileñas– que preveía la construcción
de edificios de pequeñas dimensiones, muy funcionales y de bajo coste.
Simultáneamente, bibliotecarios de la Secretaría de Cultura plantearon un proyecto de un
patrimonio básico, compuesto inicialmente por tres mil obras de autores clásicos y
contemporáneos en el área de Humanidades, clásicos infantiles y juveniles, además de
libros religiosos y de autoayuda, bastante solicitados por las comunidades.
58
Se contactó con empresas para que cooperasen en la construcción de las llamadas Casas
de Lectura y en la compra de material y de ordenadores. La adhesión fue sorprendentemente
positiva, porque se generalizó la idea de la lectura como entretenimiento y como contribución
al desarrollo y crecimiento personal.
Además, las Casas de Lectura pasarán a ser administradas voluntariamente por miembros
de cada comunidad (preferiblemente jubilados y amas de casa) elegidos por la propia
comunidad. Los voluntarios de cada zona recibirán formación reglada por parte del equipo
de bibliotecarios de la Secretaría de la Cultura, la cual ofrecerá también talleres de creación
literaria y artística a niños, jóvenes y gente mayor en cada una de estas nuevas bibliotecas.
Se formará, por lo tanto, una red de cooperación que incluye a varios protagonistas, unidos
en un proyecto común de inclusión cultural.
La transformación de este sueño en una realidad, aunque modesta, es la acción más
relevante que realizamos dentro del marco de la gobernanza solidaria local, siguiendo los
principios básicos de la Agenda 21 de la cultura. Principios que aluden a la formación de
los ciudadanos, a la generalización del saber y, por encima de todo, a la posibilidad de las
personas de traspasar los límites de la pobreza y de la alienación.
Apéndice
Este artículo ha sido escrito para celebrar el quinto aniversario de la Agenda 21 de la
cultura. El camino andado desde 2004 es notable, no solamente en Porto Alegre, sino
también en ciudades europeas e iberoamericanas. Sirva el quinto aniversario para sugerir
algunas pistas de futuro:
• que la información sobre las políticas culturales de las ciudades vinculadas a la Agenda
21 de la cultura circule con mayor frecuencia;
• que exista un programa de intercambio entre técnicos municipales responsables de
la planificación en cultura;
• que la Unesco pueda asumir la Agenda 21 de la cultura y trabajar con los gobiernos
locales en un programa específico dedicado a la gobernanza de la cultura a escala local.
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La red de casas de lectura es la acción más relevante realizada
en el marco de la gobernanza solidaria local, siguiendo los
principios básicos de la Agenda 21 de la cultura.
En su discurso al Parlamento Europeo el 29 de enero de 2004, el Secretario General de las
Naciones Unidas, Kofi Annan, afirmó: "no hay duda de que las sociedades europeas necesitan
a los inmigrantes. Los europeos viven cada vez más y tienen menos hijos. Sin la inmigración,
la población de la UE, que pronto contará con 25 estados miembros, se verá reducida de los
aproximadamente 450 millones actuales a menos de 400 millones en el año 2050”. La OIT
prevé que la disminución de la mano de obra nativa durante el mismo período conlleve una
reducción de más del 25% de los ingresos per cápita de los europeos.
Los fenómenos migratorios y las interacciones han definido el panorama cultural europeo
a lo largo de toda la historia del continente. Sin embargo, los esfuerzos para “construir la
nación” y la emigración han provocado una cierta amnesia sobre las aportaciones extranjeras
al trasfondo genético de los países europeos y han alimentando el mito de la uniformidad
cultural.
Este mito, presente en algunas naciones europeas, está en horas bajas debido a la desaparición
de una única religión dominante y de la idea de estado-nación y a la inmigración a gran
escala, un fenómeno relativamente reciente en la Europa moderna. Los movimientos
migratorios no sólo ponen a prueba la capacidad de las sociedades de acoger a un gran
número de individuos, sino también su facilidad para afrontar el reto de la diversidad y su
efecto en la opinión pública y la identidad de un país.
60
¿Quién teme a la diversidad?
Una ventaja más que una amenaza: reflexiones del
programa europeo de Ciudades Interculturales
Irena Guidikova
Jefa de División, Dirección de Cultura y Patrimonio cultural y natural,
Consejo de Europa
La diversidad es lo único que verdaderamente tenemos todos en común.
Celebrémosla cada día
Anónimo
La capacidad de los mercados laborales, los sistemas educativo y sanitario o las instituciones
responsables del estado del bienestar y la vivienda, conocidos como infraestructuras de integración
o hardware, para asumir este fenómeno a gran escala ha sido objeto de muchas investigaciones
e iniciativas políticas. Sin embargo, apenas se han puesto en práctica mecanismos para dar
respuesta a los problemas de identidad que plantea la llegada de otras comunidades. Aun
así, es evidente que las infraestructuras de integración no pueden funcionar correctamente
sin la actitud necesaria (o software): tal vez las soluciones técnicas satisfagan las necesidades
básicas de la población, pero no pueden fortalecer ni mejorar los vínculos que forman las
comunidades humanas ni garantizar la cohesión y la paz sociales. Asimismo, es evidente
que las principales instituciones no lograrán funcionar correctamente en sociedades en las
que se advierte una clara tendencia a la diversificación si no se toman medidas de
sensibilización y adaptación cultural.
Por tanto, nos encontramos ante un enorme reto en el que el tiempo es un factor clave: se
prevé que la inmigración en Europa, como tendencia a largo plazo, siga aumentando a
pesar de las fluctuaciones temporales debidas a los ciclos económicos. A menos que las
sociedades europeas den con los medios para incrementar su capacidad de adaptación, tanto
en lo que se refiere a infraestructuras (hardware) como a actitud (software), es posible que
el futuro nos depare una época de inestabilidad social y que gran parte del potencial
económico y cultural de la diversidad se desaproveche.
El reto que plantea la inmigración y la integración de las minorías lleva décadas presente
en la agenda del Consejo de Europa, la mayor organización intergubernamental del continente
y la primera que vela por el cumplimiento de los derechos humanos y funciona como un
laboratorio en la aplicación de políticas. Uno de los logros más importantes que ha alcanzado
recientemente es la creación del Libro Blanco sobre el diálogo intercultural.
En el Libro Blanco se exponen una serie de principios acerca de la gestión de conflictos que
a menudo se producen en los encuentros entre distintas culturas. El documento se basa
fundamentalmente en dos pilares. En primer lugar, los sólidos cimientos de las normativas
legales internacionales, como la Convención Europea sobre Derechos Humanos, los
instrumentos relacionados con los derechos de las minorías o la Convención de Faro, que
ratifica el valor de un rico patrimonio cultural para una sociedad moderna. En segundo lugar,
el marco legal del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Al mismo tiempo, la redacción
del Libro Blanco es el resultado de un consenso a gran escala entre miembros de las
instituciones públicas y la sociedad civil de los 47 estados miembros del Consejo de Europa.
61
El interculturalismo apuesta por reconocer de manera explícita el valor
de la diversidad y hacer todo lo posible por aumentar la interacción, el
mestizaje y la hibridación entre comunidades culturales.
Los principios reflejados en el documento se están poniendo en práctica gracias a una
serie de proyectos e iniciativas, como el programa de Ciudades interculturales.
El objetivo del programa de “Ciudades interculturales”,1 una acción conjunta del Consejo
de Europa y la Comisión Europea2, es proponer mecanismos y enfoques prácticos para
hacer frente al reto de la diversidad a nivel local. La labor que ha desempeñado durante
años el Consejo de Europa en el ámbito de los derechos humanos, la democracia, los
derechos de las minorías y el diálogo intercultural ha sido la principal fuente de inspiración
de este programa3, cuya metodología se basa sobre todo en la investigación sobre un gran
número de ciudades europeas realizada por Comedia4. El programa pretende transmitir el
mensaje de que la diversidad puede ser un gran recurso para el desarrollo de una ciudad
siempre y cuando el discurso público, las instituciones y el gobierno local y la población valoren
la diversidad de manera positiva. Dicho de otro modo, en lugar de hacer caso omiso de la
diversidad (enfoques de trabajadores temporales), negar su existencia (enfoques asimilacionistas)
o exaltarla, lo que contribuye a fortalecer las divisiones entre los distintos grupos
(multiculturalismo), el interculturalismo apuesta por reconocer de manera explícita el valor
de la diversidad y hacer todo lo posible por aumentar la interacción, el mestizaje y la
hibridación entre comunidades culturales.
El programa de Ciudades Interculturales cuenta con la participación de una serie de ciudades
piloto5 cuyos modelos de gobernanza y políticas se están revisando y adaptando a las
necesidades de una comunidad plural mediante la aplicación del concepto de interculturalidad,
antaño considerado una figura retórica, a principios, acciones y políticas específicas. Las principales
herramientas metodológicas del programa son la asistencia técnica a través de un análisis
de las políticas y el desarrollo de estrategias interculturales, un aprendizaje basado en las
experiencias de las distintas ciudades e intercambios temáticos.
62
1 www.coe.int/interculturalcities
2 El programa también recibe el apoyo del Congreso de las autoridades locales y regionales del Consejo de Europa, así como de una serie de redes de ciudades,
como Eurocities, Les rencontres y Ciudades y Gobiernos Locales Unidos - Cultura.
3 La lista es larga, pero resultan especialmente relevantes la Carta europea de las lenguas regionales y minoritarias (1992), el Convenio-marco sobre la
protección de las minorías nacionales (1995), la Convención sobre la participación de extranjeros en la vida pública a nivel local (1992) y el Libro blanco sobre
diálogo intercultural (2008).
4 A raíz de esta investigación exhaustiva han surgido una serie de publicaciones, entre las que destaca la siguiente: Phil Wood y Charles Landry, The Intercultural
City, Planning for Diversity Advantage, Earthscan Ltd, 2007.
5 Berlín Neukölln (Alemania), Izhevsk (Federación Rusa), Lublin (Polonia), Lyon (Francia), Melitopol (Ucrania), Neuchâtel (Suiza), Oslo (Noruega), Patras (Grecia),
Reggio Emilia (Italia), Subotica (Serbia), Tilburgo (Países Bajos)
Las principales herramientas metodológicas del programa
son la asistencia técnica a través de un análisis de las
políticas y el desarrollo de estrategias interculturales,
un aprendizaje basado en las experiencias de las distintas
ciudades e intercambios temáticos
Las ciudades son las principales protagonistas del programa por una serie de razones: la
mayoría de los inmigrantes viven en ciudades, que gozan de cierta autonomía y poseen el
potencial necesario para desarrollar una identidad local, un sentimiento capaz de reflejar
el grado de integración o, en algunos casos, de sufrimiento, de la comunidad. Es relativamente
más sencillo desarrollar una identidad abierta a la pluralidad en una ciudad que en todo
el territorio nacional. Así pues, las ciudades pueden actuar como laboratorios para el
desarrollo de nuevos modelos de gestión de la diversidad en los que el nexo que da cohesión
a una comunidad no está basado en un origen, una religión, un idioma ni una historia
comunes, sino en la aceptación unánime de los mismos valores cívicos.
El programa de Ciudades Interculturales está inspirado en gran medida en la Agenda 21
de la Cultura y en la importancia de la cultura en la gestión de los cambios sociales. El arte
y la cultura siempre han actuado como elementos catalizadores en las transiciones sociales
y políticas, pero la magnitud y la urgencia de los cambios que exigen hoy por hoy los retos
de carácter migratorio y medioambiental obligan a la esfera cultural a desempeñar un
nuevo papel más importante y dinámico si cabe con el fin de favorecer la aparición de un
nuevo paradigma de pensamiento y acción políticos. Uno de los nombres que recibe dicho
paradigma es el de interculturalismo.
Compartiendo el espíritu de la Agenda 21 de la cultura, el programa de Ciudades Interculturales
promueve que las políticas locales sean sensibles y estén “informadas” desde un punto de
vista cultural, y defiende que la planificación en este ámbito no debe limitarse a unos pocos
especialistas, sino llegar a todos los rincones de la política pública. Este programa comparte
con la Agenda 21 de la cultura un enfoque estratégico con respecto a la visión de la ciudad
como comunidad cultural y no sólo como espacio físico, económico y político. Otra
característica común de ambas iniciativas es el fuerte compromiso con una gobernanza
participativa como estrategia clave para gestionar sociedades plurales.
La principal motivación de las ciudades para desarrollar estrategias positivas de gestión de
la diversidad radica tanto en el fracaso de los modelos anteriores a la hora de apostar por
la cohesión social y aprovechar el potencial de la diversidad como en el convencimiento de
que los fenómenos migratorios actuales requieren nuevos enfoques cualitativos.
¿Interculturalidad?
En las últimas décadas, el multiculturalismo ha sustituido los modelos de integración
basados en los trabajadores temporales y en enfoques asimilacionistas en la mayoría de
los países europeos. Ha logrado imponer con éxito una agenda basada en los derechos y
en el rechazo a la discriminación, así como en la "tolerancia" y el "respeto" por las diferencias
culturales.
63
Aunque el multiculturalismo ha hecho hincapié en el valor de cada cultura y ha fomentado
el desarrollo de políticas de conservación de las minorías y la cultura de los inmigrantes,
también ha provocado cierta rivalidad entre las comunidades étnicas por el acceso al poder
y a los recursos y, en contra de sus objetivos, ha favorecido la aparición de guetos. La
concentración de minorías étnicas no supone un problema en sí mismo, pero puede dar
lugar a conflictos si acaba convirtiéndose en una guetoización o aislamiento de ciertos
grupos, lo que disminuye las oportunidades de establecer contactos, socializar, practicar el
idioma de la comunidad receptora y participar activamente como ciudadano y, por lo tanto,
favorece la pobreza y la exclusión.
La interculturalidad reconoce abiertamente la necesidad de permitir que cada cultura
sobreviva y se desarrolle, pero también señala el derecho de todas las culturas a contribuir
al panorama cultural de la sociedad en la que se encuentran. La interculturalidad parte de
la base de que una cultura nunca podrá prosperar si permanece aislada, sino únicamente
si se halla en contacto con otras culturas. Pretende fomentar la interacción entre culturas
como medio de generar confianza y fortalecer el tejido social de la comunidad. El desarrollo
de la sensibilidad cultural, el fomento de la interacción entre culturas y el mestizaje no se
percibe como una responsabilidad de una oficina o departamento concreto, sino como un
aspecto esencial del funcionamiento de todos los departamentos y servicios de una ciudad.
Sería un error referirse a la interculturalidad como la nueva panacea para los problemas
que plantea la integración de las comunidades sometidas a una inmigración a gran escala.
El interculturalismo no consiste en rechazar las prácticas anteriores, ya que considera que
el enfoque basado en los derechos y el respeto por el prójimo resulta esencial en los
modelos culturales. Sin embargo, supone un paso crucial en el proceso de integración y
construcción de las ciudades. Por ejemplo, la protección y la defensa de la identidad de quienes
acaban de llegar a una ciudad podría ser un importante punto de partida para la integración
de estos individuos. De este modo, se evitaría que se sintieran amenazados por la comunidad
receptora.
No obstante, la interculturalidad requiere a la población de la comunidad receptora un
cierto grado de introspección, flexibilidad y adaptación. En definitiva, un esfuerzo bidireccional
en aras de la integración. Consiste asimismo en comprender la importancia de los símbolos
y los discursos oficiales a la hora de crear un sentimiento de aceptación, pertenencia y
confianza. Con frecuencia, las ciudades se centran únicamente en proporcionar asistencia
material a los inmigrantes y omiten los símbolos relacionados con la aceptación, el rechazo,
la identidad y la adaptación.
64
La creación de estrategias para la
obtención de una ciudad intercultural
Pecaríamos de ingenuos si fingiéramos que es posible crear una estrategia intercultural a partir
de elementos prefabricados. Sin embargo, hemos decidido centrarnos en aspectos analíticos,
didácticos y comunicativos, por lo que hemos preferido identificar cuáles son las bases de
una estrategia intercultural eficaz según una serie de enfoques factibles en ciudades reales.
LIDERAZGO Y DISCURSO
La primera y quizá la más importante de las bases sobre las que se asienta dicha estrategia
es el liderazgo. Probablemente todos los estudios y textos acerca de la creación de ciudades
han llegado a la misma conclusión, por lo que su validez resulta difícil de cotejar.
Los líderes de las ciudades suelen encontrarse atrapados entre la necesidad de gestionar
la diversidad y fomentarla como parte de la estrategia de desarrollo de la ciudad y la
hostilidad latente de los votantes hacia los inmigrantes y los extranjeros, alimentada por algunos
discursos políticos y mediáticos.
Jamás se podrá crear una ciudad intercultural sin un liderazgo que valore la diversidad de
manera positiva y, al mismo tiempo, vele por los valores y los principios constitucionales
de la sociedad europea. Se necesita un gran peso político para hacer frente a los miedos y
prejuicios de los votantes, plantear estas cuestiones en un debate público e invertir dinero
de los contribuyentes en iniciativas y servicios que promuevan la integración en un entorno
intercultural. Un enfoque de estas características puede resultar arriesgado desde el punto
de vista político, pero un buen líder no debe centrarse exclusivamente en los votos de su
electorado, sino gobernar. En este sentido, resultan especialmente emblemáticas y reseñables
las declaraciones en público del alcalde de la ciudad italiana de Reggio Emilia a favor de
la "contaminación cultural". A todos los líderes políticos de las ciudades adscritas al programa
de Ciudades Interculturales se les anima a dar un paso adelante y proclamarse fervientes
defensores de la diversidad en sus respectivas comunidades.
En relación con la idea de liderazgo, cabe destacar el tema del discurso político, entendido
como comunicación simbólica en el amplio sentido de la palabra. Así pues, se considera
discurso político el modo en que la percepción general de la diversidad varía en función del
idioma, los símbolos, los temas, las fechas y otros elementos de la vida colectiva de la
comunidad. Con frecuencia, los elementos que simbolizan la identidad de una cultura son
lo primero que se destruye en los conflictos de carácter violento entre comunidades. Estos
elementos pueden contribuir de manera decisiva a la pluralidad de la identidad de una ciudad.
65
Jamás se podrá crear una ciudad intercultural sin un
liderazgo que valore la diversidad de manera positiva.
Si se invita a residentes extranjeros o inmigrantes a hablar durante las celebraciones oficiales
de la ciudad (Neuchâtel); se decora una escuela de forma simbólica con el pilar de una mezquita
de Pakistán y las letras de los alfabetos de todas las lenguas que se hablan en la ciudad
(Oslo), se invita a una serie de inmigrantes a participar en actos tradicionales de carácter
cultural, como la preparación del Carnaval (Tilburgo, Patras), o se adopta un lenguaje
carente de estigmas ("nueva generación" en lugar de "tercera generación" en Reggio Emilia),
la comunidad hará un gesto simbólico de aceptación y apertura a la "transfusión intercultural".
GOBERNANZA, CIUDADANÍA Y DERECHOS
Una ciudad intercultural nunca podrá funcionar sin un marco explícito de valores y derechos
basados en los principios y estándares europeos de respeto a la democracia y a los derechos
humanos. Con frecuencia, las ciudades deben hacer frente a la contradicción de tener que
construir comunidades cohesionadas con grupos en los que alguna gente tiene menos
derechos sociales y políticos que otra. En algunas ocasiones, también deben afrontar casos
en los que los ciudadanos intentan ampararse en las diferencias culturales para justificar
actos que vulneran la dignidad y los derechos de otras personas. Es esencial que todos los
implicados en procesos de mediación cultural entre grupos de ciudadanos e instituciones
comprendan a la perfección lo que supone un enfoque basado en los derechos a la hora
de gestionar la diversidad.
La garantía del derecho al voto de los extranjeros, que se aplica en el cantón de Neuchâtel
desde la década de 1860, no cuenta con la misma tradición en todas las ciudades. Sin embargo,
hay muchas que ya están experimentando con fórmulas de inclusión política alternativas,
como consejos asesores de los residentes extranjeros, concejales sin cargo oficial u
observadores de otras nacionalidades, consejos de vecindad abiertos a todos y, en algunos
casos, incluso elegidos por sorteo, etc.
El programa ha demostrado que la interculturalidad se gestiona de manera más eficaz si
se trabaja directamente en los barrios con los ciudadanos. Si permitimos al consejo de
vecindad decidir sobre la financiación de proyectos locales como los de Berlín Neukölln, definir
los objetivos y medidas efectivas para los servicios públicos (Tilburgo) o gestionar conflictos
culturales (Reggio Emilia), crearemos vínculos sólidos entre las personas y, por tanto, un
sentimiento de comunidad.
Los modelos de gobernanza intercultural conllevan un enfoque centrado en las personas
y relacionado, mediante un sistema de coordinación complejo, con los servicios sociales y
administrativos que trabajan en la integración de los inmigrantes. Requieren una conciencia
clara de la diversidad de situaciones, creencias y necesidades de los miembros de estas
comunidades y sus planteamientos deben ser amplios. Una gobernanza intercultural debe
reforzar de alguna manera la posición de la sociedad civil y, para conseguirlo, es preferible
promover la expresión de diversas voces de cada comunidad y las actividades interculturales
de organizaciones sin ánimo de lucro antes que legitimar a "representantes de la comunidad
étnica" que, a menudo, abogan por la "pureza" cultural.
66
Por último, una gobernanza intercultural suele requerir la creación de instituciones de
mediación especializadas para gestionar los conflictos culturales. Por ejemplo, Turín ha
invertido un gran número de recursos para acabar definitivamente con los puntos de fricción
entre las comunidades étnicas. La ciudad forma y emplea a un equipo de mediadores
interculturales que trabajan a pie de calle con jóvenes, vendedores ambulantes, recién
llegados y residentes establecidos para comprender las tendencias emergentes, anticipar
disputas, encontrar puntos comunes y construir empresas conjuntas. Se están creando
espacios en los que pueden tratarse los conflictos interculturales, como las tres Casa dei
Conflitti (Casa de los conflictos), gestionadas por mediadores cualificados y voluntarios. La
negociación de "contratos de vecindad" supone un paso más en este proceso.
LA CUESTIÓN DE LA IDENTIDAD
Una comunidad intercultural no se sostiene si los conflictos de identidad, interculturales y
religiosos no se tratan abiertamente en los medios y dentro del debate público en un
esfuerzo por promover una identidad plural en la comunidad urbana o, como lo define
Putanm, un "sentido más amplio del término nosotros" que incluya a todas las comunidades
del territorio urbano.
El programa de Ciudades Interculturales ha demostrado que resulta crucial enfrentarse
claramente a los miedos de la comunidad que generan las cuestiones de identidad. Campañas
intensivas como las organizadas regularmente en Neuchâtel son una forma eficaz de
enfrentarse al "estrés por cuestiones de identidad". Se trata de iniciativas en las que
participan ciudadanos, artistas, universidades, organizaciones y autoridades públicas que
trabajan con los cambios del panorama étnico y los estilos de vida urbanos, y cuyo objetivo
es ayudar a la gente a expresar sus preocupaciones.
No obstante, también podemos dar respuesta a los miedos por cuestiones de identidad a
nivel cotidiano, como se hace en la localidad de Vic (Catalunya, España), en la que existen
mediadores especializados que hablan de manera informal y continua con los residentes,
sobre todo ancianos, sobre las pequeñas molestias que la diversidad conlleva, como por ejemplo
el ruido, y ven cómo desaparecen por el simple hecho de discutirlas.
POLÍTICAS URBANAS DESDE EL ENFOQUE INTERCULTURAL
La aplicación del enfoque de ciudades interculturales conlleva una evaluación del impacto
que las políticas urbanas ejercen tanto sobre las relaciones entre culturas como sobre las
condiciones de vida y el futuro de los inmigrantes y grupos minoritarios. La interculturalidad
debe producir un cambio en la mentalidad de políticos y funcionarios, de gestores de
servicios públicos y de profesionales, a menudo obligando a las instituciones públicas a abandonar
las soluciones "para" inmigrantes y minorías y a escuchar sus historias, aprovechar sus
cualidades y proporcionarles las herramientas para que encuentren soluciones por sí
mismos.
67
La interculturalidad también lleva a plantearse algunas preguntas: "si nuestro objetivo es
crear una sociedad libre, igualitaria y armoniosa en la que, además, los ciudadanos de
distinto origen étnico interactúen y cooperen de forma productiva, ¿qué debemos potenciar
o hacer de manera diferente?" ¿Qué cambios o nuevas instituciones, redes e infraestructuras
físicas necesitaremos? Es lo que, en el contexto de las ciudades interculturales, se llama mirar
a la ciudad con otros ojos "a través de una lente intercultural".
Éstos son sólo algunos ejemplos de enfoques interculturales en lo referente a determinadas
políticas. Pueden encontrarse muchos más en el sitio Web de Ciudades Interculturales.
En el campo de la educación, es importante convertir a algunos colegios y universidades
en abanderados de la interculturalidad con una gran inversión en formación de sus plantillas,
un currículum intercultural, modelos de aprendizaje cooperativos, vínculos más firmes con
los padres y la comunidad, intercambios con centros monoculturales e incluso instalaciones
compartidas, como ocurre en Tilburgo, donde una escuela católica y otra musulmana están
creando un campus en común. El algunos casos, puede resultar necesario obligar a que chicos
inmigrantes recién llegados acudan a determinados centros para que tengan la variedad
étnica necesaria.
Asimismo, es importante adaptar los métodos pedagógicos al entorno cultural familiar del
alumno (las culturas "colectivistas", como las denomina Hofstede, dan prioridad al aprendizaje
en grupo, a los premios colectivos y no individuales, y a un papel más autoritario y directivo
del profesor). Designar mediadores interculturales en las escuelas con diversas etnias o
proporcionar la formación adecuada a algunos miembros de sus plantillas puede ser
también parte de la estrategia.
En el ámbito público, las ciudades deben establecer una serie de espacios públicos claves
(formales e informales) e invertir moderadamente en su adaptación, animación y mantenimiento
para fomentar su uso por parte de todos los grupos étnicos y la interacción entre ellos con
el fin de llegar a comprender cómo utilizan el espacio los distintos grupos y tener en cuenta
estas conclusiones a la hora de definir las directrices de la planificación y el diseño.
En cuanto a la vivienda, los programas deberían dar confianza a los grupos étnicos e
informarlos para que puedan considerar la opción de instalarse en zonas fuera de los
enclaves tradicionales.
En lo referente a los barrios, resulta útil designar instalaciones claves, como centros
comunitarios interculturales, en los que se ofrezcan servicios básicos, como atención
sanitaria y maternal, guarderías y bibliotecas, y potenciar, por ejemplo, a través de medidas
fiscales o la creación de instalaciones comunitarias, la presencia y las acciones de grupos
comunitarios heterogéneos y organizaciones que actúen como catalizadores de las actividades
de los vecinos y mediadores. Además, deben fomentarse todas aquellas iniciativas a pequeña
escala que permitan a los inmigrantes actuar como enlace entre los individuos o familias
y los servicios.
68
UN ENFOQUE ESTRATÉGICO
Las verdaderas ciudades interculturales no pueden surgir a partir de iniciativas aisladas o
cambios en las políticas a pequeña escala. Sólo pueden ser el resultado de la visión
compartida y los esfuerzos consensuados de una amplia variedad de sectores institucionales
y de la sociedad civil. Es el caso de Barcelona, cuyo primer plan de acción intercultural contó
con el apoyo de todos los partidos políticos. Un proyecto intercultural urbano no puede salir
adelante si sólo lo respalda una parte del sector político.
Las estrategias de ciudades interculturales no pueden limitarse a enfoques graduales
basados únicamente en precedentes, aunque, evidentemente, habrá que desarrollar los
puntos fuertes y optimizar las prácticas de la ciudad. Deberán introducir modificaciones con
el objetivo fundamental de cambiar la cultura cívica, la esfera pública y las instituciones en
sí mismas. Lo que se pretende es lograr un cambio cualitativo en las relaciones entre
autoridades, instituciones, gente y grupos.
Pero, sobre todo, las estrategias de ciudades interculturales no deberían reducirse a
documentos burocráticos, sino constituir acuerdos y coaliciones vivos entre los diversos agentes
urbanos que reflejen el "ADN de la ciudad y no modelos preestablecidos", en palabras del
alcalde de Tilburgo, Ruud Vreeman. Deberían, asimismo, beber de su historia, como ocurre
en Lublin, donde las aspiraciones interculturales de la ciudad se basan en el recuerdo de
antiguos períodos de prosperidad surgidos a partir de intercambios entre culturas.
Sólo un año después de la puesta en marcha del programa, muchas redes de ciudades y
el Congreso de Autoridades Locales y Regionales del Consejo de Europa han reconocido la
fuerza del enfoque de Ciudades Interculturales. Ya ha dado lugar a una coalición global de
socios, como Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, que introducirán el enfoque intercultural
en la gestión de la diversidad de muchas más ciudades de todo el mundo.
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Las verdaderas ciudades interculturales no pueden surgir
a partir de iniciativas aisladas o cambios en las políticas
a pequeña escala. Sólo pueden ser el resultado de la visión
compartida y los esfuerzos consensuados de una amplia
variedad de sectores institucionales y de la sociedad civil.
Introducción
Nuestro planeta hace frente a importantes amenazas, no sólo para el bienestar específico
de la especie humana, sino para la vida en general. Estas amenazas (la escasez de comida
y agua, la contaminación, la crisis financiera, la meteorología extrema, la falta de vivienda,
el desempleo, los virus agresivos, los refugiados y demás grandes movimientos de población,
la injusticia social, la destrucción de las especies y del hábitat, las infraestructuras en
deterioro, la degradación del suelo, el consumo desenfrenado de recursos no renovables,
la sobrecarga de los servicios públicos, la corrupción, la proliferación nuclear, la guerra) son
tan potentes que resulta razonable concluir que la amenaza más grande al “desarrollo
cultural local” es que, ante la catástrofe inminente, el desarrollo cultural, en tanto que
concepto que necesita de la iniciativa pública, simplemente desaparecerá. “Tocar la lira
mientras arde Roma” es una imagen muy evocadora.
Aceptar este punto de vista sería desastroso.
Los problemas a los que nos enfrentamos sólo podrán resolverse de manera eficaz a través
de acciones desarrolladas, aceptadas y llevadas a cabo por las comunidades unidas en su
entendimiento y su determinación.
Conseguir este estado bien puede ser el reto más importante al que nos enfrentamos. Las
intervenciones verticales sólo son del todo eficaces si ocurren en un contexto de apoyo
amplio, activo y bien fundamentado de la comunidad. Un liderazgo decidido es importante,
pero puede ser contraproducente si está rodeado de comunidades alienadas. De hecho, muchos
sostienen que las iniciativas más eficaces ante estas amenazas serían acciones elegidas y
poseídas por aquellos sobre los que tienen impacto. En la aceptación evidente de esta
noción, la participación generalizada y entusiasta de la comunidad en el proceso de
determinación de nuestro futuro colectivo es un objetivo común a muchos enfoques
gubernamentales. Conseguir este objetivo debería ser la prioridad más importante para los
gobiernos y para las personas (especialmente, porque se trata de una condición previa
para resolver todos los demás problemas).
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Desafíos para el desarrollo cultural
(un resumen)
Jon Hawkes
Analista cultural residente en la red Cultural Development
Network (Victoria) y autor del libro “The Fourth Pillar of
Sustainability: Culture's essential role in public planning”
25/5/09
El desarrollo cultural local debe desempeñar un papel fundamental en la creación de las
condiciones necesarias para que las sociedades puedan resolver estos desafíos, es decir,
en la revitalización de la democracia, en la motivación de la vuelta al ágora.
El motivo para ello es la reacción única que el compromiso con estas prácticas ofrece a sus
participantes. Muchas, si no la mayoría, de las interacciones sociales (esto es, fuera de la
familia, pero a veces, dentro) están rodeadas de emociones negativas: miedo (sobre todo,
al castigo), ira, lástima, culpa, aburrimiento. Estos sentimientos difícilmente pueden inspirar
un deseo entusiasta de mantener el compromiso.
Las actividades creativas, por otro lado, proporcionan el lado incondicionalmente positivo
del contrato social. El esfuerzo de colaboración creativo (desde los juegos del recreo a
cantar en un coro, desde los círculos de percusión a los clubs de lectura) refuerza
biológicamente la dicha de hacer cosas juntos. Sin este recordatorio, los intentos de pedir
a la ciudadanía que participe en la acción social, o incluso en el discurso social (ambos esenciales
ante las amenazas globales), se vuelven muy difíciles. El recuerdo de la experiencia placentera
es un estímulo mucho más eficaz para entrar en la interacción colectiva que el miedo al futuro.
Una buena voluntad entusiasta para comprometerse impone condiciones previas: confianza
ante lo desconocido, confianza en el comportamiento de los demás, seguridad en que la
aportación de uno mismo se integre con la del resto, expectativas positivas, confianza. Y para
que el compromiso sea fructífero, más cosas: flexibilidad, respeto (e interés) por lo diferente,
expresividad. No por casualidad, todas estas son capacidades que se pueden aprender y
ejercer (de forma agradable y segura) en la práctica creativa en colaboración.
En consecuencia, parece lógico que una forma eficaz de que estas capacidades se vuelvan
comúnmente compartidas (condición esencial para lograr la sostenibilidad) sería alentar,
mostrar respeto y apoyar las actividades creativas locales extendidas.
Este “importantísimo reto al que nos enfrentamos” tiene un nombre. Es “la crisis de la
democracia” y se refiere al declive del compromiso cívico (una mayor alienación entre la
población respecto de los procesos de gobierno). Desde Robert Putnam al sitio web de
Animating Democracy, resulta clara la evidencia de que un desarrollo cultural local eficaz aumenta
las posibilidades de volver a comprometer a la sociedad civil. La función de enorme
importancia que desempeñan las actividades artísticas participativas en la salud de las
comunidades, especialmente en el aumento de su confianza, conectividad y buena disposición
para cooperar con otros está bien documentada. Estos sentimientos, experiencias o
conocimientos son el suelo esencial en el que florecen el diálogo y la acción participativa.
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Muchas, si no la mayoría, de las interacciones sociales
están rodeadas de emociones negativas: miedo, ira, lástima,
culpa, aburrimiento. Estos sentimientos difícilmente pueden
inspirar un deseo entusiasta de mantener el compromiso.
Respecto al desarrollo cultural local, el primer reto es:
• Expresar claramente la necesidad fundamental de un importante apoyo público a la
proliferación generalizada de actividades creativas comunitarias realizadas de forma
participativa y en colaboración;
• Demostrar claramente que la participación de toda la comunidad en estas actividades
es un pilar esencial del compromiso cívico y el bienestar social; y
• Organizar estos argumentos tan bien que los órganos del Estado se vean alentados
a actuar desde el punto de vista de este enfoque.
Es imprescindible que el Estado aprecie que es debido a los peligros a los que nos
enfrentamos, y no a pesar de ellos, que debemos estimular urgentemente los procesos
creativos comunitarios.
Si un reto importante consiste en fomentar el entendimiento, existe igualmente el reto de conocer
cómo responder mejor a esta conciencia. Comprender la función social de la actividad cultural
es un primer paso esencial; concebir políticas y programas fundados en este conocimiento
también resulta primordial.
Éste es el segundo reto del desarrollo cultural local:
• Desarrollar medios eficaces para estimular la acción cultural local, una acción que se
vuelva independiente, sostenible, respetuosa y atractiva desde el punto de vista
multicultural, cordial, etc.
A primera vista, éste parece un reto relativamente sencillo (especialmente si lo comparamos
con el primero): el diseño y la implantación de programas es a lo que se dedican los
burócratas.
Sin embargo, no creo estar pecando de demasiado simplista al ver la burocracia y la
creatividad como antagonistas “naturales”. Todas las oposiciones binarias clásicas parecen
encajar cómodamente en un bando o en el otro: seguridad, riesgo; responsabilidad, éxtasis;
orden, caos; unidad, diversidad; planes, sueños…
Obviamente, una sociedad sana alberga con soltura ambos polos, pero que uno tenga que
tratar directamente con el otro invita al conflicto. Para sobrevivir, debemos aprender a
bailar como el adversario. Hasta el momento, la mayoría de los requisitos de aprendizaje
se han dejado en la puerta de las comunidades, pero no podremos bailar bien sin que las
burocracias se sumen a la fiesta.
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Las actividades creativas, por otro lado, proporcionan el lado
incondicionalmente positivo del contrato social. El esfuerzo de
colaboración creativo (desde los juegos del recreo a cantar en un
coro, desde los círculos de percusión a los clubs de lectura) refuerza
biológicamente la dicha de hacer cosas juntos. El recuerdo de la
experiencia placentera es un estímulo mucho más eficaz para entrar
en la interacción colectiva que el miedo al futuro.
Los valores y comportamientos de los organizadores del desarrollo local tienen un impacto
importante en las comunidades con las que interactúan. A menos que el diseño de programas
creativos venga acompañado de un enfoque creativo de las relaciones con la comunidad
y sus “modos de entrega”, los procesos posteriores tendrán resultados menos positivos.
Cuanto más comprensivos sean los organismos, mayor será la probabilidad de que los
resultados sean positivos. Según mis observaciones, lo que describo a continuación son
algunas de las tendencias de las administraciones que impiden una relación eficaz entre
el gobierno y las comunidades, en particular, a la hora de perseguir objetivos de desarrollo
cultural local.
Tendencias de las administraciones
que inhiben los objetivos de desarrollo
cultural local
INVERSIÓN DE LAS PRIORIDADES POLÍTICAS: tendencia a centrarse en las manifestaciones
exteriores de la producción profesional al tiempo que no se reconoce la necesidad de
ocuparse de la base sobre la que se apoyan estas emanaciones.
Las mayores partidas de la inversión pública en las artes se dedican normalmente al
desarrollo, el mantenimiento y la gestión de instalaciones para el almacenamiento y la
presentación de artefactos y rituales canónicos; a continuación, es normalmente la subvención
al sector la que da contenido a estas instalaciones; en tercer lugar, está la formación del
personal empleado en estos campos, y, en cuarto lugar, están a menudo los planes para
aumentar el consumo de los productos disponibles en estas instalaciones. Si acaso quedase
algo, la partida más pequeña se dedicará al apoyo de actividades culturales basadas en la
comunidad, previstas para ella o implantadas por ella.
Estas prioridades de inversión tienen sentido si la producción cultural se observa desde
un prisma industrial o comercial. Pero se vienen abajo si se examina desde otros puntos
de vista. Si la cultura también describe un proceso social, un proceso creativo, una
experiencia, además de una industria que fabrica cosas para el consumo, surgen entonces
otras prioridades.
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Es imprescindible que el Estado aprecie que es
debido a los peligros a los que nos enfrentamos,
y no a pesar de ellos, que debemos estimular
urgentemente los procesos creativos comunitarios.
Reconocer que los impactos más profundos del esfuerzo cultural proceden del propio
proceso de creación y que todas las personas tienen capacidad, derecho, necesidad y deseo
de experimentar directamente estos impactos, así como reconocer que esta experiencia tiene
profundos beneficios sociales, debe sin duda alterar, si no invertir, las prioridades tradicionales.
No pongo en duda que ser testigo de los resultados de la producción cultural pueda ser
profundamente conmovedor, pero eso no debe desviar la atención de los beneficios que
proporciona a las comunidades crear activamente su propia cultura. Una producción cultural
local llena de energía es la base de una sana ecología de las artes. También es la base de
mucho más: nuestro sentido de nosotros mismos, nuestro sentido de los demás, nuestra
memoria colectiva, nuestra capacidad para resolver problemas, nuestro placer de vivir.
Sencillamente, no entiendo cómo la inversión en creación de cultura local no es una
prioridad fundamental de cualquier gobierno comprometido con la sostenibilidad, la justicia
social o la democracia.
ASUMIR LA UNIDAD: la tendencia a olvidar, ignorar y/o trivializar las tradiciones alternativas;
asumir que una cultura “mayoritaria” lo abarca todo.
Historias, perspectivas y visiones diferentes son un elemento esencial para resolver
correctamente los problemas. Nuestra supervivencia depende de la diversidad
PROFESIONALIZACIÓN: la tendencia a alentar a sus “clientes” a adoptar “modelos
empresariales”:
• ADMINISTRACIONES: exaltar la formación empresarial de los especialistas a expensas
de modos menos formales de adquirir habilidades administrativas, con la expectativa
de elaboración de informes completos (véase más abajo “Deforestación”). Presunción
de que las habilidades administrativas y de gestión se pueden aplicar universalmente,
con independencia del tipo de iniciativa.
• GOBIERNO: juntas directivas sobrecargadas de empresarios y profesionales que no consiguen
reconocer la contribución a la gobernanza de los que tienen experiencia en el trabajo.
• ARTISTAS: elegibilidad dirigida hacia aquellos que viven de las artes en lugar de trabajar
en ellas, seguido de artistas “emergentes” con el currículo engrosado institucionalmente.
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Una producción cultural local llena de energía es la base de
una sana ecología de las artes. También es la base de mucho
más: nuestro sentido de nosotros mismos, nuestro sentido de
los demás, nuestra memoria colectiva, nuestra capacidad para
resolver problemas, nuestro placer de vivir. Sencillamente, no
entiendo cómo la inversión en creación de cultura local no es
una prioridad fundamental de cualquier gobierno comprometido
con la sostenibilidad, la justicia social o la democracia.
El desarrollo cultural local y los modelos empresariales estándar no se pueden mezclar
cómodamente. Los antagonismos naturales que mencioné anteriormente requieren una
negociación sensible para producir resultados positivos.
MITIFICAR: la tendencia a elevar las nociones de “talento” y “excelencia” a alturas a las
que sólo pueden llegar unos pocos elegidos.
La demostración de creatividad debería ser un objetivo clave de la voluntad de las
administraciones y, en particular, de las administraciones locales.
INSTITUCIONALIZACIÓN: la tendencia a distribuir la mayoría de los recursos a través de
organismos establecidos (normalmente ya beneficiarios del apoyo estatal y, a menudo,
completamente dependientes del Estado y responsables ante él)
Las intervenciones a través de entidades influidas por el Estado (y, a menudo, controladas
por él) pueden ser eficaces, pueden ayudar a las entidades a justificar su existencia (o, al
menos, a aumentar sus razones para un mayor apoyo del Estado), pueden facilitar la
capacidad del Estado para supervisar programas PERO debe equilibrarse con los posibles
beneficios de fomentar el control de la comunidad sobre los recursos que necesita.
SÍNDROME DEL DOPPELGÄNGER: la tendencia a alentar la aparición de equipos de gestión
dentro de los “grupos de clientes” de los organismos que tienen valores y comportamientos
parecidos a los del personal del organismo.
Las negociaciones son siempre más eficaces cuando ambas partes de la mesa comparten
valores y comportamientos. Pero las conclusiones que se alcanzan de esta manera, y
especialmente en este contexto, tienen tendencia a tener “defectos de fábrica”. Las
mediaciones con representantes formados para ver las cosas de igual modo que el organismo
pueden producir en apariencia resultados positivos a corto plazo, pero mitigan el desarrollo
de una confianza y un entendimiento auténticos entre las partes. El reconocimiento
respetuoso de la diferencia y la negociación equitativa de un acuerdo compartido son
habilidades que dependen del entendimiento basado en la experiencia de los valores y
comportamientos de las comunidades con las que se desee lograr un compromiso, así
como de una respuesta positiva a ellos.
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EXCLUSIVIDAD: la tendencia a utilizar el “no” como respuesta por defecto.
Las interacciones de la comunidad con el gobierno no deben ser pruebas, ni tarjetas de
resultados, ni exámenes que aprobar o suspender, ni competiciones ni ejercicios en los que
hacer coincidir los deseos de la comunidad con los criterios del gobierno. Hay que revisar
de nuevo los modos de diálogo social. Si la producción cultural local pretende ser inclusiva,
acogedora, no intimidatoria, alentadora y agradable, entonces sus responsables organizadores
deben esforzarse en incorporar estos valores en sus relaciones. Independientemente de cuál
sea la retórica pública, el comportamiento de los organismos propaga el mensaje más fuerte.
ESNOBISMO: la tendencia a subirse al carro de las modas y a creer que apropiarse de la
última de ellas en cuestión de planificación llevará a un tierno abrazo con lo potente (por
ejemplo, la regeneración urbana, la clase creadora, la innovación, la sostenibilidad, la
cohesión social, la inclusividad).
La expresión creativa es un bien público, un derecho humano y una necesidad fundamental,
una herramienta de supervivencia básica, un elemento esencial en el desarrollo de nuestras
capacidades sociales. Éste es el motivo por el que el Estado debe hacer todo lo que esté
en sus manos por garantizar su ejercicio generalizado por y entre todas las comunidades.
Explorar la forma en que la expresión creativa se puede utilizar para lograr diversos objetivos
públicos merece la pena, pero no se debe desviar la atención de estos elementos esenciales.
DESARTICULACIÓN: la tendencia a la falta de claridad, confianza o entusiasmo al expresar
los motivos por los que:
• el arte comunitario es un pilar fundamental para el compromiso cívico, y
• el apoyo público de la iniciativa cultural local es esencial.
Sospecho que muchos burócratas comparten el recelo común de que el arte (y aún más, el
arte comunitario) es realmente pura decoración sobre la que sólo debe pensarse una vez se
hayan solucionado los problemas reales (o, al menos, que sospechan que sus colegas y
jefes son de esta opinión). La consecuencia es que gran parte de la retórica gubernamental
sobre desarrollo cultural carece de una demostración segura y fundada de lo que está en juego.
En lugar de una contundente claridad, obtenemos razones desesperadas y a la defensiva, una
sentimentalismo por la nueva era, discursos corporativos agresivamente entusiastas, aburrida
burocracia, insoportables reivindicaciones de la calidad de vida y gritos a favor d la preservación
de antiguos rituales. Y no he recitado ninguna poesía. Resulta un poco asombroso que el desarrollo
cultural local siga siendo relativamente invisible.
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SORDERA: la tendencia a no oír a las comunidades a las que se presta servicio.
Escuchar es una habilidad (y necesita ejercerse a través de diversos medios; véase más abajo
“Reglas de Guttenberg”) y estar ocupado escuchando es también una habilidad. Parecer
que escuchamos es una cualidad que resulta familiar a la mayoría de las comunidades. Escuchar
realmente es un proceso dinámico; requiere respuestas que muestran el compromiso real
con el asunto que se esté tratando. Es decir, el discurso, preferiblemente público; no
conferencias o presentaciones de especialistas externos con tiempo de preguntas formal,
sino reuniones comunitarias en las que intervenga el diálogo y la celebración.
DESCONFIANZA: la tendencia a amortiguar las voces de sus comunidades.
La fiabilidad, el honor, la valorización, el respeto y la creación de confianza son las aportaciones
más valiosas que los organismos pueden dar a las comunidades a las que prestan servicios.
MERCANTILIZACIÓN: la tendencia a considerar únicamente los resultados legítimos de
las actividades culturales como cosas con las que comercializar con los clientes, Y asumir
tácitamente que es socialmente saludable apoyar a una pequeña clase de productores que
creen estos artículos para el consumo general. De hecho, no resulta raro utilizar un mayor
consumo como indicador del desarrollo cultural.
Es al hacer arte conjuntamente cuando surgen los beneficios más profundos. La manifestación
de estos procesos (objetos o eventos para ser vistos) es obviamente valiosa, pero realiza funciones
diferentes y, desde luego, socialmente menos útiles.
MANIFESTACIONES PÚBLICAS EXCELENTES: la tendencia a presionar a los organizadores
de las actividades apoyadas por el Estado a culminar su trabajo con espectáculos públicos
en conformidad con estándares artísticos complejos.
Muchos esfuerzos culturales entrañan un punto culminante o un clímax, y es perfectamente
razonable que se engranen sobre dicha base. Pero muchos otros son esporádicos e
intermitentes, o incluso más difíciles, repetitivos, periódicos, ondulantes. Estos procesos
casi nunca producen eventos u objetos para su exhibición y/o venta pública. Sin embargo,
son parte esencial del desarrollo cultural local. Y cuando producen resultados públicos, es
totalmente inoportuno que estén sujetos a los mismos criterios que suelen aplicarse a los
resultados “profesionales”. De hecho, si la evaluación es útil, en el caso del desafío cultural
local, son los procesos anteriores, paralelos y posteriores a la manifestación pública y el impacto
de dicha experiencia en los participantes lo que merecería la pena examinar.
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ALENTAR LA DEPENDENCIA: la tendencia a asumir que sólo las actividades culturales
que funcionan son aquellas apoyadas por las autoridades (al menos, las únicas actividades
con valor) y alentar a las comunidades a dar esto por sentado, para posteriormente asumir
que las únicas cosas valiosas que pueden suceder son aquéllas procedentes de la iniciativa
gubernamental.
Una característica fundamental de la actividad cultural local sostenible es que son las
comunidades locales las que la inician, diseñan, controlan, implementan, gestionan y poseen.
También ocurre que el sustento viene de dentro y de fuera de la propia comunidad. Ningún
microecosistema puede autosustentarse completamente. La prestación de sustento externo
(en este caso, apoyo de la administración) está rodeada, de manera bastante adecuada, de
una red de obligaciones y derechos mutuos. En demasiadas situaciones son los derechos
de la administración y las responsabilidades de las comunidades las que reciben mayor atención,
en lugar de lo contrario.
EVENTOS SINGULARES: la tendencia a apoyar actividades que transcurren en períodos
de tiempo muy limitados.
Desde un punto de vista completamente práctico, estoy convencido de que las iniciativas
más útiles en el desarrollo cultural local serán aquellas que adopten un enfoque sistémico.
Si el Estado fuese capaz de comprometerse con las comunidades en temas como la creación
de coaliciones o redes y el desarrollo de habilidades, podrían surgir programas apasionantes.
OBSERVACIÓN: la tendencia a evitar la participación real, como estilo de vida, práctica
profesional y modo de medir el impacto.
La participación creativa y en colaboración en actividades creativas puede ser enormemente
divertida. Creo que estaríamos mejor si cada responsable del desarrollo cultural local
supiese lo dichoso que éste puede ser a través de la experiencia personal. Estas mismas
actividades también mejoran los lugares de trabajo: aumentan la productividad, la creación
en equipo, solucionan problemas, etc. Como persona cercana a la burocracia, me sentiría
mucho más cómodo y seguro si supiese que trabajo con personas que han tenido experiencias
prácticas de desarrollo cultural en su lugar de trabajo. Además, está la aplicación del término
“participación” en el sector de la estadística. En estadística deportiva, la participación se refiere
normalmente a los números que hay en la cancha. En estadística artística, se refiere
normalmente a los números de las gradas. Como ocurre con el deporte, realmente los
principales beneficios se encuentran en la propia actividad.
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Una característica fundamental de la actividad cultural local
sostenible es que son las comunidades locales las que la
inician, diseñan, controlan, implementan, gestionan y poseen.
OLVIDO DE LOS JÓVENES: la tendencia a centrarse en la producción cultural “adulta”.
Todos los atributos humanos florecen de manera más prolífica con su ejercicio y validación.
A menos que esto ocurra regularmente durante la infancia, la adolescencia y la juventud,
el deseo disminuirá (o desembocará en formas improductivas) y las capacidades se atrofiarán.
Huelga decir que el impacto de esto sería desastroso.
REGLAS DE GUTTENBERG: la tendencia a pasar por alto medios nuevos (y antiguos).
La comunicación de las burocracias con las comunidades (en especial aquellas que buscan
información y opinión) tiende a basarse en la cultura impresa, y a requerir respuestas casi
de aritmética básica, sobre todo porque los métodos estadísticos de evaluación de la opinión
pública se basan en totales de respuestas individuales simbolizadas como números. Este
método de alcanzar un conocimiento de las opiniones de la comunidad impide en sí mismo
que se alcance una opinión auténtica de la comunidad. En el contexto de las reuniones, pedir
el voto secreto es una forma normal de acortar el debate. Exactamente lo mismo ocurre con
las encuestas de opinión. Esta dependencia en una gama tan limitada de herramientas de
comunicación priva a todas las partes del entendimiento y el placer que se puede experimentar
al interactuar en otros medios (ya sea a través de la narración oral, de una canción, de una
poesía o de una imagen). También se pierde el proceso de opiniones inclusivas negociadas
públicamente que expresen posiciones comúnmente reconocidas. Existen argumentos de
que actualmente hay herramientas digitales en las que el discurso público se puede
transmitir y muchas burocracias las están utilizando. Creo que el jurado sigue estando
anticuado en su eficacia y que hasta el momento no nos hemos alojado tanto de nuestros
orígenes, que reunirnos alrededor del fuego para comer, bailar, cantar y decidir sobre el trabajo
de mañana sigue siendo la forma más efectiva de redescubrir el compromiso cívico.
SERIEDAD: la tendencia a tomárselo todo (incluidos ellos mismos) demasiado en serio.
El juego es parte fundamental de la creatividad, el arte y la cultura. Muchos de los responsables
de la participación del Estado necesitan una buena dosis.
DEFORESTACIÓN: la tendencia a ahogar a los “clientes” bajo montañas de papeles.
Una forma muy exitosa de integrar la industria cultural en la maquinaria de la administración
es insistir en planes e informes detallados y complejos. Aparte de otras cosas, esto crea una
clase, dentro del “sector del desarrollo cultural local”, de especialistas en interactuar con
la administración (en mi país, esto sirve como campo de entrenamiento a los funcionarios).
Este grupo de especialistas se convierte efectivamente en la cara de la comunidad frente
a la burocracia y en la cara de la burocracia frente a la comunidad. Esta exportación de
metodología viene acompañada de un inevitable desplazamiento del foco: proporciones cada
vez mayores de recursos se dedican a estas funciones obligatorias y aquellos que realizan
el trabajo se vuelven cada vez más influyentes. Mientras tanto, el trabajo real se convierte
a veces en la excusa para mantener a los funcionarios.
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PRISIONEROS DE HACIENDA: la tendencia a aceptar la supremacía de las prioridades
económicas.
Las consideraciones económicas son importantes pero no merecen la singular credibilidad
primordial que actualmente se les concede. Trabajar para ser capaz de representar
simbólicamente elementos de las transacciones sociales y ambientales como elementos
económicos aceptables es una labor que merece la pena pero que refuerza la primacía de
lo económico. Definir un desarrollo cultural local eficaz requiere una evaluación desde
varias perspectivas. Las preguntas que necesitan respuestas incluyen la relación coste/beneficio,
pero también van mucho más allá.
OSIFICACIÓN: la tendencia a alojar de manera pasiva la inercia inevitable de la cultura
burocrática.
El desarrollo cultural dentro de las burocracias puede ser tan importante para el desarrollo
cultural local como cualquier otra iniciativa posible. El organismo que desarrolle la política,
el ejecutor de programas, el conservador de los recursos públicos y la personificación del
comportamiento socialmente responsable ostenta un gran poder. La forma en que se ejerza
traerá consecuencias importantes.
A modo de conclusión
No me cabe duda de que las actividades culturales de las comunidades locales se pueden
fortalecer enormemente con el apoyo de las autoridades locales. Por otro lado, a menudo
pueden resultar (a veces, con sus mejores intenciones) enormemente inhibidoras.Esta relación
crítica entre administración local y desarrollo cultural local significa que la resistencia activa
de las tendencias descritas anteriormente conviene a muchos (si no a todos); sobre todo,
a políticos locales electos, funcionarios de la administración local y activistas culturales
locales.
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Esta relación crítica entre administración local y desarrollo
cultural local significa que la resistencia activa de las tendencias
descritas anteriormente conviene a muchos (si no a todos); sobre
todo, a políticos locales electos, funcionarios de la
administración local y activistas culturales locales.
También existe un reto para todas aquellas personas activas y/o responsables del “desarrollo
cultural” en general (es decir, con perspectivas diferentes a la local). Consiste en apreciar
y responder de manera positiva a la importancia de las actividades culturales locales, no
sólo como participante crítico a un refuerzo del compromiso cívico (siendo éste una base
necesaria para enfrentarse a los desafíos globales), sino como pilar del que depende la cultura
de un “nivel superior”.
Quizás no sea demasiado exagerado reclamar que la resistencia a estas tendencias no sólo
es una prioridad esencial para el desarrollo cultural local sino para salvar el planeta.
Sin duda, un área clave del desarrollo cultural de nivel local se encuentra dentro de los
organismos responsables de facilitarlo. Sin no hay cambios en estos organismos, se
impedirá su capacidad de ayudar de forma productiva a las comunidades en el desarrollo
de sus culturas.
Por tanto, para reformular los “retos relacionados con el desarrollo cultural local a los que
se enfrenta la administración local y ante los que ésta debe actuar”:
El primer reto es la inconsciencia, y la respuesta debe ser aprendizaje y apoyo.
• La capacidad y salud de una sociedad para responder eficazmente a los cambios
depende fundamentalmente del compromiso enérgico de su gente. Esto se puede
alentar, atender y mantener apoyando el desarrollo cultural local.
• Este argumento debe entenderse y fomentarse.
El segundo reto es la falta de sensibilidad, y la respuesta debe ser escuchar y autoexaminarse.
• Los valores y comportamientos que rodean las intervenciones del Estado afectan de
forma importante a su impacto. En concreto, en el área del desarrollo cultural local,
el modo en que los agentes del Estado decidan comprometerse con las comunidades
a las que prestan servicio tendrá consecuencias profundas en lo que suceda.
• Las tendencias contraproducentes deben identificarse para trabajar en ellas.
La administración puede ser la mayor amenaza para desarrollo cultural local, pero también
es su mayor esperanza. Los enfoques creativos apoyados por el Estado para facilitar el
desarrollo cultural local tienen el potencial de hacernos superar la crisis en la que nos
encontramos.
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La administración puede ser la mayor amenaza para el desarrollo
cultural local, pero también es su mayor esperanza. Los
enfoques creativos apoyados por el Estado para facilitar el
desarrollo cultural local tienen el potencial de hacernos superar
la crisis en la que nos encontramos.
¿Cómo se puede transformar esta amenaza en esperanza? ¿Cómo conseguir un enfoque creativo
del desarrollo cultural local? ¿Qué forma tendrían las iniciativas de “aprendizaje y apoyo”
y de “escucha y autoexamen”? ¿Qué hay que hacer?
Es necesario el cambio en dos niveles: en los valores y el comportamiento de aquellos que
ocupan puestos veteranos en los organismos de apoyo público a la cultura, y en la forma
en que las comunidades tratan con estos organismos. En el último caso, no deseo hacer
propuestas, en parte porque serían inapropiadas en relación con los lectores de este ensayo,
pero sobre todo, para que estos cambios arraiguen, deben generarse internamente.
Basta con decir que deseo que aumente la confianza dentro de las comunidades en relación
con sus derechos a la expresión cultural.
Por tanto, con respecto al primero de los lugares de cambio que he propuesto (dentro de
los organismos públicos) queda mucho por aprender, como he dicho:
• El desarrollo profesional de:
- Oídos comprensivos: el arte de escuchar “realmente” y la exploración de modos
alternativos de facilitar la expresión de la comunidad.
- Lenguas doradas: el arte de decir lo uno desea de modo que esté en sintonía
receptiva con los oyentes, lo que podríamos denominar expresión accesible.
- Manos suaves: el arte de servir, a diferencia de controlar; cómo “dejar avanzar”,
cómo confiar en las capacidades de las comunidades.
- Mentes curiosas: el arte de la curiosidad respetuosa; cómo permanecer abierto a
la sorpresa, cómo desarrollar una apreciación y tener capacidad para expresarla,
la eterna síntesis entre las diversas culturas cuando se rozan unas con otras.
- Pies bailarines: el arte de facilitar las iniciativas de la comunidad; cómo dirigir sin
amenazas, cómo reconocer y aceptar las visiones emergentes y medio formadas.
• El diseño y la aplicación de procedimientos internos que mejoren la contribución del
personal a la cultura de los organismos gubernamentales.
• El diseño y la aplicación de procedimientos internos que mejoren el compromiso del
personal en los procesos creativos participativos.
• El diseño de reuniones periódicas con las comunidades en las que éstas puedan
mezclarse, entrar en un discurso visionario, celebrar su existencia y ser escuchadas
de forma provechosa por parte de los organismos responsables de facilitar su desarrollo
independiente.
Esto puede parecer una mísera contribución frente a los problemas que hemos identificado,
pero las soluciones están en manos de los organismos: si las cosas se ven de otra forma,
surgirán soluciones. Lo que propongo aquí es un punto de vista diferente.
82
Hasta comienzos del siglo XXI, la política cultural solía ser principalmente una cuestión
política de ámbito nacional o como mucho continental. Esto ha cambiado durante los
últimos cinco años; la política cultural se ha convertido en una cuestión que se debate
internacionalmente o, para utilizar una expresión más de moda, 'la cuestión se ha globalizado'.
En este contexto se han adoptado dos documentos clave. El primero es la Convención de
la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales1
(Convención de la UNESCO), redactado originariamente como un documento de referencia
para las negociaciones del AGCS, que fue adoptado en 2005 por la Conferencia General de
la UNESCO2. El segundo es la Agenda 21 de la cultura3 que fue adoptada en 2004 por la
Comisión de cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU). La Agenda 21 de la
cultura es uno de los documentos político-culturales más importantes, ya que destaca el
papel clave que desempeña la cultura en las políticas urbanas de todo el mundo.
El acuerdo de un consenso general o compartido internacionalmente sobre el papel de la
cultura y la política asociada a ésta requiere un entendimiento y una definición comunes
de la política cultural. La Convención de la UNESCO lo proporciona: "Las 'políticas y medidas
culturales' se refieren a las políticas y medidas relativas a la cultura, ya sean éstas locales,
nacionales, regionales o internacionales, que están centradas en la cultura como tal, o cuya
finalidad es ejercer un efecto directo en las expresiones culturales de las personas, grupos
o sociedades, en particular la creación, producción, difusión y distribución de las actividades
y los bienes y servicios culturales y el acceso a ellos."
La definición demuestra la “simple complejidad” de la política cultural, que atañe a las
relaciones interdependientes entre el carácter de las expresiones/productos culturales
(actividades, bienes o servicios culturales) y los niveles políticos (local, regional, nacional e
internacional), así como los productores de expresiones culturales (individuos, grupos y
comunidades) y, por último, el contexto de producción (autoridades públicas, industrias culturales
y sociedad civil).
83
1 Convención sobre la Protección de la Diversidad de los Contenidos Culturales y las Expresiones Artísticas; Organización Educativa, Científica y Cultural de las
Naciones Unidas (UNESCO; 171 EX/IINF. 18), abril de 2005
2 Para más información: www.unesco.org
3 http://www.agenda21culture.net/
Las ciudades cambiantes y el nuevo
papel de la política cultural urbana:
perspectivas desde Alemania
Bettina Heinrich
Jefa del Departamento de Planificación estratégica para la
cultura, Senado de Berlín (2007 – 2009)
Utilizando el plural, la definición explicita además que no puede haber sólo una política cultural,
sino que hay un marco impermeable de políticas culturales distintas. Por consiguiente, es
importante aclarar desde qué ángulo se examina aquí la política cultural (y su nuevo papel).
Hay tres perspectivas bastante específicas: en primer lugar, la perspectiva local, que
generalmente mira hacia la toma de decisiones de ámbito local; en segundo lugar, hay la
perspectiva de un responsable de la toma de decisiones culturales, y, en tercer lugar, esta
visión tiene un trasfondo europeo y uno nacional concreto (en este caso alemán).4
Antes de perfilar el nuevo papel de la política cultural, hay que dar respuesta a los cambios
y retos a los que se enfrentan las ciudades —especialmente las ciudades denominadas 'globales':
en primer lugar, gestionar de manera satisfactoria el nuevo paisaje cultural multilateral de
las ciudades; en segundo lugar, hacer frente a las sociedades urbanas cambiantes, y, en tercer
lugar, enfrentar-se a la presión de ser competitivas en la escena mundial de las ciudades.
Utilizando diversos ejemplos concretos de Berlín y Alemania, comentaré brevemente algunas
estrategias de la política cultural y plantearé algunas preguntas sin resolver.
1. Un nuevo paisaje cultural
multilateral
En las últimas tres décadas, el paisaje cultural ha ido orientándose hacia un "campo de
juego" cultural multilateral (tanto en un contexto local como global). Actualmente tenemos
tres actores fundamentales distintos dentro de nuestra escena cultural: la administración local
(las autoridades públicas), la escena cultural autónoma (el tercer sector) y los empresarios
culturales (el sector comercial). Estos cambios hacia un paisaje cultural compartido son más
obvios en países con una fuerte tradición de financiación pública de la cultura, como Alemania.
Hasta finales de los años sesenta, las autoridades públicas no eran las únicas, pero sí, y de
lejos, las protagonistas más importantes del ámbito cultural. Con el impulso de los nuevos
movimientos sociales de comienzos de los años setenta y sus demandas de “más sociedad
y menos estado”, la sociedad civil ganó importancia como nuevo poder social, político y
también político-cultural. Más o menos 20 años después, a principios de los años noventa,
apareció un tercer actor: las industrias culturales y creativas. Son uno de los sectores
económicos con un crecimiento más rápido, también en Berlín. No hay motivo para afirmar
que la diversidad de actores en el paisaje cultural urbano (el próspero sector cultural económico,
el tercer sector en continuo crecimiento y el sector cultural público) plantea un problema como
tal, pero dificulta la supervisión política y gobernanza de este “campo de juego” tan diverso.
Si analizamos detenidamente el sector creativo de Berlín, observamos que especialmente la
política cultural todavía debe definir su papel en el ámbito de las industrias creativas.
84
4 Alemania tiene una tradición larga y consolidada de cultura financiada con fondos públicos, basada en las estructuras públicas de toma de decisiones. Ello
incluye que el discurso político-cultural está (a diferencia de en los países anglosajones) claramente vinculado a la idea de que hay una responsabilidad pública
básica y absolutamente indispensable respecto a la cultura y su financiación y, además, de que las ciudades alemanas son los principales actores de la política
y las instituciones culturales.
La definición explicita además que no puede haber sólo
una política cultural, sino que hay un marco impermeable
de políticas culturales distintas.
INDUSTRIAS CREATIVAS, POLÍTICAS SOBRE FINANCIACIÓN DE LA CULTURA Y
ESTRATEGIAS POLÍTICAS EN BERLÍN
Las industrias creativas (incluido el desarrollo de software, el sector de las telecomunicaciones
y la arquitectura) se encuentran entre los sectores económicos más fuertes de Berlín y
son una verdadera “estrella fugaz económica”. El volumen de negocios anual alcanza los
17.500 millones de euros (en 2006), lo que representa aproximadamente el 21% del PIB
de Berlín. Y 160.500 personas trabajan en el sector creativo, lo que representa un 10%
de la ocupación total.
Esto ha hecho que el sector creativo sea también un importante ámbito de actuación
política. En 2005 la administración gubernamental (el Senado) de Berlín publicó su primer
informe sobre las industrias culturales. En enero de 2009, se publicó el segundo informe.
A diferencia del primero, el segundo informe es una cooperación entre tres administraciones
y departamentos distintos (bajo el auspicio de la Dirección de Economía5): los departamentos
de economía, desarrollo urbano y cultura colaboraron en la elaboración del mismo. El
Senado de Economía es actualmente el principal responsable de la toma de decisiones sobre
el sector creativo.
Un ámbito de actuación es, por ejemplo, el enfoque de la gestión del “clúster de industrias
creativas y de comunicación”. El Senado definió siete líneas de negocio que son fundamentales
para el desarrollo económico de Berlín6. Cada subsegmento será analizado detenidamente
y por separado con el fin de diseñar un plan general o plan de actuación. Otro ámbito de
actuación es su política de financiación específica. La Dirección de Economía de Berlín y su
banco vinculado se encargan, por ejemplo, de conceder microcréditos o capital riesgo a las
empresas (también empresas culturales) y disponen de un centro de orientación creativa.
Pero, ¿cuál podría ser el papel y la contribución de la política cultural? ¿Es necesario un cambio
en el modo de hacer política? Por otra parte, hay la necesidad de hacer políticas transversales
para el sector creativo, devincular la política económica y la política cultural). Por otro lado,
hay una pregunta fundamental pendiente para los responsables de la toma de decisiones
culturales: ¿qué ocurre con nuestras políticas de financiación? ¿Debemos redefinir nuestras
prioridades y mecanismos de financiación —o como mínimo reflexionar sobre ellos— en
vista del paisaje cultural tan diverso y cambiante?
La historia de la financiación para la cultura en Berlín es bastante fácil de contar: el
presupuesto total para cultura del Estado de Berlín es de 370 millones de euros.
Aproximadamente un 95% del total del presupuesto (unos 353 millones de euros) se
destinan a las instituciones culturales, principalmente a los teatros e instituciones de música7
y los museos, la biblioteca estatal, el archivo estatal, las instituciones literarias así como a
los siete monumentos conmemorativos. Del 5% restante (18 millones de euros), un 3% se
asigna a los denominados proyectos y artistas libres, y un 2% a la administración.
85
5 Senatverwaltung für Wirtschaft, Technologie und Frauen
6 1. mercado de la imprenta (libros y prensa), 2. cine, TV y radio (retransmisión), 3. industria de la música, 4. mercado del arte, diseño y moda 5. publicidad y
relaciones públicas, 6. arquitectura, 7. tecnología de la información y telecomunicaciones.
7 Se trata de 3 teatros de ópera, 1 orquesta filarmónica, 1 ballet nacional, 1 sala de conciertos, 4 teatros estales, 8 teatros públicos y 5 teatros privados.
Por una parte, nos esforzamos para que las nuevas estrategias políticas afronten los paisajes
culturales que se han transformado, teniendo en cuenta otros actores culturales, las industrias
culturales y creativas, así como los proyectos y artistas libres. Por la otra, somos rehenes
de nuestras tradiciones de financiación: la financiación de las instituciones, principalmente.
Casi no hay margen ni espacio para experimentos, para definir nuevas prioridades, poner
nuevos énfasis ni secundar nuevas ideas. Actualmente, el impulso de proyectos artísticos
nuevos y emocionantes en Berlín procede de la sociedad civil y de la economía cultural.
Es necesario que los responsables de la toma de decisiones culturales reflexionen sobre las
políticas de financiación. Esto incluye entrar en un diálogo con los ámbitos políticos
colindantes, como la política económica, para definir la división de las tareas y responsabilidades,
las áreas de cooperación y los términos de referencia de la cooperación. ¿Cuál es ahora la
tarea que debe emprender la política cultural (local) en el ámbito de las industrias creativas?
¿Debemos apoyar a los artistas para que desarrollen y conviertan sus productos en bienes
comerciales? ¿Tenemos que apoyar a los artistas para que logren acceder al mercado del
arte? Y, ¿cuál sería el modo más apropiado y satisfactorio de hacerlo? Bajo las nuevas
circunstancias de los paisajes multilaterales, queda pendiente la pregunta final: ¿qué ámbito
político (la política económica o la política cultural) debe encargarse de apoyar cada cosa?
Nosotros, en Berlín, todavía no hemos resuelto las preguntas ni las tareas pendientes,
especialmente en cuanto a la falta de margen para definir nuevas prioridades de financiación.
2. Nuevas sociedades urbanas
Todos conocemos la terminología de moda en relación con los cambios actuales que se producen
en nuestras sociedades urbanas: diversidad, diversidad cultural, ciudades globalizadas y
sociedades urbanas multiculturales, “crecimiento urbano” o ciudades en contracción,
envejecimiento de la sociedad o, designándolo con una sola noción, cambio demográfico.
A primera vista, esta observación parece bastante simple, pero mirándolo una segunda vez
nos damos cuenta de que se trata de una tarea política intensa, también para la política cultural.
Generalmente, la cuestión del cambio demográfico se reduce a un mero problema económico
y social. La única pregunta clave suele ser: ¿cómo podemos financiar nuestro sistema de
seguridad social en el contexto del cambio demográfico?
Tomemos sólo uno de los aspectos del cambio demográfico que acabamos de mencionar;
por ejemplo, la diversidad cultural, es decir, las diferencias étnicas, lingüísticas y religiosas:
¿pensamos realmente en el impacto de la sociedad multiétnica en nuestra infraestructura
cultural? Sabemos que en una sociedad urbana globalizada todas las culturas son culturas
minoritarias, pero ¿qué significa esto en última instancia? ¿Necesitamos reorganizar nuestras
instituciones —teatros, bibliotecas, museos, etc.— para incluir a las diferentes comunidades?
En caso afirmativo, ¿qué debemos gestionar o cambiar? Técnicamente, esto significa: ¿qué
tipo de demandas de los usuarios (actualmente a debate bajo los términos “acceso” y
“participación”) tendrán nuestras instituciones en los próximos años? En Alemania y en las
ciudades alemanas, pero no sólo allí, todavía buscamos las respuestas apropiadas.
86
En este contexto debemos abordar brevemente un aspecto fundamental. En toda Europa,
la cuestión de cómo responder ante las nuevas sociedades urbanas, y especialmente la sociedad
multiétnica, es uno de los principales puntos del orden del día de los políticos. En 2008,
paralelamente al Año Europeo del Diálogo Intercultural, el Consejo de Europa (COE) y la Comisión
Europea (CE) lanzaron la acción conjunta de Ciudades Interculturales (Intercultural Cities:
Governance and Policies for Diverse Communities). Este programa propone revisar la variedad
de estructuras y prácticas de la gobernanza local. Tiene como objetivo asesorar sobre los
modos de mejorar la sensibilidad y el entendimiento de los responsables de la toma de decisiones
respecto a las preocupaciones de los miembros de las diferentes comunidades culturales
e implicar a estas comunidades en el debate público y los procesos de toma de decisiones.
El hecho en sí de que el COE y la CE promovieran un proyecto que tiene por objetivo
mejorar la gobernanza en el ámbito local y centrarse en un aspecto fundamental de la
diversidad revela las presiones a las que se enfrentan las ciudades de toda Europa para reconstruir
su gestión política ante las nuevas sociedades urbanas.
LAS NUEVAS SOCIEDADES URBANAS Y LA FORMACIÓN ARTÍSTICA EN BERLÍN
Gestionar la diversidad también significa replantearse los programas de nuestras instituciones
culturales, dar vida a la “gobernanza”, pensar en la próxima generación. Esto significa,
como se ha mencionado anteriormente, dar respuesta a la cuestión del “acceso”, la
“participación” y el “desarrollo del público” en el contexto del cambio demográfico. Una respuesta
a la cuestión del acceso y la participación es el debate sobre la formación artística, un
asunto en el que la ciudad de Berlín está trabajando desde 2006. Dos años después, la Cancillería
del Senado de Berlín creó un fondo para la formación en artes que, en su fase inicial, se
dirige principalmente a niños y adolescentes.
Hay dos motivos para esta iniciativa. El primer motivo: los niños de familias socialmente
desfavorecidas y de familias procedentes de minorías étnicas no van (por ejemplo, no
tienen acceso) a la mayoría de nuestras instituciones culturales financiadas con fondos
públicos, como la ópera, los teatros y los museos. En Berlín, casi el 40% de los niños están
socialmente desfavorecidos, viven de la asistencia social y, por consiguiente, son susceptibles
de ser excluidos del acceso al paisaje cultural que ofrece la ciudad. Fomentar el acceso a
los jóvenes socialmente desfavorecidos es una cuestión de justicia social. En segundo lugar,
es necesario crear nuevos públicos para las instituciones culturales, que se enfrentan a un
público cada vez menor en ciudades en contracción, lo que es una realidad en Alemania
así como también en otros países.
87
Gestionar la diversidad también significa replantearse
los programas de nuestras instituciones culturales, dar
vida a la “gobernanza”, pensar en la próxima generación.
El Fondo de Berlín para la Educación Artística es resultado del trabajo conjunto de tres
direcciones: la Dirección de Juventud, la de Educación y la de Cultura. El fondo tiene un criterio
de financiación fundamental: siempre debe tratarse de un proyecto de cooperación, por ejemplo
entre un artista individual y un centro de juventud, una institución cultural y una escuela, una
escuela de música y una guardería. Los programas de formación habituales de una única
institución cultural no pueden optar a una subvención. El fondo recibió 1,5 millones de euros
en 2008 y recibirá 2 millones de euros en 2009. El Fondo de Berlín para la Educación Artística
es un intento de desarrollar capacidades creativas y públicos, y de dar respuesta de este modo
a las nuevas sociedades y realidades urbanas.
3. Ciudades competidoras y el papel
de la cultura
Las ciudades están compitiendo en la “liga” regional, nacional, continental o incluso mundial.
Las ciudades pequeñas compiten en la región, o a veces en el país. Río de Janeiro, Tokio,
Nueva York, París, Londres... todas juegan en la liga mundial. Berlín se encuentra en un lugar
intermedio entre la liga europea y la mundial. Las ciudades compiten para atraer al turista
global, al inversor global y a la clase creativa global. Para soportar esta competencia, las ciudades
y municipios invierten en una política identitaria y de imagen coherente. La cultura es un
instrumento importante para tener éxito como competidor. Por lo tanto, muchas ciudades
de Europa, y también la ciudad de Berlín, reclaman no ser sólo una metrópolis, sino una
metrópolis cultural.
CREACIÓN DE IDENTIDADES E IMÁGENES: "BE BERLIN"
En agosto de 2007, el alcalde de Berlín anunció que la ciudad necesitaba —y tendría— una
nueva estrategia de marketing. El principal motivo del lanzamiento de esta campaña era crear
una marca registrada para Berlín. Su intención es que la ciudad forme parte de la escena
global de ciudades del mundo. Las campañas de Nueva York (I loveheart NY), Ámsterdam
(I amsterdam), Singapur (Integrity, Service, Excellence) y Hong-Kong (Asia's world city) se
habían considerado buenos ejemplos.
Berlín es la ciudad más grande de Alemania, tiene 3,5 millones de habitantes, es la capital
(antigua y moderna) y, a diferencia de otras ciudades o capitales del mundo, es el ”asilo
para pobres” del país, en lugar de su “motor de crecimiento” (por ejemplo, la tasa de
desempleo es más alta y el crecimiento económico es más débil que el promedio de
Alemania). Hay una percepción general de Berlín (en Berlín y en Alemania de forma más
general) como de un enano económico y un gigante cultural.
88
Como resultado y salida de la crisis económica, en la primavera de 2008, el Senado lanzó,
apoyado por un comité de alto nivel formado por 12 personas prominentes, una campaña
para Berlín: be Berlin. La idea: be Berlin es sólo la última parte invariable de un eslogan formado
por tres partes "be" que se pueden modificar: be city, be change, be Berlin. En su discurso
de apertura, el alcalde de Berlín animó a los berlineses a participar en la campaña, "to be
Berlin", escribiendo su propia historia de Berlín y creando su propio eslogan de la ciudad,
como be vision, be innovation, be Berlin (del subdirector de la Universidad de las Artes de
Berlín). La historia de “be Berlin" es una historia sobre la apropiación cívica. Hasta ahora
la historia ha tenido bastante éxito; durante el primer año la campaña fue aceptada y
adoptada por los ciudadanos.
No es mi intención valorar la calidad ni el éxito de la idea de marketing, el eslogan y la campaña
en general. Lo que es interesante es el modo en que se redactó e implementó la campaña:
en primer lugar, el alcalde no había encargado a una agencia de marketing que elaborara
una campaña. En su lugar, se constituyó una especie de think tank (un grupo de pensamiento
formado por personas vinculadas con Berlín) para crear la campaña de Berlín.
En segundo lugar, y puede que este aspecto sea incluso más importante, la campaña de
la capital se dirige, en una primera fase al berlinés, los habitantes, en lugar de al turista global,
al inversor global o a la clase creativa global.
En su segundo año, la campaña be Berlin ha salido al extranjero. En marzo de 2009 se lanzó
la parte exterior de la campaña. Bajo el título Berlin – The Place to Be, la campaña se
convirtió en un instrumento clásico del marketing de una ciudad y se dirigió en primer lugar
a los Estados Unidos y Nueva York. El objetivo global de toda la campaña de Berlín es crear
una identidad y una imagen, más que sólo una marca registrada que pueda venderse.
Berlín tiene, por su historia, una identidad especial y algo rota; sin embargo, la cuestión de
la identidad/imagen no es meramente alemana o berlinesa.
CREACIÓN DE IDENTIDADES E IMÁGENES: RUHR. 2010
En la Unión Europea, la idea de (re-)modelar una ciudad o región metropolitana mediante
la cultura es promovida por la iniciativa de la UE Capital Europea de la Cultura. Alemania
y Hungría, ambos estados miembros de la UE, albergarán la Capital Europea de la Cultura
en 2010, con Ruhr.2010 y Pécs.8 Ruhr.2010 pretende construir una única región metropolitana
a partir de 53 ciudades individuales y modificar/convertir uno de los antiguos centros
europeos más importantes de las industrias pesadas en un área metropolitana cultural.9
89
8 La iniciativa Capital Europea de la Cultura es el buque insignia de la política cultural europea; se lanzó en 1988 y todos los años desde 2009, dos estados
miembros de la Unión Europea (uno antiguo y uno nuevo) y un tercer estado albergarán cada año una Capital Europea de la Cultura. En 2010 la ciudad
representante del tercer estado será Estambul.
9 El declive de las “grandes industrias” se inició hará unos 25 años, dejando enormes edificios y espacios abiertos. Comenzaba un proceso de transformación
radical de la región industrial. Los gigantescos yermos industriales eran sistemáticamente registrados, protegidos y puestos nuevamente a disposición del sector
turístico y del ocio.
Las historias de Ruhr.2010 y be Berlin demuestran dos hechos destacables: debemos
reconocer que hay nuevas formas de urbanidad, las áreas metropolitanas. Y debemos ser
conscientes del papel de la cultura en la competición global de ciudades del mundo. La cultura
en la ciudad se ha convertido en uno de los pilares de la política identitaria y de imagen
urbana. Berlín es una metrópolis cultural europea autodefinida que con el tiempo quiere
llegar a convertirse en marca registrada. Ruhr.2010, como otros lugares de Europa, utiliza
la cultura de manera coherente para remodelar toda una región. Ambas iniciativas tienen
por objetivo devolver y crear una identidad además de una imagen.
4. El camino que debe seguir la
política cultural: responder a los
principios competidores y con
crecientes expectativas
Teniendo en cuenta los nuevos contextos y retos a los que se enfrenta la política cultural
urbana, hay cuatro tareas fundamentales de cara al futuro.
A. ANTE TODO: DEBEMOS RECONOCER LOS PRINCIPIOS COMPETIDORES Y
LAS CRECIENTES EXPECTATIVAS A LOS QUE SE ENFRENTA LA CULTURA.
No sólo hay ciudades que compiten, sino también principios que compiten. Se espera que
la ciudad como tal sea un “régimen de integración” y un “régimen de crecimiento económico”;
por consiguiente, la ciudad como tal debe ser socialmente inclusiva y debe ser económicamente
competitiva. Sin duda, sólo una ciudad socialmente inclusiva puede ser “rica” y, por lo
tanto, competitiva, pero la cultura tiene que abordar su doble papel: la cultura debe ser un
instrumento para la inclusión social y para el crecimiento económico. La política cultural
tiene que enfrentarse a estos principios casi fundamentalmente contradictorios y a sus
ideologías competidoras subyacentes. Nosotros, como responsables de la toma de decisiones,
debemos ser más conscientes de las tensiones que debe soportar la cultura y que debe resolver
la política cultural.
90
Nosotros, como responsables de la toma de decisiones,
debemos ser más conscientes de las tensiones que debe
soportar la cultura y que debe resolver la política cultural.
B. LA “CULTURA EN LA CIUDAD” PUEDE REDUCIR LA DISTANCIA ENTRE DAR
FORMA A UNA IDENTIDAD URBANA Y DAR FORMA A UNA IMAGEN URBANA.
Una política cultural urbana satisfactoria debe buscar respuestas culturales para los desafíos
generales de la sociedad, además de comprometerse con la ciudad configurada individualmente
con su “identidad” que está enclavada en el contexto histórico, económico y social propio,
regional, nacional e incluso continental. Podemos dar por hecho que sin una política de identidad
que se dedique a la ciudad y a sus ciudadanos, cualquier política de imagen fracasará: cuanto
más globalizadas están nuestras ciudades, más necesarios son los perfiles de ciudad
configurada individualmente.
C. LA “POLÍTICA CULTURAL EN LA CIUDAD” DEBE SER MÁS CONSCIENTE DE
LOS CAMBIOS DE LAS SOCIEDADES URBANAS.
La política cultural tiene que ser muy consciente de los cambios sociales y de las nuevas
sociedades urbanas. Las tareas de la política cultural son bastante claras y concretas:
• analizar detenidamente y adaptar los programas de las instituciones culturales (teatros,
museos, galerías de arte) a los nuevos públicos;
• reforzar la formación artística, con el objetivo tanto de garantizar el acceso individual
a la cultura y la creatividad como de sostener o crear un público de cara al futuro.
D. LA POLÍTICA CULTURAL DEBE REPLANTEARSE SUS ESTRATEGIAS POLÍTICAS.
Nosotros, como responsables de la toma de decisiones, debemos —y queremos— compartir
el cambiante ámbito cultural con los demás actores, la economía cultural y el tercer sector.
Por consiguiente, la política cultural debe compartir influencia y poder. Por un lado, deben
definirse y aceptarse unos límites. Hay que establecer claramente quién hace qué y quién
apoyará cada iniciativa. Esto incluye replantearse seriamente nuestras políticas de financiación.
Por otro lado, hay una nueva demanda para generar políticas transversales, y la política cultural
es inherentemente una política transversal. Afirmamos que la cultura es importante para
la sociedad, la economía, la educación y el desarrollo urbano. De hecho, la política cultural
está (y quiere estar) en medio del marco político, entre las políticas económica, social,
educativa y para el desarrollo urbano. Quizás ésta sea la principal tarea de la política cultural
urbana: ser una especie de punto de intersección y “correa de transmisión” para garantizar
un vínculo entre las diferentes tareas y ámbitos políticos, que proteja la diversidad, fomente
la cultura para que se convierta en un pilar económico e incluya la sociedad civil. Como
responsables de la toma de decisiones, nuestra misión consiste en encontrar soluciones para
estos retos y tensiones.
91
Resumen
Los gobiernos locales de Nueva Gales del Sur (NGS), Australia, no han adoptado la Agenda
21 de la cultura desde el punto de vista organizativo. Aunque la Agenda 21 de la cultura
está empezando a mencionarse en la política y la planificación locales, todavía queda lejos
del Gobierno local de NGS. Sin embargo, la Agenda 21 de la cultura proporciona un
importante soporte conceptual a aquellos que trabajan en el ámbito de las artes en la
administración local. Cuando se examina el trabajo que realizan en las artes los ayuntamientos
de NGS, éste se identifica claramente con el contenido de los artículos de la Agenda 21 de
la cultura, en especial, con los “Compromisos”.
Los gobiernos locales de NGS están trabajando para obtener reconocimiento e influencia
y aumentar el apoyo al desarrollo cultural, promocionando el valor intrínseco de la cultura
junto con valores instrumentales, a menudo de carácter social. La asociación de Gobiernos
Locales y la asociación de Distritos Rurales (LGSA, siglas de Local Government and Shires
Associations) trabaja al servicio de los gobiernos locales y sus políticas culturales y artísticas.
En su política de gobierno, el LGSA de NGS han abogado por dos principios:
• Otorgar valor al proceso de creación artística a nivel local, no sólo al producto final.
• Reconocer que los gustos y afinidades de una persona cualquiera son tan válidos
como los de las demás, siempre que no se infrinjan los derechos humanos u otros derechos.
92
Desarrollo cultural y gobiernos locales
en Nueva Gales del Sur
Christopher Hudson
Responsable de Políticas para el Desarrollo Cultural
Asociación de Gobiernos Locales de NGS y Asociación de
Distritos Rurales de NGS
1. Contexto
En Australia la administración está organizada en tres esferas: el gobierno federal, el gobierno
estatal y el gobierno local. Nueva Gales del Sur (NGS) es uno de los ocho estados y territorios
que componen Australia y engloba 152 gobiernos locales. El LGSA es el órgano representativo
de más alto nivel.
El gobierno estatal de NGS ha apoyado al LGSA durante los últimos 10 años otorgándole
presupuesto para contratar un responsable de políticas para el desarrollo cultural. Éste es
el único cargo de este tipo en un máximo organismo de gobierno local en Australia y,
quizás, en el mundo.
2. Retos actuales de la política cultural
y el desarrollo de las artes en Nueva
Gales del Sur, Australia
El mayor reto para la política cultural y el desarrollo local de las artes, es seguir ganando
reconocimiento e influencia y conseguir un mayor apoyo.
Las artes han sido un asunto de interés para el gobierno local de NGS desde sus inicios,
con la participación en la producción cultural local desde principios del siglo XIX, sobre todo
al utilizar los ayuntamientos como espacios para artes escénicas. A pesar de ello, en los gobiernos
locales australianos y, según apuntan algunos, en toda Australia, las artes siguen considerándose
marginal en comparación con otros asuntos, considerados más importantes. Por lo tanto,
el mayor desafío es que la política cultural se tome en serio, especialmente en tiempos de
dificultades económicas.
Para que te tomen en serio, es necesario disponer de capital. Las artes tienen todavía que
explicar mejor sus valores y aportaciones, en parte porque son enormes y resultan difíciles
de comunicar. Podemos pensar en el capital del arte en el gobierno local de dos formas:
• VALOR INTRÍNSECO: el arte constituye, junto con sus hermanas la religión y la ciencia,
una de las vías para entender el mundo y a nosotros mismos
• VALOR INSTRUMENTAL: algunos procesos artísticos pueden servir para potenciar, de forma
práctica, el desarrollo personal, social, organizativo, medioambiental, sanitario y
económico en las comunidades locales
93
El mayor reto para la política cultural y el desarrollo
local de las artes, es seguir ganando reconocimiento
e influencia y conseguir un mayor apoyo
Las personas de NGS que trabajan en la administración local y en el campo del arte hablan
de aquellos que “lo pillan” y aquellos que “no lo pillan”. Se refieren al entendimiento del
valor intrínseco de la práctica artística, que proporciona beneficios considerables, importantes
y, a menudo, intangibles, para los ayuntamientos y las comunidades que participan en las artes.
Parte de la dificultad de los ayuntamientos de NGS a la hora de adoptar la Agenda 21 de
la cultura es el tema de la exclusividad. Esta dificultad surge cuando la agenda para el
desarrollo cultural se ve como algo independiente y diferente de todo lo demás. Ocurrió en
NGS cuando la influyente publicación The Fourth Pillar of Sustainability: Culture's Essential
Role in Public Planning“ (Hawkes 2001) fue mal interpretada por algunas personas de la
administración local.
Hawkes reclamaba que la cultura se situase junto al conocido “triple principio” (en inglés,
triple bottom line) de lo ambiental, lo económico y lo social. Añadir una faceta cultural era
un concepto nuevo e influyente, tanto en Europa como en Australia, y proporcionó un
importante impulso a la promoción de la agenda para el desarrollo cultural. Hawkes presenta
sólidos argumentos para que se reconozca y entienda la cultura en su sentido más amplio
y realiza una reflexión sobre los presupuestos y valores que nos orientan, incluidos aquellos
que están presentes a la hora de hacer política. Aún así, algunos interpretaron el “pilar
cultural” como independiente de otros asuntos, lo cual planteaba el problema de la
exclusividad. A pesar del prometedor punto de partida intelectual de Hawkes, las ideas de
Fourth Pillar y de la Agenda 21 de la cultura no han gozado de mucho éxito entre los
responsables políticos de los ayuntamientos de NGS.
Aunque los ayuntamientos australianos no se hayan adherido
formalmente a la Agenda 21 de la cultura, el personal del
gobierno local que trabaja en desarrollo cultural se muestra
satisfecho y confortado por la existencia de tal documento,
y de que asuma una “misión en el mundo”. La Agenda 21
de la cultura está dilucidando, con éxito, a nivel global, el hecho
esencial del valor intrínseco de la política cultural y la práctica
artística.
En la Agenda 21 de la cultura también existen consejos
muy prácticos; por ejemplo, algunos ayuntamientos de NGS
que promueven el desarrollo cultural lo hacen de acuerdo
con el artículo 30: “Fomentar la función estratégica de las industrias culturales y los medios
de comunicación locales en su contribución a la identidad, la continuidad creativa y la
creación de trabajo locales”. Un buen ejemplo es Arts Northern Rivers,1 un organismo
apoyado por siete ayuntamientos de NGS. Sin embargo, este trabajo no se está haciendo
como resultado directo de la Agenda 21 de la cultura sino, más bien, en paralelo a ella.
94
1 http://www.artsnorthernrivers.com.au
Para que te tomen en serio, es necesario disponer de capital. Las
artes tienen todavía que explicar mejor sus valores y aportaciones.
Centro de Arte de Wilcannia. Fotografía: © Chistopher Hudson
El reto que tiene la administración local en lo relativo al desarrollo de las artes y la política
cultural es poder integrarlos de manera eficaz en otras carteras políticas municipales. Por
ejemplo, los artistas locales pueden crear los bancos de los parques, en lugar de ser elegidos
en un catálogo genérico de mobiliario urbano. O bien, se puede implicar a los artistas
locales en la fase de diseño y en el plan director del desarrollo urbano, como hizo el
ayuntamiento de Bankstown en el distrito de Greenacre, en Sydney occidental. 2
Aunque no adopten la Agenda 21 de la cultura, los ayuntamientos de NGS están empezando
a mencionarla en los documentos de sus propias políticas, como en el caso del distrito rural
de Hornsby.3
El reto de los ayuntamientos de NGS es mencionar y basarse, cada vez más, en documentos
internacionales útiles, como la Agenda 21 de la cultura, demostrando claramente, al mismo
tiempo, que la incorporación de procesos artísticos puede ser una ventaja práctica en
muchas áreas de trabajo de la administración local.
3. ¿Cuál es el desafío para las
instituciones artísticas municipales y
para los artistas que trabajan con los
ayuntamientos?
¿Qué decir de la propia práctica artística? ¿Qué responsabilidad tienen los programadores,
comisarios, administradores artísticos y artistas en el fomento del desarrollo cultural? El arte
puede ser una responsabilidad no cubierta por parte de los gobiernos locales. En NGS, los
museos, galerías y bibliotecas de la administración local pueden estar un tanto desconectados
del resto de las tareas municipales. Se trata de una situación peligrosa e insostenible. Las
instituciones artísticas deben acercarse a los ayuntamientos que les financian, ofreciéndoles
sus obras de arte y sus procesos artísticos, con el fin de ampliar su relevancia e influencia.
Para empezar, las instituciones artísticas pueden ofrecer sus espacios para atender consultas
de la población y para que sirvan de sede para los encuentros entre el gobierno local y los
ciudadanos. Las bibliotecas, los museos y las galerías, tan acogedores y creativos, son
ideales para el auténtico diálogo democrático.
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2 http://culturalawards2008.lgsa.org.au/projects/29-greenacre-town-centre-improvement-program-tcip
3 http://www.hornsby.nsw.gov.au/ourcommunity/index.cfm?NavigationID=1310
A pesar del prometedor punto de partida intelectual de
Jon Hawkes, las ideas del cuarto pilar y de la Agenda 21
de la cultura no han gozado de mucho éxito entre los
responsables políticos de los ayuntamientos de NGS.
Lo mejor que ofrecen las artes es el contexto y la posibilidad de pensar de forma ilimitada,
de imaginar, de soñar y de aceptar los errores. La capacidad humana de innovar, de crear
de la nada, es el centro fundamental de la práctica artística. Se trata de habilidades y
capacidades que las organizaciones pueden refrenar, a pesar de ser ahora más importantes
que nunca si tenemos que trabajar juntos en la preservación y el crecimiento de las
comunidades locales.
Cada vez resulta más importante que las instituciones utilicen los procesos artísticos para
ayudar a resolver los enormes retos a los que se enfrenta el gobierno. Además de ofrecer
celebraciones y procesos, las instituciones artísticas deben participar directamente en las
discusiones relacionadas con la administración local, con la programación y el comisariado.
Gracias a dichas prácticas, que demuestran activa y directamente su utilidad, las instituciones
artísticas municipales de NGS podrán sobrevivir y crecer.
Un buen ejemplo de gobierno local que utiliza los procesos artísticos en la planificación urbana
es Griffith, en la zona rural de NGS.4
4. Retos actuales de las asociaciones
de Gobiernos Locales y de Distritos
Rurales de NGS
El reto actual de LGSA es aumentar la comprensión de la práctica artística en la administración
local por parte de los gobiernos estatales y del gobierno australiano.
El objetivo de los gobiernos –esperamos–es que hagan del mundo un sitio mejor. Al mezclar
los paradigmas del desarrollo cultural y del desarrollo comunitario surge lo que denominamos
desarrollo cultural comunitario (DCC). Muchos ayuntamientos han estado apoyando
satisfactoriamente la práctica del DCC en Australia, desde que se promoviese por primera vez
en los años setenta. El DCC trata de hacer del mundo un sitio mejor.
El DCC está relacionado con el “arte comunitario”, que en Australia algunos enmarcan como
la antítesis del “arte excelente”. Una parte de la práctica del DCC ha cambiado significativamente
desde el primer arte comunitario. Cualquier proceso de DCC puede originar cambios sociales
positivos y duraderos, así como desembocar en un producto artístico perfectamente reconocible
(véase el ejemplo de Blacktown más abajo).
Algunas prácticas actuales de DCC en Australia producen obras que no sólo satisfacen las
necesidades sociales, sino que ofrecen productos que los guardianes del gusto de la
financiación cultural, o “artócratas”, consideran “excelentes”. El término “excelente” es
utilizado por los organismos de financiación y las principales organizaciones artísticas para
justificarse en tanto que árbitros del gusto. El gobierno local es a menudo socio integrante
del trabajo de DCC, como en el caso del ayuntamiento de Blacktown cuando apoyó Urban
Theatre Projects para Back Home.5
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4 http://culturalawards2008.lgsa.org.au/projects/45-are-we-there-yet---griffiths-cultural-plan
5 http://www.urbantheatre.com.au/backhome.html
El desarrollo de esta obra fomentó enormemente las relaciones entre la comunidad aborigen
local y la población de isleños del estrecho de Torres, se programó como parte del Festival
de Sydney y estuvo de gira por Canadá.
Sin embargo, la actividad del arte comunitario también tiene gran valor sin que necesariamente
deba tener un valor “de mercado” acreditado. Como afirma Hawkes en un documento de
2004, entregado durante la conferencia sobre Fourth Pillar en Melbourne:
“El impulso del arte no es ni económico (el arte nos volverá ricos) ni social (el arte nos volverá
poderosos, o según la versión new age de lo “social”, el arte nos hará felices). Aunque su
impulso puede ser algo tan banal (y tan importante) como la curiosidad, o tan misterioso como
la obsesión y la compulsión, se trata simplemente de algo que “tenemos que hacer”.
Sólo cuando todos los gobiernos locales apoyen las actividades artísticas comunitarias de
todos sus electores (como hace automáticamente cuando mantiene las calles asfaltadas y
recicla los residuos) cumplirán correctamente con sus obligaciones de gobernanza. El hecho
de que quizás no sería tan difícil hacerlo, hace que su inexistencia sea aún más deprimente.
¿Por qué es tan difícil tener un lugar en el que la gente pueda reunirse para cantar, bailar, pintar
o escribir y en el que haya un equipo de mediadores cuyo trabajo consista en dar la bienvenida,
ofrecer confianza, inspirar y sugerir nuevos modos? ¿Cómo es posible que hayamos llegado al
punto de que este tipo de actividad no se considere ni esencial ni normal?”
Merece la pena investigar por qué el arte comunitario lucha por obtener reconocimiento en
NGS. Dos factores lo han devaluado: el primero se refiere a la forma en la que valoramos
el proceso en comparación con el producto y el segundo, a la forma en que clasificamos y
juzgamos el gusto personal de la gente.
Gran parte del valor del arte comunitario se consigue durante el proceso: es durante su realización
cuando proporciona grandes beneficios a los que participan en él. Estos valores intangibles
resultan difíciles de medir. Los beneficios para aquellos que hacen girar la arcilla en un torno
de cerámica por primera vez son la experiencia misma. Es su proceso de fabricación el que
proporciona estos beneficios. Sin embargo, a menudo nos trabamos a la hora de medir resultados;
en este ejemplo, puede que sólo se tratase de unas simples vasijas. Es posible que las
vasijas nunca se muestren en el mercado del arte, a menos que el ceramista en ciernes tenga
un gran éxito y recuerde “mi primera vasija”. No obstante, las vasijas pueden tener un gran
valor personal y sentimental, como representación de lo que se sintió al manipular la arcilla,
la tierra, en un torno.
El segundo asunto se refiere a la clasificación y valoración del arte. Parte del poder del arte
reside en que cada uno de nosotros tiene ideas y respuestas diferentes y personales respecto
de las obras de arte. Diversos grupúsculos y élites han trabajado mucho para promocionar
su particular gusto como superior al del resto. Han podido institucionalizar con éxito su gusto
particular bajo el lema de “excelente”.
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Existe una alternativa muy liberadora e inclusiva, que afirma que los gustos y las afinidades
culturales de cada uno son tan válidos como los de los demás, siempre que no se infrinjan
los derechos humanos y otros derechos. Este razonamiento progresista puede acabar con
gran parte del miedo que rodea al arte, y validar el punto de vista común: “No sé mucho
sobre arte, pero sé lo que me gusta”. También es el motivo por el que los premios y las
competiciones sirven de tan poco al arte.
Cuando la política cultural acepte el valor cada vez mayor
del proceso creativo, no sólo los resultados, y que los gustos
personales son iguales, la financiación artística de los
gobiernos se aplicará más al desarrollo cultural participativo
y de nivel local. Esta financiación no tiene que llegar a
expensas de las organizaciones artísticas más grandes de
Australia, centradas a menudo en clásicos (la mayoría
europeos, por cierto), sino que puede venir de organismos
sociales u otros tradicionalmente no conocidos en el mundo
de la financiación artística.
Los ayuntamientos de NGS acceden a la financiación de los proyectos artísticos desde
departamentos estatales y federales como los de desarrollo estatal y regional; tercera edad,
discapacidad y dependencia; servicios comunitarios; inmigración y ciudadanía; educación,
empleo y relaciones laborales; transporte y servicios regionales; infraestructura, transporte,
desarrollo regional y gobierno local, entre otros.
La promoción de la utilidad de la práctica artística por parte de los ayuntamientos para conseguir
objetivos sociales y de otro tipo puede considerarse desacertado. Este razonamiento se
puede entender: quizás sea en lo incognoscible o indefinible del arte donde se encuentre
el origen de sus mayores virtudes. Sin embargo, es necesario un enfoque práctico para que
los ayuntamientos, en especial de aquellos que todavía tengan que dar un paso importante
en el desarrollo cultural, avancen en esta línea. La promoción de la utilidad de la práctica
artística, para aumentar el interés de las actividades artísticas en las carteras gubernamentales,
sigue siendo esencial para ampliar la influencia de la política cultural y la práctica del
desarrollo artístico de la administración local.
Lo que todavía debe entenderse o aceptarse ampliamente, y Australia podría ser el primer
país en hacerlo, es que los procesos de desarrollo cultural comunitario son realmente
herramientas muy prácticas y eficaces para solucionar problemas sociales. El DCC no es la
panacea, pero apenas hemos profundizado en el tema del potencial del DCC para ayudar
a nuestras comunidades. Y actualmente se aprecian signos de que vamos a necesitar todo
lo que esté en nuestras manos para atajar el inminente aumento del desequilibrio social.
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Centro de Arte de Wilcannia. Fotografía: © Chistopher Hudson
Cuando la política cultural acepte el valor cada vez mayor del
proceso creativo, no sólo los resultados, y que los gustos
personales son iguales, la financiación artística de los gobiernos
se aplicará más al desarrollo cultural participativo y de nivel local.
5. Contar historias locales: los premios
culturales del gobierno local de NGS
Una de los programas con más éxito de LGSA ha sido dar a conocer públicamente todas
las solicitudes a los Premios Culturales del Gobierno Local de NGS (NSW Local Government
Cultural Awards). Esto se hizo a través del sitio web: www.CulturalAwards.lgsa.org.au.
Anteriormente, en este artículo afirmaba que los premios y las competiciones servían de
poco a las artes, ya que la clasificación y el privilegio del arte son contrarios a un importante
nuevo principio político: que el gusto de todo el mundo es igual. En lugar de clasificar el
arte, estos premios buscan reconocer la buena práctica del gobierno local. Aunque se trata
de una distinción sutil, que debería volverse superficial en el futuro, los Premios Culturales
siguen cumpliendo con el propósito de promocionar la práctica de las artes de la administración
local en NGS.
Los sitios web de los Premios Culturales de 2008 y 2009 cuentan con más de 200 proyectos
artísticos de la administración local en NGS y son una herramienta valiosa para todos los
ayuntamientos y funcionarios del sector de la cultura y las artes de las administraciones locales.
Actualmente, en LGSA se está trabajando para proporcionar más información específica con
la que ayudar a los concejales y al personal de la administración local a trabajar en política
cultural y desarrollo del arte
6. Agenda 21 de la cultura:
futuro programa
En conclusión, mientras algunos ayuntamientos de NGS están trabajando de acuerdo con
el espíritu de la Agenda 21 de la cultura y están llevando a la práctica también muchos de
sus diversos artículos, el documento sigue en buena parte sin estar presente en el quehacer
de los ayuntamientos.
Esto se debe en parte a que, al trabajar en un nivel muy local, a menudo con muy poco,
los ayuntamientos de NGS deben centrarse en lo que es de uso directo y práctico. Muchos
ayuntamientos de NGS hacen frente a importantes limitaciones de recursos y sencillamente
no tienen ni el tiempo ni el dinero para trabajar en la adopción de la Agenda 21 de la
cultura, que puede verse como algo excesivamente esotérico. No obstante, el hecho de que
lo que los ayuntamientos de NGS estén haciendo en materia cultural y artística sea paralelo
al contenido de la Agenda 21 de la cultura es un voto de confianza para el documento.
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Si pensamos en un futuro programa para la Agenda 21 de la cultura, deberemos tener en
cuenta cómo acercar las importantes contribuciones conceptuales de la Agenda 21 de la
cultura y sus documentos adyacentes a la práctica de los ayuntamientos de NGS.
Una forma de hacerlo podría ser disponer de una documentación más simple y más corta,
que los ayuntamientos pudiesen abordar y adoptar de manera más fácil, quizás en forma
de conjunto de pasos gradualmente ascendentes en complejidad. En tal caso, éstos podrían
adoptarse formalmente en los ayuntamientos a lo largo del tiempo.
Para NGS, la mejor forma de impulsar la adopción de la Agenda 21 de la cultura sería a
través de algún tipo de beneficio práctico directo que fuese a parar a los ayuntamientos,
como el acceso a apoyo financiero o a programas de intercambio.
Otra forma de impulsar la Comisión de cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos sería
promocionar y gestionar la creación de redes internacionales entre los gobiernos locales y actuar
como distribuidor central de la información relacionada con las administraciones locales y el
desarrollo cultural. Por ejemplo, resultó sorprendente descubrir recientemente que Seúl, en
Corea, estaba celebrando una conferencia internacional sobre “Creatividad, el poder para
cambiar el mundo".6 Esta conferencia promocionaba la adopción por parte de la administración
de Seúl de la “gestión urbana creativa de Seúl”. Este proceso ha “aplicado las ideas creativas
de los funcionarios relativas a la gobernanza de la ciudad y trabaja a favor de una administración
orientada hacia los ciudadanos mediante la adopción de la perspectiva de los mismos”. Aquí
encontramos quizás la función más importante del desarrollo cultural en la administración local:
disponer de procesos artísticos que cambien la cultura organizativa del propio gobierno.
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Las importantes contribuciones conceptuales de la Agenda 21 de la
cultura y sus documentos adyacentes deben llegar a la práctica de los
ayuntamientos de NGS. Una forma de hacerlo podría ser disponer de una
documentación más simple, que los ayuntamientos pudiesen abordar y
adoptar de manera más fácil, quizás en forma de conjunto de pasos
gradualmente ascendentes en complejidad.
6 http://www.mcst.go.kr/english/issue/issueView.jsp
La Agenda 21 de la cultura y las políticas culturales de la ciudad de Buenos Aires en los
últimos años guardan una sintonía asombrosa: en ambos casos el compromiso con los derechos
humanos, la diversidad cultural, la sustentabilidad, la democracia participativa y la generación
de condiciones para la paz, constituyen ejes de pensamiento y de gestión; no solamente
se sobreimprimen con notable coincidencia en la política cultural actual de la Ciudad, sino
que forman parte del corpus esencial de la gestión cultural porteña desde que en 1996 Buenos
Aires logró su autonomía política.
Tal grado de simbiosis, preexistente a la rúbrica de este documento de referencia internacional,
nos habla de un origen común, de un camino compartido y de un futuro de intercambio y
crecimiento permanente. Es decir, los principios de la Agenda 21 de la Cultura son también
los que guían el trabajo en Buenos Aires.
A continuación, se exponen los paralelismos y las coincidencias, en suma, de cómo Buenos
Aires se hace eco de los principios que sustentan y validan la existencia de la Agenda, los
que la vuelven necesaria como documento de compromiso para el desarrollo cultural y las
modalidades locales de su aplicación empírica.
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El eje en el desarrollo cultural
La Agenda 21 de la cultura y la gestión cultural
en la ciudad de Buenos Aires
Hernán Lombardi
Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires
Los valores de la Agenda 21 de la cultura
forman parte del corpus esencial de la gestión
cultural de Buenos Aires desde 1996.
“LA DIVERSIDAD CULTURAL ES EL PRINCIPAL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD. ES EL
PRODUCTO DE MILES DE AÑOS DE HISTORIA, FRUTO DE LA CONTRIBUCIÓN
COLECTIVA DE TODOS LOS PUEBLOS, A TRAVÉS DE SUS LENGUAS, IMAGINARIOS,
TECNOLOGÍAS, PRÁCTICAS Y CREACIONES. LA CULTURA ADOPTA FORMAS DISTINTAS,
QUE SIEMPRE RESPONDEN A MODELOS DINÁMICOS DE RELACIÓN ENTRE
SOCIEDADES Y TERRITORIOS…”.
Esa misma premisa guía la implementación de políticas públicas en la Ciudad. El nuevo status
jurídico conseguido desde la autonomía porteña, en 1994, significa un fuerte desafío en el
lineamiento de las políticas públicas futuras. Los primeros años se caracterizaron por la necesidad
de dar cuerpo a la autonomía de la ciudad, dotándola de las herramientas gubernamentales
necesarias para la jerarquización de una gestión ya no dependiente del Gobierno Nacional.
En el marco de un mundo globalizado, que homogeneiza creencias, prácticas, consumos
culturales, también en Buenos Aires creímos necesaria esta vuelta a lo diverso, plasmada
fundamentalmente a través de la inclusión, la visibilidad y el acceso a la cultura para todos.
Defender el principio de diversidad cultural significa, cotidianamente, para nosotros trabajar
mancomunadamente con representaciones gubernamentales, organismos internacionales,
asociaciones y sociedades civiles, coaliciones de profesionales y trabajadores para debatir
y luego implementar políticas culturales consensuadas, representativas y convenientes para
todos los sectores y comunidades que hacen al cuerpo colectivo de una comunidad. Esto
implica: el fomento a los espacios de discusión y trabajo grupales, el estudio y la investigación
de las necesidades de minorías y colectividades, dar voz y voto a todos los integrantes de
la sociedad que aportan al objetivo planteado. Se trata de construir políticas culturales
para trabajar por una verdadera integración.
El resultado es una vasta oferta cultural representativa y altamente convocante que incluye
espectáculos públicos, muestras, actividades organizadas por los museos porteños, el
Complejo Teatral de Buenos Aires, el Centro Cultural General San Martín, el Teatro 25 de
Mayo, y otros, a la que los vecinos de Buenos Aires responden masivamente, subiendo los
índices de concurrencia año tras año. Sin dudas, la política desarrollada con los Festivales
de la ciudad condensa por su riqueza, heterogeneidad y experimentación, la esencia de la
diversidad cultural puesta en práctica, en un ejercicio de apertura y de búsqueda permanente
que no reniega jamás de la excelencia.
Con una continuidad que ya supera la década (período de significativa consolidación para
el promedio de estabilidad de las políticas públicas en la ciudad), estas propuestas
trascendieron la categoría de meros eventos para convertirse en puntos de encuentro con
dinámica y vida propias.
El Festival Internacional de Teatro congregó a lo largo de sus distintas citas bienales no solo
a los referentes más originales y provocadores de la escena local e internacional sino que
provocó la emergencia de un fenómeno independiente y vocacional que transformó la
actividad teatral porteña. El volumen de la cartelera y, en especial, su heterogeneidad, han
ido creciendo en estos años a la par del desarrollo del propio Festival, influyéndose
mutuamente con el paso de los años. No es menor consignar un dato importante: las
funciones del Festival son casi en su totalidad a sala llena. No se trata de un suceso de cenáculo,
sino de la interacción de artistas, gestión cultural estatal y público.
102
El caso del BAFICI (festival internacional de cine independiente) es el símbolo de la diversidad
en su máxima expresión. Una celebración de la multiplicidad de puntos de vistas ya sea en
términos de identidad nacional, social, cultural, sexual, política o estética. Su crecimiento e
instalación masiva, muy al contrario de lo que ocurre a menudo, fue directamente proporcional
a la complejidad, audacia y riqueza de su propuesta.
Los festivales musicales y campeonatos de baile de tango, a pesar de apoyarse en una
identidad local con proyección internacional, se han convertido no en un bastión del
chauvinismo (como sucedió en décadas tristes de la historia argentina) sino en una cita de
encuentro de diferentes procedencias y culturas que intercambian abordajes y miradas
alrededor de este singular (y tan nuestro) género popular.
El éxito de estas convocatorias está estrechamente ligado al modo en que la actividad fue
gestada, nunca unidireccionalmente desde el Estado, sino nacida de la escucha y el
relevamiento de preferencias y necesidades a los principales actores involucrados, es decir,
los ciudadanos.
“LOS PRINCIPIOS DE UN BUEN GOBIERNO INCLUYEN LA TRANSPARENCIA
INFORMATIVA Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA CONCEPCIÓN DE LAS
POLÍTICAS CULTURALES”.
La gestión se fundamenta en la necesidad de abrir, compartir e intercambiar la experiencia
cultural en todas sus expresiones con un público activo que se suma observando, preguntando,
opinando con el objetivo de fomentar una participación creativa. La clave es oxigenar una sociedad
que busca nuevas formas de habitar este mundo diverso y complejo que nos toca vivir.
Las vías para involucrar a los ciudadanos abarcan desde la convocatoria al espacio público
a la facilitación de las condiciones del consumo cultural y de la información, el privilegio
de las actividades de acceso libre y gratuito, la descentralización de la oferta para llegar e
interpelar a todos los vecinos sin excepción de zonas geográficas ni niveles socioeconómicos.
La expansión de la oferta se logra mediante una inversión austera pero efectiva, viabilizada
por los convenios hechos con empresas para subsidiar o mejorar bienes patrimoniales así
como la realización de muestras, recitales, obras de teatro, festivales de convocatoria
internacional.
103
La gestión se fundamenta en la necesidad de abrir, compartir
e intercambiar la experiencia cultural en todas sus expresiones
con un público activo que se suma observando, preguntando,
opinando con el objetivo de fomentar una participación creativa.
Programas que facilitan el acceso a la información y la apertura de archivos han posibilitado
la circulación y participación del público en relación a una memoria y un acervo muchas
veces vedado. Acceder, la red de contenidos digitales del patrimonio cultural; la audiovideoteca
del Centro Cultural Recoleta que rescata la obra, vida y testimonio de los hombres y mujeres
de letras; el Núcleo Audiovisual Buenos Aires del Centro Cultural San Martín, que reúne un
catálogo de miles de documentales y videos; la apertura de la biblioteca y centro de
documentación del Complejo Teatral de Buenos Aires; son ejemplos de una política abierta
a la comunidad.
No obstante, la participación de los vecinos puede alcanzar otros niveles de compromiso
mayor, al punto de incidir positiva y decisivamente en la vida cultural de la ciudad. La
recuperación del histórico Cine Teatro 25 de Mayo en el barrio de Villa Urquiza tal vez sea
un ejemplo icónico. Condenado al abandono y al remate de sus instalaciones y terreno, este
Teatro donde llegó a actuar Carlos Gardel en los años '30 fue rescatado por la organización
de los vecinos, quienes en conjunto con la comuna porteña iniciaron y sostuvieron un largo
proceso de adquisición, rediseño y restauración del edificio. Actualmente, el Cine Teatro 25
de Mayo es un activo animador de la cartelera cultural de la zona norte de Buenos Aires.
El resultado de estas políticas es auspicioso: permite el encuentro, la integración, el
crecimiento, la formación de nuevos públicos, apuntando a la revitalización porteña, siempre
en base a medidas que articulan los intereses y beneficios de todos los sectores urbanos.
“EL DIÁLOGO ENTRE IDENTIDAD Y DIVERSIDAD, INDIVIDUO Y COLECTIVIDAD,
SE REVELA COMO LA HERRAMIENTA NECESARIA PARA GARANTIZAR TANTO
UNA CIUDADANÍA CULTURAL PLANETARIA COMO LA SUPERVIVENCIA DE LA
DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA Y EL DESARROLLO DE LAS CULTURAS”.
Otra vez, hay correspondencia directa entre las prioridades y los actos llevados a cabo en
la Ciudad de Buenos Aires y la Agenda 21 de la cultura. Revalorizar y jerarquizar las
identidades locales que definen la identidad colectiva de la ciudad es la manera de reafirmar
una identidad regional en un mundo que tiende a imponer las mismas reglas y condiciones
para consumir y relacionarse.
Se trata de recuperar el ímpetu dado por las culturas locales, de revalorizarse, mirar hacia
adentro y desnaturalizar la belleza y la calidad de prácticas, arquitectura, arte, convenciones,
rituales y celebraciones que nos constituyen como sociedad.
¿Cuándo estamos en presencia de un verdadero proceso de integración?
Se trata fundamentalmente de ir un paso más allá de la integración de mercados, o mejor,
de la distribución de productos, incluyendo la dimensión cultural en el modo en que nos
presentamos hacia el mundo como comunidad, y en cómo nos relacionamos desde ese lugar.
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De allí en más, lo que queda es –sobre la base de la valoración interna de los componentes
que hacen a una cultura local- salir a mostrarlo al mundo, logrando que Buenos Aires sea reconocida
internacionalmente por la intensidad y la variedad de su vida cultural, logrando además que
esa multiplicidad de propuestas y actores involucrados sea un imán atractivo para atraer al
turismo. Solamente una ciudad que puede definir con claridad su sello identitario, que puede
identificar los elementos que la componen y mantener vivo y visible su movimiento interno,
es capaz luego de mostrar al mundo la riqueza de sus festivales y eventos internacionales, de
ofrecer una marca que atraiga inversiones y visitas ensamblando estrechamente el desarrollo
productivo de la región con la experiencia cultural.
Entre los muchos programas que estamos desarrollando con las embajadas y las colectividades
(como con la India, Bolivia y República Checa; el intercambio con Brasil; el Festival de
Flamenco con España o el hermanamiento cada vez más estrecho y prolífico con la ciudad
de Berlín), la participación de Buenos Aires en Interlocal y la Red Mercociudades merece
un párrafo aparte en virtud del compromiso subrayado con la Agenda 21 de la cultura.
Más de 40 representantes de países sudamericanos participaron en abril de 2009 de la Reunión
de la Unidad Temática de Cultura de la Red Mercociudades en Buenos Aires. El encuentro
permitió intercambiar experiencias y generar estrategias comunes alrededor de la trascendencia
de la inclusión social en las políticas culturales. Nuestra ciudad invierte muchos recursos
en cultura y las políticas culturales deben ser permanentemente perfeccionadas. Con esa
certeza, el ámbito de Mercociudades es el ideal para fortalecer nuestros vínculos bilaterales
con cada una de las ciudades de la red, ya que en la actualidad, las ciudades tienen un rol
muy importante para mejorar la calidad de vida de todos nuestros ciudadanos, y nosotros,
desde la cultura, podemos hacer en ese sentido una contribución decisiva.
“EL PATRIMONIO CULTURAL, TANGIBLE E INTANGIBLE, ES EL TESTIMONIO DE
LA CREATIVIDAD HUMANA Y EL SUSTRATO DE LA IDENTIDAD DE LOS
PUEBLOS”.
En este caso también rige la convicción profunda de que el patrimonio cultural no es un
testimonio que nos lega el pasado sino un capital social que nos permite proyectar un
futuro.
Se trata de generar una conciencia de la importancia del patrimonio como factor de
consolidación de una identidad, hacer entender que es lo que somos, lo que fuimos y
seguramente lo que queremos ser. Desde el Estado, la obligación es señalar caminos de protección
y revalorización patrimonial para luego encontrar una manera de seguir sustentándose.
Por eso es indispensable la generación de estrategias que contribuyan a la concientización
de los ciudadanos, a conocer íntimamente lo propio porque ése es el principio para amarlo
y protegerlo.
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Es un deber difundir y proteger la obra de los artistas, arquitectos, músicos y escritores, así
como las creaciones anónimas que dan forma a una identidad colectiva. Este deber se
traduce en acciones tan concretas como abarcativas, que responden a una visión global de
la difusión del patrimonio cultural. Un festival a cielo abierto en esa otra Gran Vía que es
nuestra hispánica Avenida de Mayo; subsidios para colecciones patrimoniales e investigaciones;
las catalogaciones de bienes culturales y la investigación sobre la legislación patrimonial;
conciertos en bares notables de la Ciudad; la puesta en valor de cafés, calesitas, heladerías,
pizzerías y librerías; el asesoramiento técnico a la comunidad y a los profesionales; las
intervenciones en muebles e inmuebles de valor patrimonial; y el foco puesto en el patrimonio
arqueológico dan cuenta de la responsabilidad asumida desde una concepción estratégica.
Pero ningún otro resultado habla más a las claras de la revalorización del patrimonio como
capital social que su reposicionamiento en el imaginario colectivo y en la opinión pública.
El patrimonio cultural hoy posee un lugar indiscutido en la agenda de la ciudad. Este logro
es un producto indesmentible de una política pública coherente y constante a lo largo de
casi una década.
“EL ACCESO AL UNIVERSO CULTURAL Y SIMBÓLICO EN TODOS LOS
MOMENTOS DE LA VIDA, DESDE LA INFANCIA HASTA LA VEJEZ, CONSTITUYE
UN ELEMENTO FUNDAMENTAL DE FORMACIÓN DE LA SENSIBILIDAD, LA
EXPRESIVIDAD, LA CONVIVENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA. LA
IDENTIDAD CULTURAL DE TODO INDIVIDUO ES DINÁMICA”.
Todos los ciudadanos deben poder acceder y ser partícipes de lo que se produce culturalmente
en Buenos Aires. La misión quedaría incumplida si no envuelve a la variedad de estratos sociales
y proveniencias geográficas. Hay que implicar a todos los sectores sin ninguna distinción. Eso
permite reestablecer los lazos sociales, satisfacer las inquietudes culturales de productores
y espectadores, tender puentes entre ciudadanos que, de no mediar la experiencia cultural
que los convoca a un mismo tiempo y espacio, no se cruzarían de otro modo.
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Todos los ciudadanos deben poder acceder y ser
partícipes de lo que se produce culturalmente en
Buenos Aires. La misión quedaría incumplida si no
envuelve a la variedad de estratos sociales y
proveniencias geográficas.
Los instrumentos son diversos, pensados y adaptados a circuntancias cambiantes, necesidades
asimétricas y a condiciones disímiles. Los subsidios para Microemprendimientos de base
cultural permiten potenciar desde el Estado municipal la dinámica cultural de diversos
sectores sociales que solo a través del apoyo económico público pueden encontrar un
sostén a sus expresiones. Buenos Aires Polo Circo, un programa para el fomento y la difusión
de las artes del circo, trabaja sobre cuatro ejes: formación, espectáculos, creación y
documentación, tomando como base de desarrollo el barrio de Parque de los Patricios, en
el desfavorecido sur porteño. El Programa de Inclusión Cultural consiste en 150 talleres culturales
dictados en puntos de alta vulnerabilidad social, que promueven la creatividad, fortalecen
los vínculos sociales y fomentan la participación ciudadana. El proyecto Orquestas Juveniles,
que se desarrolla desde 2004, impulsa la inclusión de jóvenes que por diversas situaciones
económicas y sociales no tuvieron acceso a actividades culturales, fomentando su capacidad
creadora a través de una experiencia artística. La creación de orquestas integradas por
niños y jóvenes ha resultado una estrategia exitosa en países como Venezuela, Ecuador, Colombia
y Chile. La Conferencia General de la UNESCO ha dispuesto el apoyo de estas acciones para
procurar la consolidación de un sistema mundial de Orquestas Infantiles y Juveniles.
Todo lo cual, concebido como un proceso global y simultáneo, ayuda a crear ciudadanía, a
involucrar al porteño con su territorio pero, sobre todo, a iniciar en el consumo y la experiencia
de la cultura a sectores postergados que permanecerían al margen de una oferta centralizada
o piramidal.
La descentralización es otra línea estratégica en este sentido. El reinaugurado Anfiteatro del
Parque Centenario en la zona central de la ciudad (el más grande de Buenos Aires), el
Centro Cultural del Sur en el histórico barrio de Barracas, el Conservatorio de Música en el
Abasto, los Museos de la Ciudad y las bibliotecas y centros culturales barriales diseminados
por toda Buenos Aires son solo algunos ejemplos de cómo la propuesta cultural se acerca
a los vecinos propiciando un acceso cada día más abierto y extendido.
“EL CARÁCTER CENTRAL DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DE CULTURA ES UNA
EXIGENCIA DE LAS SOCIEDADES EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO”.
Es por eso que consideramos fundamental no la mera gestión en el “hoy” sino la previsión
de las condiciones que ayudarán a definir el panorama futuro de la cultura en la Ciudad
de Buenos Aires. La ciudad se apresta a celebrar el 25 de mayo de 2010 el Bicentenario
del primer gobierno patrio argentino, es decir el inicio de su gesta emancipadora hacia la
independencia, que alcanzaría en 1816.
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Buenos Aires se dispone a elaborar un Plan Estratégico de
Cultura, fijando los objetivos para la década 2010-2020.
Este aniversario, que trae desde el pasado los desafíos del futuro, nos encuentra en la
búsqueda de comenzar a delinear los objetivos culturales de la próxima década. Buenos
Aires comenzará a construir las bases para la elaboración de un plan para el siguiente
decenio, tomando nota de fortalezas y debilidades, fijando los objetivos para la nueva
década, definiendo parámetros generales flexibles y a la vez orientadores que lo preserven
de una rápida obsolescencia, y diseñando las estrategias pertinentes para su elaboración
y puesta en marcha. El proyecto busca perfilar una hoja de ruta para la cultura porteña en
la próxima década.
El impacto esperado para el largo plazo de ese Plan Estratégico 2010-2020 comienza por
fortalecer a la cultura como factor de desarrollo de la sociedad, tanto en su aspecto de formación
de ciudadanía como en su potencialidad inclusiva e integradora, sin descuidar la producción
de excelencia así como las posibilidades productivas y generadoras de empleo de las
industrias creativas. La década sobre la que estamos proyectando dicho Plan será también
la de la descentralización política de Buenos Aires. Ese proceso requerirá de un fuerte
compromiso con el consenso, el diálogo, el pluralismo y la diversidad. En este desafío, el
rol de la cultura trasciende las fronteras de las agendas para instalarse como un valor
indispensable para la convivencia y la evolución democrática de los ciudadanos.
Hacemos, entonces, nuestras las palabras expresadas por el texto que prevé un status
central al desarrollo cultural de ciudades y naciones. Decimos también que hay que “apoyar
y promover, mediante diferentes medios e instrumentos, el mantenimiento y ampliación de
los bienes y servicios culturales, buscando la universalización del acceso a éstos, la ampliación
de la capacidad creativa de todos los ciudadanos, la riqueza que representa la diversidad
lingüística, la exigencia artística, la búsqueda de nuevas formas de expresividad y la
experimentación con los nuevos lenguajes, la reformulación y la interacción de las tradiciones,
los mecanismos de gestión cultural que detecten los nuevos movimientos culturales, el
nuevo talento artístico y lo potencien para que pueda llegar a su plenitud. Los gobiernos
locales manifiestan su compromiso con la generación y ampliación de públicos y la
participación cultural como elementos de una ciudadanía plena…”.
Se trata, como lo prevé la Agenda 21 de la cultura, de concebir a la cultura no sólo como
instrumento integrador en el aquí y ahora de nuestras realidades, sino como vehículo de
transformación, estimulando a las ideas y el quehacer de los creadores, respaldando
iniciativas independientes nacida de la pasión de los artistas, fomentando la inclusión, el
acceso y la diversidad para no solamente potenciar la actividad cultural sino también para
construir futuro.
108
1. El enfoque estructural de las cuestiones relacionadas con el desarrollo ha permitido
subrayar que el progreso no se puede reducir únicamente al crecimiento económico. Al contrario,
dada la pluralidad y la diversidad de las situaciones, más bien pone en evidencia la necesidad
de una reconstrucción del marco completo que comprenda las realidades sociales, culturales
y económicas, es decir, una realidad global que conviene primero identificar y luego descubrir
respetando su complejidad y resistiendo la tentación de la reducción fácil y la generalización
apresurada. Nos daremos cuenta de que los proyectos de desarrollo presentan aspectos culturales
inherentes a su naturaleza e imponen una toma de conciencia en las estrategias de acción.1
Pero ocuparse de la cultura en una comunidad local en tiempos de grandes concentraciones
y visiones planetarias, ¿no es remar contracorriente?
I. Justificación y referencias históricas
2. En efecto, la tendencia actual de los movimientos de población, caracterizada por un éxodo
masivo y los flujos migratorios que desbordan y traspasan las barreras de los continentes,
así como la transformación del planeta en una aldea global deberían conducir a atemperar
la preocupación por el desarrollo local. Podríamos por tanto tener la tentación de fijar los
retos del futuro de las sociedades humanas según las grandes conmociones mundiales y
la evolución convergente de las sociedades, todas ellas parecidas, que aspirarían a una
felicidad compartida. Una felicidad cuyos parámetros serían identificables con los que
ofrezcan los medios de comunicación y el acceso a las maravillas de las tecnologías de la
comunicación.
3. Sin embargo ha aparecido, como nunca antes, un movimiento contrario que conduce a
la proclamación de las identidades culturales locales, llevando incluso a la división de los
grandes Estados en una multiplicidad de pequeños Estados cuya línea de demarcación
coincide curiosamente con las fronteras de las realidades lingüísticas, de las comunidades
tradicionales e históricas y con la afinidad del patrimonio y de las aspiraciones.
109
1 BAYONA-BA-MEYA y TOTTE-STEKKE (ed.), Facteurs culturels et projets de développement rural en Afrique centrale. CICIBA, L'Harmattan, París, 1989.
Cultura y desarrollo en África:
los desafíos de una política cultural local
Lupwishi Mbuyamba
Director del Observatorio de políticas culturales en África
Maputo, 28 de abril de 2009
Por tanto, estamos en nuestro derecho de ir más allá de las manifestaciones y examinar
las raíces. Sí, el desarrollo local sigue siendo un objetivo de la política pública que, desde
hace milenios, el ser humano ha tratado de poner en marcha. Como testimonio, el
funcionamiento de las ciudades de la Grecia Antigua y de la Roma Clásica en Occidente, y
los reinos e imperios del África precolonial. Independientemente de si nos referimos a
Meroe en el nordeste del continente, a Tombuctú en el oeste, a Mbanza-Kongo en el centro
o al Gran Zimbabwe en el sur, podemos descubrir las líneas maestras de una política global
que definía el funcionamiento de las ciudades, acompasando la vida de los habitantes y
organizando las relaciones entre las comunidades y las relaciones exteriores con los Estados
vecinos. El lugar ocupado por los antepasados y los primogénitos, la función de las religiones,
la educación y la iniciación de los jóvenes, la iniciación en las artes, la organización de los
juegos y los festivales, todo eso existía, en el ámbito de la ciudad, codificado y transmitido
de generación en generación.2
4. Igualmente, la política de descentralización que se desarrolla actualmente en diversos grandes
países de África pone de manifiesto la voluntad de responder a sus necesidades y de
adoptar políticas conformes a su percepción del ideal de vida. De hecho, las recetas para
una descentralización verdaderamente lograda son palpables. Incluyen la ampliación de lo
público, la apropiación del patrimonio y la intensificación del apoyo a la creatividad para
la conquista de nuevos espacios de creación.
5. Además, existen situaciones sociales y políticas cuya delimitación óptima sólo es posible
a través de un enfoque local, por ejemplo: la criminalidad, los conflictos étnicos y los
conflictos sociales. Correspondería más bien a un gobierno de proximidad abordar las
causas de estos males y encontrar para ellos soluciones duraderas, ya que el análisis de sus
causas revela a menudo que tienen su origen en las mentalidades y las tradiciones, los hábitos
y las costumbres.
6. También existen respuestas a las preguntas realizadas por el conjunto de jóvenes creadores
y artistas. Sin embargo, conjunto no significa organización. Ningún sitio es mejor que el entorno
inmediato para encontrar un marco ideal de inspiración y expresión. Pero el arte es un
ámbito en continuo movimiento y en constante reformulación, el lugar por excelencia de
la flexibilidad y de la libertad.
110
2 DAVIDSON, Basil, African Civilization Revisited. AWP/Trenton, Asmara, 1998. 4ª reimpresión.
El desarrollo local sigue siendo un objetivo
de la política pública que, desde hace milenios,
el ser humano ha tratado de poner en marcha.
Existen situaciones sociales y políticas cuya delimitación
óptima sólo es posible a través de un enfoque local.
7. El ámbito del arte es, en efecto, el lugar por excelencia de la democracia en sentido
pleno. Los pueblos identifican sus necesidades, se reconocen como solidarios. Juntos,
pueden expresar sus deseos, reivindicar sus derechos y constituir una estructura común,
erigir un sistema común de ideas, de proyectos. Este trabajo se hace principalmente allí donde
están establecidas las afinidades, en las comunidades locales, rurales y urbanas.3
También se ha sentido la necesidad de profundizar en el contorno de esta expresión
fundamental, visto el proceso de desarrollo integral emprendido y, en todo caso, buscado
en las comunidades de base.
8. Ya durante el último decenio del siglo XX, la UNESCO había lanzado un programa de
reconocimiento de méritos de los alcaldes que buscasen la promoción de la paz en sus
circunscripciones. Siguió, al inicio del nuevo siglo, en 2001, la Declaración Universal sobre
la Diversidad Cultural que puso las bases de la Convención sobre la Protección y Promoción
de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005). Dos años más tarde, la UNESCO
firmaba un acuerdo-marco con Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), que antes,
en 2004, en Porto Alegre, habían adoptado la Agenda 21 de la cultura, un instrumento destinado
a servir de brújula a una acción sistemática de sensibilización de los poderes locales. Este
enfoque global incluye la afirmación de la democracia local, la gobernanza urbana, la
investigación cultural, las políticas urbanas y el desarrollo local.
9. En el mismo año de su adopción con motivo del Fórum Universal de las Culturas de Barcelona,
la Agenda 21 de la cultura fue utilizada como guía para un estudio que debía inscribir en
su programa la organización panafricana naciente, el OCPA, Observatorio de Políticas
Culturales en África.
II. El proyecto del OCPA
10. El proyecto desarrollado por el OCPA debía, por supuesto, circunscribirse en el ámbito
regional de África, situándose al mismo tiempo en el contexto general de un enfoque global
para definir las responsabilidades de los poderes locales en el desarrollo de la cultura y
aclarar los mecanismos de una política cultural urbana o local. En concreto, el proyecto
consiste en producir estudios de casos -cuya síntesis de conjunto revele las tendencias y los
problemas u obstáculos encontrados-, promover buenos ejemplos, elaborar una guía pensando
en los responsables y gestores, así como establecer, al término del proyecto, una base de datos
de especialistas en dicho campo.
111
3 W.MAKGOBA, Malegapuru (ed.), “Missing Link between culture and education”, African Renaissance, Mafulu, Tofelberg, Ciudad del Cabo, 1999.
11. Habiéndose realizado la producción de estudios de casos y una primera síntesis provisional
y visto que el proyecto mientras tanto amplió el área geográfica del campo de estudio para
reforzar la pertinencia de sus conclusiones, la primera etapa se inicia en la etapa de preparación
del manuscrito para su publicación, mientras que las producciones audiovisuales se encuentran
en la fase de mezcla. Los estudios concluidos o en vías de estarlo incluyen investigaciones
sobre las siguientes ciudades: Argel y El Cairo, en el norte del continente; Accra, Uagadugú
y Ziguinchor, en el oeste; Yibuti, Kampala y Nairobi en el este; Brazzaville, Kinshasa y Yaundé
en el centro, y Ciudad del Cabo, Harare y Maputo en el sur.
12. No obstante, la importancia del trabajo emprendido necesitaba aportaciones. Las
primeras aportaciones recibidas fueron aquéllas de los responsables de determinadas
aglomeraciones urbanas, que facilitaron al equipo de investigación el acceso a las
infraestructuras y a la documentación indispensable. También han sido socios esenciales
la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y TRUSTAFRICA.
Ya antes, la participación del OCPA en el seminario regional sobre la Agenda 21 de la
cultura, organizado para los países miembros de la Unión Económica y Monetaria del África
Occidental (UEMOA) en julio de 2008 en Dakar, gracias a la amable invitación de CGLU, dio
lugar a un intercambio sobre los principios, la realidad de campo y la apreciación de
orientaciones recogidos, al tiempo que se medían los límites de las respuestas a las preguntas
que suscitaban determinados enfoques y determinadas situaciones.
13. Igualmente, a partir de las primeras reflexiones de CGLU ha podido probarse la pertinencia
de los ámbitos seleccionados para las primeras investigaciones iniciadas por el OCPA y
para los estudios de casos producidos. Estos ámbitos comprenden las infraestructuras y los
espacios, el acceso a los bienes culturales, la atención prestada a la diversidad, el patrimonio
cultural tangible e intangible, la creación artística, los festivales y los acontecimientos
artísticos, los productos y las industrias de la creación, los derechos de las minorías y de
los grupos marginales, los derechos de los depositarios de la tradición y del pueblo soberano
primario, así como de los intercambios culturales.
Sin embargo, no han faltado problemas durante la ejecución de este proyecto.
112
El proyecto ha incluido estudios sobre Argel y El Cairo, en el norte
del continente; Accra, Uagadugú y Ziguinchor, en el oeste; Yibuti,
Kampala y Nairobi en el este; Brazzaville, Kinshasa y Yaundé en
el centro, y Ciudad del Cabo, Harare y Maputo en el sur.
III. Algunos problemas hallados
En efecto, han aparecido problemas en la elaboración de los estudios y en el análisis de los
primeros resultados sobre el terreno de la propia investigación.
14. Primero, se ha tratado de la autonomía efectiva de las ciudades y de sus gestores en
el plano político y en el plano administrativo. Desde el modo de acceso al cargo hasta el
poder de las decisiones, a menudo ha saltado a la vista que el alcalde manifestaba una
dependencia absoluta respecto a la autoridad del Estado, hasta el punto de que en muchos
casos la política cultural de la ciudad, cuando existía, no difería de la política del Ministerio
de Cultura.
15. A continuación, está el asunto del nivel de recursos financieros de los que podía disponer
la ciudad para la definición y la puesta en marcha de inversiones o incluso de simples
intervenciones en la acción pública. Allí donde se siente la necesidad y se espera su acción
(por ejemplo, intervenciones para la organización de manifestaciones puntuales en la
ciudad, el apoyo a creadores meritorios pero necesitados, o incluso la representación de la
comunidad en competiciones nacionales o regionales), la ciudad se encuentra a menudo
desarmada.
16. Por último, cabe destacar los conocimientos (más exactamente, su falta) de los
responsables máximos de los servicios urbanos encargados del diseño, la puesta en marcha
y la evaluación de los programas y las actividades. Cuando éstos existen en el mercado, sería
necesario que el Ayuntamiento estuviese en condiciones de garantizar su contratación.
Asimismo, convendría que los trabajadores en activo pudiesen beneficiarse de las oportunidades
de formación.
IV. Recomendaciones
17. Aunque es verdad que los problemas que se plantean, algunos de los cuales se han
mencionado anteriormente, no encontrarán una solución de la noche a la mañana, podemos
no obstante obtener pistas de acción que permitan a los responsables urbanos disponer
de una acción cultural consistente y visible, puesto que es cierto que la proyección cultural
de las ciudades es el espejo de la vida cultural de los países y que más de la mitad de la
población mundial vivirá el día de mañana en aglomeraciones urbanas.
113
Podríamos imaginar un programa mínimo
para ciudades medianas que incluye 7 temas.
De este modo, podríamos imaginar un programa mínimo para ciudades medianas que
incluyese los siguientes 7 temas:
a. conservación del entorno: creación de espacios de ocio, parques y jardines;
b.promoción del patrimonio: rehabilitación de los monumentos históricos, construcción
de monumentos artísticos en los lugares estratégicos de las ciudades y decoración artística
de los monumentos públicos;
c. asistencia social: desarrollo o construcción de centros culturales para jóvenes y centros
sociales para mujeres;
d. apoyo a la creatividad: creación o reagrupación de talleres artesanales;
e. organización de un mercado cultural: creación de acontecimientos artísticos y culturales
periódicos (festivales de arte, exposiciones, ferias del libro, concursos, etc.) y movilización
de mecenas nacionales para su apoyo;
f. educación del público: sensibilización de la opinión sobre los valores culturales
fundamentales como pilar de la sociedad, con programas periódicos en la radio y en
la televisión y un diario cultural;
g. participación en la gestión: creación de un consejo de la cultura en el que participen
los representantes de la sociedad civil, dotado de un secretario encargado de seguir
y preparar la ejecución de estas actividades.
18. Estos puntos se desarrollarán de forma más amplia de acuerdo con el resultado final
del proyecto del OCPA. Actualmente, hemos podido observar que ciudades africanas como
Ciudad del Cabo y Uagadugú han emprendido en este sentido una acción llena de promesas.
Estas experiencias se tendrán en cuenta en la preparación de una guía metodológica
destinada a los responsables de las ciudades y sus comunidades locales, al tiempo que se
abordarán consideraciones sobre la colaboración y la cooperación.
Igualmente, CGLU, evaluando las acciones emprendidas tras 5 años de funcionamiento
activo, podrá encontrar en ellas elementos para una reflexión complementaria. Además, encontrará,
en este sentido, referencias útiles para una profundización de su enfoque.
i) Estudios y publicaciones del OCPA:
- Indicateurs culturels pour le développement humain (‘Indicadores culturales para el
desarrollo'), OCPA, Maputo, diciembre de 2006;
- Recueil de documents de référence pour les politiques culturelles en Afrique (‘Recopilación
de documentos de referencia para políticas culturales en África'), Maputo, diciembre
de 2006;
- Guidelines for the design and evaluation of a national cultural policy (‘Directrices para
el diseño y la evaluación de políticas culturales nacionales'), OCPA, Maputo, abril
de 2008.
ii) Informes de proyectos de la red técnica del OCPA: especialmente, la experiencia del
proyecto sobre las “culturas de los barrios” de las ciudades de Yaundé (Camerún) y
Uagadugú (Burkina Faso).
iii) Por último, estudios y documentos oficiales de la OUA y de la Unión Africana, entre
ellos la Carta por el renacimiento cultural de África, y de la UNESCO, en especial los
publicados en su sitio web sobre los premios de Ciudades por la Paz”.
114
19. Existe una constatación que permite trazar una línea directriz en la investigación de la promoción
de una política cultural para el desarrollo de comunidades de base: el inicio del siglo XXI
parece demostrar que la globalización favorece la necesidad de identidades locales y la
diversidad. “Se perfila un mundo nuevo... pertenecerá a aquellos que sepan desarrollar y
difundir sus ideas. Porque son las ideas las que hacen política y no la política la que crea ideas.”4
X X X
20. Recientemente se ha tomado una iniciativa con motivo de la rehabilitación de dos
emplazamientos del patrimonio cultural, Chibuene y Manyikeni, en las afueras de ciudad
de Vilanculos en Mozambique, una ciudad básicamente turística. Se ha sugerido a la
presidencia de la autoridad local que cree alrededor de estos dos emplazamientos un
programa cultural global de la aglomeración que comprenda, para empezar, dos salas para
la presentación de este patrimonio histórico pensadas para investigadores y visitantes
informados, un museo que muestre los objetos de las excavaciones arqueológicas de los
emplazamientos acondicionados, una sala de lectura para los jóvenes de las escuelas
cercanas, un taller que agrupe a los artesanos independientes para servir de lugar de
producción y de venta de sus obras así como un festival anual de música y danza. Luego,
se ha sugerido habilitar un centro de reunión en un edificio existente, que permitiría
encuentros intelectuales dirigidos por el departamento de turismo de la universidad Eduardo
Mondlane en la provincia de Inhambane: el OCPA estaría dispuesto a organizarlo para su
apertura.
Una recomendación final. Es necesario que la voluntad política devenga práctica y se oriente
hacia la elaboración de una política cultural local. A fin de cuentas, siempre será posible,
en la práctica, evaluarla y adaptarla. Porque la cultura, ámbito cambiante por definición, siempre
será esta antena dignamente levantada que capta las llamadas incesantes procedentes de
todas partes y difunde la buena nueva en todas las direcciones, aunque sólidamente anclada
en su zócalo. La observación y el estudio de sus mutaciones la seguirán en sus transformaciones
y sus conquistas.
115
4 CHEVALIER, Benoît, La mondialisation démystifiée, un Iphone à Bamako. Autrement, París, 2008.
Políticas culturales
Definir la cultura es definirse, y definir las políticas culturales también es definirse. Después
de la Agenda 21 de la cultura, ya no es neutro afirmar que las políticas culturales, especialmente
las públicas, no son prioritarias.
Una no-política cultural es la política cultural que se corresponde con el modelo de desarrollo
mayoritario, hegemónico: el mayor lucro posible, en el menor plazo de tiempo posible y,
por supuesto, sin velar por sus impactos y otros efectos colaterales. Esta es la ley, también,
para la cultura. El primer mundo importa, e importa materias primas, emigrantes y toda clase
de recursos (naturales, energéticos, culturales, patrimoniales). Y exporta, evidentemente, productos
manufacturados, créditos, turistas y todo tipo de productos culturales, aptos para el consumo
de todos los públicos, de todo el planeta. Un modelo «ganador», coherente con el modelo
de desarrollo que está acabando con los recursos naturales, económicos, sociales y,
evidentemente, culturales de la Tierra. Un modelo que conduce al planeta, y a su cultura,
a la desertización. La Agenda 21 de la cultura es, en primer lugar, una pregunta, la siguiente:
¿Otro modelo (de políticas culturales, evidentemente) es posible?
116
La Agenda 21 de la cultura es, en primer lugar,
una pregunta, la siguiente:
¿Otro modelo (de políticas culturales,
evidentemente) es posible?
Si la respuesta es la Agenda 21 de la cultura,
¿cuál era la pregunta?
Jordi Martí
Delegado de cultura, Ayuntamiento de Barcelona
Presidente de la Comisión de cultura de CGLU
Carles Giner
Secretario del Consejo de cultura de Barcelona
Cifras y letras
En cualquier caso, es mejor no engañarse. La Agenda 21 de la cultura nace en el año 2004,
se desarrolla contra corriente y no se acomoda al modelo (nunca mejor dicho) imperante.
Si no son necesarias las políticas culturales públicas, es una frivolidad planificar la cultura,
especialmente a largo plazo. Si lo que medimos son solo las audiencias y los rankings (de
ventas, de visitantes, de butacas ocupadas, de localidades vendidas, de kilómetros de cola...)
no hace falta que nos preocupemos por la excelencia. Esto vale para la música, pero también
para los museos, teatros, festivales... En este sentido, las personas se convierten en cifras,
y sus prácticas culturales se reducen únicamente a lo que pueden medir las estadísticas
oficiales, el "consumo" cultural. Albert García-Espuche ya lo resumió, hace tiempo, en un
artículo titulado "Cultura, cifras y letras". La cultura concebida únicamente desde las cifras
no es más que un tubo, un pasillo de metro, donde el mejor equipamiento o proyecto es
aquel que consigue hacer pasar más personas por un lugar, en el menor lapso de tiempo
posible. Evidentemente, no interesa otra cosa que saber cuántas personas. La práctica
cultural se jibariza y se reduce a una simple presencia: La persona, a manos de la tiranía
de la estadística cultural, es un visitante, el espectro de alguien que, en un momento
determinado, ha pasado por un sitio. Como mucho, sabemos si era hombre o mujer, local
o visitante, escolar o jubilado. Nada sabemos, sin embargo, del impacto de la obra en su
vida, de sus emociones, de qué tipo de interacciones ha establecido con lo que "ha visitado",
de si, al salir, era o no la misma persona que entró... Es evidente que, conceptualmente, el
modelo de desarrollo ganador es bastante limitado y repetitivo. Es una actualización del viejo
lema tabernario del "Vayan entrando, vayan bebiendo, vayan pagando, vayan saliendo".
Prácticas culturales frente a consumos
culturales
Y, aún más, la dictadura de la audiencia (más propia de la lógica televisiva que de las
políticas públicas) es poco propia de una noción plena de cultura. En la sociedad red, las
relaciones han cambiado radicalmente, de raíz. Ya no solo se establecen (si es que alguna
vez se establecieron así) vínculos entre la creación y el público, sino que diversos factores
(el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, por mencionar uno) han
contribuido a una nueva realidad. Todo el mundo puede ser, al mismo tiempo, creador y
receptor de cultura. La visión jerárquica se ha roto y, por todas partes, se multiplican
espacios e interfaces. Las prácticas culturales se han diversificado y, en correspondencia,
las posiciones (activas, pasivas, de emisión, de recepción, etc.) que una misma persona o
colectivo pueden adoptar se han multiplicado. La idea de consumo cultural sirve para
designar, únicamente, una tipología de prácticas culturales. Y, mientras las audiencias van
por un lado, las personas, agrupadas formalmente o informalmente, a título individual o de
forma comunitaria, van por otro. Este lado, no iluminado de ninguna forma por las estadísticas
culturales, es la franja más fértil del desarrollo cultural.
117
¿Incrementar el desarrollo cultural?
El Plan Estratégico de Cultura Nuevos Acentos 2006, elaborado
en Barcelona dos años después de la aprobación de la Agenda
21 de la cultura, intenta responder a esta pregunta. Y lo hace
de forma contundente: Velar por el desarrollo cultural de la
ciudad implica trabajar, a la vez, en dos direcciones básicas,
complementarias. En primer lugar, incrementar al máximo
las posibilidades y oportunidades para las prácticas culturales
de las personas, de todas las personas. Remite, evidentemente,
a la vieja idea de democratización de la cultura. No por vieja,
sin embargo, deja de ser vigente, al igual que la democracia.
Y, en segundo lugar, encontramos todo lo relativo a dar las
máximas oportunidades a la creación, a las creadoras y
creadores. Una finalidad que está relacionada con otra idea,
la de democracia cultural, concebida como generación de las
máximas oportunidades posibles para la creación. Tampoco
es nueva, pero se aplica poco.
118
Plan Estratégico de Cultura- Nuevos Acentos 06.
Fotografía: © Francesc Boixader
El Plan Estratégico de Cultura - Nuevos Acentos 2006 considera la cultura no como un instrumento,
sino como una dimensión del desarrollo. Según el nuevo Plan, hay que priorizar tres líneas de
trabajo:
1. La apuesta por la proximidad
2. La calidad y excelencia en la producción cultural en la ciudad
3. Un ecosistema cultural más conectado
Proximidad, excelencia y conectividad se articulan en 10 programas estructurantes:
BARCELONA LABORATORIO: Apoyo a iniciativas (asociativas, privadas, públicas) que hacen posible
la existencia de espacios de riesgo, de prueba y ensayo, y de experimentación en todo tipo de
lenguajes artísticos. Entre otros, incluye el proyecto Fábricas de Creación.
CULTURA, EDUCACIÓN Y PROXIMIDAD: Para ampliar las prácticas culturales de todo tipo
como mecanismo de expresividad individual y colectiva. El proyecto más significativo es el Plan
de formación artística, que implica la articulación de una red de centros, públicos y privados,
especializados en la formación artística.
El Plan Estratégico de Cultura - Nuevos Acentos 2006
considera la cultura no como un instrumento, sino como
una dimensión del desarrollo. Según el nuevo Plan, hay
que priorizar tres líneas de trabajo.
119
CIUDAD LECTORA: Para fortalecer la afición lectora ciudadana, especialmente mediante la
aplicación del Plan de Bibliotecas. Para impulsar, al mismo tiempo, el sector editorial de la
ciudad; para reforzar la creación literaria y, también, para establecer políticas e inversiones que
fomenten la lectura y la difusión del libro, buscando el pleno acceso de todo el mundo a la
producción escrita.
PROGRAMA PARA EL DIÁLOGO INTERCULTURAL: Aprovechando la convocatoria del Año
Europeo del Diálogo Intercultural (2008) como oportunidad para sentar las bases para convertir
la diversidad en política: Un concepto que implica generalidad, permanencia, una nueva cultura
pública basada en la diversidad y, también, un cambio estructural en las políticas culturales de
Barcelona.
BARCELONA CIENCIA: Para acercar la cultura científica a toda la ciudad y para acentuar la visión
de la ciencia como parte indisociable de la definición de cultura. Mejorar la contribución de la
cultura científica a la promoción de una ciudadanía más activa y crítica, consolidar la imagen
pública de la investigación y la innovación como actividades generadoras de desarrollo, propiciando
nuevas vocaciones científicas, y proyectar internacionalmente Barcelona como ciudad de ciencia.
CALIDAD DE LOS EQUIPAMIENTOS CULTURALES: Para reforzar los equipamientos culturales
en su dimensión de instrumentos de producción de cultura y de conocimiento. Con múltiples acciones
que impliquen más calidad y excelencia en los centros ya existentes: crecimiento en superficie
e infraestructura; mayor inversión en adquisiciones, acondicionamientos y en la capacidad de
producción y de gestión. Reforzando, también, su dimensión educadora, aumentando la conexión
con el territorio, el crecimiento en accesibilidad y la ampliación de público, la cooperación
cultural y la proyección internacional.
CONOCIMIENTO, MEMORIA Y CIUDAD: Para acentuar el patrimonio cultural como instrumento
para la construcción de relatos y visiones compartidas sobre la ciudad. Para reforzar el sistema
público de acceso al patrimonio de la ciudad a partir de la puesta en marcha de una nueva generación
de infraestructuras museísticas. Con la intención de fomentar una mayor proyección e incidencia
de los museos en su entorno local e internacional.
CAPITALIDAD CULTURAL: Refuerzo de la condición de capitalidad de Barcelona, en un marco
de cooperación con la Generalitat (Gobierno de Catalunya) y con el gobierno de España. Incluye
la cooperación en la financiación y el funcionamiento del sistema de equipamientos de capitalidad,
la puesta en marcha de nuevos equipamientos que deben completar este sistema.
CONECTIVIDAD CULTURAL: Las dinámicas de conectividad deben servir para contribuir a
incentivar, mantener, reforzar y consolidar las redes existentes en torno a la gran cantidad de agentes
en los sectores culturales de la ciudad, y también para crear otras nuevas. Desde un concepto
de cultura en red, que coopere a escala local, metropolitana, catalana, estatal e internacional.
CONSEJO DE CULTURA: Creación de un espacio de participación en la elaboración, ejecución
y evaluación de las políticas culturales de la ciudad, integrado por representantes de las entidades
y asociaciones culturales, personas de reconocido prestigio, representantes de los diversos grupos
políticos y técnicos municipales. Asume funciones ejecutivas y funciones consultivas.
Complejidad, diversidad, evolución
Incrementar significa aumentar y diversificar. Las prácticas culturales incluyen todo tipo de
procesos y actividades, desde las más básicas y populares hasta las más expertas y
minoritarias. Evidentemente, desde las prácticas más amateurs hasta proyectos empresariales,
pasando por una amplia gama de iniciativas y proyectos de carácter comunitario o asociativo.
La cultura, al igual que la naturaleza, es complejidad. Y la riqueza cultural, al igual que la
natural, se basa en la complejidad y en la diversidad. En la cultura también se cumple otra
ley de la naturaleza, la de la evolución. Por este motivo, velar por el desarrollo cultural
también implica, como dice Joan Ollé, "ayudar a nacer y evitar que se mueran" todas
aquellas iniciativas, procesos y obras que, por efecto de la implacable ley de la adaptación
al medio y de supervivencia de los más fuertes, estarían condenadas a la desaparición.
Educación y cultura
En este sentido, adquieren fuerza las políticas orientadas a ampliar las posibilidades de formación
para las prácticas culturales y artísticas. Se trata, pues, de acentuar el perfil educativo de
las políticas culturales y, a la inversa, acentuar la vertiente cultural de las políticas educativas.
Evidentemente, este tipo de políticas culturales no las desarrollan únicamente los departamentos
de cultura. Son políticas propias de las ciudades educadoras. Y, también, las políticas
orientadas al apoyo a la creación. Sin sensibilización e iniciación a los lenguajes artísticos
no hay formación estética ni diversidad de prácticas artísticas. Y sin apoyo a la creación no
hay espacios para el riesgo, la experimentación, el ensayo, el error... A continuación, hay quien
pregunta: ¿Y las industrias culturales? Hay otra ley que no falla, que es la de la continuidad
en la cadena trófica: Sin peces pequeños no hay peces grandes. Y el océano es lo
suficientemente grande para todos. Así pues, cuanto más amplia sea la base (de prácticas
culturales, de apoyo a la creación, de formación artística) más fuerte será el espacio
intermedio (el sistema de equipamientos, la producción, la distribución) y más excelentes
serán los vértices. No hablamos de vértice en singular, pues remite a la idea de pirámide.
La cultura es un sistema de geometría variable. ¿Y, pues, las industrias culturales? Sin
formación y sin creación, solo quedaría una opción: Perpetuarse en la condición de
consumidores de lo que producen las industrias culturales hegemónicas.
120
En este sentido, adquieren fuerza las políticas
orientadas a ampliar las posibilidades de formación
para las prácticas culturales y artísticas.
El azar y la Agenda 21 de la cultura
La ley del azar es implacable. Quizás habría habido un
(segundo) Plan Estratégico en el año 2006; quizás, también,
este plan habría incorporado la noción de desarrollo cultural
como idea central. Incluso, habría podido suceder que Fábricas
de Creación, el Consejo de Cultura, el Plan de Enseñanzas
Artísticas, Barcelona Ciencia o el Diálogo Intercultural fueran los
programas estructurantes de este plan. Todo ello quizás
hubiera sucedido sin la Agenda 21 de la cultura, pero lo que
sí es seguro es que, después de la Agenda 21 de la cultura,
el único plan de cultura que era posible, en Barcelona, era este.
121
Fábricas de Creación tiene por objetivo incrementar la red de equipamientos púbicos que
dan apoyo a la producción cultural en Barcelona. La ciudad y su entorno metropolitano cuentan
con un denso tejido cultural como base de su creatividad y excelencia artística. La capacidad
de producir y crear de muchos de estos artistas ha representado una contribución muy destacada
para promover la innovación y el progreso de la ciudad, así como un importante activo para la
proyección internacional de Barcelona. Aunque actualmente existen diversas experiencias de
centros de producción cultural, la transformación urbanística de las partes centrales de la
ciudad está haciendo disminuir el número de centros de producción. Estos centros que
tradicionalmente se han concentrado en suelo industrial urbano, aprovechando el menor coste
del suelo y la idoneidad de los espacios, están desapareciendo al convertirse antiguas áreas industriales
en nuevos barrios de la ciudad.
El Institut de Cultura ha definido los cuatro criterios principales que, independientemente del modelo
de gestión a seguir, deberán recoger todas las Fábricas de Creación en la ciudad:
• El interés público
• El interés artístico y cultural
• La dimensión territorial
• La dimensión tecnológica
Igualmente, el Institut ha impulsado un proceso de consulta con los representantes del sector
cultural de la ciudad para evaluar las principales demandas a las que debe hacer frente el
programa. Este proceso de consulta será determinante para establecer la propuesta formal sobre
Fábricas de Creación y de él se desprenden ya unas primeras conclusiones sobre los diferentes
tipos de fábrica:
Centro de creación y producción multimedia. Con un alto contenido tecnológico, que
priorice la experimentación y la excelencia con las nuevas tecnologías. Varios socios, tecnológicos
y artísticos, han mostrado un especial interés en desarrollar este tipo de centro.
Espacio de ensayo y creación para profesionales del circo. Una tipología de centro que
debe complementar el trabajo de formación en este ámbito que ya realiza el Ateneu Popular de
Nou Barris, y por el cual la Asociación de Profesionales del Circo de Cataluña (APCC) ha trabajado
en la propuesta de modelo de centro que se ha formalizado, desde julio de 2008, en La Central
del Circ.
Talleres para artistas visuales. Espacios que puedan ser ocupados temporalmente y de forma
rotativa para el desarrollo de proyectos. La Asociación de Artistas Visuales de Cataluña, así
como otras entidades, se encuentran desarrollando propuestas especialmente en el entorno del
barrio del Poblenou, donde tradicionalmente se han concentrado estos talleres.
Fábricas de Creación. Nave Central de Fabra i Coats.
Fotografía: © Sergi Díaz
122
Espacios intermedios para las artes escénicas y las artes del movimiento. Salas de pequeño
formato, donde se mezclen la creación y la experimentación, pero también la exhibición para públicos
minoritarios. Colectivos y profesionales de la danza han desarrollando propuestas destacadas en
los últimos años, como es el caso de La Caldera, en Gràcia. Igualmente, en el sector teatral, hay
otros ejemplos como el de La Nau Ivanow, en el barrio de La Sagrera, además del espacio que
la Asociación de Actores y Directores de Cataluña gestiona en el Centro Cultural de Can Fabra.
Centro de recursos musicales. Sobre la base de la experiencia de "buques de ensayo" que
ya acogen diversos centros cívicos de la ciudad, se propone desarrollar un tipo de centro que no
considere solo el ensayo, sino que incluya todas las fases del proceso de producción musical:
experimentación con nuevos formatos, nuevos canales de difusión, etc.
En cuanto al resto de los espacios que se integrarán en la red de Fábricas de Creación:
El Graner: Desde otoño de 2008, las dos principales asociaciones del sector de la danza (la
Asociación de Profesionales de la Danza de Cataluña y la Asociación de Compañías de Danza
de Cataluña) han establecido las bases para la formalización de una Fábrica de Creación en el
recinto conocido como El Graner, en la Zona Franca.
Fabra i Coats: Durante 2009 se ha puesto en marcha el espacio provisional transformado en
dos plantas con proyectos de música y artes escénicas. Se definirá el proyecto artístico y
arquitectónico para el conjunto del edificio.
La Escocesa: En un plazo breve se definirá el proyecto artístico y el proyecto funcional para el
espacio.
Ateneu Popular de Nou Barris: Se pondrán en marcha las obras para la ampliación del
espacio.
La Seca: Empiezan las obras y se resuelve la concesión del espacio para un proyecto dedicado
a las artes escénicas y exposiciones.
Por otro lado, las políticas culturales locales, como todas las políticas básicas, necesitaban dotarse
de un marco teórico, de un glosario propio, de un código común. En este sentido, se puede
constatar un antes y un después de la Agenda 21 de la cultura. Con ella, la gestión cultural,
las políticas culturales, la planificación, disponen de un corpus teórico y de una mirada común
sobre la cultura. Y eso no es poco. Cualquier práctica (profesional, política, académica, social...)
que pretenda ser reconocida necesita este bagaje conceptual. En la Agenda 21 de la cultura
se precipitan y cristalizan planteamientos y posicionamientos propios de unos actores que
ya no son tímidos, sino que —trabajando conjuntamente— alcanzan un grado de madurez
considerable. Las políticas culturales locales alcanzan así una centralidad considerable, y la
Agenda 21 de la cultura es, a la vez, motor y reflejo.
123
Geometría de la Agenda 21 de la
cultura en Barcelona
La Agenda 21 de la cultura presenta una geometría variable. Por sí misma, intrínsecamente,
contiene los valores y los objetivos que esperamos de las políticas culturales. Extrínsecamente,
conecta una red mundial de ciudades comprometidas con estos valores. Permite, pues, una
mirada local (en tanto que guía para la acción cultural) y una mirada global (en tanto que
articula múltiples redes de cooperación). En esta doble mirada, dentro y fuera ya no son
conceptos estancos, sino que configuran espacios de intersección. Y esta condición fronteriza,
propia de la Agenda 21 de la cultura, tiene relación con el hecho de que sean las ciudades
las que la hayan impulsado. Porque las ciudades, como sabemos, son los lugares que
concentran la mayoría de las negociaciones y apropiaciones culturales que realizamos los
habitantes del planeta. Las ciudades localizan la dinámica global y, al mismo tiempo,
globalizan las dinámicas locales. Pensar, pues, las políticas culturales de la ciudad tiene relación
con la construcción de una sociedad planetaria. Y esta es la principal novedad de la Agenda
21 de la cultura.
Siendo, pues, la Agenda 21 de la cultura un dispositivo que conecta con el mundo, su
desarrollo se ha vinculado a otros dispositivos, algunos preexistentes, otros creados
posteriormente. La potencia de la Agenda 21 de la cultura tiene que ver con su capacidad
de relacionarse con estos otros dispositivos para las políticas culturales. En el ámbito de Barcelona,
esta incardinación ha configurado una geometría singular. Hay que concebir la Agenda 21
de la cultura en una geometría que también incluye los procesos de planificación cultural
(el Plan de Bibliotecas, de 1998; el Plan Estratégico del Sector Cultural, de 1999, y el Plan
Estratégico de Cultura. Nuevos Acentos, de 2006), los principales instrumentos para políticas
culturales (el Institut de Cultura de Barcelona; la constelación de consorcios, creados con
otras administraciones y con la sociedad civil) y la articulación de espacios para la participación
y el diálogo en la construcción de las políticas culturales de la ciudad, con el Consejo de
Cultura de Barcelona (2007) como principal exponente.
La Agenda 21 de la cultura presenta una geometría variable. Por sí
misma, intrínsecamente, contiene los valores y los objetivos que
esperamos de las políticas culturales. Extrínsecamente, conecta
una red mundial de ciudades comprometidas con estos valores.
En Barcelona, pues, no se puede concebir la Agenda 21 de
la cultura como un elemento aislado, sino como uno de los
principales motores que funcionan en paralelo. La planificación
cultural nos puede ayudar a pensar en los objetos de las
políticas culturales, en el qué; la participación y el diálogo
se sitúan en el territorio del cómo. Y la Agenda 21 de la
cultura se sitúa en el universo del sentido radical de las
políticas culturales, en el por qué de todo ello. Estos son
los tres vértices del triángulo.
124
Consejo de Cultura de Barcelona:
Fotografía: © Francesc Boixader
El Consejo de Cultura de Barcelona: La arquitectura del diálogo.
El Consejo se ha creado como instrumento de diálogo entre el gobierno de la ciudad, los diversos
sectores de la cultura y personas de reconocido prestigio en el ámbito de la cultura y las artes,
en la construcción de políticas culturales de ciudad. Se articula como espacio de participación
e incide en la manera de hacer políticas culturales, en el cómo se definen y ponen en práctica,
incorporando el diálogo como condición indispensable de las políticas culturales.
Tiene una naturaleza mixta, al mismo tiempo consultiva y ejecutiva, independiente del poder público
y a la vez integrada en parte por el gobierno de la ciudad.
El Pleno, integrado por un máximo de cincuenta personas con voz y voto, es el órgano que
acoge el aspecto más consultivo y asesor. Entre otras funciones, tiene la capacidad de crear comisiones
delegadas para abrir la participación y el debate a todas aquellas personas, colectivos y entidades
que conforman el sistema cultural de la ciudad.
Integran el Pleno: 16 personas en representación de entidades y asociaciones culturales de la
ciudad; 16 personas de reconocido prestigio (intelectuales y universitarios); 10 personas en
representación de los Consejos de Cultura de cada distrito; un/a representante de cada uno de
los partidos políticos presentes en el Pleno del Ayuntamiento (5 en el período 2007-2011);
un/a representante de la Comisión de Lectura Pública; la Vicepresidencia, elegida a propuesta
de los representantes de las entidades y, finalmente, la Presidencia, que recae en el alcalde de
Barcelona.
El Comité Ejecutivo, presidido por la Vicepresidencia e integrado por seis personas más (todas
ellas designadas de entre las de reconocido prestigio), tiene un perfil netamente independiente
en su funcionamiento y es el órgano que concentra las competencias ejecutivas del Consejo, que
se pueden resumir en:
a) Informar con carácter preceptivo, por iniciativa propia o a instancia del Pleno, sobre la
creación de nuevos organismos o equipamientos culturales de carácter municipal; sobre los
proyectos normativos y reglamentarios municipales que incidan sobre temas de política
cultural o artística; y sobre el nombramiento de los responsables de los equipamientos
culturales municipales.
b) Participar en el destino de las subvenciones del ámbito de cultura, en el marco de la normativa
de subvenciones del Ayuntamiento de Barcelona.
c) Proponer los miembros de los Jurados de los Premios "Ciutat de Barcelona".
La Agenda 21 de la cultura celebra su quinto aniversario el 8 de mayo de 2009, por lo que
éste es un buen momento para festejarlo con una reflexión sobre el nuevo contexto
internacional en el que se desarrolla. Este texto sugiere algunas áreas de cara al desarrollo
de actividades, reflexiones, proyectos de investigación e intercambios en las que probablemente
querrán participar como catalizadores críticos en los años venideros las 300 ciudades y regiones
que forman en la actualidad la comunidad global de la Agenda 21 de la cultura. Es posible
que, si trabajan juntas, consigan grandes avances en el campo de la ecología cultural.
Lo que hace que la Agenda 21 resulte tan atractiva es que defiende la necesidad de que la
cultura sea un aspecto prioritario dentro de las políticas urbanas y, además, ofrece a todas
las ciudades y gobiernos locales la oportunidad de conseguir una visión a largo plazo de
sus estrategias de desarrollo cultural específicas. El contenido de la Agenda trata cinco
puntos básicos del desarrollo humano sostenible: Cultura y derechos humanos, Cultura y
gobernanza, Sostenibilidad cultural y territorio, Cultura e inclusión social, y Cultura y
economía. Si la interacción entre esas cinco dimensiones se dirige de una forma sensata,
inteligente y con visión de futuro, constituirá una gran contribución a la riqueza real de las
naciones y al bienestar de niños y adultos [mujeres y hombres].
125
Lo que hace que la Agenda 21 resulte tan atractiva es que defiende
la necesidad de que la cultura sea un aspecto prioritario dentro de
las políticas urbanas y, además, ofrece a todas las ciudades y
gobiernos locales la oportunidad de conseguir una visión a largo
plazo de sus estrategias de desarrollo cultural específicas.
Vitalidad urbana y ecología cultural.
La Agenda 21 de la cultura: los años venideros
Christine M. Merkel
Responsable de la División para la Cultura y la Memoria del Mundo de la
Comisión Alemana para la UNESCO, Coordinadora de la Coalición
Alemana para la Diversidad Cultural y Vicepresidenta del Comité Cultural
del Consejo de Europa
Colonia / Alemania - Abril de 2009
Los protagonistas de estas ciudades y regiones que se han comprometido con la Agenda
21 de la cultura pueden estar orgullosos de estos cinco primeros años, que resultan
prometedores. Juntos han conseguido suplir durante todo este tiempo un vacío que ni
siquiera se percibía como tal en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en
1992. De hecho, cuando se creó y se adoptó la Agenda 21 del Desarrollo Sostenible, la
dimensión cultural quedó en una especie de limbo. Este problema no se solucionó
tampoco en la Cumbre de revisión del Desarrollo Sostenible que tuvo lugar en Johannesburgo
en 2002, por lo que partieron de cero e iniciaron un proceso que fue creciendo poco a
poco. Sin embargo, en el marco de esta cumbre, tuvo lugar una conversación internacional
de alto nivel muy prometedora que sacó a la luz el tema de la cultura y el desarrollo sostenible.
La UNESCO y el PNUMA organizaron conjuntamente una mesa redonda en la que se
discutieron asuntos como el papel invisible que juega la biodiversidad a la hora de
alcanzar el bienestar económico, social y cultural y de desarrollar la diversidad cultural.
Estos asuntos volverían a tratarse un año después, cuando se comenzó oficialmente a redactar
un borrador y a negociar sobre los distintos aspectos de un instrumento legal internacional
sobre la diversidad cultural. Así pues, el planteamiento de la cultura como un bien público
global hizo su aparición en la escena internacional más tarde que los movimientos
ecologistas o los de defensa de los derechos humanos y la paz, pero, desde luego, entró
pisando fuerte.
La Carta Magna de la Política Cultural
Internacional
gracias a la entrada en vigor en marzo de 2007 de la Convención de la UNESCO de 2005
y a la ratificación por parte de 97 estados miembros y la Comunidad Europea (datos de
abril de 2009), sus órganos de gobierno se encuentran ya plenamente constituidos. La
rápida ratificación de esta convención agilizó su entrada en vigor y supuso un éxito sin
precedentes en la comunidad internacional. En junio de 2009, se prevé que se adopten
importantes directrices de funcionamiento en lo relativo a la cooperación internacional,
el papel de la sociedad civil, opciones de trato preferente que permitan equilibrar mejor
el intercambio de bienes y servicios culturales a escala internacional y nuevas alianzas,
así como medidas acerca del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural. La comunidad
global, que defendió con acierto el papel principal de la cultura en estrategias de desarrollo
sostenible, ha emprendido ya la transición desde la fase de negociación y promoción a
la de planificación e implantación de este nuevo espacio legal internacional. El próximo
reto consistirá en aplicar esta Convención de la UNESCO en la práctica cotidiana. Para
ello, se necesitará orientación, bagaje analítico y puntos de acción claros.
Los próximos cinco años tendrán una importancia vital de cara a la puesta en marcha de
la iniciativa y al desarrollo conjunto de métodos que permitan promover la diversidad de
las expresiones culturales de la mejor manera posible. Sin duda, la Convención podrá y deberá
desempeñar un papel fundamental en la transformación de la cooperación internacional
en materia de cultura. Se encuentra en la fase de establerse como “Carta Magna de la
Política Cultural Internacional”.
126
Cómo esto ocurra dependerá en gran medida de la voluntad política, así como de la habilidad
y resolución de los estados participantes. Dependerá sobre todo de su capacidad para establecer
una cooperación destacada con todas las partes involucradas, como organizaciones de artistas,
productores y responsables culturales, organizadores de festivales, plataformas de sociedades
civiles, fundaciones intermediarias, organizaciones investigadoras y universidades, sectores
creativos y culturales, agencias de desarrollo y el público general que disfruta de las ventajas
de las actividades artísticas y las manifestaciones culturales o creativas. En lo que respecta a la
ciudadanía, resulta crucial contar con conocimientos e información relevante sobre la participación
cultural y el acceso a una amplia diversidad de expresiones culturales con el fin de comprender
mejor el impacto de los programas que reciben el apoyo de los presupuestos públicos
(infraestructuras culturales, espacios de trabajo, iniciativas de movilidad, etc. Por consiguiente,
es muy importante que la investigación sobre políticas culturales tenga en cuenta también la
información y los estudios de casos que existan sobre la falta de participación en la vida cultural.
Del mismo modo, es fundamental prestar atención a las nuevas actividades de aquellos actores
culturales de carácter informal que den lugar a manifestaciones artísticas y culturales innovadoras
mediante la utilización y gestión de espacios informales y una habilidosa combinación de
formas de comunicación in situ y digitales.
Perspectivas de la diversidad cultural
Evaluar el estado de las políticas públicas para la diversidad cultural supone implicar a
municipios y regiones y, en el caso de los estados federales, también el nivel estatal. En países
como Alemania o Francia, los municipios y entidades locales son responsables de una
buena parte de los fondos públicos destinados a la cultura. Por ejemplo, en Alemania en
el año 2007, el presupuesto público para la cultura era de 8.300 millones de euros; el
14,7% de estos fondos provenían del nivel federal, mientras los estados grandes (como Baviera,
Renania del Norte - Westfalia, o Baja Sajonia) contribuían con el 32,6%, las ciudades-estado
(Berlín, Hamburgo) el 8,7% y los municipios aportaban la mayor parte: el 44% restante. La
opinión pública no siempre es consciente de esta aportación ni llega a comprenderla. Sin
embargo, estas tareas culturales son voluntarias en la mayor parte de los casos y los
municipios no están obligados a llevarlas a cabo, por lo que es posible que estén en riesgo
en épocas de crisis
127
Los gobiernos locales y las ciudades resultan
claves para la protección y la promoción de la
diversidad de las expresiones culturales.
Los gobiernos locales y las ciudades resultan claves para la promoción y protección de la
diversidad de las expresiones culturales. El papel que pueden desempeñar en la gobernanza
global de la cultura está cambiando debido al nuevo espacio legal creado en la Convención
sobre la diversidad cultural aprobada en 2005. Aunque la Convención sólo se ocupa
específicamente del gobierno local en tres o cuatro párrafos, la mayor parte de las disposiciones
relativas a los Derechos de las partes en el plano nacional (artículo 6, artículo 4 párrafo 6),
las Medidas para promover (artículo 7) y proteger (artículo 8) las expresiones culturales, el
Intercambio de información y transparencia (artículo 19) y, por supuesto, la Educación y
sensibilización del público (artículo 10) se centran en la realidad de las políticas culturales
a nivel local y regional. No se trata de volver a descubrir la pólvora, sino más bien de una
nueva evaluación crítica de las tradiciones en materia de política cultural. ¿Hasta qué punto
son útiles las políticas culturales públicas existentes para promover la diversidad de las expresiones
culturales? ¿De quién es dicha diversidad? ¿Cómo se deberían organizar el diálogo público
y la responsabilidad corporativa? ¿Quién se encargará de compatibilizar los distintos intereses
en conflicto y de organizar la toma de decisiones? En este sentido, todas aquellas ciudades
y regiones organizadas y comprometidas que estén dispuestas a invertir en investigación
y en el estudio de casos interesantes pueden dar pasos importantes que, con el tiempo,
supondrían una gran diferencia para las perspectivas de la diversidad cultural.
Si bien los municipios y regiones desempeñan un papel muy importante en la gobernanza
democrática de la diversidad al posibilitar la creatividad y la creación y proporcionar las
infraestructuras culturales públicas necesarias, aquellas políticas públicas que giran en torno
a la diversidad cultural y resultan eficaces son el resultado de la combinación de los esfuerzos
de un amplio número de actores pertenecientes a distintos ámbitos. Las políticas culturales
atañen a varios ministerios interrelacionados, normalmente hasta seis o siete; combinan
fondos públicos de distinto tipo, reconocen la necesidad de marcos reguladores sobre todo
a nivel nacional y en relación con la recaudación de impuestos, permisos de trabajo, servicios
culturales y educativos, esquemas de seguridad social para artistas y productores culturales,
etc.; y defienden la diversidad en los medios, así como una concienciación pública más
amplia. De ahí que llegar a conocer debidamente su propio entorno y espacio de acción y
desarrollar las estrategias correspondientes suponga un gran reto para las regiones y
municipios adscritos a la Agenda 21 de la cultura.
Libertad cultural y diversidad cultural
La libertad cultural ha sido reprimida a lo largo de la historia y todavía sigue siéndolo. El
panorama de los derechos humanos continúa siendo heterogéneo: según el Informe sobre
Desarrollo Humano 2004 del PNUD, unos 900 millones de personas, es decir, uno de cada
siete habitantes del planeta, pertenece a grupos que sufren alguna forma de represión
lingüística o religiosa o discriminación por causas étnicas o religiosas en el ámbito laboral
y escolar o en la vida política. Las oficinas e institutos de investigación para los derechos
humanos de la ONU deberían plantearse la redacción de otro informe sobre desarrollo
humano en torno a la libertad cultural. Habría que publicarlo en 2014 con el fin de reevaluar
y revisar estas cifras una década más tarde. Las ciudades y regiones interesadas podrían
contribuir a este ejercicio con estudios de casos y datos desglosados.
128
A lo largo de los últimos veinte años, los sistemas para medir el estado de desarrollo han
experimentado una gran evolución. El índice de desarrollo humano, utilizado por primera
vez en 1990, se ha convertido en un sistema de referencia clave y últimamente ha ido
evolucionando hacia el concepto de índice de desarrollo humano sostenible. Desde 2007,
la OCDE incluye un capítulo sobre "calidad de vida" en sus publicaciones anuales de datos
en el que proporciona información más detallada acerca de las relaciones entre cultura,
prosperidad económica y calidad de vida. También se han desarrollado una serie de
indicadores para evaluar mejor el estado de desigualdad en una sociedad concreta, como,
por ejemplo, el índice de Gini.
A medio plazo y con el fin de supervisar los esfuerzos en el área de cultura y desarrollo, sobre
todo la implementación de la Convención 2005 de la UNESCO, el índice de desarrollo
humano (sostenible) debería evolucionar más y desarrollar su dimensión de la diversidad
cultural o funcionar a la par con un índice de diversidad cultural. Este enfoque supondría
un gran impulso para la implementación de la Convención de 2005 de la UNESCO en
alguna de sus áreas clave, por ejemplo, el principio de complementariedad de los aspectos
económicos y culturales del desarrollo (principio 5, artículo 2). Un enfoque así debería ir
más allá de un mero marco estadístico simple en la recopilación de datos sobre actividades,
bienes y servicios culturales.
Diversidad cultural 2030 - Foro U40
El desarrollo de capacidades para la próxima generación de profesionales de la cultura es
un campo de acción muy importante en el que se puede comenzar a trabajar inmediatamente.
En 2007, la comisión alemana de la UNESCO puso en marcha el Under 40, un proceso que
ofrece a los jóvenes expertos (de posgrado, doctorado, profesionales con carrera jóvenes y
de mediana edad y otros especialistas con una formación similar) la oportunidad de
participar en el debate internacional sobre diversidad cultural y en la implementación de
la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones
culturales de la UNESCO.
129
El desarrollo de capacidades para la próxima generación
de profesionales de la cultura es un campo de acción
muy importante en el que se puede comenzar a trabajar
inmediatamente. En 2007, la comisión alemana de la
UNESCO puso en marcha el programa Under 40.
Tras un llamamiento a la contribución y a la participación, se identificó un grupo principal
de candidatos europeos para la edición 2008-2010 del programa, al que siguió una
convocatoria general en el invierno de 2008. El foro mundial U40 pretende incluir a los mejores
profesionales, responsables de la toma de futuras decisiones y comunicadores de todas las
regiones del planeta. Entre los candidatos seleccionados que se identificaron en marzo de
2009, se encuentran tanto directores de políticas culturales de ciudades y gobiernos locales
como investigadores sobre desarrollo urbano sostenible e integración.
El foro mundial U40 se celebrará al mismo tiempo que la Conferencia de las partes de la
convención de la UNESCO de 2005 sobre la protección y la promoción de la diversidad de
las expresiones culturales, en junio de 2009 y permitirá a los asistentes participar como
observadores activos en dicha Conferencia. El programa, concebido tanto por la Comisión
alemana para la UNESCO como por la Federación Internacional de Coaliciones para la
Diversidad Cultural como un proyecto de la Alianza Mundial de la UNESCO para la diversidad
cultural, ha sido posible gracias al apoyo de un gran número de gobiernos y otros socios
procedentes de universidades y fundaciones.
Si la iniciativa lograra sus objetivos, es posible que este tipo de acción de fomento de la capacidad
se convierta en una actividad periódica y contribuya a la creación de una red de socios del
programa U40. Cada dos años, coincidiendo con la Conferencia de las partes, se podría preparar
un programa U40/U30 con las redes internacionales más destacadas en el que se incluyera,
según fuera necesario y coherente, un equipo de Comisiones Nacionales de la UNESCO, la
Federación Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural, cátedras UNESCO y redes
de la Agenda 21 de la cultura.
Explorando alianzas más amplias y
capaces de integrar una mayor
diversidad cultural
El objetivo global de la Agenda 21 de la cultura es incrementar la calidad de vida y fomentar
formas sostenibles de habitar las ciudades. La urgencia de garantizar un desarrollo sostenible
proviene de los límites del entorno natural, así como de los de las innovaciones sociales,
técnicas y culturales a la hora de satisfacer las necesidades presentes y futuras.
Existen nuevos datos y estudios de casos procedentes de varias fuentes que reclaman otra
evaluación de la estrategia propuesta por la Agenda 21 de la cultura desde distintos puntos
de vista. Por poner sólo un par de ejemplos, una serie de datos recientes de la OCDE han
aportado información hasta ahora desconocida sobre el papel dinámico de un número
relativamente limitado de regiones con un gran potencial innovador y una importante
interacción entre ellas, lo que condiciona tanto el producto interior bruto como el desarrollo
130
de la economía mundial. Algunos estudios de casos, como “Ciudades del sur”, se centran
en aspectos como la ciudadanía y la exclusión. Los estudios de casos acerca de la vitalidad
de la biodiversidad en las zonas urbanas de mayor tamaño, encargados recientemente por
la Comisión Europea en Bruselas, han revelado datos sorprendentes. A diferencia de lo
que en principio nos parecería lógico, la vitalidad de la fauna y la flora en zonas urbanas
de gran tamaño, como Berlín, es mucho mayor que la de la campiña próxima a las ciudades,
en la que predominan las explotaciones y granjas de tipo industrial. Esto señala la necesidad
de seguir investigando sobre el estado de la biodiversidad en ciudades y regiones y acerca
del papel invisible de la biodiversidad en el bienestar económico, social y cultural, así como
en el desarrollo de la diversidad cultural.
En 2008, la CNUCYD (UNCTAD en inglés) y el PNUD emitieron por primera vez un informe
sobre la economía creativa en colaboración con la UNESCO, la Organización Internacional
del Trabajo y el Centro de Comercio Internacional. Esta información, emitida por todas las
agencias especializadas de la ONU, deja patente el papel transformador del sector creativo
en el desarrollo. Sin duda, un papel que, hasta hace poco, había permanecido prácticamente
oculto. Algunas redes temáticas específicas, como las de Ciudades creativas, Ciudades de
diseño, Capital mundial del libro y otras pertenecientes a la UNESCO, desarrollan sus perfiles
de ciudad en torno a esta dimensión. Muchas de las ciudades implicadas son también
miembros activos de la Agenda 21 de la cultura. A pesar de que algunas de las principales
ciudades y regiones ya han comenzado a perfilar el estado de sus sectores creativos, aún
se sabe relativamente poco acerca de la relación entre las políticas a favor de la diversidad
cultural, la necesidad de una potente economía creativa y las características más generales
de las regiones más dinámicas mencionadas anteriormente.
Finalmente, cabe destacar la evolución de un nuevo tipo de redes de conexión entre los entornos
rurales y urbanos como una iniciativa de segunda generación de explotaciones agropecuarias
de producción orgánica y biológica. Estas redes hacen hincapié en una serie de matices y
promueven un mayor entendimiento de la interacción entre las ciudades y sus zonas
circundantes, como la relación entre entornos urbanos y rurales. Las reservas de la biosfera
y los lugares declarados patrimonio mundial por la UNESCO, como los paisajes culturales,
también podrían incluirse en este enfoque.
Las ciudades y las regiones que defienden la Agenda 21 de la cultura pueden establecer sinergias
de gran utilidad con los protagonistas de redes afines y, de ese modo, evitar también el
sobre-esfuerzo que realiza su personal, siempre limitado, encargado de los asuntos relacionados
con los bienes públicos mundiales. Como hemos comentado anteriormente, es posible que
se necesite llevar a cabo un trabajo de investigación más exhaustivo antes de poder tomar
decisiones meditadas y acertadas.
131
Acción, reflexión, alianzas e
investigación necesarias para la
Agenda 21 de la cultura– algunas
propuestas
ESPACIOS PÚBLICOS URBANOS
• Los frutos de la diversidad cultural en los municipios: las redes de las principales
ciudades europeas y las redes globales de ciudades creativas pueden activarse a la
hora de desarrollar sus políticas locales relacionadas con la diversidad cultural, por
ejemplo mediante cinco proyectos destacados de interacción norte-sur-sur.
• Mediante los hermanamientos, las ciudades podrían colaborar en programas de 10
años de duración para la creación de capacidad en los ámbitos de las políticas
culturales y las industrias creativas, con una dimensión U40.
• El programa de Ciudades interculturales del Consejo de Europa y la Unión Europea
se inició en 2008 con un total de 12 ciudades piloto y la participación de la red
Eurocities como segundo frente. Si este modelo se aplica con éxito, se podrá utilizar
en otras actividades, como en proyectos internacionales más allá de las fronteras de
los países europeos.
APRENDIZAJE CONTINUO, CONCIENCIA PÚBLICA Y PARTICIPACIÓN
• La promoción de la Carta Magna en la comunidad artística: las ciudades y las regiones
que organizan importantes festivales culturales, como la Berlinale, el festival de
literatura de Medellín, el FESPACO de Uagadugú, el festival de Cannes, el festival de
cine de Venecia, el festival de Salzburgo, la bienal de Shanghái o el Pop.komm de Berlín,
entre muchos otros, podrían optar por ofrecer una edición bibliófila del texto de la
Convención de 2005 en uno de los seis idiomas de las Naciones Unidas y en la lengua
del país anfitrión como obsequio de bienvenida para todos los artistas invitados. Si
se instaura esta costumbre de forma generalizada, se prevé que alrededor de diez mil
artistas de 150 países reciban estos folletos antes de 2014 y obtengan información
acerca de la Convención.
• Fomento de la diversidad de expresiones culturales entre los niños y jóvenes: las
ciudades que organizan las principales ferias internacionales del libro (Fráncfort, El
Cairo, Madrid, Johannesburgo, Harare, Santiago de Chile) podrían establecer vínculos
con la Asociación mundial de Editores, y apoyar iniciativas locales dirigidas a la
publicación de libros infantiles y libros de audio y basadas en la experiencia de los
servicios públicos de difusión.
• El 21 de mayo, día de la diversidad cultural, se ha convertido en una jornada especial
para municipios y gobiernos locales, así como para escuelas, barrios, centros juveniles,
librerías, bibliotecas, cines, discotecas, iglesias y mezquitas en la que se celebran
multitud de actos en honor a la diversidad cultural, como concursos de cuentacuentos
y canciones, espectáculos públicos, sesiones de lectura, muestras de diseño y otras
muchas actividades de bajo presupuesto dirigidas al gran público.
132
• La red internacional de Cátedras UNESCO sobre Cultura y Desarrollo, integrada por
cátedras universitarias en disciplinas tan distintas como Derecho Internacional, Gestión
Cultural, Ciencias Políticas, Antropología, Artes y Cultura, Diseño, Administración y
Dirección de Empresas, Música, Historia Natural, Filosofía, Historia o Psicología, podría
acordar la creación cada dos años de una Escuela Internacional de Verano itinerante
sobre Diversidad Cultural. Las ciudades y regiones implicadas en la Agenda 21 de la
cultura podrían aunar esfuerzos y turnarse en la organización de los cursos de esta
escuela de verano.
SEGUNDA VIDA, PANTALLA VIVA: LA DIFUSIÓN PÚBLICA
• Siempre que sea posible y proceda, las ciudades y regiones podrán apoyar un cambio
cultural en la programación televisiva y el acceso libre a las cadenas de servicio
públicas, reorganizadas en función de los principios de la diversidad cultural. En
consecuencia, los jóvenes y los adolescentes disfrutarán de contenidos mucho más
interesantes y variados desde el punto de vista cultural tanto en la radio como en la
televisión y gozarán de una mayor oferta gracias a la disponibilidad de los mismos en
un mayor número de idiomas. Asimismo, adquirirán ideas nuevas y más realistas
acerca de la vida de los niños en el continente asiático y la zona del Pacífico, África,
América, Europa y el mundo árabe.
INDICADORES DE LA DIVERSIDAD CULTURAL: EXPERTOS EN ACCIÓN
• Los observatorios de políticas culturales y de las industrias creativas, a nivel nacional,
internacional y local, deberían organizarse con el fin de desarrollar indicadores y
estudios de casos significativos que sirvieran para evaluar los resultados de las políticas
culturales de ámbito local (y de otros ámbitos), así como para complementar la
implementación de la Convención de 2005 de la UNESCO sobre la diversidad de las
expresiones culturales. A medio plazo, podría construirse un consorcio transnacional
interconectado como parte de la estructura de implementación de la Convención de
2005.
GLOBAL
• La creación de etiquetas de "cultura justa" (“fair Culture”) podría convertirse en una
marca registrada en los esquemas de intercambio y coproducción norte-sur y nortesur-
sur, al igual que viene ocurriendo desde principios de siglo con el comercio justo,
que ha cosechado un gran éxito. Las grandes tiendas de música y centros comerciales
de equipamiento electrónico podrían empezar a ofrecer un rincón del gourmet con
productos y servicios culturales "slow food" procedentes del sur del planeta.
133
LIBERTAD CULTURAL PARA EL DESARROLLO HUMANO
• La UNESCO coopera con el IFEX - International Freedom of Expression Exchange
(Intercambio internacional por la libertad de expresión en español), una red global de
71 organizaciones que trabajan por la defensa y la promoción de la libertad de
expresión. Se podría seguir su ejemplo y contactar con un grupo de organizaciones
de defensa de los derechos humanos (y/o el desarrollo) con el fin de establecer un
sistema de alerta parecido para las violaciones de la libertad cultural.
En conclusión, este nuevo entorno internacional ofrece muchas oportunidades interesantes
de cooperar en aras de un intercambio cultural global verdaderamente equilibrado, y
abordar un interesante reto mediante tres líneas fundamentales:
• El desafío de una nueva arquitectura de cooperación intergubernamental en el campo
de la cultura y el desarrollo, una arquitectura de gobernanza global con objetivos
claros y un espacio legal que garantice las políticas culturales y las responsabilidades
públicas para la diversidad cultural a corto, medio y largo plazo. Esto incluye la
responsabilidad de hacer realidad esta Convención con la ayuda de (y a veces a pesar
de) los procedimientos lentos y tediosos que requiere el consenso multilateral, y la
negociación entre las (bien pronto) más de cien partes. Y, para la Comisión Europea,
supone cumplir con las obligaciones que conlleva formar parte de una convención de
la UNESCO por primera vez en la historia.
• El reto que tendrá que afrontar la sociedad civil será el de coordinar sus actuaciones
y crear los grupos de trabajo adecuados para determinar las medidas que resulten
necesarias con el fin de proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales
dentro de su territorio y sus distintos niveles de gobernanza, como, por ejemplo, las
regiones y los municipios, y entrar a formar parte de partenariados y alianzas
internacionales, incluyendo con los órganos intergubernamentales de la Convención.
• El desafío de utilizar este nuevo espacio cultural de dimensiones intercontinentales inscrito
dentro de las leyes internacionales tanto activa como proactivamente. Según Rasmané
Ouedraogo, presidente de la Federación Internacional de Coaliciones para la Diversidad
Cultural, está surgiendo un "sexto continente", un continente de diversidades culturales,
una comunidad de riqueza en común.
134
El nuevo entorno internacional ofrece muchas
oportunidades interesantes de cooperar en aras de
un intercambio cultural global verdaderamente
equilibrado, mediante tres líneas fundamentales
1. Una política cultural, ¿por qué?
La cultura es un elemento fundamental para una sociedad y es el principal objetivo de la
UNESCO. La Agenda 21 de la cultura también lo deja muy claro. La cultura es necesaria para
poder obtener una visión valiosa del mundo y cuestionar algunas certezas que son impuestas
desde arriba. Uno de los objetivos de la Agenda 21 de la cultura es promover la confianza
de los ciudadanos en el arte y la cultura. El desarrollo cultural es importante. La cultura
contemporánea habla directamente sobre las cuestiones importantes de nuestros tiempos
y el cambiante paisaje de la identidad global.
Necesitamos una política cultural que apoye la estructuración de proyectos culturales
(proyectos artísticos, equipamientos...). Esos proyectos pueden ejercer una verdadera
influencia en toda la sociedad. Necesitamos garantizar una buena distribución de los centros
culturales en una ciudad o territorio. Necesitamos redefinir objetivamente los motivos para
dar apoyo o no a los proyectos. Necesitamos fomentar la creación artística y ofrecer a los
artistas la oportunidad de trabajar en buenas condiciones y proporcionar algunas ideas y
dinamismo a la sociedad.
Actualmente, el reto de disponer de una buena política cultural en la ciudad de Novi Sad
y en la sociedad contemporánea debe ser transversal. Todas las dimensiones de la ciudad
y el territorio (social, educativa, económica, turística) están vinculadas, y la cultura debe estar
relacionada con cada una de ellas. Debemos crear condiciones favorables para los artistas
y para la difusión y circulación artísticas. Crear condiciones favorables para los recursos
compartidos y vincular a los profesionales de la cultura de diferentes niveles (local, nacional,
europeo e internacional).
La Agenda 21 de la cultura articula los trabajos de elaboración de una política cultural para
la ciudad de una forma nueva y contemporánea. Generalmente, no hay una política cultural
en la ciudad de Novi Sad. El reto consiste en abandonar todo lo viejo e iniciar e introducir
algo nuevo. Desde la posición actual, no es posible plantearse si esto es realmente factible.
Pero, no cabe duda de que la creación de un nuevo sistema que funcione debería empezar
de inmediato.
135
La Agenda 21 de la cultura en la ciudad
de Novi Sad. Necesidades y retos
Biljana Mickov
Investigadora y gestora cultural
2. La identidad de Novi Sad
Novi Sad es uno de los centros de educación superior e investigación más importantes de
Serbia y la capital de la provincia septentrional serbia de Vojvodina. La ciudad se encuentra
en la cuenca del Danubio, mirando hacia la vertiente norte del monte Fruška Gora. Los
habitantes de la ciudad tienen un patrimonio multinacional y multicultural. La identidad debe
considerarse como nuestro legado e invención.
Según el censo de 2002, la ciudad tenía una población urbana de 299.294 habitantes,
dentro de un total municipal de 333.583. La población de Novi Sad está compuesta por:
serbios (75,50%), húngaros (5,24%), yugoslavos (3,17%), eslovacos (2,41%), croatas (2,09%),
montenegrinos (1,68%) y otros.
En el siglo XIX, la ciudad fue la capital de la cultura serbia y fue apodada la Atenas serbia.
Hoy en día, Novi Sad es el segundo centro cultural de Serbia (después de Belgrado).
Desde 2000, Novi Sad acoge el festival EXIT, el mayor festival de verano de música de
Serbia y la región; y también el único festival de teatro nuevo y alternativo de Serbia
(INFANT), el festival más destacado de literatura infantil (Zmaj Children Games), Sterijino
pozorje, el Festival de Jazz de Novi Sad y muchos otros. Además del Teatro Nacional Serbio,
los teatros más importantes son también el Teatro Joven, el Centro Cultural de Novi Sad y
el Teatro de Novi Sad. La sinagoga de Novi Sad también es la sede de muchos acontecimientos
culturales de la ciudad.
Las otras instituciones culturales de la ciudad incluyen la Academia Serbia de las Ciencias
y las Artes, la Biblioteca de Matica Srpska, la Biblioteca de la Ciudad de Novi Sad y el
Archivo de Novi Sad. La ciudad acoge también instituciones culturales de Vojvodina: La Academia
de Ciencias y Arte de Vojvodina y el Archivo de Vojvodina.
La ciudad tiene diversos museos y galerías, tanto de titularidad pública como privada,
alrededor de Novi Sad. El museo más conocido de la ciudad es el Museo de Vojvodina, que
alberga una colección permanente de cultura serbia y de la vida en Vojvodina a lo largo de
la historia. El Museo de Novi Sad, en la fortaleza de Petrovaradin, tiene una colección
permanente de historia de la fortaleza. La Galería de Matica Srpska es la más grande y más
respetada de la ciudad, y dispone de dos sedes en el centro de la ciudad. También existe
la Galería de Bellas Artes de Rajko Mamuzić y la Colección en Memoria de Pavle Beljanski
(una de las mayores colecciones de arte serbio) así como el Museo de Arte Contemporáneo
de Vojvodina.
Los recursos culturales de la ciudad de Novi Sad necesitan de un entorno sostenible basado
en alianzas estables y eficaces entre los actores locales, las autoridades políticas y las redes
internacionales.
136
Los recursos culturales de la ciudad de Novi Sad
necesitan de un entorno sostenible basado en alianzas
estables y eficaces entre los actores locales, las
autoridades políticas y las redes internacionales.
3. La gobernanza de la cultura
en Novi Sad
El sistema actual de gestión cultural de Novi Sad se basa en el modelo estatal. Ello, de
hecho, significa que las autoridades nacionales toman decisiones sobre el desarrollo cultural
de la ciudad sin que previamente hayan establecido unos objetivos claros.
La política de la ciudad debería basarse en diferentes actores: las autoridades políticas, las
instituciones culturales profesionales, las asociaciones, los grupos de ciudadanos informales
y los patrocinadores privados. El funcionamiento de la política cultural en la ciudad de Novi
Sad depende de la estructura de actores locales. La política debe hacer visibles ciertos
valores que puedan ser compartidos y puedan sentar las bases de acuerdos y alianzas.
La Agenda 21 de la cultura es una necesidad en gran medida debido a que se trata de la
herramienta para realizar cambios y lograr cohesión dentro del sistema cultural urbano. Las
prioridades establecidas están relacionadas con la descentralización de la toma de decisiones
y las finanzas, pero el impacto del gobierno central en la asignación de los fondos para la
cultura sigue siendo visible. Cuando se analizan los mecanismos de financiación de la
cultura en la ciudad de Novi Sad, se observa que la ventaja es, de hecho, la organización
legal del sistema presupuestario o el flujo de pagos regulares, pero el inconveniente, sin embargo,
son los criterios respecto a la toma de decisiones sobre los proyectos, que deberían, de acuerdo
con los principios de la Agenda 21 de la cultura, estar claramente definidos. Para mejorar
la financiación de la cultura, es necesario hacer más transparente los procesos de asignación
de recursos y de toma de decisiones.
Otra debilidad, diría, se halla en la falta de cooperación intergubernamental, interdepartamental
e intersectorial. No hay ninguna evaluación de los resultados de la actuación de las
instituciones de especial relevancia (por ejemplo, reputación entre el público internacional,
formación, relación con el público), no hay formación continua del personal. Hay una gran
necesidad de formar al personal del ámbito cultural. Este es otro compromiso significativo
de la Agenda 21 de la cultura, es decir, la innovación y formación permanentes.
4. El sistema cultural,
¿a quién concierne?
Asumamos que el sistema cultural de una ciudad está formado por los siguientes grupos
(la realidad es más compleja, yo la simplifico):
• Personas responsables de la toma de decisiones (administraciones locales y municipales,
directores de instituciones culturales)
• Público (permanente y temporal)
• Creadores (artistas)
• Mediadores (medios, expertos, gestores culturales, asesores).
137
Los estudios indican que las visitas a exposiciones, bibliotecas, presentaciones de libros y
conferencias son poco populares. La proporción es tal que el 70% de los ciudadanos no utilizan
sus recursos culturales. Por consiguiente, es importante trabajar en la relación con los
ciudadanos, para animarlos y estimularlos mediante programas educativos en las instituciones
culturales. Los medios tienen un papel sumamente relevante. Las organizaciones y agencias
internacionales como la Fundación Cultural Europea, Pro Helvetia, y otras fundaciones de
carácter local, regional y europeo también desempeñan un importante papel.
Un análisis de los cuatro grupos que forman el sistema cultural de Novi Sad demuestra que
únicamente tres son activos, y tienen una presencia vertical; es decir, toman decisiones, son
mediadores y creadores, mientras que el público prácticamente no está desarrollado. Los
creadores trabajan con las instituciones culturales pero no establecen una relación directa
y activa con el público, por lo cual el mercado cultural no está desarrollado en absoluto. Falta
un sistema con un programa educativo capacitado que incluya al público (el Museo de
Vojvodina y la Galería de Matica Srpska en parte han desarrollado programas educativos,
pero no para todos los públicos). Las personas que toman las decisiones son las más
activas, puesto que se esfuerzan por establecer relaciones con los dos otros grupos: los creadores
y los mediadores.
PUNTOS FUERTES
• larga tradición de instituciones culturales
• abundancia de fondos
• rico legado cultural de Novi Sad
• sociedad multicultural que fomenta la tradición, las costumbres y los idiomas
• número elevado de artistas
• acontecimientos locales, aunque con significación regional e internacional (el Festival
EXIT de 2005 tuvo 150.000 visitantes; el teatro nuevo y alternativo, INFANT, Video Medea,
las exposiciones de arte contemporáneo)
• cooperación con socios internacionales
• medios
PUNTOS DÉBILES
• problemas en la relación de las instituciones culturales y la creatividad
• malas condiciones de los edificios que albergan las instituciones culturales
• falta de instalaciones para que los artistas puedan trabajar
• altas expectativas del estado, 100% en el área de las finanzas
• pocos recursos técnicos
• gestión obsoleta en las instituciones culturales
• poco público
• falta de un modelo de gobernanza de la cultura
138
OPORTUNIDADES
• introducción de una nueva gestión contemporánea
• creación de una estrategia de desarrollo cultural para Novi Sad
• establecimiento de relaciones público-privadas, y con el sector civil en el área de la
toma de decisiones dentro de la cultura
• revitalización del patrimonio cultural
AMENAZAS
• falta de un sistema legislativo para la cultura (o leyes obsoletas, como en el caso de
las bibliotecas)
• falta de cooperación institucional
• sistema centralizado en áreas culturales individuales
5. Hacia una estrategia cultural
para Novi Sad
La mayoría de las ciudades europeas han basado las políticas culturales en cuatro principios
clave: la identidad cultural, la diversidad cultural, la creatividad y la participación de los ciudadanos
en la vida cultural. La estrategia de desarrollo cultural de Novi Sad debería garantizar que
estos principios se tienen en cuenta y calan en todas las políticas públicas. Deben desarrollarse
específicamente programas que tengan como resultado una mayor participación de los
ciudadanos en la vida cultural. Además, son necesarias inversiones sustanciales en actividades
de investigación en el área de la cultura. Hace falta introducir nuevos instrumentos,
principalmente planificación estratégica, para garantizar el desarrollo cultural. El objetivo
es crear condiciones favorables para un desarrollo cultural armonizado a fin de poder
contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad.
Quisiera destacar cuatro principios/elementos que son importantes para iniciar la estrategia
cultural de la ciudad de Novi Sad. Estos cuatro elementos fomentarían claramente el paso
de la cultura de los márgenes al centro y tendrían como resultado una manera diferente
de pensar. También ponen de manifiesto la necesidad de pasar de un enfoque vertical a una
gobernanza más horizontal. Es necesario introducir gradualmente la Agenda 21 de la
cultura, es decir, explicarla punto por punto, teniendo en cuenta la situación de la ciudad.
Por consiguiente, he definido cuatro principios que podrían contribuir al proceso de situar
la cultura como la portadora del desarrollo cultural y social.
139
La Agenda 21 de la cultura proporciona una nueva visión
para llegar a los segmentos que no se integran fácilmente
dentro del sistema cultural de la ciudad de Novi Sad.
La Agenda 21 de la cultura proporciona una nueva visión para llegar a los segmentos que
no se integran fácilmente dentro del sistema cultural de la ciudad de Novi Sad. Lo que
necesitamos es una sólida promoción de la Agenda 21 de la cultura mediante seminarios
y simposios. La creación de una planificación estratégica relativa a la cultura es importante
y puede contribuir al desarrollo local durante los próximos cuatro años (2009-2012). Estos
son los cuatro principios.
A. DESCENTRALIZACIÓN
The principle related to the decentralisation in decision making and finance by recognising
creative originality and defence of the principle of the citizens' right to culture.
B. DIGITALIZACIÓN
Debe promover el enfoque hacia una dimensión digital de cualquier proyecto cultural y tanto
del patrimonio cultural local como global. La innovación permanente es fundamental, como
también el uso de las nuevas tecnologías que deberían emplearse como instrumento, de
modo que la cultura esté a disposición de todos los ciudadanos.
C. EDUCACIÓN Y CIUDADANOS
El principio de la Agenda 21 de la cultura en cuanto a lograr una cooperación entre políticas
culturales y educativas es importante para nuestra sociedad. La función de los programas
educativos es organizar el principio de la cultura como un instrumento creativo que tiene
como resultado el desarrollo de la creatividad, y está relacionado en gran medida con el aumento
de los conocimientos en la sociedad. El verdadero beneficio para los ciudadanos incluye un
mayor conocimiento y la apertura de un nuevo enfoque. Abriendo los centros, las personas
tienen un mejor acceso a las instituciones culturales en todos los niveles de la población.
El objetivo es promover la autoconfianza en los centros culturales para niños, estudiantes,
adolescentes, adultos y personas mayores. “Los museos parecen estar relacionados con los
objetos, pero en realidad están relacionados con las personas” dice Barry Lord. La capacidad
de la cultura de proporcionar una plataforma para la expresión que pueda conducir a un
cambio social es evidente en el desarrollo de programas educativos a través de las instituciones
culturales. Ello podría tener un impacto positivo en los sistemas de educación reglada y no
reglada en el futuro. Los impactos en los ciudadanos son los resultados de aprendizaje: aumento
de los conocimientos, las competencias y las habilidades, cambio en las actitudes y valores,
placer, inspiración, creatividad, acción, comportamiento y progreso.
140
D. PLANIFICACIÓN URBANÍSTICA
La situación de los parámetros culturales es importante dentro de la planificación urbanística
y el establecimiento de normativas relativas a la estética de los centros públicos y la
propiedad colectiva. Ello incluye los proyectos de microunidades en áreas urbanas mediante
estudios de viabilidad. Se garantizaría la participación de los centros culturales en el territorio
urbano y rural (región, ciudad).
6. Motivos por los cuales la Agenda 21
de la cultura es útil para Novi Sad.
Unos cuantos ejemplos
La Agenda 21 de la cultura, con sus principios, aporta muchos elementos nuevos dentro
de la estructura cultural de la ciudad. Los programas de las instituciones culturales financiadas
por el presupuesto de la ciudad de Novi Sad apenas tienen relación: cada una actúa
individualmente, lo cual tiene como resultado una desigual calidad de los programas.
Vincular las instituciones culturales de la ciudad tendría como resultado un nivel estable
de desarrollo conjunto. La Agenda 21 de la cultura proporciona pautas interesantes.
Adoptando la Agenda 21 de la cultura, el personal municipal comenzará a reflexionar sobre
las nuevas pautas, porque la situación existente es insostenible. Cabe destacar que la
Agenda 21 de la cultura fomenta la cooperación entre gobiernos local, sociedad civil y
ciudadanía. La Agenda 21 de la cultura también cobra gran valor en Novi Sad al alentar la
contribución de la cultura a la planificación urbanística.
El establecimiento de vínculos con otras ciudades comportaría una clara definición de los
propios recursos culturales y la búsqueda de denominadores comunes del legado cultural,
con el objetivo de mejorar la cooperación.
Sin duda alguna, la Agenda 21 de la cultura se convierte en un sólido argumento para
apoyar la creación de una política cultural acertada en la ciudad de Novi Sad. Es importante
que se haya iniciado el proceso de descentralización cultural; el consejo cultural municipal
actúa como organismo consultivo; se ha admitido la relevancia de la planificación estratégica
en el desarrollo cultural como instrumento innovador de política urbana; se han establecido
las prioridades respecto al mantenimiento de las instalaciones; se impulsa la digitalización,
la variedad de acontecimientos y se apoya al desarrollo de las industrias culturales
(especialmente la publicación).
141
7. Contribución al debate global sobre
cultura y desarrollo local. Perspectivas
desde Novi Sad
Novi Sad es un nuevo socio de la Agenda 21 de la cultura. Quizás sea atrevido, pero sin duda
útil, que las actividades internacionales de la Agenda 21 de la cultura sean analizadas y revisadas
de forma crítica. Hay dos áreas principales. En primer lugar, creo que es necesaria una interacción
más intensa entre las ciudades y las autoridades locales que actúan de acuerdo con los principios
de la Agenda 21 de la cultura. Y en segundo lugar, necesitamos proyectos específicos
basados en la cooperación. Por ejemplo, podría ponerse en marcha un plan de revisión paritaria
o peer-review: las ciudades deberían, mediante el intercambio, evaluar los proyectos con
sus pares y desarrollar nuevos modelos. La red que crea la Agenda 21 de la cultura debería
ser sostenible durante un período de tiempo más largo mediante planes de actuación
específicos. El desarrollo de proyectos depende de diversos factores: apoyo activo, compromiso,
movilidad… sin embargo, puede ser sostenido con el desarrollo de una cooperación y
participación estratégicas en el ámbito nacional e internacional.
La red de la Agenda 21 de la cultura debe tener la capacidad de proporcionar una plataforma
para la expresión que pueda llevar a un cambio social. El objetivo se puede definir como
una gestión más eficaz entre los socios nacionales e internacionales. Debería establecerse
la estrategia de cooperación para los proyectos que siguen los principios de la Agenda 21
de la cultura a fin de alcanzar el nivel de estabilidad. Para lograr un desarrollo sostenible,
la cooperación y la red son elementos clave, y cada proyecto debe, por encima de todo, tener
un contexto innovador. La cooperación mediante la Agenda 21 de la cultura garantizaría un
amplio desarrollo y el área de actividad tendría un impacto en la conexión y difusión del
conocimiento entre los socios y el acceso a diversos niveles financieros.
Llegaría a ser una plataforma mundial que fomentaría un importante intercambio de
conocimiento, metodologías, experiencia y programas de investigación comparativos,
mediante grupos de trabajo, proyectos, actividades y acontecimientos. El objetivo de la
cooperación es evaluar los programas y las prácticas en la cultura con los socios para
ejercer una influencia en el desarrollo de nuevos modelos y la investigación de los existentes.
Me gustaría enfatizar que los planes de actuación específicos en los ámbitos siguientes serían
muy útiles para Novi Sad: el desarrollo de un programa educativo de los proyectos culturales,
el desarrollo de los proyectos relativos al diseño urbano (desarrollo de estudios de viabilidad
para micro áreas), y los proyectos de desarrollo de las industrias culturales (iniciativa
empresarial en la cultura).
142
En primer lugar, creo que es necesaria una interacción más
intensa entre las ciudades y las autoridades locales que actúan
de acuerdo con los principios de la Agenda 21 de la cultura. Y
en segundo lugar, necesitamos proyectos específicos basados en
la cooperación. Por ejemplo, podría ponerse en marcha un plan
de revisión paritaria o peer-review: las ciudades deberían,
mediante el intercambio, evaluar los proyectos con sus pares y
desarrollar nuevos modelos.
8. Conclusión
Vivimos en la era de la creatividad. La creatividad es el núcleo de la capacitación en la
cultura. Los modelos tradicionales ya no son viables. La creatividad en cualquier sentido es
una parte importante de la Agenda 21 de la cultura en el mundo posindustrial actual, que
está realmente influenciado por los cambios en la cultura global, en que los representantes
e innovadores de la industria creativa ocupan las primeras posiciones. La Agenda 21 de la
cultura debe comunicar una amplia variedad de actividades para el desarrollo estratégico
de una ciudad y consolidar una red mundial de socios más sólida.
143
Resumen
El proceso de reflexión, planificación y desarrollo de nuevas formas de gestión cultural,
llevado a cabo en la última década en la ciudad de Sevilla, ha dado como resultado un cambio
real de su fisonomía y de percepción del sector, que ha pasado de ser considerado una actividad
social a ser reconocido como un sector económico creciente. Mucho tiene que ver en ello
la nueva forma de abordar la política cultural en la ciudad: las líneas de ayuda al sector diseñadas
por los propios agentes, la oferta cultural amplia y estable, los nuevos equipamientos en
zonas nunca antes favorecidas, los proyectos innovadores y multidisciplinares emprendidos
por gestores públicos, privados y por la sociedad civil, y la imagen cultural que proyecta
actualmente la ciudad. Este artículo analiza la contribución de la Agenda 21 de la cultura
a estos logros, así como los nuevos retos y desafíos a los que se enfrenta la política cultural
de la ciudad.
Antecedentes
Sevilla se asoció formalmente a la Agenda 21 de la cultura, en diciembre de 2005, por resolución
del Ayuntamiento Pleno, comprometiéndose con la ciudadanía a hacer suyos los principios
de tal documento y compartiendo de esta forma, con otras ciudades y gobiernos del mundo,
el firme compromiso de que la cultura alcance una dimensión clave en las políticas urbanas,
a través de una participación activa de la ciudadanía en los proyectos culturales y de una
mirada cultural sobre todos los proyectos de la ciudad.
Con esta adhesión se formalizaban las reflexiones extraídas de un largo proceso de debate
iniciado a finales de la década anterior, una vez superada la crisis económica tras la Expo 92,
y ante la necesidad de potenciar sectores emergentes entre los que se encontraba la cultura.
El documento Sevilla, Factoría Cultural, realizado en 2001, así como otros estudios económicos
de la misma época, constataba la necesidad de aplicar a las políticas culturales una nueva
visión por la que, de ser un instrumento, deberían pasar a ser una dimensión de desarrollo.
144
Los retos culturales de la
ciudad de sevilla
Paz Sánchez Zapata
Directora General de Cultura del Instituto de la Cultura y
de las Artes del Ayuntamiento de Sevilla.
El proceso concluyó con la elaboración del Plan Estratégico de la Cultura (octubre 2002)
que profundizaba en la misma idea, indicando que la cultura debía tratarse como un
elemento al servicio del proceso de desarrollo integral de Sevilla, y que éste debe basarse
en la transversalidad y la centralidad cultural.
Este Plan permitió, como uno de sus resultados más significativos, la creación de un espacio
de reflexión en el que participaron numerosos agentes culturales de la ciudad, representantes
de instituciones con competencias culturales, así como otras entidades interesadas. Estos
debates constituyeron una experiencia innovadora de planificación participativa en el ámbito
de la cultura, visualizando la conveniencia de aplicar a las políticas culturales los principios
democráticos.
Por ello, el compromiso de adoptar los valores de la Agenda 21 de la cultura vino a sembrarse
sobre un terreno abonado y preparado para trabajar bajo los parámetros de esta declaración:
los derechos culturales, la diversidad cultural, la sostenibilidad económica, social y ambiental,
la democracia participativa, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres o la
transparencia en la planificación.
Contribución de la Agenda 21 de la
cultura a las políticas culturales de
Sevilla
Estas coordenadas de trabajo dieron lugar a una nueva forma de gestión de las políticas
culturales basada en la participación y en la gestión profesional, con objetivos claros y
visión estratégica de conjunto. En esta aventura, la Agenda 21 de la cultura aportó el marco
conceptual y operacional de la estrategia que ha desarrollado la política cultural de Sevilla
durante los últimos años, el atajo necesario para pasar de las ideas a la concreción práctica.
Así, en 2006 el Ayuntamiento de Sevilla decide crear el Instituto de la Cultura y las Artes
de Sevilla (ICAS) con el fin de modernizar la institución y dotarla de un mayor grado de autonomía
y flexibilidad en la gestión. El ICAS es la entidad encargada de planificar y gestionar la
política cultural de Sevilla, con unos objetivos y un plan de acción basados en la participación
de la ciudadanía y en la cooperación con otras administraciones y agentes públicos y
privados.
145
El compromiso de adoptar los valores de la Agenda 21 de la
cultura vino a sembrarse sobre un terreno abonado y preparado
para trabajar bajo los parámetros de esta declaración: los
derechos culturales, la diversidad cultural, la sostenibilidad
económica, social y ambiental, la democracia participativa,
la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres o la
transparencia en la planificación.
En esta misma línea, buscando la corresponsabilidad de la sociedad civil y el sector cultural
en la definición de políticas sectoriales, se crean tres órganos –el Consejo de Cultura, el Consejo
de Cultura y Empresa, y el Foro de Agentes Culturales– con atribuciones de consulta y
asesoramiento.
El Consejo de Cultura, y el Consejo de Cultura y Empresa son órganos consultivos que
representan, en el primer caso, a los sectores culturales con voz sobre los aspectos cualitativos
de la cultura y, en el segundo, al sector privado, que opina sobre aspectos cuantitativos como
la financiación y la rentabilidad económica y social de la cultura.
El Foro de Agentes Culturales aglutina a los profesionales y creadores de la cultura, con un
activo funcionamiento de abajo a arriba. Sus comisiones de trabajo (espacios culturales, educación
y comunicación) debaten sobre los temas de interés para el sector y de relevancia para la
ciudad, y hacen propuestas concretas de actuaciones políticas.
Las actuaciones del Instituto atienden a los siguientes objetivos marcados por la Agenda
21 de la cultura:
1. LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
La experiencia participativa antes descrita se ha ampliado al sector empresarial con la
creación de planes de acción sectorial, buscando tanto la corresponsabilidad cultural y
social del sector como el compromiso institucional. Todo ello ha dado como resultado una
oferta cultural más estable y sostenible para la ciudad.
2. LA DIVERSIDAD CULTURAL
Se establecen dos enfoques, tal y como recoge la Declaración Universal de la UNESCO sobre
la Diversidad Cultural: como diversidad de la oferta, recogiendo todas las singularidad creativas
y ayudando a su distribución y promoción, y como diversidad de sensibilidades y culturas propia
del mundo contemporáneo, que hace que las relaciones entre sociedades y territorios sean
tan dinámicas que provocan una permanente transformación de la realidad urbana y social.
Siguiendo este principio básico, recogido en todas las declaraciones internacionales y que
constituye uno de los principales derechos culturales, la política cultural sevillana favorece
la creación de cauces para la interacción entre las distintas sensibilidades que conviven en
la ciudad, persiguiendo un equilibrio efectivo entre culturas, invirtiendo en diferentes
expresiones y lenguajes, promoviendo fundaciones como la Fundación Tres Culturas o la Fundación
Baremboim-Said, y organizando festivales como Sevilla Entre Culturas, WOMEX o Territorios,
que son plataformas de intercambio cultural basadas en la música.
146
Buscando la corresponsabilidad de la sociedad civil
y el sector cultural en la definición de políticas
sectoriales, se crean tres órganos consultivos.
3. LA INTEGRACIÓN SOCIAL
El artículo 22 de la Agenda 21 de la cultura reconoce la expresividad y la creatividad como
una dimensión básica de la dignidad humana y de la inclusión social, sin perjuicio de
género, origen, pobreza o cualquier otra discriminación. Siguiendo este principio, se apoyan
e impulsan proyectos en los que la cultura es el instrumento de regeneración, integración
y revalorización de los individuos y de los espacios de convivencia.
Éste sería el caso del Auditorio de Flamenco del Polígono Sur, en el gueto más deprimido
de la ciudad, donde la población gitana alcanza más del 15%, características sociológicas
bajo las que la música, y en especial el flamenco, son una de las actividades que más
pueden ayudar a la cohesión y al desarrollo social y cultural de los vecinos. Un caso análogo
es el Centro de Investigación y Experimentación Teatral TNT, que ha nacido con la vocación
de involucrarse en la vida de los casi 80.000 vecinos que residen en el barrio marginal del
Vacie, haciéndolos auténticos protagonistas de esta actividad creadora.
Otras medidas pretenden promover el acceso y la expresión artística de las personas con
discapacidad, mediante festivales multidisciplinares pioneros como Escena Mobile, o acercarse
a la realidad de la mujer contemporánea, promoviendo la igualdad efectiva de género.
4. PROXIMIDAD
Se conciben las bibliotecas como ejes vertebradores y funcionales de las políticas de
proximidad. En estos espacios confluyen todos los elementos y objetivos básicos que
configuran el modelo de política cultural de Sevilla: son espacios de encuentro, de proximidad
al ciudadano, en los que se da prioridad a la educación del individuo y a la alfabetización
digital, y son elementos de desarrollo social y económico en los que se fomenta la diversidad
y el diálogo entre culturas. La Red Municipal de Bibliotecas constituye un importante
instrumento de integración. La implementación del Plan Director llevará a los barrios más
de treinta bibliotecas, que asegurarán la aproximación de la cultura al ciudadano en su propia
comunidad.
En esta misma línea se crea el programa Sevilla dc, que lleva actividades a los distritos municipales
con la intención de dar centralidad cultural a zonas periféricas.
5. COOPERACIÓN CULTURAL
Para que la creciente actividad del sector cultural pueda tener un desarrollo de calidad, se
hace más necesaria que nunca la imbricación de las políticas culturales y de las demás políticas
públicas, y la interacción de éstas, a su vez, con el sector empresarial y la sociedad civil. Con
esta filosofía se promueven y facilitan interacciones y complementariedades entre
equipamientos, instituciones y organizaciones públicas, privadas o mixtas, a escala urbana,
regional o internacional.
147
La coordinación y la gestión de un gran número de actividades, festivales y grandes eventos
(18 hitos culturales al año, 1,5 cada mes) da respuesta, además de al anterior, a múltiples
objetivos, como son los de aumentar la oferta cultural, atender la demanda de todos los sectores
sociales y económicos, dar mayor proyección internacional a la ciudad, reactivar la industria
cultural o equilibrar la iniciativa pública y privada. Esta acción se ve reforzada por el impulso
a la creación de redes mediante la convocatoria de ayudas públicas, tanto de espacios
escénicos privados como de bibliotecas concertadas, que a su vez tratan de vertebrar los
desequilibrios territoriales.
La aplicación del concepto de transversalidad ha supuesto poder aportar una mirada cultural
a distintos proyectos de ciudad existentes en otras áreas. Es de destacar la permanente
cooperación entre las delegaciones de urbanismo y cultura, o de ésta con la de turismo, que
tiene su origen en la elaboración de los planes estratégicos de la ciudad y que se mantiene
activa con resultados muy satisfactorios. No hay que desdeñar la influencia de la acción
cultural, no sólo en las áreas en las que tradicionalmente se ha venido aplicando como
educación o las áreas sociales, sino también en otras como la mujer, la economía o el medio
ambiente (programas de acercamiento de la música, el teatro, la plástica o el cine a los
colegios, el bono cultural para personas con desventajas sociales, los programas musicales
promovidos desde los mercados, parques y jardines, etc.). Este criterio ha calado tan hondo
en esta nueva forma de gobierno que las iniciativas culturales parten de la casi totalidad de
las dependencias administrativas. Parece, así, haber sido bien entendido el beneficio que aporta
la cultura a todas las esferas vitales de los ciudadanos.
6. ESTÍMULO AL TEJIDO EMPRESARIAL
Se han implementado medidas encaminadas a estimular y desconcentrar el tejido empresarial,
como::
6.1. CALIDAD Y DESCENTRALIZACIÓN DE LOS ESPACIOS CULTURALES
Con el fin de mantener una industria cultural activa e implicada en el proyecto cultural, se
aprobó el Plan Director de Espacios Culturales de Gestión Privada (2006-2010), elaborado
por la Comisión de Espacios Culturales del Foro de Agentes Culturales de Sevilla, que
contempla la ampliación y mejora de equipamientos e infraestructuras culturales de carácter
privado de forma descentralizada, así como el apoyo a una programación de calidad y
estable. Con la dotación económica provista por el Ayuntamiento, se han creado ya ocho
nuevas salas que se encuentran en distintas fases de desarrollo y se interviene para consolidar
un total de 12 teatros y 47 contenedores culturales, priorizándose aquellos que son ubicados
en barrios que cuentan con menos infraestructuras culturales.
En lo que respecta a los espacios e instituciones culturales de titularidad pública, se está
trabajando en una doble vertiente, por un lado en modernizar y adecuar sus instalaciones,
de manera que sean aptas para enfrentarse a las nuevas iniciativas de un mercado cada
vez más exigente en tecnologías, y, por otro, en la mejora continua de sus programaciones,
adaptándolas al contexto actual de una mayor complejidad de expresiones creativas.
148
Otras iniciativas asociativas de ciudadanos y de instituciones públicas están surgiendo con
interesantes proyectos de reutilización de espacios patrimoniales en distintas zonas de la
ciudad (antigua Fábrica de Artillería, mercado Puerta de la Carne, atarazanas), o de nueva
creación (auditorio de la SGAE) que aumentarán la oferta, incitando nuevas demandas, y
contribuirán a encontrar el equilibrio necesario para el desarrollo dinámico de los sistemas
culturales.
Este desarrollo deberá realizarse lógicamente manteniendo el equilibrio entre el sector
privado cultural y las instituciones, para lo que resulta imprescindible que las actuaciones
se realicen facilitando la interacción, la combinación y la complementariedad, a escala
conceptual, territorial y empresarial. Es aquí donde corresponsabilidad entre administraciones,
industrias y sociedad civil debe hacerse más patente.
6.2 APOYO A LA CREACIÓN
Se potencia la base creativa y cultural de la ciudad a través del apoyo a las nuevas iniciativas
experimentales, mediante:
6.2.1 CENTROS DE CREACIÓN donde se apuesta por un compromiso con la creación
contemporánea, en paralelo al desarrollo de las culturas locales originarias, y se
respalda a los creadores, estableciendo lugares de encuentro, diálogo y reconocimiento
entre los artistas, las instituciones y los ciudadanos.
Éste es el caso del Centro de las Artes de Sevilla (caS), un centro vivo de creación y
reflexión, instrumento de conexión y coordinación entre creadores, galeristas y
productores, o la Casa de los Poetas de Sevilla, enfocada a la creación, el debate, la
difusión y el apoyo a la literatura y a sus creadores.
6.2.2 APOYO EMPRESARIAL Y FORMACIÓN A EMPRENDEDORES CULTURALES EMERGENTES
consecuencia de asumir la importancia económica del sector de la cultura y de valorar
las industrias culturales como vector de crecimiento.
La iniciativa estrella es el denominado Proyecto Lunar, un modelo innovador de apoyo
a los creadores, dirigido al estudio, desarrollo y consolidación de los distintos sectores
de la industria creativa. Para ello, utiliza las sinergias de varias administraciones
públicas, y se lleva a cabo a través de empresas externas del sector creativo, con la
participación del propio sector. Mediante actuaciones en diversas zonas de la ciudad,
ya ha favorecido la creación del Distrito Cultural Alameda y persigue el desarrollo de
distintas ramas de la industria creativa en otras dos áreas industriales de la ciudad,
contribuyendo a la regeneración urbana de estas zonas.
149
7. COMPROMISO CON LA INNOVACIÓN
Los avances operados en los últimos años en las tecnologías de la comunicación han hecho
necesaria la adopción de medidas para romper la brecha digital, sin olvidar la investigación
y la promoción de sus usos.
Los nuevos medios ofrecen un acceso a la información y a los bienes culturales sin
precedentes, y éstos deben ser difundidos y puestos al alcance de todos los ciudadanos.
Con este objetivo se han puesto en marcha dos proyectos innovadores que utilizan las
nuevas tecnologías, uno para la creación contemporánea audiovisual (i+caS) y otro para la
creación de una gran mediateca que permitirá el acceso directo a centros de documentación,
archivos, espectáculos, conciertos y todo tipo de actividades del ámbito local con dimensión
global (Espacio Virtual de las Artes).
8. UTILIZACIÓN DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS
La creación de nuevos espacios urbanos, nacidos de la peatonalización de grandes zonas,
ha cambiado la fisonomía de la ciudad, abriendo nuevos entornos de convivencia capaces
de transformar lo cotidiano en una experiencia artística, aportando cohesión social y
territorial a la urbe. Este apartado está adquiriendo tanto protagonismo que los nuevos
proyectos se adaptan a esta realidad, haciéndose modulares y de mayor versatilidad, y
capaces de salir de las instituciones a los espacios públicos y acercarse a los ciudadanos.
Retos culturales para los próximos años
La Agenda 21 de la cultura ha aportado recursos conceptuales para construir el proyecto
político actual, que contribuye a posicionar la ciudad muy favorablemente hacia el futuro.
Sin embargo, los principios que han ayudado a construir la arquitectura cultural de la
ciudad no han sido interiorizados y están frecuentemente ausentes en los análisis de
situación del sector, en los debates ciudadanos y, por consiguiente, en las políticas globales
de la ciudad.
El liderazgo político de alto nivel, que sin duda existe en cuanto a la concienciación del gobierno,
aún no ha conseguido un reflejo directo en el presupuesto que se destina a la cultura
(2,64% del presupuesto municipal) y no es esperable que lo haga en estos momentos de
crisis económica. Esto pone de manifiesto que los principios generales con los que se ha
construido la política cultural deben ser tratados en el futuro de una forma más destacada
en el proyecto de ciudad, así como en el resto de las políticas sectoriales.
150
Estos principios deben ser también más destacados y difundidos en el sector y en la
sociedad civil, especialmente en lo relativo al principio de corresponsabilidad, que supone
estar presentes en la gobernanza de la ciudad. Si se requiere una mayor atención de los
agentes implicados, también se requiere de las administraciones para revisar y adaptar
los instrumentos creados a las nuevas realidades.
Todos hemos aprendido de la experiencia, y ahora debemos ser capaces de encontrar
nuevas formas de mediación cultural. Por un lado, los Consejos Asesores creados han
supuesto un ejercicio, nunca antes realizado, que ha sentado, frente a frente, instituciones
públicas y privadas relevantes en el mundo cultural y económico, junto a intelectuales,
empresarios, asociaciones y personas influyentes en la ciudad, que tienen algo que aportar
a la política cultural de Sevilla. Pero llegados a este punto, se hace necesaria una formulación
más clara de sus funciones, dotándolos posiblemente de mayor capacidad decisoria ejecutiva,
para lograr una mayor implicación de sus integrantes y, con ello, un mejor servicio a la ciudadanía.
El Foro de Agentes Culturales, por otro lado, ha permitido al sector conocerse, ponerse unos
delante de otros, ver qué intereses tienen en común, incluso aquéllos que pertenecen a
distintos subsectores, y hacer propuestas concretas de actuación. Sin embargo, las fórmulas
participativas en la elaboración de un proyecto son mucho más conocidas y practicadas
que las de evaluación y reformulación. El Plan Director de Espacios Culturales 2010, también
debe ser revisado y evaluado con mayor participación de sus beneficiarios, y parece necesaria
una metodología de evaluación y planificación clara que oriente a gestores y agentes culturales
en la revisión de dicho Plan. Es así mismo función de los agentes culturales y la sociedad
civil atraer la atención de las administraciones sobre los compromisos que éstas han adquirido.
La participación, el principal derecho cultural que se recoge en la Declaración Universal de
Derechos Humanos y punto fuerte del diseño político actual, debe ser real y democrática.
En este sentido, la elaboración de la Carta de Derechos y Responsabilidades Culturales,
recomendada como herramienta para la implementación de la Agenda 21 de la cultura (VV.AA.,
2006a: 5), podría resultar un edificante ejercicio democrático de reflexión sobre los derechos
y las responsabilidades culturales de los ciudadanos. No son pocos los organismos
internacionales, afirma el documento, que recomiendan una estrategia cultural local basada
en los derechos culturales, capaz de desempeñar un papel fundamental en su fomento e
inclusión en otras políticas y programas específicos, utilizando para ello los valores intrínsecos
de la cultura, que son los de la diversidad cultural.
151
¿Ha reflexionado la ciudad en profundidad sobre la
complejidad y las consecuencias de las dimensiones que está
adquiriendo la diversidad de la sociedad actual? Nuestro reto
es precisamente propiciar esa reflexión.
Son varias las instituciones que trabajan en Sevilla por la diversidad cultural. Sevilla misma
se enorgullece de ser un crisol de culturas, de haber sabido encontrar fórmulas para la
convivencia en armonía entre los pueblos y las culturas que la han habitado. Forma parte del
imaginario de todos y, muy probablemente por ello, fue la ciudad elegida para creación de
la Federación Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural o para la reunión de la
Red Internacional de Ministros de Cultura, en la que se aprobó La Declaración de Sevilla
para el apoyo a la promoción de la diversidad cultural. Pero, ¿ha reflexionado la ciudad en
profundidad sobre la complejidad y las consecuencias de las dimensiones que está adquiriendo
la diversidad de la sociedad actual? Nuestro reto es precisamente propiciar esa reflexión.
La elaboración de la Carta es, en este sentido, una oportunidad para aumentar la conciencia
pública y el conocimiento de esta nueva realidad, así como para la exploración de las
nuevas oportunidades que ofrece la diversidad en la creación de nuevas empresas y nuevos
mercados creativos. Como ha sido propuesto recientemente, “la diversidad es productiva”
(VV.AA., 2006b: 9).
Este documento serviría también para integrar de modo innovador los principios de la
diversidad cultural y del pluralismo en el conjunto de las políticas locales. Hasta ahora,
muchas de las implicaciones de otras áreas con la cultura se han visto desarrolladas en función
de las ventajas que ésta les aporta a sus programas, realizando sus propias experiencias
aisladas. Pero, como señala Jordi Pascual, la cultura ofrece “una visión de conjunto, una fuerza
unificadora que tiende puentes con otras esferas de la gobernanza” (VV.AA., 2006b: 7),
reflexión que podríamos aplicar también a la diversidad cultural.
Es tiempo de acción, pero también de reflexiones que sirvan para incorporar estas nuevas
orientaciones en las políticas locales. Y nunca mejor momento que éste, ahora que se
evalúa el Plan Estratégico y se elabora uno nuevo.
Dada la dificultad de medición de la cultura y, por tanto, de valoración del impacto que las
medidas culturales llevadas a cabo han tenido sobre el proyecto de desarrollo local, se
valora actualmente la conveniencia de utilizar otras herramientas. En este sentido, el marco
de referencia para la autoevaluación propuesto por la Comisión de Cultura de las Ciudades
y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), en torno a la Agenda 21 de la cultura (VV.AA., 2006c:
4), es el más indicado, e implica la presencia de los actores del territorio y de la ciudadanía
en el proceso, propiciando el uso de las capacidades internas y haciendo que el sector
cultural se identifique como protagonista del desarrollo estratégico. Resulta, asimismo,
innovadora la propuesta de sumar al proceso agentes externos, los mecanismos de peer
review o los intercambios de experiencias. La propuesta supone nuevas prácticas, con el estímulo
de poder discutir las actuaciones propias pero también de ponerlas en perspectiva con respecto
a otras administraciones, de poder aprender y enriquecerse de otras experiencias realizadas
bajo los mismos principios, con el aliciente que supone ver hechos realidad los efectos
que producen determinados logros.
152
A ello hay que sumar que un análisis holístico de este tipo posibilita la búsqueda de
complementariedades entre las distintas estrategias formuladas por las distintas áreas del
gobierno municipal, muy a menudo no sincronizadas. La interiorización de la transversalidad
de los recursos que propone la Agenda 21 de la cultura implica una nueva forma de
gestionar, hacia un desarrollo sostenible, que esperamos saber aprovechar.
En este sentido, el trabajo en red realizado por la Comisión de cultura de CGLU ha resultado
muy estimulante en la implementación de los principios del desarrollo sostenible que
constituyen la Agenda 21 de la cultura en las políticas locales, especialmente porque ha creado
una plataforma de relación, conectando ciudades y personas y facilitando el intercambio,
y ha puesto al alcance de las ciudades implicadas recursos e información de gran utilidad.
Como señala Bonet (2005 8), “en un mundo cada vez más complejo y globalizado, el
intercambio de experiencias potencia comportamientos progresivamente más homogéneos
pero también más ricos. Compartir horizontalmente experiencias diversas (no desde el
trono unidireccional del poder cultural o económico), y saberlas adaptar a realidades
plurales, es uno de los retos de la multiculturalidad”.
Bibliografía
Blouët, Christelle (2008). “La Agenda 21 de la cultura en Francia. Estado de la cuestión y perspectivas”.
http://www.agenda21culture.net/index.
Bonet i Agustí, Lluís (2005). “Factores Condicionantes de la Participación Cultural”.
http://www.gestioncultural.org/gc/boletin/pdf/bgc11-LBonet.pdf.
Manito, Félix, coord. (2008). Planificación estratégica de la cultura en España. Madrid, Ed. Autor.
Unesco (2005). Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones
culturales. París. http://portal.unesco.org/culture/.
VV.AA. (2006a). “Consejos sobre la implementación local de la Agenda 21 de la cultura” [documento
elaborado por el Grupo de Trabajo en Cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos].
http://www.agenda21culture.net/index.
VV.AA. (2006b). “Políticas Locales para la Diversidad Cultural. Resumen Ejecutivo” [documento elaborado
por el Grupo de Trabajo en Cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos].
http://www.agenda21culture.net/index.
VV.AA. (2006c). “Indicadores Culturales y Agenda 21 de la cultura” [documento elaborado por el Grupo
de Trabajo en Cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos]. http://www.agenda21culture.net/index.
Web del Plan Estratégico de Sevilla 2010. www.planestrategicosevilla2010.org.
153
Redland City, al sur de Brisbane, en la costa este subtropical de Australia, es una comunidad
periurbana e isleña con un rico patrimonio natural y cultural. Sus diversos paisajes, estilos
de vida y valores comunitarios están cambiando en respuesta a un importante crecimiento
urbano. El 96% de los 135.000 habitantes de Redlands llevan ahí desde 1950, cuando la
economía local era principalmente agrícola. Hacia 2030, se habrán unido a ellos otras
45.000 personas, según las previsiones actuales. Para entonces, los ancianos supondrán la
tercera parte de la población.
Estas tendencias presentan un reto para el Ayuntamiento, que está comprometido con la
preservación de la vitalidad y la diversidad de la cultura local y el medio ambiente. Una reciente
encuesta revela que una preocupación fundamental de los habitantes es el impacto del
crecimiento en la sostenibilidad de las comunidades locales, la cultura y los ecosistemas.
Muchos vecinos temen que la emblemática población urbana de koalas, cada vez más
reducida, pueda desaparecer pronto debido a las presiones del desarrollo. Otros temen
por el futuro de los dugongos locales y otras especies marinas dependientes de Moreton
Bay. Asimismo (y aparentemente no sin relación con los problemas medioambientales), los
vecinos expresan su preocupación por el hecho de que esta urbanización cada vez mayor
ponga en riesgo la calidad de vida, la particular cultura local y cierto “sentimiento de
pertenencia”.
154
El Ayuntamiento de Redland City ha incluido los
valores, los procesos y las perspectivas culturales
en su enfoque de la gobernanza local, la ordenación
del territorio y el desarrollo comunitario.
Agenda 21 de la cultura:
Una respuesta australiana
Por Judy Spokes, con la colaboración de Aunty Joan Hendriks
Judy Spokes es la responsable de Servicios Culturales del
Ayuntamiento de Redland City
Aunty Joan Hendriks es una respetada jefa tradicional local y la
presidenta fundadora del Foro de Quandamooka. “Aunty”, cuya
traducción al castellano podría ser “tía”, es un término de
respeto dentro de su comunidad
Estos retos son comunes a muchas ciudades del mundo que están creciendo rápidamente,
especialmente las situadas en la periferia de las capitales. La atención prestada a la Agenda
21 de la cultura ha elevado el compromiso del Ayuntamiento de Redland City de buscar
respuestas innovadoras laterales a estos desafíos. Una deliberada inclusión de los valores, los
procesos y las perspectivas culturales en su enfoque de la gobernanza local, la ordenación del
territorio y el desarrollo comunitario dan prueba de ello. Tener en cuenta los principios y las
tareas de la Agenda 21 de la cultura ha ayudado a situar los retos municipales locales en un
contexto global. Asimismo, el libro de Jon Hawkes titulado The Fourth Pillar of Sustainability:
Culture's Essential Role in Public Planning ha dado a conocer el esfuerzo del Ayuntamiento por
integrar mejor la planificación cultural en sus tareas de planificación más amplias.
Our City Our Culture:
un plan para la vitalidad cultural
En un proceso informado por la Agenda 21 de la cultura, en junio de 2008 el Ayuntamiento
de Redland City adoptó una nueva política cultural y un plan cultural de 10 años (Our City
Our Culture, Nuestra ciudad, nuestra cultura). El plan hacía hincapié en la importancia de
las artes contemporáneas y del patrimonio para la cultura local y establecía prioridades claras
para la inversión del Ayuntamiento en estos sectores. Poniendo de manifiesto la profunda
interrelación entre naturaleza y cultura (en su sentido más amplio), Our City Our Culture busca
una integración más creativa y eficaz de estas dos fuerzas básicas en la planificación social,
económica, medioambiental y administrativa.
Hace ahora casi un año desde que el Ayuntamiento adoptó la política cultural y comenzó
a desplegarla. Como arquitecta de dicha política, agradezco al editor de esta publicación
la oportunidad que me ofrece de revisitar nuestros objetivos y revisar nuestros primeros avances.
155
Our City Our Culture, un plan cultural para Redlands 2008-2018
La visión que sostiene los diez objetivos estratégicos de Our City Our Culture es la de “una
cultura viva y fuerte que refleje y atraiga a todos los habitantes de Redlands”. Los objetivos
se organizan en tres categorías generales que pretenden establecer una firme plataforma
para el desarrollo cultural, crear activos y puntos fuertes culturales locales y centrarse en
el futuro. El plan también identificó prioridades clave que llevar a la práctica y apoyar en
la próxima década:
• una mayor consideración de los valores culturales en los principales instrumentos de
planificación, que son: el plan de urbanismo de Redlands, la estrategia de ordenación
del crecimiento local, el plan de infraestructura social, los planes directores de la zona
y los planes estructurales de los barrios;
• los esfuerzos de la comunidad indígena por proteger y promocionar la excepcional cultura
viva de la región de Quandamooka;
• un enfoque creativo de los compromisos municipales que enriquezca la exploración
pública de los apremiantes problemas y retos locales;
• la renovación y animación de las instalaciones existentes en el municipio;
• el desarrollo cultural en comunidades con desventajas derivadas de su situación
geográfica o de otro tipo, en especial, las islas de Moreton Bay del sur;
• las colaboraciones a nivel local y regional entre los sectores de las artes, el patrimonio,
el medio ambiente, los medios de comunicación y la educación;
• la inversión en alfabetización digital como principal vehículo del desarrollo cultural,
el desarrollo educativo y el desarrollo empresarial del nuevo siglo;
• la planificación de desarrollo de organizaciones culturales que atraiga el interés de los
recién llegados, la gente joven y las asociaciones intersectoriales;
• el acceso de las comunidades emergentes a los recursos y los servicios culturales, en
especial, en el sur de la ciudad
Aunque se han emprendido acciones para tratar la mayoría de estas prioridades, dos en
particular resultan importantes en esta fase de implementación inicial y sirven de epicentro
de este artículo. La primera pretende implicar a la población de forma más profunda y
creativa en la planificación del futuro. Para lograrlo, se ha incorporado un programa cultural
específico de las obras de planificación comunitaria a largo plazo del Ayuntamiento,
“Redlands 2030”, que representa un compromiso fundamental para la ciudad este año. La
segunda se refiere a las bases más profundas de la cultura local: el hecho de que se
desarrollase una cultura predominantemente europea en las tierras y las vidas de los
aborígenes autóctonos a través de la colonización de Australia hace poco más de 200 años.
Una nueva política para la comunidad indígena, anunciada en el plan cultural y adoptada
a finales del año pasado, señaló el compromiso del Ayuntamiento de formar parte de una
nueva asociación con la comunidad indígena que tenga en cuenta este aspecto.
156
Una de las culturas vivas más antiguas
de la Tierra
La población aborigen de Quandamooka (Moreton Bay) tiene una de las culturas vivas más
antiguas del planeta. Según los arqueólogos, su historia se remonta a unos 21.000 años.
Los jefes tradicionales, aún activos en el cuidado de sus tierras y su cultura, afirman que
su historia es aún más antigua y que procede del “sueño” eterno (o época de la creación).
La nueva política de la comunidad indígena del Ayuntamiento reconoce y respeta a la
población indígena local y reconoce a los jefes tradicionales de la región como “primeros
pobladores”, con los derechos y las obligaciones especiales que ello comporta. La asociación
entre el Ayuntamiento y el Foro de Quandamooka (coalición de organizaciones aborígenes
locales) ha sido importante en el momento de encuadrar esta política y resulta vital para
su implementación. Con este espíritu, he invitado a la respetada líder quandamook Aunty
Joan Hendriks (presidenta del Foro de Quandamooka) a compartir sus puntos de vista
sobre el impacto inicial de la política indígena y el plan cultural del Ayuntamiento.
La reconciliación es asunto de todos
Por Aunty Joan Hendriks
Las poblaciones indígenas de la zona de Redlands City son los habitantes originales de
la región de Moreton Bay (Quandamooka). Las islas North Stradbroke y Moreton son dos
grandes islas a las que llamamos Minjerriba y Moorgumpin y el hogar de los clanes
Nunukul, Ngugi y Gorempil. Estas personas son los guardianes de las tierras y las aguas
de Quandamooka. Durante muchos miles de años nuestra gente ha mantenido la afiliación
con nuestro “lugar de pertenencia”. Nuestra ascendencia y nuestro patrimonio son los
dos elementos más importantes que nutren nuestra cultura, espiritualidad y relación
con la Madre Tierra, morada del Espíritu Creador. Somos gente espiritual y la tierra es
nuestra única alma.
Como guardianes de nuestra tierra reconocemos la necesidad de trabajar junto con el
Ayuntamiento de Redland City en la administración compartida, respetuosa y práctica de
los recursos naturales y culturales de los que cada uno de nosotros somos responsables.
En octubre del año pasado, los concejales y gerentes de Redland City se reunieron con el
Foro de Quandamooka (una coalición de organizaciones aborígenes con sede en la bonita
isla de North Stradbroke / Minjerriba). Nos reunimos para discutir y establecer la base
común de los planes paralelos de futuro que cada uno de nosotros había elaborado.
157
De nuestra colaboración aquel día surgieron dos compromisos inmediatos por parte del
Ayuntamiento:
• la decisión de que la apertura de cualquier futura reunión del consejo general municipal
incluyese un reconocimiento formal a la población quandamooka como propietarios
tradicionales de las tierras y las aguas que compartimos;
• la decisión de hacer ondear las banderas aborígenes y de la isla del estrecho de Torres
junto con la australiana, la del estado y la de la ciudad a la entrada de las salas
consistoriales.
Con gran orgullo y alegría se puso en pie la comunidad
quandamooka, junto con la población general de Redlands
en una ceremonia de izada de bandera que tuvo lugar el 13
de febrero de 2009. Se eligió esta fecha para conmemorar
el primer aniversario de la disculpa del Gobierno de Australia
al pueblo indígena por su actuación en las injusticias pasadas
que tuvieron lugar en nuestro país. De importancia fundamental
en la disculpa fue el reconocimiento del impacto que tuvo
la política practicada entonces por el Gobierno de extirpación
forzosa de sus hijos a las familias indígenas. El acto de izar
la bandera fue una ocasión memorable y cada día, con
profundo orgullo, cualquier persona a la que le importe, en
especial nuestra propia juventud indígena, podrá dejarse
inspirar por el simbolismo de las banderas al viento, no simplemente en ocasiones especiales,
sino cada vez que se icen las banderas nacional, del Estado y de la ciudad.
La ceremonia de la bandera y la nueva política indígena del Ayuntamiento son los primeros
resultados del nuevo plan cultural del Ayuntamiento, Our City Our Culture. En su presentación
del plan cultural, la recientemente elegida alcaldesa, Melva Hobson, indica claramente los
valores y compromisos que sustentan el plan de acción esbozado:
“Nuestra cultura es valiosa. Surge de nuestros valores, espíritu y creatividad. Se forja en nuestras
interacciones con el entorno único que compartimos. Fomenta la identidad y el orgullo de
las comunidades; refleja nuestros triunfos y desafíos, y expresa nuestros vínculos con el pasado
y nuestros sueños para el futuro. Como el aire, es un elemento intangible, aunque esencial,
para un futuro sostenible”.
El plan cultural pretende establecer “una firme plataforma para el desarrollo cultural”. Bajo
este encabezado, el Ayuntamiento se ha comprometido a:
“Reconocer y apoyar la cultura viva de los jefes tradicionales y otros habitantes indígenas
de Redlands, la gente de Quandamooka.”
Esta declaración revela la sinceridad, arraigada en la responsabilidad colectiva, en la que
se ha embarcado este Ayuntamiento en concreto en su esfuerzo por crear en Redlands una
comunidad inclusiva. La declaración aquí subrayada es tan solo un simple fragmento de la
imagen general de la influencia real de la unión en un solo espíritu que impregna actualmente
la relación respetuosa que se va forjando entre los guardianes tradicionales y el Ayuntamiento
de Quandamooka / Redland City.
158
Los bailarines Yulu Burri Bah ofrecen historias de su país,
Quandamooka, en una ceremonia para celebrar la izada
permanente de las banderas indígenas en la sede del Ayuntamiento
de Redland City durante el primer aniversario de la disculpa del
Gobierno de Australia a las “generaciones perdidas”.
La asociación conjunta entre el Ayuntamiento y el Foro de Quandamooka ha respetado en
todo momento la autonomía de cada parte al tiempo que mantenía la necesidad de trabajar
juntos para compartir conocimientos importantes para la cultura y el bienestar de cada
organización. Ha sido compartiendo relatos culturalmente diferentes como hemos encontrado
una base común y hemos aprendido a aceptar y abrazar la diferencia cultural de la
convivencia de nuestras culturas, nuestras espiritualidades, nuestra forma de vida y nuestro
cuidado del medio ambiente. Se trata de un enfoque inclusivo y holístico de vivir, de estar
en comunidad... como el espíritu común que encarna la diferencia.
Gracias a nuestro enfoque de responsabilidad compartida, ahora la gente de Quandamooka
tiene asignado un sitio en la mesa de los procesos de planificación clave del Ayuntamiento,
más concretamente, en el grupo de referencia de la comunidad Redland 2030. Este grupo
de referencia tiene la responsabilidad de garantizar:
• que el proceso de desarrollo del plan comunitario Redlands 2030 sea transparente,
creíble, ético y justo;
• que Redlands 2030 represente y promueva los puntos de vista e intereses de la
comunidad.
Una forma de trabajar en la inclusión de los puntos de vista de la comunidad aborigen en
el proceso de Redlands 2030 es el proyecto de documental “Quandamooka Stories”
(‘Historias de Quandamooka'). Financiado por el Ayuntamiento de Redland City y gestionado
por el Foro de Quandamooka, el proyecto recogerá historias y puntos de vista indígenas sobre
el futuro, el presente y el pasado. Las películas producidas influirán en las directrices del
plan comunitario final para Redlands y mejorarán el perfil de la cultura quandamooka en
Redlands (y más allá, esperamos). Tradicionalmente, el relato oral, las artes plásticas, la música
y la danza han sido los únicos medios con los que nuestra comunidad ha expresado su cultura
y ha transmitido sus conocimientos de generación en generación. Aunque la tecnología
que la directora, Marcia Machado, utiliza en este proyecto pertenece al siglo XXI, el significado,
las ideas y los valores culturales que plasmará serán eternos.
Para concluir, las palabras de la difunta Oodgeroo Nunukul, Aunty Kath Walker, del clan de
los Nunukul (un conocido clan aborigen australiano), recalcan cuán necesario es seguir
avanzando con el Ayuntamiento y con nuestra propia comunidad, con espíritu de responsabilidad
compartida. Queda mucho trabajo por hacer:
“A los padres de nuestros padres, el dolor, la pena
A los hijos de nuestros hijos, el mañana feliz”
Oodgeroo Nunukul
159
Ha sido compartiendo relatos culturalmente diferentes
como hemos encontrado una base común y hemos
aprendido a aceptar y abrazar la diferencia cultural.
Como actual presidenta del Foro de Quandamooka, estaría encantada de ofrecer más
información sobre nuestro trabajo, nuestra cultura y nuestro “Plan para la comunidad
aborigen quandamooka“. Ruego dirijan sus consultas a la Secretaría del Foro de Quandamooka
a través del correo electrónico nsiiho@bigpond.com, Joan Hendriks.
* * * * * *
Los esfuerzos del Ayuntamiento por intensificar su compromiso con la comunidad indígena
local a través de la aplicación de perspectivas y prácticas claramente culturales están
comenzando a dar fruto. El proyecto documental “Quandamooka Stories”, anteriormente
mencionado, es un elemento del programa cultural “Stories of the Redlands” (‘Historias de
Redlands'). Diseñado para aumentar el compromiso de la población en el plan comunitario
Redlands 2030, el programa ratifica la función de los artistas como catalizadores de la
expresión cultural del pueblo. Junto con otras iniciativas de desarrollo de la comunidad indígena
apoyadas por el Ayuntamiento, el proyecto fílmico intenta dar más relieve a la cultura, el
patrimonio y los derechos de los quandamooka y proporcionar un vehículo para que los jefes
tradicionales reivindiquen sus propios valores, puntos de vista y visiones del mundo.
Planificación cultural y comunitaria:
visiones más grandes, profundas y
amplias
“Quandamooka Stories” es uno de los varios proyectos creativos encargados para garantizar
que los valores y aspiraciones de las diversas comunidades se expresen y se incluyan en
el proceso de planificación más amplio del municipio. El programa de artes “Stories of the
Redlands” sirve fundamentalmente para captar la atención de los niños, los adolescentes
y las comunidades aisladas, para los que las técnicas de captación tradicionales son a
menudo poco atractivas o ineficaces. El programa refleja el compromiso del Ayuntamiento
de aplicar una perspectiva cultural a sus compromisos municipales y que las tareas de
planificación sean participativas.
160
161
Plan estratégico
Plan comunitario
¿Cómo podemos
medir el progreso?
¿Cuáles serán nuestros
objetivos y prioridades clave?
¿Cómo enfrentarnos
mejor a estos desafíos?
¿Cuáles son los desafíos clave que encarar
al tratar de realizar nuestras aspiraciones?
¿Cuáles son las aspiraciones clave de futuro
que compartimos?
¿Cuáles son los valores clave de la comunidad
que deberían motivar nuestro plan de futuro?
Esta deliberada perspectiva cultural reconoce los valores de la comunidad como la piedra
angular de una sólida planificación comunitaria. Manifiesta enfoques creativos para
comprometer a los ciudadanos en una exploración de sus valores y aspiraciones. Utiliza la
intangible dimensión “cuerpo y alma” de la vida comunitaria como pieza central, y no
marginal, en el establecimiento de objetivos, prioridades y medidas de progreso. El
compromiso creativo de la comunidad, en este caso aprovechando las habilidades de
artistas profesionales y no profesionales, es en sí mismo una poderosa actividad de creación
del espíritu comunitario. En comparación con los enfoques tradicionales, tecnocráticos y verticales,
se espera que este enfoque fluido y creativo aumente la diversidad, la variedad y la
profundidad de la participación de la población en Redlands 2030.
Arte, cultura y compromiso de los
habitantes
“Stories of the Redlands” se compone de varios proyectos artísticos comunitarios, que
recogerán los puntos de vista y el futuro imaginado por los habitantes de la ciudad para
su inclusión en el plan comunitario Redlands 2030. Son los siguientes:
• Soapbox: Loud and Clear @ the Plaza – un evento musical y multimedia en la pista de
patinaje local; para que los jóvenes puedan expresarse,
• Big Thinkers – los talleres artísticos de las escuelas primarias se traducirán en una exposición
sobre el futuro según lo perciben los niños que lo heredarán;
• Quandamooka Stories on Film – una serie de pequeños documentales que exploran el
punto de vista de los indígenas sobre el pasado, el presente y el futuro;
• Song Trails: a little bit country and a little bit rock-n-roll – una clase magistral profesional
para compositores locales para poder explorar su futuro a través de la música (en asociación
con el Queensland Music Festival);
• Travelling Community Journal – un diario local interactivo diseñado por artistas para los
usuarios de las bibliotecas afiliadas y móviles del Ayuntamiento;
• What has the future of koalas got do with our future? – artistas, educadores y científicos
colaboran en la producción de una nueva obra de teatro profesional basada en la
comunidad;
• Stories of the Redlands exhibition – el museo local inaugura una nueva exposición
permanente en la que se documenta la historia de Redlands;
• ‘Re-futuring' the chicken farm – un taller de diseño creativo para transformar una
antigua granja avícola en un espacio educativo y comunitario vibrante y sostenible;
• Bay Views: stories of the Southern Moreton Bay Islands – proyecto de artista residente
para crear historias digitales de la vida y el patrimonio de las islas en colaboración con
isleños tanto jóvenes como mayores.
El estudio general de tan solo uno de estos proyectos podría ilustrar el valor de explotar el
filón cultural de la vida comunitaria en la planificación municipal.
Bay Views
El proyecto Bay Views fue concebido por la investigadora cultural y artista Chris Dew. Como
artista residente, el Ayuntamiento le encargó trabajar con cuatro comunidades de las islas
cercanas a la costa continental en una exploración creativa de su historia y su cultura
únicas. En colaboración con artistas locales y grupos de la comunidad, Chris está creando
pequeñas películas digitales de, sobre y para las comunidades de las islas. Su proyecto es
la dimensión cultural de un compromiso más amplio del Ayuntamiento de ayudar a los isleños
que luchan por conseguir la misma calidad de participación en la vida social, cultural y económica
de la que disfrutan los habitantes continentales. Los retos especiales a los que hace frente
la creciente población de las islas de Moreton Bay del sur se deben mayormente a una escasa
planificación por parte de la administración del estado durante los años setenta del pasado
siglo, servicios de transporte inadecuados y una proporción superior a la media de habitantes
con recursos socioeconómicos bajos.
162
La primera película de Bay Views es un corto de animación creado en colaboración con el
animador Dave Jones, los niños de la escuela primaria local y los ancianos de la isla. Tanto
desde el punto de vista del desarrollo de las artes como desde el punto de vista del desarrollo
de la comunidad ha superado con creces las mejores expectativas de la población y el
Ayuntamiento en el programa. Titulada It Never Did Sink, la estrafalaria y encantadora
película fue seleccionada para ser expuesta en la principal galería de arte contemporáneo
del estado (GOMA) a finales de 2008 y, recientemente, se proyectó como única muestra de
cine australiano en el 55º Festival Internacional de Cortometrajes de Oberhausen, en
Alemania. También se expuso en la propia galería de arte del Ayuntamiento como pieza central
de una exposición interactiva para niños, en abril de este año.
La película explora los retos de transporte de la vida en la isla de modo que celebra el
patrimonio local y resalta los puntos fuertes, las habilidades, la creatividad y el humor de
una comunidad excepcional. Ha supuesto una inyección fundamental para el sentimiento
de orgullo, identidad y pertenencia, tan esencial para fortalecer vínculos sociales. Igualmente,
ha fomentado un espíritu de innovación y emprendimiento en las islas, donde aprender y
aplicar nuevas habilidades resulta primordial para el progreso local desde un punto de
vista cultural, social y económico.
Tan solo quedan ahora seis semanas para el acto estrella del proyecto Bay Views, “Floating
Pictures”, el estreno mundial de seis historias digitales de la vida en las islas creadas a través
del programa de residencia artística. Estos cortometrajes se proyectarán en el ferry que
proporciona a los isleños su único medio de transporte para llegar al continente. La botadura
de la película flotante se llevará a cabo junto con una feria de arte local en la playa de la
isla más pequeña para promocionar el trabajo de los muchos artistas creativos que viven
en las islas. Los planes de los artistas residentes para el acto incluyen actividades artísticas
creativas e interactivas que recogerán y, perceptiblemente, expresarán las visiones de los
habitantes sobre el futuro que se imaginan. Éstas serán lanzadas por el alcalde en una
“balsa de ideas” que el artista de la isla Darren Goleby construirá durante el evento.
Cuando Chris Dew y la comunidad local finalicen los preparativos de “Floating Pictures”,
la solidez de este enfoque basado en el arte para el compromiso de la comunidad se habrá
hecho más evidente. Una red creciente de asociaciones comunitarias llenas de energía y
cultivada a través del proyecto Bay Views dirige ahora la mayor parte de la gestión creativa
y práctica del estreno de la película y de la feria de arte. Lo que hasta ahora era sobre todo
una celebración propia de la comunidad, se imagina ahora como el inicio de lo que se
convertirá en un “festival de invierno” anual para las islas. Hasta el momento, Bay Views
ha fortalecido las relaciones intergeneracionales y entre las islas; promovido la expresión
contemporánea del patrimonio local; desarrollado las habilidades creativas de niños y
adolescentes; estimulado nuevos puntos de vista sobre problemas locales; y fomentado los
vínculos creativos entre los sectores de la educación, los servicios sociales y el empresariado
local. Y lo que es más importante, el proyecto también ha ayudado a forjar una identidad
compartida para los isleños, que relaciona el patrimonio de los habitantes ya establecidos
con la experiencia contemporánea de muchos recién llegados a las islas.
163
Gracias a Bay Views, en las islas de Moreton Bay del sur la cultura ocupa el centro del
esfuerzo de desarrollo del lugar y la comunidad del Ayuntamiento y se reconoce como una
parte importante de la planificación municipal. En North Stradbroke Island (Minjerriba),
gracias a una fuerte asociación con los jefes tradicionales aborígenes, la cultura se afianza
como el puntal fundamental del desarrollo de la comunidad y de la ordenación territorial.
Para las comunidades continentales de Redland, también se está imaginando un futuro mejor
mediante la integración de los procesos culturales en los programas de planificación y
desarrollo.
El compromiso de la población en Redlands 2030 ha proporcionado un mecanismo ideal
para la temprana implementación del plan cultural del Ayuntamiento. Además de para
enriquecer el compromiso cívico, el programa artístico “Stories of the Redlands”' está
diseñado para avivar el foco de los servicios culturales y los programas comunitarios del
Ayuntamiento de acuerdo con las directrices a largo plazo de Our City Our Culture. Dentro
de la visión a medio plazo figuran las conexiones más fuertes entre las comunidades locales,
los problemas locales y los programas de servicios e instalaciones municipales clave, en especial,
el nuevo centro de arte dramático de la ciudad, galerías de arte, el centro para la enseñanza
de la naturaleza IndigiScapes, servicios de biblioteca y programas de apoyo a la comunidad
y de atención a niños en edad escolar. Nuestro progreso se medirá a largo plazo y se
evaluará mediante los principios de la Agenda 21 de la cultura, entre otras políticas
innovadoras relacionadas con la función de la cultura en la planificación pública local.
Epílogo
El Ayuntamiento de Redland City desea promocionar la Agenda 21 de la cultura en las
antípodas y, desde un punto de vista más amplio, en la región Asia-Pacífico, donde su
influencia es limitada. Nos encantaría escuchar la opinión de gobiernos, investigadores y
organizaciones culturales locales interesados en un foro internacional sobre el tema en el
hemisferio sur. Las hermosas islas y las instalaciones de Redlands proporcionarían un lugar
de celebración ideal. Pueden ponerse en contacto conmigo a través del correo electrónico:
judy.spokes@redland.qld.gov.au.
164
En otra época, cinco años no sería tiempo suficiente para evaluar correctamente un
instrumento legal, y menos todavía un acuerdo simbólico cuya propósito principal es la
recomendación y no la imposición de normas. Tampoco para modificarlo. Sin embargo, hoy,
la velocidad de los cambios en todos los ámbitos humanos, en especial los culturales, junto
a la amplitud que caracteriza a la primera versión de la Agenda 21 de la cultura, en sus aspectos
formales y de contenido, nos llevan ya a considerar los cambios que se podrían introducir
en el documento para actualizarlo y aumentar su eficacia, para que inspire más y mejor.
La Agenda 21 de la cultura es tan amplia y variada en sus principios, compromisos y
recomendaciones, que absolutamente todos y cada uno de nosotros podemos mostrarnos
favorables a la misma y presentarnos como fieles adeptos e intérpretes. Sin embargo, como
siempre que algo encaja con todo y sirve para todos, es probable que esté sirviendo
únicamente a unos pocos y solo en algunos aspectos.
165
Por una Agenda 21 de la cultura
contemporánea y eficaz
Teixeira Coelho
Profesor de la Universidad de São Paulo,
conservador del Museo de Arte de São Paulo,
consultor del Observatorio Itaú Cultural
La velocidad de los cambios en todos los ámbitos humanos, en
especial los culturales, junto a la amplitud que caracteriza a la
primera versión de la Agenda 21 de la cultura, en sus aspectos
formales y de contenido, nos llevan ya a considerar los cambios
que se podrían introducir en el documento para actualizarlo y
aumentar su eficacia, para que inspire más y mejor.
Entendemos que el documento se presentaba amplio, variado y abierto en la medida en
que debía ser subscrito por un número no menos amplio y variado de ciudades, representando
a comunidades diferentes y diversos puntos de vista políticos e ideológicos. Algunos asuntos
fueron, es justo reconocerlo, expresados con claridad. El aspecto primero, mérito principal
de la Agenda 21 de la cultura, consistió en reivindicar el papel principal de la ciudad en el
proceso cultural (no solo en el proceso cultural, sino, sin duda, incidiendo en él de un modo
especial: es en la ciudad donde se genera la cultura, se muestra y se vive, no en el Estado
ni en la Nación). Conseguir que las propias ciudades asuman su papel esencial en la
sociedad, después de que varios de nosotros, estudiosos de la cultura y de la ciudad,
hayamos expresado individualmente la misma sugerencia, es una conquista simbólica y no
ha de ser menospreciada. Es un gran mérito, aunque todavía no lo hayan admitido los
gobiernos centrales que siguen considerándose a sí mismos como fuente de toda la vida
del territorio y que continúan imponiéndose a las decisiones locales generalmente de modo
agobiante (en nombre de la igualdad nacional, de la redistribución de la riqueza nacional
o de lo que diga el discurso bien pensante del momento—pero siempre de modo determinante).
Mérito enorme, pero que tiende a relativizarse por la proliferación de ideas en la Agenda
que se colocan en un mismo plano horizontal, sin jerarquía de valores (a veces, sin valores
claros o con valores claramente desfasados) y sin indicación de las relaciones de necesidad
o complementariedad entre unas y otras, ni orden en tiempo (y espacio). ¿Qué va en primer
lugar, la diversidad cultural como principal patrimonio de la humanidad o los derechos
culturales? ¿Por qué otorgar tanto privilegio a los gobiernos locales, como se recoge en el
Principio 4, en una época en la que la sociedad civil ya se había colocado en el primer plano
en los foros nacionales e internacionales (y ya estaba en este primer plano cuando se firmó
la Agenda), en un protagonismo que era evidente cuando la Agenda 21 de la cultura fue
firmada y de la cual, sin embargo, parece haber sido casi excluida, a pesar del guiño que
le hace al Principio octavo? Sin duda, fueron los gobiernos locales los que redactaron y firmaron
el documento, por lo que es comprensible que se hayan situado a sí mismos en un lugar
relevante. Aún así, es difícil entender que una agenda orientada a la cultura, y no orientada
a las municipalidades, no incluya de modo claro y con mayor énfasis la que es posiblemente
la mayor adquisición cultural del siglo XX: el ascenso de la sociedad civil a las tribunas nacionales
e internacionales en las que se decide, si no el futuro de la humanidad, al menos su estado
y condición actuales.
166
Muchas ideas se colocan en un mismo plano horizontal,
sin jerarquía de valores (a veces, sin valores claros o
con valores claramente desfasados) y sin indicación de
las relaciones de necesidad o complementariedad entre
unas y otras, ni orden en tiempo (y espacio).
Los matices de contemporaneidad que muestra la Agenda, las demostraciones de sintonía
con los tiempos actuales desaparecen rápidamente. El principio 9, reforzado por el 12, no
duda en afirmar que el patrimonio cultural es el substrato de la identidad de los pueblos.
Con eso, a comienzos del siglo XXI se retoma una terminología e ideología de dos siglos anteriores,
materializada en la palabra identidad. La sociología y la antropología actualizadas abandonaron
hace mucho la idea de identidad, como hecho fijo y definido para siempre en la vida de los
individuos y de las naciones, recurriendo en su lugar al concepto de identificación. La
identidad del ser humano es, como el de las naciones, dinámica. Solo los pueblos sin
historia tienen identidad, en el sentido que adquiría el término hasta mediados del siglo XX.
Pero hoy sabemos que hasta los pueblos sin historia tienen... historia. La Agenda vuelve de
este modo a un discurso que estuvo presente en la vida y el imaginario de generaciones a
lo largo de los siglos XIX y XX (por no hablar de un extenso período anterior) y en nombre
del cual se han cometido crímenes execrables. La identidad, como las fronteras, siempre
se cobra sus tributos con sangre, adaptando la observación que en su momento expresó
Claudio Magris, escritor italiano y ganador del Premio Príncipe de Asturias. La sociedad formal
asume frecuentemente las siguientes hipocresías: se premia a un autor cuyas ideas son olvidadas
con el tiempo porque en verdad se oponen a posiciones preconcebidas y desde hace mucho
tiempo en vigor. Se premia al autor por sus ideas y enseguida parece que nunca existieron.
La Agenda no menciona, afortunadamente, las raíces culturales, otra ilusión y otro tormento
del siglo XX, si bien aparece la identidad para anclar al fantasma correspondiente. Ya que
el documento enciende una vela a dios y otra al diablo, el principio 9 afirma que la cultura
“permite” la creación y la innovación de sus propias formas, en un intento de compensar
la importancia dada a la identidad fija y arcaica. Pero no es que la cultura “permita” la innovación:
vive de ella y no puede vivir sin ella. La fórmula manifestada con este “permite” señala a
quien de hecho se coloca en la condición de permitir lo que allí se anuncia, su real enunciador,
su objeto y su sujeto, que no es la cultura sino el legislador, el mismo que propone una Agenda
que reconoce una realidad y la autoriza. Y ese legislador es, de hecho, el gobierno local, empleando
una terminología que traiciona su origen centralista cuando no autoritario. Sin embargo, ya
nadie más necesita ese tipo de autorización. En pleno siglo XXI, la Agenda ignora un estudio
encargado por la UNESCO a Lévi-Strauss y publicado en 1953 con el título Raza e Historia,
en el cual una de las grandes mentes divergentes del siglo XX advertía sobre el grave error
de intentar preservar el hecho cultural de la diversidad en sí mismo y de que lo correcto
era preservar las condiciones que lo habían generado, lo que tiene como consecuencia
directa abrir un espacio para la innovación y reconocerla como imprescindible. Si se
preservan las condiciones, la diversidad y, por lo tanto, el patrimonio, y con ellos la identidad,
serán preservados, aunque siendo otros. Pero la Agenda ignora lo que es un verdadero
principio cultural básico de los nuevos tiempos. De este modo abre las puertas para que
una verdadera política cultural fortalecida, por un lado, y la que le es opuesta, por otro, encuentren
refugio indiferenciado en sus páginas, lo que puede suponer un supuesto ejercicio democrático,
pero que realmente se traduce en la emisión de señales contradictorias para los agentes
culturales que puede llevarles a la inercia o a la siempre trágica repetición de lo mismo.
167
¿Por qué “favorecer el carácter público y colectivo de la cultura” (compromiso 37) si los derechos
humanos, y por lo tanto los derechos culturales, han sido declarados con el objetivo específico
y primordial de proteger y amparar al individuo contra la presencia dominante y a menudo
opresora del colectivo, en particular de ese colectivo poderoso que es el público, cuando
no la masa, e incluso, detrás de ambos, el Estado? En este punto la Agenda abandona toda
ambigüedad y ambivalencia: no hace mención, como su lógica anterior haría esperar, a un
mismo fomento del individuo, que debería estar igualmente amparado “en todas sus
manifestaciones”. Para la Agenda sólo merecen amparo las manifestaciones culturales que
“facilitan la convivencia”, del tipo “cine, espectáculos en directo, fiestas etc.” ¿Qué hacer con
las manifestaciones culturales que pueden provocar una convivencia incomoda porque
hacen pensar, porque cuestionan e interrumpen el circuito cerrado de ideas preconcebidas?
Como en los siglos XIX y XX, aún se pretende empezar a construir la casa por el tejado. La
casa en cuestión es la socialidad (que la Agenda rebaja al nivel de social en nombre de lo
cual todo se comete) y el tejado es el colectivo, que debería formarse, por lo que sugiere
la Agenda, sin que sus pilares, los individuos, estén fijados ni fortalecidos. De un plumazo,
la Agenda contraría su proposición inicial, ya desde la primera línea, en su compromiso con
los derechos humanos. Según Michel Maffesoli, parece más bien comprometida con los “derechohumanistas”,
que se autoproclaman intérpretes de los principios (para limitarlos); principios
de por sí claros y que se entienden perfectamente. Las dos entidades, el individuo y el
colectivo, caben en la Agenda, porque se complementan en la sociedad. Lo que uno y otro
pueden crear tiene naturaleza distinta y atiende a propósitos diferentes. Priorizar al colectivo
sobre el individuo, o no mencionar al individuo como digno de recibir las mismas atenciones,
es cerrar la puerta a la posibilidad de que continúen siendo escritas, pintadas y compuestas
obras fundamentales para la historia de la sociedad humana. Priorizar sólo las obras que
“faciliten” la convivencia es insistir en la domesticación, si no de la cultura (que ya es en
esencia doméstica), ciertamente del arte, uno de los efectos más perversos del despertar
de la política cultural en la segunda mitad del siglo pasado. Esto no es una defensa de ningún
tipo de individualismo fundamentalista, sino una alusión a una condición pos colectivista,
al menos tal como fue vista en los momentos más oscuros del siglo XX.
La Agenda continúa mezclando propósitos evidentes —presentes en las constituciones
de todo país civilizado, como la protección de los derechos de autor— con otros que son
inocuos pero que despiertan recuerdos tristes. Es lo que hace el compromiso 35, que
destaca la necesidad de “invitar a creadores y artistas a comprometerse con las ciudades
y con los territorios, identificando problemas y conflictos de nuestra sociedad, mejorando
la convivencia y la calidad de vida, ampliando la capacidad creativa y crítica de todos los
ciudadanos y, muy especialmente, cooperando para contribuir a la resolución de los desafíos
de las ciudades”. Es una exhortación innecesaria. Los motivos de esa proposición son
esencialmente dignos y todos deberían promoverlos. Tanto que ni sería preciso mencionarlos.
Al ser mencionados, esos grupos de creadores y artistas que tendrían como función
“identificar conflictos de la sociedad” y “ampliar la capacidad crítica de los ciudadanos”(¿crítica
en relación a qué y a partir de qué?) hacen pensar en una versión actualizada de las
“patrullas ciudadanas” de la URSS (que se confundían frecuentemente con la función de
los chivatos civiles) que recorrían las calles de las grandes ciudades soviéticas para localizar
los conflictos y neutralizarlos, diciéndole a los ciudadanos qué tenían que hacer y cómo. El
tiempo de aquellos que ostentan el saber y la verdad sobre lo que se tiene que hacer ya
168
pasó. Quizás se haya producido en este caso un error de redacción, en un compromiso que
podría ser simplemente eliminado. Pero también puede ser una marca repetitiva del
intervencionismo que desea volver. De ser así, la Agenda reincide en el grave error de
entender la cultura y el arte como medios y no como fines en sí mismos. De nuevo el
espíritu del siglo XIX y de las primeras décadas del XX invade la Agenda. Además, confunde
cultura con arte, porque adopta el entendimiento del siglo XIX de que “todo es cultura”, algo
incierto por lo menos en cuanto al arte. Si la cultura puede ocuparse de la identificación y
la resolución de los problemas y conflictos de la socialidad, el arte no. La autonomía que
el arte conquistó en la segunda mitad del siglo XIX y que la primera mitad totalitaria del
siglo XX le quiso negar, se conquistó de nuevo en la segunda mitad de ese mismo siglo pasado,
otro avance demasiado valioso para que la Agenda lo ignore en un simple párrafo.
La Agenda comete otro error, que no será el menor de ellos. Una agenda es, etimológicamente,
la organización de iniciativas y compromisos en un tiempo determinado. Si hay algo que
la Agenda no hace es establecer metas y plazos para alcanzarlos – salvo en un único caso,
estipulado en la Recomendación 49 que sugiere “realizar, antes del año 2006, una propuesta
de sistema de indicadores culturales para favorecer el desarrollo de esta Agenda 21 de la
cultura, con métodos generales para facilitar el seguimiento y la comparabilidad”, algo que,
salvo que se me pase por alto, quedó lejos de realizarse al menos de un modo mínimamente
satisfactorio. Es lo que se debería haber hecho en el resto de los casos: definir acciones y
fijar plazos. Implementar hasta el año X la medida Y, hasta el año Z la medida H y así
sucesivamente. Al no hacerlo, la Agenda desvela la que es su verdadera naturaleza: una declaración
de principios, una lista del tipo wishful thinking. Todo menos una verdadera agenda. No es
que resulte inútil como discurso inspirador. Pero la actualidad pide algo más comprometido
con la acción, y más eficaz.
Tal vez sea por la suma de todo ello, y algún elemento más, que al menos en Brasil y en
São Paulo, donde se ha escrito este artículo, la Agenda 21 de la cultura no es mencionada
ni posiblemente lo haya sido jamás por un dirigente público de cultura. No públicamente;
en algún seminario de especialistas, quizás. Como integrante de un discurso público, como
componente de una plataforma de gobierno, no. Si se pregunta (y previamente está instruido
sobre el tema), a cualquier dirigente público de la ciudad de São Paulo o del gobierno
federal dirá que cumple las propuestas de la Agenda. No estará mintiendo: es tan amplia,
dice tanto (y lo contrario) que alguna iniciativa siempre podrá ser acogida bajo su paraguas.
169
Una agenda es, etimológicamente, la organización de iniciativas
y compromisos en un tiempo determinado. Si hay algo que la
Agenda no hace es establecer metas y plazos para alcanzarlos.
La Agenda continúa mezclando propósitos
evidentes con otros que son inocuos pero que
despiertan recuerdos tristes.
Pero la realidad es que esta no existe como presencia activa en el horizonte de las
preocupaciones y citas. Quizás porque la consideren superflua o inexpresiva. De hecho,
son apenas cuatro las recomendaciones a los gobiernos locales:
46. Invitar a todos los gobiernos locales a someter este documento a la aprobación de los
órganos de gobierno municipal y a entablar un debate más amplio con la sociedad local.
En São Paulo, y en Brasil, la invitación ofrecida por la Agenda no fue aceptada y no se
ejecutó ni la primera ni la segunda parte de la proposición.
47. Asegurar el papel central de la cultura en el conjunto de las políticas locales, impulsando
la redacción de agendas 21 de la cultura en cada ciudad o territorio, en coordinación estrecha
con los procesos de participación ciudadana y planificación estratégica.
Aunque existe una iniciativa que pretende recuperar mediante la cultura parte del centro antiguo
de la ciudad, actualmente en manos de la prostitución barata y del consumo de drogas en
plena calle, la ciudad de São Paulo ignora el papel instaurador central de la cultura y no le
reconoce ninguna centralidad ni en la composición del gobierno y ni en sus decisiones. Ni
antes de 2004, año de la firma de la Agenda, ni después. Ni bajo un gobierno de inspiración
socialdemócrata, ni bajo un gobierno de izquierdas. Ni el gobierno local, ni el gobierno
nacional, ni antes ni ahora. La cultura continúa siendo considerada como suplemento eventual
sólo en casos excepcionales, cuando puede generar beneficios electorales. En este momento,
según se ha mencionado, existe un proyecto para instalar diversos espacios culturales en una
amplia zona de un antiguo centro de la ciudad. São Paulo es una ciudad que huye de sí misma,
lo que significa que ya ha tenido en su historia cinco “centros de la ciudad” distintos. El citado
anteriormente forma parte del segundo. Todos ellos han sucumbido a la degradación de la
creciente suciedad, de los vendedores ambulantes sin norma ni ley y del deterioro arquitectónico
que transforma antiguos edificios de clase media en favelas verticales. De los nuevos proyectos
culturales, siete en total, sólo uno está en curso, a cargo del gobierno del estado, no del
gobierno local. Los otros seis son lo que su propio nombre indica: proyectos. El resultado de
esa acción es una incógnita. ¿Puede el uso para fines culturales rescatar el perfil de la zona
deteriorada? Hasta ahora, lo que se observa es que las tres instituciones culturales ya
existentes en el área, un museo de arte, un “museo” de la lengua y una sala de conciertos
de primera calidad, son frecuentadas por personas de las clases sociales más acomodadas
que viven en otras áreas de la ciudad y que llegan a esas tres instituciones en coche, con
ventanas cerradas y que salen del coche rápidamente, huyendo del peligro real o imaginario
del entorno, sin ninguna interacción con el mismo. No gastan un céntimo en el comercio local,
no andan por sus calles mal iluminadas y amenazantes, no miran a los lados, no hablan con
nadie. Sin duda, es positivo que el gobierno local de São Paulo haya pensado en la cultura
como instrumento central de intento de recuperación del área, pero el resto de la ciudad queda
culturalmente abandonada a su propia suerte. Aparentemente, ninguna iniciativa localizada
puede funcionar si el conjunto no se beneficia, por ejemplo, de una acción educativa con y
para la cultura de modo sostenible. Por ahora esas iniciativas culturales pueden hacer poco
para evitar, por ejemplo, que cuatro criminales disparen contra una mujer embarazada que
se encuentra sola en su coche en un intento de robo. Ni evitar que mafias del crimen
organizado infundan el terror en la ciudad como hicieron en 2007, cuando ésta quedó vacía
y aterrorizada porque el crimen organizado así lo quiso.
170
48. Realizar propuestas de concertación sobre los mecanismos de gestión de la cultura con los
otros niveles institucionales respetando el principio de subsidiaridad.
No se llevó a cabo ninguna propuesta de acuerdo real (o alegada) con otros niveles
institucionales sobre la gestión de la cultura, ni con niveles institucionales, ni mucho menos
con el socio que la propia Agenda reconoce como prioritario, la sociedad civil. Todo lo
contrario. Los mecanismos de gestión de la cultura, como las leyes de incentivo municipal
y estatal que permiten deducciones fiscales locales a empresas y particulares que fomenten
la cultura y que, por lo tanto, desempeñen papeles activos en la dinámica cultural, son
vigilados y limitados al máximo a pesar de estar garantizados por ley. A pesar de las
declaraciones contrarias, parece no interesar a los gestores municipales (ni a los federales)
la participación activa de la sociedad civil en la gestión de la cultura. En este preciso
momento, en Brasil se está gestando un fuerte movimiento de oposición a una iniciativa del
gobierno federal que pretende abolir la actual ley de incentivo fiscal para la cultura,
considerada por el gobierno como demasiado tolerante y abierta a la “injerencia del sector
privado”. En su lugar implantará otra que devuelva a manos del Estado el control central
de la cultura del país. Se intenta dialogar con el gobierno federal sobre ese proyecto y es
posible que se llegue a un acuerdo. Pero el simple hecho de que un proyecto de ley de esa
naturaleza haya sido propuesto, es en sí preocupante.
49. Realizar, antes del año 2006, una propuesta de sistema de indicadores culturales que dé
cuenta del despliegue de esta Agenda 21 de la cultura, a partir de métodos generales de
manera que se pueda facilitar el seguimiento y la comparabilidad.
No hay nada que comentar, porque no existe nada.
Tampoco hay nada que comentar sobre las “recomendaciones a los gobiernos de los
Estados y Naciones” (paradójicamente en número mayor que las destinadas a los gobiernos
locales, en un reconocimiento —y refuerzo— implícito del poder de los primeros sobre los
últimos, que son los que ostentan en la ciudad la potencia cultural sin que ostenten el
poder cultural).
Es preciso destacar que la Agenda 21 de la cultura no ha sido el punto de partida de un
movimiento por la cultura sino el resultado de al menos 15 años de movimiento en el
intento de llamar la atención de la sociedad y del mundo sobre el papel instaurador de la
cultura. Es difícil atribuirle ahora el papel de instrumento que estaría impulsando algunos
cambios. Es la consecuencia de un pensamiento por la cultura. Los periódicos no hablan
de ella, ni los canales de TV. Ni los discursos de los políticos la mencionan. No es necesario
que se hable de ella. Es necesario que la cultura actúe.
La pregunta real parece ser: ¿la Agenda 21 de la cultura era operativa desde el inicio? Por
grandes que sean sus méritos como defensora de un nuevo modo de considerar la cultura
—y, como se ha dicho, esos méritos no son pequeños, desde un punto de vista simbólico—
en el ámbito de la practicidad la Agenda es nula porque nunca ha sido una agenda real,
un listado de propósitos para realizar en un determinado plazo.
171
Pasados cinco años, la Agenda pide una reforma. Necesita sistematizarse, adoptar un
formato más sintético, realizar ahora la actualización conceptual (por no decir ideológica)
que podría haberse hecho antes. La dinámica cultural va demasiado rápido como para
que un documento de cinco años de antigüedad consiga mantener una conectividad real
con el espíritu de los tiempos.
Incluso necesitando urgentemente ser más sintética, debe encontrar medios para incluir temas
ausentes en la primera versión, como la educación. No existe desarrollo cultural sin educación
no solo para la cultura sino también con la cultura —al menos en los países subdesarrollados
cuyo panorama cultural es precario y está sujeto a todo tipo de percances. ¿Cuál es la
posición de la Agenda al respecto? Si la primera versión de la Agenda menciona tres veces
la gestión, no habla ninguna vez sobre formación para la gestión cultural, que es un capítulo
fundamental de las condiciones para ese deseado desarrollo, que no será alcanzado si
persiste el actual grado de bisoñez y autosuficiencia engañosa que atañe a la mayoría de
los gestores de la cultura, públicos o privados.
Por encima de todo, la Agenda debe fijar metas y definir plazos. Algunas metas culturales
fundamentales, de carácter universal y público, podrían y deberían ser definidas. Por
ejemplo, dotar a todas las bibliotecas públicas de las ciudades que se sumaron a la Agenda
de los instrumentos adecuados para poder conectarse a Internet. Y en un plazo determinado.
Por ejemplo, hasta 2012 o, como ahora hay crisis, hasta 2015. Probablemente todas las ciudades
que se comprometieron con la Agenda tienen su biblioteca; pero ¿todas las bibliotecas
tienen Internet en la proporción adecuada para sus usuarios? Esta sería una medida esencial
para que se ponga en práctica otro vector claro de la escena cultural contemporánea, el deseo
de conectarse inmediatamente con el otro, con el mundo. ¿Inviable para algunos gobiernos
locales? Probablemente. No por razones económicas u operativas, sino por motivos ideológicos.
Paciencia. A pesar de ello es necesario proponerlo. Mientras no se fijen objetivos definidos
y plazos pertinentes, como este y muchos otros, la Agenda, como otros documentos
internacionales, será inocua.
172
Pasados cinco años, la Agenda pide una reforma. Necesita
sistematizarse, adoptar un formato más sintético, realizar
ahora la actualización conceptual (por no decir ideológica)
que podría haberse hecho antes.
Hay una posibilidad que la Agenda 21 de la cultura puede explorar: que la sociedad civil
la adopte y la impulse en una nueva versión actualizada. En Brasil, en los últimos 15 años,
las actividades de organizaciones patronales o, simplemente, empresariales, pertenecientes
por lo tanto al segundo sector, se han multiplicado en proporción a otras equivalentes
inscritas en el ámbito exclusivo del tercer sector. Dichas organizaciones son activas, cada
vez están más interesadas en el auténtico bien público y se sitúan muy por encima de los
intereses político-partidarios que, en este momento, por lo menos aquí, se ocupan más de
corroer los parcos recursos del país, con un escándalo financiero detrás de otro. Dichas entidades
ya se habían organizado en un movimiento por la educación y están cambiando el rumbo
de las cosas en este sentido. Aún no han pensado en la cultura. ¿Podrán los activistas de
la Agenda afrontar este desafío? Si lo hacen, podrán tener la seguridad de que sus esfuerzos
no se reducirán a ecos distantes en seminarios especializados que no salen de las cuatro
paredes donde se celebran, como ahora. La apuesta de la Agenda 21 de la cultura por la
ciudad como objetivo, origen y destino de la acción cultural era correcta. Dejarla en manos
de los gobiernos locales fue un error conceptual ya en aquella época, resquicio del antiguo
modo de ver la cosa pública. Los gobiernos, locales u otros, no pueden seguir trabajando
solos (nunca han podido). Más que eso: la sociedad no quiere que actúen solos. La
participación de la sociedad civil en igualdad con los gobiernos locales, compartiendo
tareas, recursos y poder de decisión, es indispensable si se pretende llegar de hecho a
algún lugar. Aún hay tiempo para corregir este error.
173
Resumen
Según Gottfried Wagner y Philipp Dietachmair, de la Fundación Cultural Europea, la creciente
urbanización de Europa plantea enormes retos. La planificación urbana debe prestar más
atención tanto a las políticas culturales de cada zona o país como al modo en el que se desarrollan.
Asimismo, las soluciones de desarrollo deberán ir más allá de las tendencias o modas
pasajeras que tanto influyen en el papel que desempeña el sector creativo. De entrada, no
existe ninguna política cultural capaz de adaptarse a todos los entornos ni situaciones
posibles: en todo momento habrá que tener en cuenta las particularidades que conforman
la esencia única de cada ciudad. En este sentido, resulta fundamental reunir a varios
profesionales y aunar distintos puntos de vista. En la actualidad, la Fundación Cultural
Europea está desarrollando proyectos experimentales relacionados con la creación de
políticas culturales locales y la formación en la gestión de patrimonio artístico en países ex
socialistas en su mayoría en pleno proceso de transición. Todo apunta a que el éxito de estas
iniciativas dependerá de la creación de un entorno de aprendizaje abierto, interactivo,
didáctico y basado en la confianza, que implique una estrecha relación entre los responsables
civiles y públicos y los responsables políticos.
Introducción
Hoy en día, aproximadamente el 75% de la población europea vive en un entorno urbano.
Según las previsiones, esta cifra seguirá en aumento e igualará o incluso superará el 80%
antes de 2020.1
Esta evolución está acompañada de enormes alteraciones y retos de carácter cultural que
influyen decisivamente en todos los sectores de la vida pública en las ciudades europeas.
El desarrollo de políticas culturales locales se convertirá progresivamente y de manera
irremediable en una dimensión clave de la planificación y la gestión urbanas.
174
1 www.eea.europa.eu
A la mañana siguiente: el desarrollo cultural
de las ciudades tras la ola de creatividad
Gottfried Wagner
Director de la Fundación Cultural Europea
Philipp Dietachmair
Responsable de proyectos en el área de desarrollo de políticas de la
Fundación Cultural Europea
El siguiente texto abordará en un primer momento una serie de posturas básicas sobre este
tema. De hecho, algunas de ellas incluyen conclusiones obtenidas a partir de comparativas.
En segundo lugar, plantea el tema del desarrollo de políticas culturales en ciudades de
países vecinos de la UE.
I. Algunas posturas
INTERCAMBIO ENTRE GOTTFRIED WAGNER (GW) Y PHILIPP DIETACHMAIR (PD)
LA OBSESIÓN POR LA CREATIVIDAD La creatividad puede marcar la diferencia en muchos casos,
pero se ha convertido en una obsesión. Se puede utilizar tanto contra los demás (“eliminación”
de competidores o enfoque simplista) como en conjunción con el prójimo (progreso al
servicio de todos, un enfoque más complejo). Esta última visión supone un reto cuyos
resultados compensan a largo plazo. La creatividad relacionada con la cultura y las artes
siempre ha tenido como objetivo compartir, como si se tratara de un juego humano en el
que todos ganan (y además se divierten) que enriquece nuestro común patrimonio mundial.
Ha sido precisamente este hecho de compartir o participar lo que ha convertido muchas
ciudades en famosas y atractivas de forma sostenible. GW
HECHOS, NO SUPOSICIONES. Sin duda, en los últimos años, hemos presenciado un extraordinario
interés por el papel de la “clase creativa” en el ámbito del desarrollo urbano en todo el
mundo. Algunos libros se han convertido en verdaderas biblias para los líderes urbanos
al empezar a utilizar el capital creativo como un recurso primordial. Esto puede considerarse
un aspecto positivo si lo interpretamos como un indicio de que cada vez se presta una mayor
atención al papel del arte y la cultura a la hora de abordar los dilemas pendientes en las
ciudades. No obstante, muchas de estas suposiciones, que probablemente parecían
bastante viables en un primer momento, no se han llevado a la práctica y siempre con cierta
dificultad. Estos ensayos empíricos exhaustivos, realizados en los cuatro puntos cardinales,
han desmitificado las “simplificaciones creativas” en contextos urbanos complejos. Ha
llegado el momento de que redefinamos el marco analítico y metodológico, y quizá las
presuposiciones políticas implícitas derivadas del modelo darwinista de competencia. PD
175
En ocasiones, se puede obtener un
rendimiento inesperado y, en muchos casos,
tardío a partir de algo aparentemente inútil.
¿RÁPIDO Y DESORDENADO? No cabe duda de que las ciudades están obligadas a desarrollar
su potencial creativo dentro de los límites de lo razonable. Para crecer, se necesita algo más
que creatividad y, desde luego, más que la “creatividad” que imponen los dictámenes de
la moda. Las ciudades deben mostrarse generosas y pacientes en lo que respecta a sus activos
creativos. En ocasiones, se puede obtener un rendimiento inesperado y, en muchos casos,
tardío a partir de algo aparentemente inútil. Pero el empleo obsesivo de la “creatividad” que
está de moda agota los recursos locales. Se puede decir que el arte y la ciencia requieren
una generosidad desinteresada. Es decir, no se debe invertir únicamente en proyectos con
el fin de obtener un beneficio rápido. GW
UNA PARTICIPACIÓN REAL. Cualquier cambio funcional requiere la participación efectiva (y
el tiempo) de las principales partes involucradas, así como un sentimiento sincero por
parte de un amplio sector de la ciudadanía de estar ante un proyecto de interés compartido.
Las personas que viven en nuestras ciudades son los responsables y los beneficiarios de
una vida cultural vibrante dirigida a la comunidad. Así pues, el punto de partida y objeto
principal del desarrollo cultural integrador de las ciudades y de la política que se realiza
son las diferentes comunidades que interactúan en el espacio urbano y que agrupan un
amplio espectro de ciudadanos. El desarrollo de una vida cultural urbana viable y capaz
de aprovechar las ventajas de la creatividad requiere la creación de políticas sólidas,
fiables y válidas a largo plazo. Aun así, no debemos olvidar que siguen existiendo profundas
diferencias dentro del territorio europeo con respecto a las condiciones que permiten
materializar estos cambios. PD
RIESGOS VERSUS PRÁCTICA.2 Si bien es verdad que la ingeniería social ha fracasado en
muchos sistemas, la ingeniería cultural no ha corrido mejor suerte. El desarrollo cultural requiere
un cambio de las expectativas de los distintos niveles sociales y, por supuesto, participación,
pero también obliga a asumir mayores riesgos que fomenten en gran medida la reflexión,
la formación y la experimentación: la ciudad como laboratorio en el que se gestará un
futuro brillante. La aristocracia lo hizo, al igual que los mecenas burgueses. ¿Cómo pueden
lograrlo los gobiernos actuales sin anular las revoluciones creativas con su burocracia, bien
sea participativa, democrática o autoritaria? Si no queremos fracasar estrepitosamente, es
imprescindible una profunda tolerancia hacia ciertos aspectos que hasta ahora nos han parecido
intolerables. GW
176
2 Dobricic (2008).
El desarrollo de una vida cultural urbana viable y capaz de
aprovechar las ventajas de la creatividad requiere la
creación de políticas sólidas, fiables y válidas a largo plazo.
CABE QUE LA VANGUARDIA TENGA SENTIDO PARA LOS HABITANTES DE LA CIUDAD. Muchos
pueblos y ciudades se han visto obligados a reinventarse y a transformar sus economías,
asociadas a actividades industriales obsoletas. A pesar de lo atractivos que pueden
resultar los nuevos centros culturales y artísticos de carácter internacional, el riesgo de
que estas iniciativas fracasen sigue siendo elevado. Fracasar puede ser: crear simples
copias de casos de éxito sin tener en cuenta las circunstancias locales. Fracasar puede
ser: invertir importantes cantidades del dinero de los contribuyentes en proyectos a
corto plazo y en “parques temáticos culturales” que finalmente no logran los resultados
previstos en un intento de convertir una ciudad con una imagen deteriorada en un
centro cultural de moda. Fracasar puede ser: no cumplir las aspiraciones reales de los
ciudadanos, hacer algo carente de autenticidad y arraigo en un determinado tejido
local. Todo proyecto de desarrollo cultural de una ciudad, como una candidatura al
programa de Capitales Europeas de la Cultura o un nuevo y espectacular museo de arte,
deberá contar con la aprobación de sus habitantes. PD
ESPACIO Y TIEMPO. Apropiarse la diferencia en los espacios públicos puede constituir motivo
de conflicto si lo que se pretende es alcanzar el equilibrio perfecto entre confrontación y
hospitalidad.3 Las ciudades necesitan reapropiarse los espacios públicos y combatir el
paradigma de los ciudadanos que se encuentran continuamente bajo vigilancia y tienen que
pagar absolutamente por todo. La intimidad, que resulta esencial para que el encuentro cultural,
no se puede garantizar mediante políticas de privatización. Por su parte, el espacio público,
que nos permite compartir y vivir en comunidad, no debe limitarse a los centros comerciales,
las cúpulas conmemorativas y el ciberespacio financiado mediante anuncios publicitarios.
Hacer que haya más espacio disponible resulta costoso. Entender la diferencia es una
condición sine qua non para capitalizar la diversidad. No existe una vía rápida para lograr
la integración cultural. GW
ESPACIO PARA LA GENTE Y ESPACIO INTERDISCIPLINAR: ¡HAY QUE ELIMINAR LAS BARRERAS! La vida
en las ciudades se vuelve cada día más complicada. Es necesario hallar soluciones viables
de desarrollo tanto para aquellas ciudades que experimentan un crecimiento rápido y
desigual como para las que pierden población a un ritmo vertiginoso. De entrada, no
existe ninguna política cultural urbana de carácter general capaz de adaptarse a todos los
entornos ni situaciones posibles. Aun así, podemos destacar una regla de aplicación
colectiva que ha resultado ser vital: ningún campo de la política urbana puede actuar al
margen de las disciplinas que lo rodean. Esta afirmación cobra especial relevancia en lo
referente a las políticas culturales, que hoy por hoy son absolutamente imprescindibles en
otros ámbitos de la política urbana, como la economía, la vivienda, los asuntos sociales o
las normativas en materia de igualdad. Todas ellas acaban reuniéndose en los conceptos
referentes a compartir el espacio urbano y tener espacios públicos comunes. PD
177
No existe una vía rápida para lograr la integración cultural
3 www.almostreal.org
No existe ninguna política cultural urbana de carácter general
capaz de adaptarse a todos los entornos ni situaciones posibles.
AUTENTICIDAD INQUIETA. Por lo general, las ciudades no suelen tener la opción de decidir
si participan o no en la competición “ creativa”. Con frecuencia, se les suele pedir que sean
específicas dentro de las tendencias culturales del momento. En muchas ocasiones, las
aspiraciones de las ciudades suelen centrarse en políticas poco realistas que acaban
afectando a las peculiaridades que las hace únicas. Por desgracia, de esto pueden dar fe
infinidad de documentos históricos y estadísticas económicas. De lo que se trata es de no
volver a tropezar con la misma piedra y de dejar que se añadan nuevos matices a los
colores existentes. En algunos lugares con características muy concretas puede surgir un
sentimiento de inquietud sin parangón en la historia que, al contrario que la tendencia a
la normalización, conviene fomentar. Las ciudades de este tipo son la inmensa mayoría. Sin
embargo, todo depende de si están dispuestas a desempeñar su papel con ahínco y
reivindicar su lado más auténtico u optan por pasar desapercibidas. GW
GENIUS LOCI REVISITADO. No todas las ciudades europeas pueden ser un segundo Bilbao. En
otras palabras, no todas las ciudades de tamaño pequeño o mediano están preparadas
para convertirse en un centro cultural y artístico de gran reconocimiento en todo el mundo.
Sin embargo, toda ciudad, sea cual sea, cuenta con una idiosincrasia y unos rasgos de identidad
determinados que influyen de manera decisiva en la vida de sus habitantes y contribuyen
a crear un ambiente único. Todas cuentan con un pasado y un presente que, de alguna
manera, condiciona para bien o para mal la calidad de vida de los ciudadanos. Al igual que
en muchos contextos urbanos en transición en los países vecinos de la UE en los que la
Fundación Cultural Europea está trabajando, es posible que las peculiaridades locales se
encuentren todavía ocultas, hayan sido olvidadas o destruidas, se consideren tabúes o
simplemente evoquen imágenes o sentimientos dolorosos. Las partes implicadas en el desarrollo
cultural de una ciudad pueden utilizar los recursos arraigados en la población; estas ideas
y este potencial (probablemente menos centrados en resultados inmediatos) siempre
ofrecerán soluciones más sostenibles y un carácter notablemente más distintivo que
muchos modelos tremendamente costosos importados de otros lugares. PD
LA AGENDA 21 DE LA CULTURA está bien situada para avanzar hacia parámetros de calidad
recuperados en contraposición a parámetros de cantidad y de moda. GW
COMUNIDADES DE PROFESIONALES, RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS. El debate y el
pensamiento conjunto por parte de una serie de profesionales, ya sean artistas,
organizaciones e infraestructuras relacionadas, expertos o universidades, resulta esencial
en el desarrollo de políticas culturales de ámbito urbano. En aquellos casos en los que
el desarrollo de dichas comunidades de profesionales se haya visto demorado o
interrumpido, como en los países en transición vecinos de la UE, es posible que los
responsables de la toma de decisiones sean incapaces de encontrar socios del ámbito
de la cultura a los que puedan invitar a participar en la creación de políticas. Un campo
de profesionales desorganizado y sin cohesión carece de la solidez y la coherencia
necesarias para cuestionar debidamente la creación de políticas culturales en las
ciudades de manera participativa, así como para debatir e informar sobre este aspecto.
Al mismo tiempo, las administraciones culturales de ámbito local y los responsables de
la toma de decisiones en el ámbito de la cultura urbana necesitan que se apliquen de
manera concienzuda los conocimientos, experiencias y métodos de trabajo innovadores
si quieren que se las tomen en serio y compartir con los profesionales la responsabilidad
del éxito de los procesos de planificación cultural. PD
178
II. Problemas que plantea la práctica
en países vecinos de la UE
por Philipp Dietachmair
La Fundación Cultural Europea, cuyo objetivo es promover la cooperación para la integración
cultural de Europa más allá de las fronteras de la UE, lleva varios años involucrada en los
retos propios de la fase de transición postsocialista u otra de los países del sureste, el
centro y el este de Europa y, más recientemente, Turquía. La filosofía en la que se basa defiende
la idea de una cultura compartida en todos los ámbitos, y de la participación ciudadana en
la creación de políticas. La Fundación Cultural Europea invierte en la creación de condiciones
y capacidades de los individuos creativos para trabajar juntos más allá de las fronteras en
un espíritu de grupo.
Establecemos un gran número de acuerdos de trabajo con agentes locales encargados de
materializar los cambios, en especial en las ciudades: son los incubadores y los principales
escenarios públicos de las transformaciones relacionadas con la cultura y provocadas por
la cultura en los países vecinos de la UE4 y centros de cooperación cultural internacional.
Nuestra intervención se basa en acciones sistémicas. Hasta el año 2006, más de 20 iniciativas
de carácter local impulsadas por la Fundación Cultural Europea tanto en pequeñas poblaciones
como en ciudades del sureste del continente acabaron en debates sobre políticas culturales
en los que participaron por igual miembros de la sociedad civil y de la administración local.
En la mayoría de los casos, se trataba de la primera vez en la historia que se producía un
evento de estas características.5 En la actualidad, varias regiones y ciudades de Anatolia, Moldavia,
Rusia (óblast de Kaliningrado) y Ucrania están experimentando procesos de desarrollo de
la capacidad cultural basados en la “acupuntura” pero que contribuirán a una profunda
transformación a largo plazo. Nosotros les apoyamos a través de organizaciones locales asociadas.
Si bien las condiciones previas para que se produzca una transformación y los retos a los
que es necesario hacer frente varían enormemente de una ciudad a otra, algunos patrones
sí parecen ser válidos de forma general para la transición (en la mayoría de las ciudades,
situadas por lo general en países ex socialistas)6 en cuanto a políticas culturales.
A menudo, el punto de partida de los procesos de desarrollo en estas ciudades se caracteriza
por una combinación de ideas innovadoras que con frecuencia suponen retos artísticos y
conceptos creativos alternativos dotados de una gran inspiración que han irrumpido con
fuerza en el nuevo panorama independiente de las ciudades. Sin embargo, el entusiasmo
suele mezclarse con una enorme frustración causada por las anquilosadas administraciones
culturales locales, en ocasiones manifiestamente corruptas y conceptualmente caducas
que son incapaces de hacer frente a los retos que plantea un sistema en plena decadencia
(y una infraestructura cultural financiada con fondos públicos). Al mismo tiempo, es frecuente
que estas escenas emergentes de determinadas ONG de carácter cultural, activistas civiles
179
4 http://ec.europa.eu/world/enp
5 www.policiesforculture.org
6 In this article the focus is on the Balkans, Central and Eastern Europe; Turkish projects have only recently started.
interesados en promover los cambios sociales mediante las artes y nuevas generaciones centradas
en la búsqueda de expresiones artísticas contemporáneas se queden en movimientos
aislados, desorganizados y estructuralmente débiles. En ocasiones, el resultado es una
demanda de cambio aparentemente difusa y proyectada desde arriba. Se observa un
profundo pesimismo y una gran desconfianza entre las partes implicadas, bien sean sujetos
individuales u organizaciones enteras, así como una enorme necesidad por parte de las partes
implicadas de adquirir nuevos conocimientos, métodos actualizados de gestión y conocimientos
en materia de creación de políticas (sobre todo, en el sector público) y canales de cooperación
(también internacional) que permitan hacer frente a estos retos.
Por lo general, sobre el terreno existe una falta de interés bastante acusada por las políticas
culturales anteriores, a menudo excesivamente tendenciosas y de marcado carácter ideológico.
No resulta extraño encontrarse con un gran número de responsables de la creación de
políticas que se muestran reacios a reconocer la necesidad de emprender una reforma de
las políticas culturales: la transformación tiende a producirse en el seno de una transición
improvisada hacia una economía de libre mercado, también cultural. Sin embargo, los
movimientos culturales promovidos por miembros de la sociedad civil en ciudades del este
de Europa exigen una reforma de las políticas culturales locales y su consiguiente desarrollo.
Lógicamente, el enfoque del que han hecho gala algunas organizaciones internacionales de
gran reconocimiento, como la Fundación Soros, centrada en el desarrollo y la participación
de la sociedad civil, mediante la cultura y las artes contemporáneas, ha influido de manera
decisiva en la implicación de estos actores independientes.
En esta situación, la Fundación Cultural Europea, gracias a su estrecha colaboración con sus
socios locales, ayuda a las ciudades a emprender procesos participativos con un enfoque
holístico de desarrollo de la capacidad dirigido a distintos participantes y niveles de políticas:
un concepto con distintas fases y diseñado para la obtención de resultados a largo plazo.
Ofrece su apoyo a iniciativas eminentemente culturales de carácter local originadas en la
sociedad civil, pero cada vez presta más atención a instituciones culturales financiadas a
través de fondos públicos en su afán por reforzar los recursos humanos y organizativos mediante
formaciones en gestión cultural, asesoría sobre aspectos estratégicos, elaboración de planes
de desarrollo por parte de organizaciones, apoyo estructural, etc. Esto guarda una estrecha
relación con el enfoque basado en la comunidad, según el cual, los profesionales de ámbito
local aúnan esfuerzos con el entorno de trabajo que los rodea (compañeros) y las autoridades
locales competentes, entre las que se encuentran los responsables de la creación de políticas
(por ejemplo, mediante la formación y la concienciación, la defensa de propuestas, campañas
de mediación, mesas redondas y debates públicos).
Se ha demostrado que ciertos aspectos resultan imprescindibles para esta tarea, a pesar
de que no se pueden diseñar modelos predeterminados que resulten útiles en todo tipo de
situaciones y en las circunstancias convulsas que todavía afectan a la transición en los
países ex socialistas.
180
La Fundación, gracias a su estrecha colaboración
con sus socios locales, ayuda a las ciudades a
emprender procesos participativos con un enfoque
holístico de desarrollo de la capacidad.
NUEVOS CONOCIMIENTOS Y APRENDIZAJE COMPARTIDO
La formación en la gestión del arte y el desarrollo de un corpus de conocimientos en el ámbito
del diseño de políticas culturales locales son disciplinas relativamente nuevas en todo el
mundo, incluso en Europa Occidental. La educación cultural siempre se ha concebido como
un tema de gran importancia en el plano ideológico, por lo que algunos países socialistas, como
Yugoslavia, apostaron por el análisis pedagógico y académico en el campo de la administración
cultural pública mucho antes de que el concepto de gestión cultural se extendiese por
Occidente.7 A pesar de ello, hoy en día, siguen siendo muy escasos los libros y conceptos/materiales
pedagógicos que los profesionales y administradores de las ciudades de los países del Este
tienen a su alcance, sobre todo, si hablamos de recursos en su propia lengua. El desarrollo
de políticas culturales locales en los contextos urbanos en transición de la Europa del Este supone
un fenómeno singular y una llamada de atención para la renovación de los corpus de
conocimiento y los materiales pedagógicos. Los expertos locales y formadores de la Fundación
Cultural Europea, en cooperación con algunos socios del ámbito académico, han intentado dar
respuesta a estas necesidades en la medida de lo posible a través de la formulación y
publicación de nuevos materiales de análisis y formación en diversos idiomas.8
El éxito a la hora de aplicar materiales nuevos depende en gran medida de la creación de
un entorno de aprendizaje abierto, interactivo, respetuoso y basado en la confianza mutua
en el que participen por igual miembros de los ámbitos cívico, público y de creación de políticas.
Lo ideal sería que estos nuevos enfoques sustituyeran la enseñanza tradicional de carácter
jerárquico, frontal y pasivo y los marcos de planificación conceptual tan rígidos que
predominan hoy por hoy en muchos de los lugares en los que desarrollamos nuestros
proyectos. Si efectivamente queremos fomentar el aprendizaje compartido y la acción
conjunta, necesitaremos formadores experimentados y familiarizados con las sensibilidades
y los retos locales, así como capaces de motivar a grupos que, en muchos casos, son de lo
más heterogéneo durante un proceso largo, complejo y difícil.
PENSAMIENTO SISTÉMICO Y SOLIDARIDAD EN LA COMUNIDAD PROFESIONAL
El pensamiento sistémico se centra en la relación entre la totalidad de los agentes activos
(u obstáculos para su interacción) y relega a un segundo plano los problemas de los grupos
individuales y las partes implicadas.9 Un fenómeno que presenciamos de forma habitual es,
sin duda, el aislamiento y la falta de comunicación entre las distintas partes implicadas (la
escena independiente, los artistas, el sector público, la administración local, los creadores
de políticas, el mundo académico, etc.) Además, es frecuente que existan aún más divisiones
dentro del propio grupo a causa de la segregación, la competitividad individualista de
algunos de sus miembros y las luchas de poder.
181
7 Dragicevic–Sesic (2009).
8 Arts Management in Turbulent Times (Dragicevic-Sesic & Dragojevic, 2006); The Arts, Politics & Change (2006); Guide to Citizen Participation in Local Cultural
Policy Development for European Cities (Pascual & Dragojevic, 2007); Strategic Planning for Cultural Organisations (Varbanova, 2009), Cultural Policy in Turkey
(2009). All available via www.eurocult.org
9 Fritjof, Capra (1997).
A menudo, consideramos que un foro público, en ocasiones, el primero de sus características
que se celebra, marca el comienzo de un proyecto de desarrollo de capacidades. Esto hace
que el proyecto resulte accesible: las partes implicadas pueden expresar sus opiniones, conocer
a los distintos agentes que intervienen y ver los diferentes resultados, así como los problemas
reales de la "cultura del sistema" de una determinada ciudad.
El siguiente paso consiste en poner en marcha una serie de talleres a largo plazo de
capacitación organizativa. Si esta iniciativa tiene éxito, conseguirá motivar a un número
importante de activistas y organizaciones culturales locales para que se conviertan en los
principales impulsores de los cambios previstos en el desarrollo de políticas culturales
locales. Los conocimientos en gestión artística y asesoría estratégica transmitidos a lo largo
de estos procesos de formación suelen resultar positivos a la hora de reforzar la capacidad
de gestión y la organización de cuantos participan en el proyecto.
El espíritu de grupo resulta esencial para continuar con los pasos siguientes, que van desde
la capacitación organizativa/humana hasta un desarrollo más sistémico de las capacidades
para crear políticas a distintos niveles. Lo ideal es que este espíritu aparezca en la etapa
de formación. La confianza adquirida en estas sesiones permite a los participantes entrar
en el debate con los administradores locales con más seguridad en sí mismos y, además,
les ayuda de forma gradual a convertirse en un pilar importante en los procesos de desarrollo
de políticas culturales locales. El incremento de la solidaridad entre un cierto número de
profesionales clave miembros de organizaciones culturales de carácter local con un perfil
específico apropiado (una solidaridad surgida de un aprendizaje conjunto y constante)
puede dotar a los grupos de los proyectos de una gran solidez y de un nuevo reconocimiento
a la hora de comenzar procesos de reforma. El fin último de estos procesos es la transformación
de capacidades individuales en capacidades y prácticas de tipo cooperativo.
CONEXIONES INTERNACIONALES E INSPIRACIÓN EXTERNA
Conseguir que estas organizaciones conecten con socios de toda Europa y colaboren más
allá de sus fronteras es todo un logro en sí mismo, pero, además, constituye un medio
eficaz para desarrollar la capacidad cultural urbana en los países vecinos de la UE.
El intercambio profesional (excursiones, visitas de estudio, estancias, etc.) y la cooperación
internacional, tanto en su primera fase, restringida a un proyecto concreto, como en las
sucesivas, dirigidas a conseguir una colaboración laboral a largo plazo, constituyen la
fuente de inspiración principal para el desarrollo y la motivación de una reforma estructural
necesaria en las ciudades de los países vecinos de la UE. La exposición de los nuevos
profesionales a realidades laborales desconocidas y muy distintas entre sí puede dar
lugar a un intercambio extremadamente enriquecedor de nuevos conceptos y enfoques
profesionales. Si se convierten en relaciones laborales duraderas en todo el continente,
las conexiones profesionales y los canales de comunicación recién establecidos pueden
transformarse en un factor estructural estabilizador en el ámbito del desarrollo urbano.
182
PASIÓN, FLEXIBILIDAD Y PERSISTENCIA
Desarrollar las capacidades necesarias para conseguir un desarrollo cultural viable y
conseguir una reforma política desde la base constituye uno de los mayores retos que las
ciudades inmersas en procesos de transición tienen ante sí. Aspectos como la complejidad
de los desafíos estructurales, el predominio de las actitudes pesimistas, la falta de recursos
y los entornos convulsos pueden poner en peligro los procesos de reforma. Hasta los
avances más tímidos requieren muchas veces un optimismo inagotable y una perspectiva
a largo plazo. Una pasión desmedida por el arte y el firme propósito de desarrollar nuevos
paradigmas culturales, así como flexibilidad y la creatividad en las adaptaciones estructurales
son cualidades imprescindibles, aunque no resulten evidentes, para lograr un cambio.
El sector cultural independiente de las ciudades de los países vecinos de la UE suele contar
con estas cualidades básicas para conseguir un progreso real, sobre todo, con pasión,
imaginación y flexibilidad. Sin embargo, la consolidación sólo podrá lograrse si existe una
cooperación con las instituciones públicas y los creadores de políticas locales, cuya posición
dentro de la administración no es precisamente cómoda.
Negociar los compromisos que conducirán a las coaliciones profesionales necesarias para
que se produzca un verdadero desarrollo cultural requiere persistencia. Este proceso puede
llevarse a cabo con mayor facilidad si todas las ciudades del mundo que se encuentran ante
retos similares ofrecen su apoyo, perspectiva y solidaridad a nivel internacional. La Agenda
21 de la cultura es, por tanto, un marco de referencia fundamental para todas aquellas ciudades
de países vecinos de la UE que se hallan inmersas en procesos de reforma y desarrollo de
sus políticas culturales.
183
Bibliografía
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Capra, Fritjof (1997). The Web of Life: A New Scientific Understanding of Living Systems. New York:
Anchor Books,
Dobricic, Igor & Maas, Wietske (2008). Almost Real. www.almostreal.org, 2008.
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Weeda, Hanneloes; Suteu, Corina; Smithuijsen, Cas [et al.] (2006). The Arts, Politics and Change.
Participative Cultural Policy-making in South East Europe. Amsterdam: Boekmanstudies.
184
Notas biográficas
Marie-Eve Bonneau
Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Quebec en Montreal, por Paris X – Nanterre
y por HEC Montréal en Gestión de Organismos Culturales, Marie-Eve Bonneau trabaja en
la Gerencia de desarrollo cultural desde 2005 (Ville.montreal.qc.ca/artandculture). Ha
colaborado en los trabajos relacionados con la puesta en marcha de la Política de Desarrollo
Cultural y en el Plan de acción 2007-2017. Se puede contactar con la señora Bonneau en
culture@ville.montreal.qc.ca.
Simon Brault
Simon Brault es director general de la Escuela Nacional de Teatro y vicepresidente del
Consejo de las Artes de Canadá. Desde 2002, año en el que fue elegido, es presidente de
Culture Montréal. En 2009 recibió el Premio Keith Kelly de la Conferencia Canadiense de
las Artes en reconocimiento a su compromiso por el desarrollo cultural. Acaba de publicar
un ensayo titulado Facteur C : l'avenir passe par la culture.
Asma Chaabi
Pasó a la historia en Marruecos cuando fue elegida la primera alcaldesa de una ciudad importante,
Esauira, en septiembre de 2003. Su liderazgo natural, energía y motivación, su trayectoria
empresarial y educación internacional resultaron en una perfecta sinergia al servicio de Esauira
y de sus ciudadanos. A partir del momento en que ocupó su puesto, Asma Chaabi trabajó
sin descanso para ofrecer nuevos servicios a sus electores, mejorar las infraestructuras de
la ciudad, llevar nuevas inversiones privadas y promocionar Esauira como destino de primera
línea a nivel mundial para artistas, cineastas y turistas. Asma Chaabi está presente en juntas
de fundaciones y organizaciones no gubernamentales. Se centra en temas relacionados con
las mujeres, los niños y los desfavorecidos. En mayo de 2009, Asma Chaabi fue elegida presidente
del Foro Internacional de Mujeres (IWF) en la Cornerstone Conference de Hong Kong.
También es miembro de la comisión ejecutiva del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS),
partido político de centroizquierda de Marruecos.
Jean-Robert Choquet
Ocupa el cargo de Director de Desarrollo Cultural en el Ayuntamiento de Montreal desde
2004. Junto a otros, ha dirigido los trabajos relacionados con la Política de Desarrollo
Cultural de Montreal y ha ocupado un lugar relevante en la organización de la cumbre
Rendez-vous novembre 2007. También es miembro del comité de seguimiento del Plan de
acción 2007-2017. Antes de ocupar su cargo actual, fue Director General de la Unión de
Artistas y Director de Comunicación en el Ayuntamiento de Montreal. Se puede contactar
con el señor Choquet en culture@ville.montreal.qc.ca.
Catherine Cullen
Concejal de Cultura desde 2001, ayuntamiento de Lille, Francia. Durante los últimos 30 años,
Catherine Cullen ha creado, gestionado o supervisado proyectos y eventos culturales, partiendo
de la base de su experiencia en las diferentes culturas y actividades artísticas. Después de varios
años en los sectores de la publicación, la edición y el periodismo, se convirtió en jefe de
redacción de LIBER, el primer suplemento cultural europeo publicado por el diario Le Monde,
El País, Frankfurter Allgemeine Zeitung, The Times Literary Supplement y l'Indice. También fue
asesora de la Presidencia francesa para la implementación de l'Académie Universelle des
Cultures. Escritora y traductora freelance, ha participado además en numerosas reuniones nacionales
e internacionales sobre diversos aspectos de la cultura, y actualmente es vicepresidenta de
la Comisión de Cultura de CGLU sobre la Agenda 21 de la cultura.
185
Philipp Dietachmair
Philipp es responsable senior de programas de la Fundación Cultural Europea - ECF.
Desarrolla y gestiona el programa de políticas culturales locales y los programas de
capacitación para los estados orientales vecinos de la UE, de los Balcanes Occidentales y
del Mediterráneo, así como Turquía. Además de desempeñar su trabajo en la ECF, Philipp
Dietachmair está realizando sus estudios de investigación para el doctorado en Empresariado
Cultural de la Universidad de Utrecht.
Kurt Eichler
Kurt es el responsable del departamento de cultura de la ciudad de Dortmund (Kulturbetriebe
Dortmund). También es presidente del fondo nacional Fonds Soziokultur y de la asociación
“paraguas” para cultura juvenil de Renania del Norte-Westfalia, así como miembro del comité
ejecutivo de la sociedad alemana de política cultural (Kulturpolitische Gesellschaft). Estudió
planificación regional, teatro y ciencias de la comunicación y obtuvo un diploma de ingeniero.
Elisabeth Gateau
Elisabeth Gateau es la primera Secretaria General de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos
(CGLU). Tras una amplia experiencia como electa local en su país de origen, Francia, fue nombrada
Secretaria General del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (CMRE), la sección
Europea de CGLU. A continuación fue la responsable de revisar los asuntos de gobiernos
locales en el seno de la Secretaría de la Convención Europea, encargada de elaborar el
borrador de la Constitución de la Unión Europea. La reiterada contribución de Elisabeth Gateau
a favor de los gobiernos locales y regionales recibió un particular reconocimiento en julio
de 2004, al ser galardonada con el “Premio Emperador Maximiliano”. Este premio, otorgado
por un jurado internacional, pretende distinguir las personalidades que han obrado por el
fortalecimiento de la política regional y local en Europa. Reconoce especialmente los
esfuerzos realizados por implementar el principio de subsidiariedad y los contenidos de las
Cartas europeas de la autonomía local y regional del Consejo de Europa. Elisabeth Gateau,
como Secretaria General de CGLU, ha consagrado su primer y segundo mandato a asegurar
de una base sólida a la organización, a través de dos objetivos principales: aumentar el rol
y la influencia de los gobiernos locales en el marco de la gobernanza global y hacer que
CGLU sea el referente para los gobiernos locales democráticos, eficaces e innovadores en
la proximidad a la ciudadanía.
Carles Giner Camprubí
Carles Giner Camprubí es gestor cultural. Es el Secretario del Consejo de Cultura de
Barcelona desde 2007. Ha desarrollado desde 1988 múltiples proyectos en el ámbito
público, privado y asociativo. Coordinó la actualización del Plan Estratégico de Cultura de
Barcelona (2006). Ha colaborado con varias universidades y ha sido ponente en congresos
de gestión y políticas culturales.
Sergius Gonzaga
Ocupa el cargo de Concejal (Secretario) de Cultura en el Ayuntamiento de Porto Alegre
desde 2005. Es profesor de Literatura Brasileña en la Universidade Federal do Rio Grande
do Sul. Anteriormente fue director del Instituto Estadual do Livro, y ejerció como comentarista
cultural en varias emisoras de televisión. Tiene publicadas un gran número de obras. Su último
libro, O Hipnotizador de Taquara, fue publicado en octubre de 2009.
186
187
Irena Guidikova
Irena nació en Sofia. Estudió en Bulgaria (Master en Política de la Universidad de Sofia,
1992) y en el Reino Unido (Master en Filosofía Política de la Universidad de York, 1994). Desde
noviembre de 1994, trabaja en el Consejo de Europa, en el que ha desempeñado las siguientes
funciones: gestora del programa de investigación para jóvenes; gestora de un proyecto sobre
instituciones democráticas y el futuro de la democracia; miembro de la gabinete del Secretario
General; jefa de división de la Dirección de Cultura y Patrimonio Cultural y Natural.
Jon Hawkes
Jon es analista cultural de la Cultural Development Network y autor de The Fourth Pillar of
Sustainability. Ha sido director de Community Music Victoria, miembro de la junta de
Community Cultural Development, director del centro australiano del International Theatre
Institute, director del Community Arts Board y miembro fundador de Circus Oz y Australian
Performing Group. Para ponerse en contacto con él, escribir a jonhawkes@bigpond.com.
Bettina Heinrich
Bettina tiene más de 20 años de experiencia laboral en el ámbito de la política y la gestión
culturales. Ha gestionado un programa de formación gubernamental para trabajadores
seniors de las instituciones y administraciones culturales en los nuevos estados de la
República Federal de Alemania y trabajado para la Universidad de Ciencias Aplicadas de
Potsdam y para la Asociación Alemana de Ciudades. De 2007 a 2009, fue responsable del
Departamento de Asuntos Fundamentales de Política Cultural y jefe adjunto de la Dirección
de Asuntos Culturales en el Senado del Ayuntamiento de Berlín. Para ponerse en contacto
con ella, escribir a b.t.heinrich@gmail.com.
Aunty Joan Hendriks
Aunty Joan Hendriks es una respetada jefa tradicional local además de la presidenta y
fundadora del Quandamooka Combined Aboriginal Organisations Forum (Foro de Organizaciones
Aborígenes Unidas de Quandamooka). Aunty, cuya traducción al castellano podría ser “tía”,
es un término de respeto dentro de su comunidad. El Foro de Quandamooka puede ofrecer
más información sobre el trabajo, la cultura y el “Plan para la comunidad aborigen Quandamooka”
mediante la Secretaría del Foro, a través del correo electrónico nsiiho@bigpond.com.
Christopher Hudson
Christopher es el director de Community Cultural Development New South Wales y trabaja
con las asociaciones de Gobiernos Locales y de Distritos Rurales de Nueva Gales del Sur
(Australia). Christopher está interesado en cómo la práctica artística opera para crear un
cambio cultural en las organizaciones. Cree que este fenómeno es importante para la
política cultural, especialmente en cuanto a las políticas gubernamentales.
Hernán Santiago Lombardi
El ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires nació en Capital Federal
y desarrolló sus estudios de grado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos
Aires, donde se recibió de Ingeniero Civil en 1988. Tiene en su haber un Master de Gestión
de Marketing en Turismo (Centro Internacional de Glion, Suiza, 1990) y otro en Economía
(Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas, Buenos Aires, (1995-1997).
También participó en el Seminario de Gestión Turística (Universidad de California, Berkeley,
EE.UU., 1993). En el ámbito estatal, fue ministro de Turismo, Cultura y Deportes de la
Nación (2001); secretario de Turismo de la Nación (1999-2001), y secretario de Turismo
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (1999). Además, en 2002 y 2003 fue asesor
del Gobierno de Tierra del Fuego y del Gobierno de la Provincia de Neuquén.
188
Jordi Martí
Delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, y presidente de la Comisión de la
Cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, instancia responsable de la dirección de
la Agenda 21 de la cultura. Anteriormente había sido subdirector-gerente del Centre de
Cultura Contemporània de Barcelona (2004-2006) y director-gerente del Institut de Cultura
de Barcelona (1999-2003 y 2005-2006). Ha sido profesor en la Universidad Pompeu Fabra,
Universidad de Barcelona, Universidad Ramon Llull y Universidad de Salamanca, además de
ponente en seminarios y congresos internacionales sobre políticas y gestión cultural en el
Estado español, Brasil, Panamá, Costa Rica, Argentina y Uruguay. Licenciado en Ciencias de
la Educación (Universidad de Barcelona) y formación en gestión cultural en la Universidad
de Barcelona y Esade.
Lupwishi Mbuyamba
Director ejecutivo del Observatorio de Políticas Culturales en África. El Observatorio se
encuentra en Maputo (Mozambique). También es el asesor técnico del Centre international
des civilisations bantu (CICIBA). Lupwishi Mbuyamba, músico y musicólogo, con estudios
en Arte y Humanidades, actualmente es presidente de la Federación Internacional de Música
Coral. Tuvo varios puestos profesionales a escala internacional: presidente de la International
Music Council de la UNESCO y presidente de la International Society for Music Education.
Christine M. Merkel
Christine es la responsable de la División para la Cultura y la Memoria del Mundo de la Comisión
Alemana para la UNESCO, Coordinadora de la Coalición Alemana para la Diversidad Cultural
y Vicepresidenta del Comité Cultural del Consejo de Europa. Una de las actividades más señaladas
que ha desarrollado recientemente es el diseño y la gestión de la Conferencia internacional
de Essen/RUHR.2010 en abril de 2007 "Diversidad cultural: nuestra riqueza común", que
tuvo como resultado, entre otras cosas, el programa piloto sobre diversidad cultural para
jóvenes profesionales Under40 (2008-2010, más información en www.unesco.de)
Biljana Mickov
Es investigadora, gestora y asesora cultural del Ministerio de Cultura de la región de
Vojvodina (Serbia). Trabaja en el Museo de Arte Contemporáneo de Vojvodina y en el
centro cultural de Novi Sad. Ha trabajado en el sector cultural de la ciudad de Novi Sad
desde 1997. Obtuvo el Diploma Europeo en Gestión de Proyectos Culturales (financiado
por la UNESCO y la Comisión Europea) en Bruselas en su edición de 2007-2008. Nació
en Novi Sad (Serbia), donde sigue viviendo en la actualidad.
Jordi Pascual
Jordi es el coordinador de la Comisión de cultura de CGLU. Formado como geógrafo y
gestor cultural, ha publicado varios artículos sobre políticas culturales, desarrollo local y
cooperación internacional, traducidos a más de 20 lenguas. Ha formado parte del jurado
europeo para la Capital Europea de la Cultura de 2010, 2011 y 2013. Es profesor de gestión
y políticas culturales en la Universitat Oberta de Catalunya.
189
Paz Sánchez Zapata
Directora General de Cultura del Instituto de la Cultura y de las Artes de Sevilla (2006-
2009) y está a cargo de los programas y festivales, instituciones y equipamientos artísticos
y culturales del Ayuntamiento de la ciudad. Había trabajado anteriormente en la Junta de
Andalucía como Directora de la Escuela Oficial de Turismo de Andalucía y en proyectos de
cooperación interregional, entre otros. Es licenciada con grado en Biología (1976-1981) y
cuenta con estudios de postgrado en Dirección de Empresas (1988-1989) así como Gestión
y Dirección en Turismo (1998-1999).
Madeleine Sjöstedt
Es teniente de alcalde de Estocolmo, responsable de Cultura y Deporte. También es presidenta
del Comité de Cultura de la ciudad, así como del Comité de Deporte. Licenciada en Derecho,
con la especialización de democracia y derechos humanos. Ha trabajado en diferentes
cuestiones relacionadas con la ayuda y el desarrollo durante muchos años. Antes de
dedicarse de lleno a la política, fue directora de la organización Cultural Heritage without
Borders, que trabaja por la restauración y la preservación del patrimonio cultural en los Balcanes.
Es miembro del Partido Liberal Sueco y tiene una dilatada experiencia en política, tanto en
el ámbito local y nacional, como internacional, por ejemplo, a través de su cargo como
presidenta de la IFLRY, International Federation of Liberal and Radical Youth.
Judy Spokes
Judy es actualmente la responsable de Servicios Culturales del Ayuntamiento de Redland
City. Fue la consejera fundadora de la Cultural Development Network (Red de Desarrollo Cultural),
que encargó la influyente publicación The Fourth Pillar of Sustainability: Culture's Essential
Role in Public Planning, de Jon Hawkes. Las personas interesadas se pueden poner en
contacto con Judy mediante el correo electrónico: judy.spokes@redland.qld.gov.au
Teixeira Coelho
Es profesor catedrático de la Universidad de Sao Paulo, exdirector del Museo de Arte
Contemporáneo de Sao Paulo, actual chief curator del Museo de Arte de Sao Paulo y
Coordinador del Observatorio Itau Cultural de Políticas Culturales. Fue también director del
Departamento de Información y Documentación Artística del Departamento de Cultura de
Sao Paulo. Es escritor y recibió el premio Portugal Telecom de Literatura en 2007 por su
libro. Además es autor, entre otros, de Diccionario Critico de Política Cultural (Gedisa, 2009)
y de las novelas Niemeyer: una novela y Furias de la mente (publicadas por Iluminuras, Sao
Paulo). Colabora con distintos periódicos, entre ellos Folha de Sao Paulo y Estado de Sao
Paulo (de Brasil) así como Punto de Vista (de Argentina).
Gottfried Wagner
Es el director de la Fundación Cultural Europea desde enero 2002. Anteriormente fue el director
de KulturKontakt Austria, una organización sin ánimo de lucro para la cooperación educativa
y cultural con la Europa Central, Oriental y del Sudeste. También trabajó para el Ministerio
austriaco de Educación, Ciencia y Cultura, como responsable de la cooperación educativa
con la Europa central y Oriental. Cursó estudios de Filosofía y Literatura Alemana en la
Universidad de Viena.
190
Anexo 1. Ciudades, gobiernos locales, redes,
organizaciones e instituciones vinculados a la
Agenda 21 de la cultura (1 de abril de 2009)
La Agenda 21 de la cultura es el primer documento que establece un compromiso de las
ciudades y los gobiernos locales para el desarrollo cultural. La organización mundial
Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) adoptó la Agenda 21 de la cultura como
documento de referencia de sus programas en cultura y asumió un papel de coordinación
del proceso posterior a su aprobación. La Comisión de cultura de CGLU es el punto de
encuentro de ciudades, gobiernos locales y redes que sitúan la cultura en el centro de sus
procesos de desarrollo.
CIUDADES Y GOBIERNOS LOCALES QUE ESTÁN UTILIZANDO LA AGENDA 21 DE
LA CULTURA EN SUS POLÍTICAS URBANAS
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Abidjan
Abrantes
Alcobendas
Alhaurín de la Torre
Amman
Arcos de la Frontera
Arenys de Mar
Ares del Maestre
Aubagne
Bajos de Haina
Bamako
Barcelona
Barcelona (Diputació)
Bari
Belo Horizonte
Berlin
Bilbao
Bissau
Bobigny
Bogotá
Bologna
Brazzaville
Bruc, el
Buenos Aires
Buenos Aires (Provincia)
Burgos
Burguillos
Cáceres
Calafell
Campdevànol
Casarano
Chacao
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Colombes
Colomiers
Copenhagen
Córdoba
Córdoba
Corpus Christi
Coruña, A
Créteil
Cuenca
Cuenca (Diputación)
Dakar
Desamparados
Dijon
Diyarbakir
Dortmund
Eivissa / Ibiza
Eindhoven
El Atef
Essaouira
Escazú
Faro
Ferrara
Ferrara (Provincia)
Ferrol, el
Gandia
Gavà
Gaza
Gaviao
Genève
Genova
Getafe
Gijón
Girona
Gironde (Conseil Général)
Goteborg
Goziantep
Granada (Diputación)
Granollers
Guédiawaye
Helsinki
Huesca
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Jun
Junín
Kazan
Khan Younis
Köln
Lecce (provincia)
Leipzig
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Lille
Ljusdal
Lleida
Loire-Atlantique
Lomé
London (Greater London Authority)
Lyon
Machala
Macerata
Malmoe
Maputo
Mar del Plata
Mataró
Medellín
Mendoza
Migjorn, es
Modena
Montevideo
Montréal
Morón
Murcia, Región de
Nanterre
Nantes
Nord (Conseil Général)
Nova Iguaçu
Novi Sad
Ouagadougou
Olot
Palmela
Pays d'Aubagne et de l'Etoile
Pays Pyrénées-Mediterranée
Paz, la
Pécs
Pineda de Mar
Plaine Comune
Ponta Delgada
Porto Alegre
Puerto de la Cruz
Puerto Montt
Pyrénées Orientales (Conseil Général)
Quimper
Quito
Ramallah
Rambouillet
Reading (Borough Council)
Recife
Redland City
Rhône-Alpes (Conseil Régional)
Riga
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Rio de Janeiro
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Roma (Provincia)
Roubaix
Sabadell
Saint-Dénis
Saint-Étienne Métropole
Sainte Anne
San Miguel de Allende
San Salvador - OPAMSS
Sanaüja
Sant Mateu
Santander
Santisteban del Puerto
Sâo Luís
Sâo Leopoldo
Sédhiou
Seine-Saint Denis (Conseil Général)
Serra d'en Galceran, la
Sétif
Sevilla
Silves
Spezia, la
Steve Tshwete
Stockholm
Stuttgart
Strasbourg
Tallinn
Tandil
Telde
Torino
Toronto
Toulouse
Tournefeuille
Tripoli
Venezia
Victoria
Vilanova, la
Vila-real
Villa el Salvador
Vitória
Vojvodina
Wanganui
Zaragoza
Zouk Mikael
Zubía, la
194
ASOCIACIONES Y REDES DE GOBIERNOS LOCALES QUE UTILIZAN LA AGENDA
21 DE LA CULTURA Y/O QUE HAN DIFUNDIDO ESTE DOCUMENTO
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ADMP - Association des Directeurs des Affaires Culturelles de Midi-Pyrénées
Asociación Chilena de Municipalidades
Associació Catalana de Municipis i Comarques
Association des Maires du Sénégal
Association of Palestinian Local Authorities
Arts et la Ville, les
Bureau de CGLU pour le Liban, la Syrie et la Jordanie - UCLG Office Lebanon, Syria, Jordania
CCRE - CEMR - Council of European Municipalities and Regions
Centre of Expertise on Culture and Communities, Simon Fraser University
CGLU - Africa
Citta Unite - CICU
Cités Unies France - CUF
Cités Unies Slovaquie
COMURES - Corporación de Municipalidades de la República de El Salvador
Coordinamento Agende 21 Locali Italiane
Creative City Network of Canada
Cultural Development Network - Victoria
Deutscher Städtetag
Educating Cities, International Association of
Eurocities
FAL - Foro de Autoridades Locales
FAMP - Federación Andaluza de Municipios y Provincias
FAMSI - Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional
Federación Colombiana de Municipios
FNCC - Fédération Nationale des Élus à la Culture
FEMICA - Federación de Municipios del Istmo Centroamericano
FEMP - Federación Española de Municipios y Provincias
FLACMA
FMC - Federació de Municipis de Catalunya
Indian Heritage Cities Network Foundation (IHCN-F)
Interlocal
Local Councils Association of Punjab
Local Government Association of New South Wales
Mercociudades
Metropolis
National Municipal League of Thailand
Rencontres, les
Sigma
Territoires et Cinéma
UCLG-ASPAC
UCLG-MEWA
Union of Local Authorities of Israel - ULAI
195
ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES NACIONALES E INTERNACIONALES QUE
HAN APOYADO Y/O HAN DIFUNDIDO LA AGENDA 21 DE LA CULTURA
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Academica Group
Aide aux Musiques Innovatrices - AMI
Arcade
ARCI
ARPE - Agence Régionale pour l'Environement (Midi-Pyrénees - France)
Artfactories
Art4Development.Net
Asociación Plan Estratégico de Burgos
Association de Coopération Inter-Régionale - Les Chemins de Saint Jacques de Compostelle
Banlieues d'Europe
Bilgi University - Istanbul
Brandt Associados
Büro für Kulturpolitik und Kulturwirtschaft - Office for Cultural Policy and Economy
Canadian Cultural Observatory
CANWA - Community Arts Network Western Australia
CEDEAO
CENTRAD
Centre Interdisciplinaire sur les Droits Culturels
Centre for Local Government - University of Technology Sydney
Centro Internazionale di Studi sui Paesaggi Culturali
CIDOB
Chitalihste LIK Community Centre, Pleven
Community Music Victoria
Consell de l'Audiovisual de Catalunya
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile
Convenio Andrés Bello
Cosmopolis - Vrije Universiteit Brussel
Council of Europe
Creative Communities
Creative Cultures
Creative Exchange
Creative Partnerships
Cultideias
Cultural Policy Institute - Moscow
Culture Action Europe - EFAH
Culture Concepts
Culture et Dévéloppement
Culture Montréal
Culture pour tous - Culture for all
Democracy through Culture - Development Centre
Design Connection - Brainport
Development Gateway
Deutsche UNESCO-Kommission
Ebenes'Art - Association culturelle et artistique - Cameroun
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ECUMEST
ENCATC - European Network of Cultural Administration Training Centres
ERICArts
EUKN - European Urban Knowledge Network
Euricur
European Cultural Foundation - ECF
European Union
Expeditio - Center for Sustainable Spatial Development
Fabric, the - Regional Cultural Resource Center, Gabrovo
Federation of Coalitions for Cultural Diversity
Fórum Cultural Mundial
Foundation for Urban Projects and Research
FUNARTE - Ministério da Cultura de Brasil
Fundació Fòrum Universal de les Cultures
Fundació Interarts
Fundación Germán Sánchez Ruipérez
Government of Lesotho
Graduate School of Creative Cities of Japan - Osaka City University
Groupe 30 Afrique
Hóminus, Instituto
IFACCA - International Federation of Arts Councils and Culture Agencies
INCD - International Network for Cultural Diversity
INCP - International Network on Cultural Policies
Information + Cultural Exchange
Instituto de Cultura del Sur
Instituto Interuniversitario para la Comunicación Cultural (UC3M-UNED)
Instituto Saberes e Cuidados Ambientais - ISCA
Institut de Drets Humans de Catalunya
Isandla Institute
Istanbul 2010
Itaú Cultural
Kyrgyz National University
Kulturmanagement Network
LabforCulture
Ministère de la Culture, des Communications et de la Condition fémenine du Québec
Ministério da Cultura de Brasil
Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación - AECID - Gobierno de España
Ministerio de Cultura - Gobierno de España
Mitsubishi UFJ Research and Consulting Co. Ltd.
Mots à Màcher
Municipal World
Municipalidad y Cultura
NLI Research Institute
Observatoire des Politiques Culturelles
Observatorio de la Sostenibilidad en España
Observatorio Vasco de la Cultura
197
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uk
es
OCPA - Observatory of Cultural Policies in Africa
OEI - Organización de Estados Iberoamericanos
OIKOS - Observatorio Andaluz
Oscar Araripe Foundation
Österreichische Kulturdokumentation
PARCUM - Parlamento Cultural del Mercosur
Philippine Association of Museums
Power of Culture, the
Pro Cultura Foundation
Proyecta Cultura
Red Cultural del Mercosur
Relais Culture Europe
Roberto Cimetta Fund
SEGIB - Secretaría General Iberoamericana
Setepés
Sinapsis
Technical University of Dresden
Terre est Ronde, la
Topo, Agence
UEMOA
UNESCO
UN-HABITAT
Universidad de Córdoba
Universidad de la Coruña - Interea
Univesitat de Barcelona
Universitat de Girona
Universitat Jaume I
Universitat de València
Université de Lyon 2
Universiteit van Amsterdam - UvA (AMIDSt)
University of Liverpool
University of Queensland
URBACT
Urban Futures Ltd
Xunta de Galicia
Esta lista ha sido elaborada con la información disponible, aportada por ciudades, gobiernos
locales, instituciones y organizaciones. Si desea realizar alguna contribución, observación
o petición, sírvase contactar con nosotros
En cursiva, las ciudades y gobiernos locales que han comunicado su adhesión formal a la Agenda 21 de
la cultura
* Miembro oficial de la Comisión de cultura de CGLU
198
Anexo 2. Plano de la ciudad imaginaria
199

United Cities and Local Governments
Cités et Gouvernements Locaux Unis
Ciudades y Gobiernos Locales Unidos
carrer Avinyó, 15
E-08002 Barcelona
España
Tel: +34 93 342 87 50
Fax: +34 93 342 87 60
info@cities-localgovernments.org
Ajuntament de Barcelona -
Institut de Cultura
Palau de la Virreina - la Rambla 99
E-08002 Barcelona
España
Tel: +34 933 161 000
Fax: +34 933 161 020
agenda21cultura@bcn.cat
www.agenda21culture.net
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